It’s just a dream 8

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 8

Después de veinte minutos de trayecto el primo de Laia toco el botón de parada, ya que se bajarían en esa parada. Llamó a las chicas, que estaban en unos asientos más alejados que Andreas y Sam, para indicarles que en la siguiente parada se bajarían. Cuando llegaron a la parada, los cuatro bajaron del autobús, y Laia y Kayla pudieron contemplar lo grande que era el puerto de Hamburgo.

—Es importante por la conexión comercial marítima que tiene. Ese es el  del río Elba; Este puerto tiene una ubicación privilegiada, por lo que llaman La puerta de Alemania al mundo, y es uno de los puertos más grandes no sólo del país, sino de todo el mundo —explicó Sam a Laia y a Kayla.

—También es un importante puerto que fue creado casi a la par de Hamburgo, en el año 1189, creo  y ha sido de gran importancia a lo largo de la historia; destaca por su infraestructura y la facilidad que brinda, permitiendo hacer trasbordos, así como ingresos y salidas de mercancía —explicó más detalladamente Andreas.

—Ah… —dijeron Laia y Kayla a la vez con la boca abierta, no se esperaban que los chicos controlaran tanto del puerto de Hamburgo.

Estuvieron caminando por los muelles para que Kayla y Laia pudieran ver todo más de cerca, para luego irse a una pequeña cantina que había cerca del puerto, donde habían quedado  con Bill, Tom, Georg y Gustav. Entraron dentro de la cantina, y pidieron de beber unos refrescos mientras que esperaban a los demás. A los veinte minutos, Los gemelos y los G’s llegaron al interior de la cantina, cogiendo unas sillas para sentarse en la mesa donde estaban Laia, Kayla, Andreas y Samuel.

—Hola —saludaron Bill y Tom a los chicos sentándose junto a ellos.

—Hola —dijeron a la vez Georg y Gustav también saludando a Laia, Kayla, Andreas y Sam.

—Hola… —contestaron los cuatro a la vez.

—¿Qué queréis tomar? —preguntó Tom a Bill, Gustav y Georg, ya que iba a ir a la barra a pedir de beber.

—Yo quiero una cerveza —contestó Bill.

—Yo lo mismo que Bill —respondió Georg.

—Mejor que sean tres —concluyó Gustav.

—Cuatro —añadió Tom— Yo también voy a beber una cerveza.

Tom se levantó de la silla, y se dirigió hacia la barra para luego decirle al camarero que estaba detrás de ella, lo que iban a beber todos. Después regreso a su sitio, volviéndose a sentar en la silla y se puso a escuchar la conversación que mantenían todos los chicos, excepto Kayla y Laia que estaban hablando a su bola.

—¿Qué vamos hacer mañana? —preguntó Andreas.

—Pues no sé —contestó indeciso Sam— Mañana me toca hacer de guía turístico.

—Pues podemos ir a pasar el día al Jardín Botánico de aquí —dijo Tom— Es muy bonito, así que podemos ir.

—Por mi vale —asintió Sam— Chicas, ¿Qué opináis?.

—Bien, sería interesante conocer el Jardín Botánico de Hamburgo —contestó Laia tímidamente.

—Ok. Decidido mañana vamos a el Jardín Botánico de Hamburgo —sentenció Sam.

Los chicos siguieron hablando, mientras que las chicas estaban a lo suyo. Tom se acercó un momento a ellas. Haciendo que ambas chicas, le prestaran atención.

—¿Querías algo Tom? —preguntó sin cortarse Kayla. Tom la miro duramente a los ojos y desvió la mirada hacia Laia.

—¿Cómo está tu tobillo? —le preguntó preocupándose por ella.

—Bien, solo ha sido una torcedura sin importancia. Creo que me dolía más por el susto que por otra cosa —le quitó importancia al asunto.

Después estuvieron hablando durante más rato, hasta que decidieron ir a cenar por ahí, así que fueron a cenar a una pizzería que tenía una sala privada, así los chicos pudieron entrar si estar acosados por ninguna fan. Durante la cena hablaron de muchas cosas y las chicas parecían que ya iban cogiendo confianza con los amigos de Sam, aunque en todo momento tuvieron que estar a alerta para no revelar que eran fans incondicionales de los chicos. Cuando acabaron de cenar, cada uno se fue a su casa por su lado, Tom y Bill como les quedaba de camino llevaron a Sam, Laia y Kayla dejándolos enfrente del gran portalón de la casa de Sam.

—Bueno mañana a las nueve y media —dijo Bill a su amigo Sam y a las chicas— Que hay mucho que ver.

—Ok —respondió Sam— Ya sabéis chicas mañana no tardéis en vestiros y en maquillaros como hacéis siempre.

—No tardamos siempre somos rápidas —dijo Laia a su primo.

—Si ya siempre queréis estar monas, para poder ligar con algún chico —dijo Sam con algo de resentimiento ya que se había fijado en Kayla, pero como Kayla era menor de edad algo le impedía acercarse a ella.

—Arghhh… Eres insoportable —dijo entre dientes Laia— Venga vamos a casa estoy cansada.

—Buenas noches —dijeron Tom y Bill al unísono, haciendo que las chicas se giraran para despedirse de ellos.

Laia y Kayla se dirigieron hacia la puerta de la casa, para luego girarse y esperar a que Sam se acercara a ellas para abrir la puerta, ya que era él, el único que tenía llaves. Cuando Sam abrió la puerta de casa, Laia y Kayla fueron directas hacia las escaleras, para subir a su habitación, para luego una vez dentro ponerse el pijama y acostarse para dormir, ya que el día siguiente tendrían que madrugar. El despertador tocó con insistencia dando paso a un nuevo día, Laia y Kayla se hicieron las remolonas, pero la voz de Sam a través de la puerta, les hizo levantarse rápidamente para luego darse una ducha rápida y vestirse con ropa más o menos informal, la típica para pasar un día afuera.

Cuando ambas amigas acabaron de vestirse, bajaron al salón donde Sam ya estaba sentado en la gran mesa, esperando a que Kayla y Laia bajaran a desayunar. Rose ya había puesto varias tazas y unas jarras con café y leche, y después una gran cesta con varias clases de panes, y varias mermeladas de varios sabores, y la mantequilla. Kayla y Laia se sentaron en la silla correspondiente de cada una, y empezaron a tomar su desayuno, que ese día tenía que ser bastante fuerte, ya que no sabían a que hora iban a comer cuando llegaran al parque.

A las nueve y media en punto, Las chicas y Sam se encontraban saliendo de la casa. A lo lejos se podía ver el coche de Tom, que había ido a pasarlos a buscar, luego irían a buscar a los demás ya que el coche de Tom era bastante grande y entraban bastantes personas. Después de media hora de viaje, por fin llegaron al Jardín Botánico de Hamburgo, que era el sitio donde pasarían el día. Tom aparcó el coche en el parking de afuera del recinto, ya que era un espacio protegido y no se podía meter coches, era un sitio para disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor. Entraron directamente al interior del Jardín Botánico, sin coger ningún tipo de entrada ya que este era gratuito, lo que si hicieron fue coger un par de folletos que explicaban las diversas zonas del Jardín, y que tipo de especies de flores, árboles tenían. Así que los chicos comenzaron a caminar para ir viendo el recinto, que de primera impresión era muy bonito e impresionante.

—Chicos, sabéis que este jardín botánico tiene 25 hectáreas de extensión —puntualizó Tom mientras miraba el folleto que había cogido.

—No, no lo sabíamos Tom —dijo Sam hojeando su folleto.

—También pone que está formado por tres grandes secciones —añadió Bill leyendo muy concretado en su folleto— Por el Jardín Sistemático que tiene aproximadamente 3.5 hectáreas con 90 lechos de cultivo de plantas organizadas según sus relaciones evolutivas, tal como fueron definidas por Armen Takhtajan en 1959. Jardín Geográfico con plantas distribuidas según sus orígenes geográficos, con áreas para Europa, Norteamérica, la zona sur de Suramérica, y Extremo Oriente. En esta sección también se incluye un alpinum, Jardín japonés, y Jardín chino. El Hombre y las Plantas con cinco jardines temáticos: Jardín de la granja, Lardín Bíblico, cultivos, jardín de farmacia, y jardín de plantas venenosas y medicinales.

—Sino fuera porque lo estás leyendo, hubiera pensando que eres un crack en herbología —se rió Georg, ya que Bill había leído todo de corrido por el folleto.

Durante toda la mañana estuvieron viendo una de las tres secciones que había, para luego sobre el mediodía irse a unos de los puestos de comida, que poseía el parque para comprar la comida que comerían todos, más tarde por tarde verían las otras secciones. Después de haber comprado todos su comida, todos juntos se encaminaron hacia un lugar del parque donde poder comer tranquilamente en el césped mientras conversaban y disfrutaban del buen día que hacía.

—Creo que ese lugar es perfecto —dijo Sam señalando hacia el otro extremo de uno de los lagos que había.

—Sí, y tiene sombra, genial —comentó Gustav.

—Es precioso —dijo soñadora Laia.

—Más preciosa soy yo y no me lo dices —Kayla se le tiró encima abrazándola por el cuello mientras se colgaba en su espalda.

—¡Que me como el suelo!—reían a carcajadas. Kayla se bajo y todos pasaron un puentecito para ir al otro lado del lago, o mejor dicho a una especie de isla que había en el centro.

Parecía que iban de excursión, todos iban con mochilas o grandes bolsos para poner todas las pertenecías, ya que solían pasar todo el día fuera de casa. Gustav de su mochila saco una toalla, había pensado en todo, él era alérgico al césped, y así no se sentaría directamente en el. Al ver la toalla Andreas se acercó a él disimuladamente, pero Gustav pillo sus intenciones y le echó.

—Yo me apalanco aquí en la sombrita —dijo Gustav extendiendo la toalla. Al lado se puso Sam, también bajo la sombra.

—Yo también tengo una toalla, así que no vengáis a mí, como moscas van a la mierda —dijo Bill sacando la suya.

—Tú eres la mierda y yo la mosca, van juntas en un pack, lo siento hermanito —Tom se sentó rápidamente en un extremo de la toalla antes de que Bill pudiera empujarlo.

—Madre mía que refinados, lo que hace la ciudad… —murmuró Andreas— ¿Y vosotros sois de pueblo? ¡Vergüenza me daría! —exageró Andreas tirándose dramáticamente al suelo.

—Eres un exagerado —contestó Tom.

—Sí… sí, lo que tú digas —hizo caso omiso a sus palabras.

Kayla y Laia buscaron otro sitio bajo la sombra. Cuando todos estuvieron distribuidos en sus sitios empezaron a comer los bocadillos, que se habían comprado en el puesto del jardín. Mientras estaban comiendo hablaban de cosas entre ellos, hasta que cuando casi ya estaban acabando de comer en el pequeño lago, que había enfrente donde se había situado, unas crías de patos nadaban felizmente y tranquilamente detrás de su madre, mientras graznaban, haciendo que las chicas fijarán su atención en ellos.

—¡OOOOOOh que cositas más monas! —exclamó Kayla levantándose de donde estaba para verlos mejor— Son adorables…

—¡Ey! Ese era mi trozo de pan —se quejó Georg, cuando Kayla le robó un cacho para echárselo a los patitos.

—Mira como vienen a comer, Laia —llamó Kayla a su amiga para que se acercará.

Laia se acercó a junto de su amiga, y entre las dos estuvieron dándole de comer migajas de pan a los patitos, al cabo de varios minutos unos 15 patitos estaban pidiendo de comer, viéndose las chicas desbordadas, llamaron a Andreas que se les unió. Al poco rato también se les unió Tom, quedándose en sus sitios Sam, Gustav y Bill, aunque Sam había sacado su cámara de fotos para capturar algunas instantáneas de las chicas con los patitos, porque sabía les hacía mucha ilusión. Después Kayla decidió volverse a sentar en su sitio, pero los chicos rompieron a reír ya que 3 patitos se pusieron a seguir a Kayla hasta su sitio, haciendo una situación muy graciosa. Ahora Kayla se había sentado con Bill en la toalla, mientras que los 3 patitos miraban expectantes a Kayla ya que querían que le dieran más pan.

—Parece que se han encariñado contigo —puntualizó Bill mientras que los patitos se acercaban un poco más a Kayla y se pusieron a husmear por donde estaba ella.

—Si… —sonrió Kayla a Bill, mientras que los pequeños patos estaban picoteando por el alrededor— Me queda un poco de pan, tómalo y dáselo al patito.

—No… mejor dáselo tú —dijo con un poco de miedo Bill.

—¡Alaaaá! —exclamó Kayla al ver como el patito se ponía entre las piernas de Bill, que estaba sentado al estilo indio, y se acurrucaba entre ellas— Creo que le has caído muy bien, igual cree que eres su papá. Intenta darle ahora un poco de pan.

—No sé Kayla —contestó Bill de nuevo— No me veo muy capacitado, para darle de comer.

—Ya verás que sí —dijo Kayla sonriendo— Solo tienes que hacer así.

Kayla cogió un poco de pan, y se lo tendió al pequeño patito que poco a poco fue picoteando en su mano con mucho cuidado. Después Bill intentó darle al patito, y este comió sin ningún problema, mientras tanto desde su toalla Sam observaba la situación un poco mosqueado, ya que Kayla parecía que se estaba empezando a llevar muy bien con Bill.

—Ahora intenta cogerlo —dijo Kayla a Bill.

—Ni hablar tengo miedo aplastarlo —dijo Bill con miedo.

—Que no, mira —Kayla cogió entre sus manos al pequeño patito y le acarició en la cabecita para luego pasárselo a Bill, que también le estuvo acariciando ya que se le fue el miedo.

Después de unos minutos, el patito comenzó a revolotear en las manos de Bill, hasta que finalmente se fue volando a otra parte del césped, haciendo que Bill se asustará porque todo lo hizo muy de repente. Después el pequeño patito se puso cerca de donde estaba Sam, para luego ponerse cómodo y echarse a dormir un poco, ajeno a los llamados de su madre, que estaba en el lago. Andreas, Tom y Laia continuaban en la orilla del lago dando de comer a los patitos, pero luego se fueron a sentar un poco en las toallas ya que estaban un poco cansados de estar de pie.

Cuando acabaron de descansar, los chicos decidieron abandonar ese lugar y dirigirse a los otros sectores del jardín botánico, para poder visitarlos. Durante las tres horas, que les llevó recorrer esas dos secciones, los chicos estuvieron haciendo bromas entre ellos, haciendo que Laia y Kayla se sintieran un poco más cómodas con ellos, aunque ellos no sabían que las chicas estaban disfrutando como enanas en secreto, de la compañía de su grupo favorito de música.

Cuando empezó a caer la noche, los chicos se fueron ya para a casa, ya que el día siguiente Sam tendría que ir a trabajar, y los demás tenían que ir a hacer cosas en el estudio de grabación. Así todos se montaron en el gran coche de Tom, y fueron dejando a cada uno en sus respectivas casas, siendo los últimos Sam, Laia y Kayla por vivir cerca de la casa de los gemelos. Tom aparcó su coche enfrente de la entrada de la casa de Sam, para luego empezar a despedirse de los chicos.

—Bueno… ¿Mañana quedamos por la tarde? —preguntó Tom a su amigo Sam.

—Yo mañana trabaja hasta las 5 de la tarde, me han cambiado el turno para hacer un turno doble, ya que el chico que iba de tarde no puede venir mañana por eso me han pedido que hiciera su turno —explicó Sam a su amigo.

—Vaya… —susurró Tom— Pero después de salir, podemos quedar para tomarnos unas cervezas, y buscar algún ligue.

—No sé… Tom —dijo un poco cansado Sam, la verdad es que estaba empezando a interesarse en una chica, y quería intentar algo con ella.

—Venga como en los viejos tiempos —volvió a decir Tom.

—Mejor lo hablamos mañana —concluyó Sam— Hasta mañana. Vamos chicas.

—Hasta mañana Laia. Hasta mañana Kayla —dijo Tom fijándose en las dos amigas.

—Hasta mañana chicos —dijeron las chicas en un adiós en general.

Continúa…

Gracias por la visita.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!