Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 84
BARCELONA (ESPAÑA)
—No lo sé, pero seguro que si lo haría —sonrió de nuevo Laia— Sería una etapa nueva en mi vida en la que demostraría a todo el mundo, que sé valerme por mi misma. Buscaría algún trabajo a tiempo parcial, mientras acabo de estudiar la carrera.—Eso sería una buena opción —sonrió Kayla.
—Mi madre se puso como una energúmena cuando le dije eso. Ella piensa que Tom no me pagaría la carrera universitaria, hasta me dijo que era una interesada —explicó Laia a Kayla— Qué solo estaba con Tom por el dinero, yo le dije que a Tom le amo con toda mi alma y que no hay nada de interés.
—Tu madre siempre saca las cosas de contexto —dijo Kayla a su amiga— Aunque mi madre también las saca mucho.
—Sí, siempre están para fastidiar —dijo Laia otra vez— Bueno, tengo que entrar en mi casa y escuchar de nuevo a la pesada de mi madre.
—Ánimos —sonrió Kayla a su amiga mientras que observaba como la chica se metía en el interior de su casa.
Kayla se fue en silencio hacia su casa, mientras escuchaba música de su mp3. Cuando llegó a casa, se encontró que como siempre estaba vacía, su madre se había marchado a trabajar hace un buen rato, dejándole la comida en el microondas para que la calentara. Dejó su mochila en el salón, y se dirigió hacia la cocina, para calentar su comida y así comerla. Cuando acabó de comer su comida, lavó su plato y se dirigió hacia su habitación, cogiendo su mochila en el trayecto que iba a su habitación. Subió las escaleras con paso cansado, y camino por el pequeño pasillo que daba a las habitaciones. Entró en el interior de su habitación, cerrando la puerta tras de sí, para luego dirigirse a su pequeño escritorio. Estuvo tentada por unos minutos de encender el ordenador, y comprobar si Bill estaba conectado al messenger y así poder hablar con él, y explicarle que estarían un tiempo si estar en contacto que sus padres le habían castigado como a Laia, pero tenía miedo que después sus padres descubrieran que se había conectado, así que cogió su mochila y comenzó a hacer a hacer unos trabajos que tenía que presentar a lo largo de la semana en la facultad.
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
Ese día lo habían pasado prácticamente encerrados en su habitación, cada uno de los hermanos. Habían aprovechado la tarde para descansar, ya que el día siguiente aunque fuera domingo, aprovecharían para ir al estudio de grabación, para grabar algunas maquetas de algunas letras que ya tenían preparadas, y así quedar con David Jost para mostrárselas, y que diera opinión también como productor del disco. Ya era de noche, Tom fue el primero en salir de su habitación para dirigirse a la cocina, y prepararse algo que cenar. A los pocos minutos se unió su hermano gemelo pequeño.
—¿Me puedes preparar uno para a mi también? —preguntó Bill a su hermano, que en ese mismo instante se estaba preparando un sándwich de atún, lechuga y tomate.
—Está bien… —susurró Tom mientras se dirigía hacia la nevera para coger más lechuga y tomate, y luego sacar del armario una lata de atún y así preparar el sándwich.
—Oye Tom… —susurró Bill mientras observaba como su hermano preparaba los sándwiches.
—¿Qué pasa? —preguntó Tom a su hermano mirándolo a los ojos.
—Echo de menos a Kayla —susurró el chico avergonzado ya que sus ojos se habían humedecido un poco.
—Es normal, Bill —dijo Tom con obviedad— Una gran distancia, de miles de kilómetros, te separan de ella al igual que a mi de Laia.
—¿Cómo podré sobrellevar este vacío que ha dejado aquí? —preguntó Bill a su hermano, pidiéndole consejo.
—No lo sé, Bill —se encogió de hombros Tom— Tampoco sé como aguantar todo este tiempo sin Laia
—Lo vamos a pasar mal —afirmó Bill a su hermano.
—La única manera de sobrellevar esto, es concentrarnos en nuestro trabajo —dijo Tom a su hermano— Concentrarnos en nuestro nuevo álbum, en la aplicación que estamos creando para nuestros fans.
—Sí, presiento que se van a poner muy contentas cuando tenga información exclusiva de nosotros, sin tener que depender de revistas que hablen de nosotros —sonrió Bill a su hermano.
—Sí —asintió Tom a su hermano.
—Bueno, ¿Al final cuando nos hacemos el twin tattoo? —preguntó Bill a su hermano.
—Ya te dije que no voy hacerme un tatuaje, Bill —respondió Tom hacia la pregunta de su hermano— Ya sabes que no me gustan para nada las agujas, además con vértelos a ti me es suficiente.
—Me lo habías prometido, dijiste que si yo iba al gimnasio tú te harías el twin tattoo —dijo Bill con un poco de enfado.
—Yo no te prometí nada, además desde el primer momento te dije que no me haría el dichoso tatuaje —explicó Tom a su hermano.
—Entiendo que tengas miedo, pero ya verás que en cuanto lo tengas hecho querrás más tatuajes —sonrió Bill a su hermano— ¿Qué dices? ¿Te animas? Hazlo por tu hermano pequeño.
—Sí voy a tener que aguantarte todos los días, pidiéndome que me haga el tatuaje, mejor que me lo haga para que te calles la boca de una vez —aceptó Tom con un poco de temor.
—¡¡Genial!! —exclamó Bill con euforia— Me has hecho muy feliz.
—Espero que se pueda suministrar anestesia local —dijo Tom temeroso.
—No te preocupes —sonrió Bill calmando a su hermano— Ahora tenemos que pensar en el diseño para el tattoo y que sea significativo para nosotros.
—Bueno, ya hablaremos con más calma sobre esto otro día —dijo Tom a su hermano— Ahora será mejor que acabemos de cenar, y nos acostemos. Mañana toca madrugar para ir al estudio, y centrarnos en nuestro trabajo.
—Está bien —dijo Bill mientras cogía su sándwich y comenzaba a comer en él.
Poco después cuando acabaron de cenar, cada hermano se volvió otra vez a sus respectivas habitaciones. Tom antes de acostarse, encendió un cigarrillo y se lo puso a fumar asomado a la ventana, mientras pensaba en Laia y en cuanto la echaba de menos, y tanto solo habían pasado unas horas desde su marcha. Tom ya estaba deseando que llegara diciembre para volver a Alemania, y pasar las fiestas de fin de año con las chicas en España, una vez que ellos pasaran las navidades con sus familiares en Alemania. También estuvo pensando que quizás sería mejor regresar a Alemania a vivir allí, pero sabía que los contras de volver a vivir en Alemania sería que miles de fans los acosarían día y noche, y él bien sabía que su paciencia a veces podía llegar a su limite, como cuando tuvo un episodio con unas fans que llevaban días acosando a él y a su familia. Como consecuencia de su perdida de paciencia, había tenido que pagar 6000 euros de multa, por golpear a una de las chicas que lo acosaban, y eso no quería que se volviera a repetir. Desde que él y su hermano se habían ido a vivir a Los Ángeles habían conseguido una estabilidad emocional y psicológica, que en Alemania no lo había conseguido. Por primera vez en muchos años, antes de ser famosos, habían conseguido estar libres de los focos de fotógrafos y llevar su vida tranquila, como personas normales. Pero ahora que estaba saliendo con Laia, se estaba planteando volver a Alemania porque así podría visitar con más frecuencia a su novia, no cada dos meses, como podría hacerlo si seguía viviendo en Los Ángeles.
Cuando acabó de fumarse el cigarrillo, se quitó la ropa que tenía puesta quedándose en bóxers para luego abrir la cama, y tumbarse en el interior de ella. Aspiró profundamente, las sábanas aún conservaban la fragancia y el aroma de la piel desnuda de Laia. Con ese aroma, poco a poco fue cerrando los ojos, hasta que finalmente se quedó dormido en un profundo sueño. Bill por su parte se había ido a su cama, ahora estaba navegando con su iphone por internet, y de paso chequear su cuenta de Facebook y de twitter, que hacía bastante tiempo que no entraba en ella. Solo sus familiares y amigos muy allegados sabían que Tom y Bill tenían unas cuentas de Facebook y twitter, pero obviamente tenían puesta la privacidad total, pudiendo solo ver los amigos que tenían en ellos las fotos que ellos subían y que eran muy pocas. Siempre estaban vigilando al milímetro que la gente no descubrieran sus cuentas, porque sino la poca privacidad que ellos tenían con su familia y amigos se iría al garete. Miles de veces tuvieron que rechazar peticiones de gente, que no conocían y que quería que ellos las agregaran y eran fans de ellos. Cada cierto tiempo cambiaban sus nombres del Facebook, para así despistar a posibles fans que encontraran sus cuentas, y casi siempre utilizaban nombres que no estaban relacionados con el mundo de Tokio Hotel.
Cuando Bill acabó de revisar su Facebook y su twitter, cerró las aplicaciones y posó su móvil sobre la mesilla de noche que había al lado de su cama, para luego tumbarse por completo en la cama, ya que antes estaba apoyado en el cabezal de esta, para poder ver mejor su móvil de una forma cómoda. Se tapó con las sabanas que cubrió su cuerpo cansado, y trató de concentrarse en algo para quedarse dormido cuanto antes. Echaba de menos a Kayla tremendamente, y estaba deseando volver a verla. Entre sus pensamientos poco a poco se fue quedando dormido, como había dicho su hermano mañana tendrían que madrugar para ir al estudio de grabación. Tendría que pensar en una forma de ir al estudio de grabación, y dormir más por las mañana, ya que era un dormilón y le encantaba dormir muchas horas seguidas, así que a partir de ahora iría al estudio de grabación por la noche, así podría dormir sus horas diarias de sueño.
La noche paso tranquila, ambos hermanos dormían plácidamente en sus camas. Muy pronto sobre las siete de la mañana, el sol comenzó a iluminar el exterior, y el despertador del móvil de los gemelos sonó indicando que un nuevo día estaba por comenzar, y ese día tendría que ir a trabajar en su nuevo trabajo de estudio. Un domingo… cualquier mortal ese día aprovechaba para descansar y disfrutar de tiempo con su familia, pero a ellos les tocaba trabajar en domingo, eso eran los inconvenientes de tener un estudio de grabación anexado al apartamento donde vivían, ya que David Jost se había encargado de buscar un apartamento que tuviera esas características, porque sabía que los gemelos eran muy espontáneos y muy creativos y en cualquier momento necesitaban ir al estudio de grabación para realizar alguna maqueta, así les era más cómodo, aunque también iban muchas veces a otro estudio propiedad de David Jost, Shiro, Peter Hoffman, y otro dos más productores. En ese estudio iban cuando tenían que grabar el disco definitivo, el que poseían al lado de su apartamento, era un estudio de grabación casero para grabar ideas.
Tom se despertó por el sonido insistente de su móvil, apagó el despertador para luego levantarse de la cama, y estirarse enérgicamente para desperezarse. Luego se frotó los ojos con sus manos, para luego levantarse de la cama, y dirigirse al baño para hacer sus necesidades matutinas. Cuando acabó de hacer sus necesidades abrió la ducha, para ducharse rápidamente. Se enjabonó un poco el cuerpo para luego aclararlo con el agua, y salir de la ducha minutos después. Se secó el cuerpo con una toalla, se la anudó alrededor de la cintura poco después, y se aplicó un poco de desodorante. Luego salió a su habitación para ponerse la ropa interior y vestirse finalmente. Cuando Tom llegó a la cocina, Bill ya se encontraba sentando tomando sus cereales, y su taza de café. Tom se unió a su hermano, preparándose un bol de cereales y su café también. Después se ellos irían rumbo al estudio de grabación, ya que habían quedado con David Jost para concretar algunas cosas de las canciones y de la aplicación.
Cuando acabaron de desayunar, pusieron las tazas y los boles que habían utilizado para comer sus cereales, dentro del lavaplatos. Tom cogió las llaves de su coche, el Cadillac Escalade, para ir al estudio de grabación de la propiedad de David Jost y los demás productores. Una vez que entraron en el interior del coche de Tom, los gemelos se pusieron el cinturón de seguridad y Tom arrancó el coche en dirección al estudio. Después de veinte minutos de recorrido en el coche, por fin llegaron al estudio de grabación que se encontraba un poco alejado. Entraron en el interior del gran jardín, donde Tom aparcó el coche, luego se dirigieron hacia el interior de la gran casa que formaba el estudio de grabación.
—Buenos días —saludó Bill a David que en ese momento se encontraba hablando por teléfono móvil, a lo que David respondió con un saludo con la mano y continuó hablando por este.
Tom y Bill se dirigieron hacia la sala de mezclas. Era un cuarto que se encontraba al lado donde Bill solía grabar, ahí estaban los técnicos haciendo las mezclas de las pistas con el ordenador, y hacían también retoques.
—¿Qué vamos a hacer hoy? —preguntó Bill ya que algunos días grababan los instrumentos, otros la voz o a veces solo estaban allí por estar mientras el resto del equipo trabajaban.
—En cuanto que acabemos esto podemos empezar a grabar una nueva canción —respondieron.
—Bien —mientras que terminaban los retoques de esa canción Bill y Tom se sentaron en unos sofás y tomaron unos refrescos mientras conversaban de cosas triviales cambiando de tema cada dos por tres, lo bueno era que podían conversar de cualquier cosa no importaba el tema que fuera, y eso era agradable no con todo el mundo puedes hablar de un tema en concreto por que se siente incomodo, pero ellos daba igual, podían mantener una buena y fluida conversación.
Al cabo de una hora y unos minutos el trabajo termino y mandaron a Tom a tocar su pista de la canción, para así le fuera más fácil luego a su hermano cantar y acompasar su voz con el instrumental. Los dedos de Tom vagaban por las cuerdas de la guitarra mientras los técnicos de sonidos y con el consejo de Bill graduaban los tonos de la melodía.
Una hora después tras repetir varias partes Tom salió para poder escuchar su pista, y ayudar a mejorar y perfeccionar la nueva canción. Después de estar horas en el estudio se hizo de noche y decidieron ir a comprar algo de comida y llevarla a su casa, seguirían con la canción otros días, hasta que ellos creyeran que estaba perfecta.
Esta vez pidieron comida Italiana para romper su racha de comer siempre comida china o japonesa. Una vez con sus pedidos volvieron a su casa y se pusieron a comer en el salón mientras escuchaban la televisión de fondo, pero sin prestarle realmente mucha atención.
—Creo que voy a llamar a Kayla —dijo Bill.
—No puedes vivir sin ella ni un momento o que, estás conmigo —dijo su hermano mayor.
—Tú no me puedes dar besos, abrazar, tener sexo conmigo, ni tienes su preciosa voz —le dijo Bill mientras cogía su teléfono móvil dispuesto a llamarla.
—No tienes remedio —negó Tom mientras él seguía con su comida.
—No me responde, el contestador dice algo que no entiendo. Maldito español —maldijo Bill. Volvió a intentarlo unas veces más con el mismo resultado— Nada, no responde sale hablando la teleoperadora.
—Pues ya sabes hermanito apúntate a una academia para aprender español —se burló.
—¿Y porque no lo haces tú? Te recuerdo que tu novia también es española —le picó su hermano menor.
—Lo aprendería mucho más rápido que tú seguro —aseguró con egocentrismo.
—¿Así? Pues a partir del lunes vamos a anotarnos a clase de español. A ver quien aprende más rápido —dijo Bill todo picado.
—Como siempre yo te ganaré —sonrió Tom— Y será mejor que cenemos que se nos va a enfriar lo hemos traído.
—Está bien, pero yo te ganaré —dijo de nuevo Bill a su hermano.
—Lo veo muy difícil, pequeñín —se metió Tom con su hermano menor.
Entre picadas y risas entre ellos, comenzaron a comer lo que habían traído de cena del restaurante italiano. Cuando acabaron de cenar, recogieron la mesa del comedor, y lo llevaron a la cocina para tirar las cajas de cartón de la comida a la basura, y los vasos que habían cogido antes para beber para meterlos en el lavavajillas. Después se quedaron un poco más mientras ambos se fumaban un cigarro, mientras que se tomaban una copa y jugaban al Yenga. Como era de esperar, Tom consiguió ganar a su hermano menor, haciendo que este se molestará con Tom.
—Eres un tramposo —dijo Bill indignado porque Tom le había ganado— Siempre me haces trampas.
—Yo tramposo, para nada —se defendió Tom— Lo que pasa es que tú no sabes jugar bien, y no sabes perder. De todas formas yo siempre soy el mejor jugando a Yenga.
—Como siempre echándote flores de todo lo que haces —dijo Bill molesto— Yo también soy bueno en cosas, hermanito, no solo tú.
—No lo creo —dijo Tom con prepotencia— Yo soy el gemelo perfecto.
—Lo que tú digas —respondió Bill dejando ya de discutir, se le estaba haciendo ya cansina tanta discusión— Me voy a dormir, mañana hay que levantarse temprano para ir al estudio.
—Si dices levantarte temprano, que te levantes a las doce de la mañana —dijo Tom increpando a su hermano— No te digo yo cuando te levantes a las nueve de la mañana.
—Tom no me busques, que me encuentras —le amenazó Bill a su hermano gemelo— Además si a ti te gustan tanto dormir hasta tarde como a mí, así que no me recrimines nada.
—Está bien —respondió Tom— Yo también me voy a dormir, mañana será un día bastante estresante.
Poco después cada uno estaba en su cuarto intentando dormir, a Tom no le fue difícil, cayó en un sueño profundo enseguida, en cambio Bill no le fue tan sencillo, su mente trabaja a toda velocidad pensando en el trabajo, en que estaría pasando para que de repente su contacto con Kayla se hubiera roto de repente y en cientos de cosas más. Bastante entrada la madrugada logro dormirse sin percatarse.
Continúa…
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