It’s just a dream 96

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 96

BARCELONA (ESPAÑA)

Kayla y Laia salieron de la casa de la chica, y comenzaron a caminar con paso apurado. Era ya casi mediodía y la farmacia cerraría, así que se tenían quedar prisa para ir a comprar el test de embarazo. Caminaron varias calles, hasta que se fueron a una farmacia la cual nadie de su familia, ni conocidos solían frecuentar, así Laia estaría más segura. Entraron en el interior de la farmacia, solo había un par de personas que ya estaban siendo atendidas, así que en breve les tocaría a ellas ser atendidas.

—¿Qué deseas, chicas? —preguntó una auxiliar de farmacia que había acabado de atender a un cliente, que ya había salido por la puerta.

—Ehmm… —Laia tragó saliva, no fue capaz de pronunciar ninguna palabra más. Los nervios la estaba matando.

—Quiero unos caramelos para la garganta… —respondió Kayla sacando del apuro a su amiga— Y un test de embarazo…

—Está bien… —dijo la auxiliar que ya se había dirigido hacia el cuarto donde guardaban todos los medicamentos— Los caramelos, y el test de embarazo…

—¿Es efectivo? —preguntó Kayla a la chica, quería asegurarse que el test que le daban fuera el más preciso.

—Supongo que sí —dijo la chica— Aunque casi todos tienen un margen de error.

—Verás… es una cosa muy seria y no quiero hacerme una idea de una cosa para luego ser otra —volvió a decir Kayla a la chica.

—Está bien, voy a buscar otra que sea más veraz —dijo la chica volviendo a entrar en el cuarto donde guardaban los medicamentos— Este es más efectivo, que el otro que te enseñé. Este te dice de cuantas semanas estás.

—¿Cuánto vale? —preguntó Kayla.

—Te saldrían en 20 euros —dijo la chica comprobando en el ordenador el precio del test.

—Vale, ponlo —dijo Kayla sacando el dinero de su cartera.

—Pues con el test y los caramelos te salen en 23 euros —dijo la auxiliar de farmacia.

—Tenga… —dijo Kayla dándole el dinero justo, y después salir de la farmacia junto con Laia.

—Mejor vamos a algún otro sitio, no quiero hacerlo en casa y por casualidad Tom lo vea —dijo Laia a su amiga.

—Como quieras… —caminaron hacia el centro comercial más cercano y fueron hacia los baños, allí leyeron las instrucciones y Laia se adentro en uno de los cubículos.

Laia siguió todos los pasos instruida por su gran amiga. Luego salió del baño y esperaron.

—¿Cuánto hay que esperar? —preguntó.

—Cinco minutos —respondió Kayla— Solo ha pasado uno.

—No quiero saber que indica… —dijo Laia dando vueltas nerviosa, llevándose las manos a su cabeza.

—Cálmate… —intentó tranquilizar Kayla a su amiga que estaba muy nerviosa— Sino te va a dar algo.

—Mis padres me matan, y me entierran… —susurró Laia tapándose la cara con las manos— ¿Por qué tengo tan mala suerte? Tom y yo siempre lo hemos hecho con protección…

—Seguro que a lo mejor alguna vez, se os ha pasado usar protección —dijo Kayla a su amiga— A veces una no sé da cuenta de sus actos.

Mientras que Kayla y Laia esperaban a que pasara los minutos exigidos para poder ver la prueba de embarazo, por otro lado Tom y Bill se encontraban hablando sentados en el sillón de la casa de los padres de Kayla, lo cuales se encontraban en otro lugar de la casa.

—Bueno, ¿Qué tal tu noche con Kayla? —preguntó Tom a su hermano menor interesado— Espero que tuvieras una mejor noche yo. El padre de Laia la tiene muy controlada…

—La verdad es que ha sido increíble —sonrió tontamente Bill al recordar cuando hicieron el amor por la noche— Hicimos el amor por la noche, salvajemente, y bueno… por la mañana también.

—Yo sabía que tenías que sacar algo de mí —sonrió Tom orgullosamente de su hermano menor.

—Bueno… La cuestión es la madre de Kayla nos pilló haciéndolo por la mañana —explicó Bill a su hermano— Nos escucho hacerlo, y después vino a gritar a Kayla de que no tenía vergüenza.

—Ya… —susurró Tom bajando la cabeza— Por lo visto, nuestros futuros suegros no nos están poniendo las cosas fáciles.

—No… —susurró Bill— Menos mal que el padre de Kayla es más amable conmigo, está tratando de llevarse bien conmigo.

—Genial… La madre de Laia es muy buena persona —sonrió Tom a su hermano— Me da tanta pena que este casada con el padre Laia, es que no sabes como trata a Laia. Le grita todo el rato, menos mal que la madre algunas veces se impone pero no lo suficiente para que Laia tenga la autoestima alta.

—Ya… —susurró nuevamente Bill sin saber decir otra cosa que ese monosílabo.

—Ayer por la noche, Laia y yo discutimos —concluyó Tom— No sé que le pasa, la noto un poco cambiada…

—¿A qué te refieres? —preguntó Bill elevando las cejas confusamente.

—La verdad es que creo que he creado un pequeño monstruo —confesó Tom— No quiero hacer otra cosa que tener sexo conmigo, por varias veces la he tenido que parar. Se pone excitada por nada…

—¿Hablas enserio? —preguntó nuevamente Bill— Si Laia es una santa, digo que nunca ha hecho ese tipo de cosas…

—No sabes tú lo que ha aprendido en estos meses— dijo Tom.

—Eso es porque la has pervertido tú —dijo Bill a su hermano— Laia nunca suele pensar en ese tipo de cosas, salvo que tú la hayas incitado.

—Perdona, yo no tengo la culpa de ser tan guapo y excitar a las mujeres —dijo Tom con aires de superioridad— Recuerda que yo soy el gemelo guapo, tú solo eres una copia barata de mí.

—No te pases Tom —dijo Bill enarcando sus cejas.

—Es la verdad… —dijo Tom a su hermano— Papá y mamá se esforzaron para hacerme a mí el mejor.

—Eres un imbécil —insultó Bill a su hermano.

Kayla y Laia seguían en el centro comercial, ya habían pasado los cinco minutos y deberían de ver que es lo que decía la prueba de embarazo. Laia estaba tan nerviosa que no se atrevía al verla, no sabía como iba a decírselo a Tom y a sus padres, y por encima era fin de año, que estarían todos sus familiares. Al final, Kayla fue quien vio la prueba. Se produjo un silencio ensordecedor, haciendo que Laia se pusiera más nerviosa de lo que estaba.

—Di algo Kay —dijo nerviosamente Laia con el estómago en la garganta.

—Míralo por tu misma —dijo Kayla mostrándole la prueba a su amiga, viendo claramente el resultado.

—Tengo que ir preparando mi testamento… —susurró Laia para luego comenzar a llorar. Estaba muy asustada, no sabía como afrontarse a esa nueva situación que cambiaría su vida en unos meses.

—Aborta, Laia —sugirió Kayla— Es lo mejor…

—No puedo… —volvió a llorar Laia— Es un hijo mío y de Tom…

—Pues díselo a Tom —sugirió de nuevo Kayla— Entre tú y él podréis llegar a una solución mejor.

—No… —dijo Laia moviendo la cabeza atemorizada— Tom no puede enterarse…

—¿Y qué vas a esperar a que el niño te vaya a la universidad? —preguntó Kayla a su amiga.

—Se lo diré pero no ahora… —dijo Laia nerviosa.

—¿Y cuando se lo vas a decir? —preguntó Kayla a su amiga.

—Ahora está con la producción de su nuevo disco —dijo de nuevo Laia— Darle esta noticia, sería como un jarrón de agua fría…

—Date cuenta que cuanto más tardes, más crecerá tu barriga —advirtió Kayla a Laia— Tus padres se podrán enterar antes de que Tom lo sepa, y se va a armar la dios, sobre todo conociendo a tu padre.

—Lo sé… —susurró Laia mientras varias lágrimas recorrían sus mejillas.

—Es más pueden que te fotografíen y salgan fotos de ti con barriga —volvió a decir Kayla— A Tom no le va a hacer gracia enterarse de su futura paternidad a través de unas fotos.

—Llevaré ropas anchas, eso disimulará— dijo Laia convincentemente.

—No por mucho, Lai —volvió a decir Kayla— Eso se nota muy pronto. Además deberías ir al ginecólogo para que te revise y te diga de cuanto estás. El test de embarazo no suele ser preciso en eso.

—No… —movió la cabeza Laia— No quiero ir al ginecólogo, seguro que llama a mis padres y se lía la gorda antes de tiempo.

—Laia estás embarazada, que esperas que pase —dijo Kayla a su amiga— Tu barriga crecerá hasta el punto en que no puedas ocultarlo más. Será mejor que hables con Tom lo antes posible.

—¡Qué no! —dijo Laia alterándose un poco.

—Bueno, está bien —dijo Kayla con resignación— Haz lo que tú quieras… Será mejor que regresemos.

Kayla y Laia salieron del servicio del centro comercial, y se fueron hacia la parada del bus e ir a su casa. En menos de quince minutos, ya estaban bajando en la parada más próxima de la casa de Kayla, luego se encaminaron hacia el jardín que tenía la casa de la chica, y definitivamente entraron en el interior de la vivienda unifamiliar.

—Ya estamos —anunció Kayla entrando por la puerta, encontrándose a Bill y Tom sentados en el sofá esperando por ellas.

—¿Os dieron los apuntes? —preguntó Bill a no ver ningún indicio de ninguna hoja en sus manos.

—Sí, pero fue bueno y nos lo dio en un cd —sonrió Kayla poniendo esa excusa.

—Genial… —sonrió Bill para luego agarrar a su novia por la cintura— Ven aquí… Te he extrañado mucho.

—Solo ha sido una hora que te deje solo —dijo Kayla a su novio— No te ha dado tiempo a echarme de menos.

—Sí, porque yo soy muy extrañón —dijo Bill poniendo una mueca que hizo que Kayla se derritiera.

—Aish mi niño —abrazó Kayla a su novio, para luego darle un suave beso en los labios— Yo también te he extrañado…

—Laia, ¿Qué te pasa? —preguntó Tom a su novia al darse cuenta que la chica estaba media ida en sus pensamientos— ¿Has llorado?.

—¡¿Qué?! —dijo confusamente Laia ya que no se había enterado de la mayoría que le había dicho Tom.

—Te pregunte si has llorado —dijo Tom observando los ojos de su novia— Los tienes rojos.

—Ah, no. Solo que a veces se me irritan con la luz del sol —explicó Laia a su novio— Como tengo los ojos claros.

—Aish… —suspiró Tom para luego abrazar a su chica y atraerla hacia él.

—Te quiero… —susurró Laia abrazándose más a su novio, quería sentirse reconfortada, querida.

—Yo te quiero más, mi princesa —dijo Tom dándole un beso en la frente a su novia, para luego intentar separarse de ella.

—No… —dijo Laia volviéndose a abrazar fuertemente a su novio.

—¿Qué te pasa, cielo? —preguntó extrañado Tom a su novia por su raro comportamiento.

—No me dejes… —dijo Laia con angustia— Sola…

—Te prometo que siempre estaré contigo —dijo Tom dulcemente para luego darle un tierno beso en la punta de la nariz.

Poco después Laia y Tom salieron de la casa de Kayla, para dirigirse a casa de Laia. Cuando llegaron a casa, ambos se sentaron en la mesa con los padres de la chica y comenzaron a comer, más tarde recogieron todo y se fueron a preparar ya que cenarían todos en un lujoso hotel junto con sus familiares, los familiares de los padres de Kayla, y los padres de Kayla. Ya era de noche, y Kayla había venido a vestirse a casa de Laia, y así ayudarle a la chica con su maquillaje.

—Vas a estar muy bonita, Laia —dijo Kayla a su amiga viendo el vestido que estaba apoyado sobre la cama de la chica— A Tom se le va a caer la baba cuando te vea.

—No exageres… —susurró Laia mostrando preocupación.

—Venga Laia intenta disfrutar esta noche —intentó Kayla animar a su amiga— Mañana pensaremos con más claridad.

—Tengo a una pequeña personita formándose dentro de mí —dijo Laia mientras se miraba al espejo y comenzaba a acariciar con sus dedos su vientre plano— Apenas se nota.

—Es que será del tamaño de una nuez —dijo Kayla a su amiga— Venga será mejor que te pongas el vestido.

—Sí… —asintió Laia quitándose la ropa que tenía puesta, y poniéndose una ropa interior limpia para luego coger el vestido de color negro y entallado.

Laia se puso el vestido, y luego se giró para que su amiga le abrochara la cremallera del vestido.

—¡Dios! —se quejó Kayla— Esto no sube. Coge aire y reduce pecho.

—Ya lo estoy haciendo —dijo Laia con desesperación— Joder… hace una semana cuando lo compré me valía perfectamente.

—Estás embarazada —contestó Kayla a su amiga— Es normal que de una semana para otra tu cuerpo sufra transformaciones, aunque a simple vista del ojo humano pasen desapercibidas.

—Joder… —suspiró Laia desesperada.

—Te falta como un centímetro para cerrar —informó Kayla a su amiga— Eso fijo que es por los pechos.

—¿Y qué voy a hacer? —preguntó Laia con preocupación.

—Reducir pecho —dijo la chica a su amiga— Me parece que vas a tener que cambiar de modelo, porque ese no te entra.

—¡Dios! Maldito embarazo —se quejó Laia— Ahora donde voy a encontrar un vestido que ponerme.

—Podemos ir al armario de tu madre, igual tiene algo que te pueda servir —dijo Kayla a su amiga— Como las dos sois menudas, quizás te valga alguno de su vestidos.

—No sé si mi madre me dejará ponerme alguno de sus vestidos —dijo con desesperación Laia su amiga— Además tendré que pedirle permiso antes de hurgar en su armario.

—Está bien —dijo Kayla a su amiga.

Laia salió de la habitación, y se fue a buscar a su madre, que en ese momento estaba en la cocina, mientras que Bill y Tom estaban hablando en la habitación que le habían asignado a Tom. Minutos más tardes, Laia y Kayla estaban entrando en la habitación de la madre de Laia, para buscar un vestido que el sirviera.

—Veamos… —dijo Kayla abriendo el armario completamente para ponerse a observar el interior— Este no… Este es horrendo… Ummm este puede que te sirva ¿Te gusta?.

—No es feo —dijo Laia mirando el vestido granate que le mostraba su amiga.

—Este fijo que te tiene valer —dijo Kayla agarrando a su amiga por el brazo y salir de la habitación de la madre de Laia y meterse en la de su amiga— Vamos a ver como te queda.

Una vez dentro de la habitación, Laia se volvió a desnudar y se puso el vestido de su madre, era un poco entallado pero no notaba que le aprisionaban demás los pechos. Finalmente, Kayla le abrochó la cremallera y luego se vieron en el gran espejo del armario de la habitación de Laia.

—Te queda genial —sonrió Kayla satisfecha de haber encontrado un vestido que le valiera a su amiga— Ahora tienes que buscar los zapatos que te vayan con el vestido.

Kayla abrió el armario de Laia, que debajo tenía un zapatero, y encontró unos zapatos con un poco de tacón de color crema. Sonrió para sí misma de nuevo, y se los mostró a su amiga.

—Creo que estos te va bien —dijo Kayla a su amiga.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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