Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 97
BARCELONA (ESPAÑA)
Laia se puso los zapatos, y luego Kayla comenzó a peinarla. Laia tenía una melena castaña larga y muy bonita, así que Kayla quiso dejársela suelta con unos pequeños bucles, y por último maquilló a la chica con unos tonos que no desentonase con el color del vestido que llevaba Laia puesto y por último le puso un poco de gloss en los labios, dándole un brillo especial. Cuando Kayla terminó con Laia, fue el turno de ella de ponerse su vestido, era un vestido en tono gris imitando al cuero, y que era entallado marcando todas las curvas de la chica, por último se puso unos zapatos del mismo tono del vestido de gran tacón, de recogido en el pelo eligió hacerse un moño dejando los pelos de la parte de adelante que colgarán sobre su cara, de maquillaje se aplicó un poco de rímel y de sombra pero sin desentonar con su vestido, y por último un poco de gloss en los labios. Después ambas chicas salieron de la habitación, para dirigirse a la habitación de Tom y así tener el visto bueno de los chicos.
—¡Qué guapas estáis! —dijo Tom al ver a las chicas entrando por la puerta de la habitación— ¿Tu vestido no era negro, Laia?.
—Ehm… Bueno… Sí… —respondió Laia sin decir mucho, no sabía como explicarle a su novio lo que le pasaba en ese momento en su cuerpo.
—Tuvimos un ligero percance —explicó Kayla a los chicos— Se le rompió la cremallera del vestido y no había forma de arreglarla.
—Oh… Eso es mala suerte —dijo Tom a las chicas— Pero de todas formas estás muy hermosa. Tu nuevo vestido te queda bien.
—Gracias… —sonrió Laia a su novio.
—Vosotros también estáis muy guapos —dijo Kayla, más bien mirando a su novio. Después de unos halagos y arrumacos entre las parejas decidieron bajar al salón para reunirse con el resto de la familia.
—Ya estamos listos —dijeron las chicas viendo a sus padres.
—Estáis preciosas —comentó el padre de Kayla— Tengo la princesa más preciosa del mundo… —abrazó a su hija.
—Te queda bien mi vestido, cariño —comentó la madre de Laia.
Tom ante estas palabras, miró un poco raro a su novia. Le parecía muy raro que Laia llevará un vestido puesto de su madre, que por lo menos era mucho más mayor que su hija, pero de todas formas veía a su novia muy bonita, cuando tuviera oportunidad por la noche le preguntaría porque se puso el vestido de su madre, teniendo otros a lo mejor en el armario.
—Vámonos antes de que se haga más tarde y perdamos la reserva el hotel estaba todo completo —apresuró el padre de Laia. Cogieron sus abrigos y se encaminaron hacia el jardín y allí cada uno fue en un coche, eran dos así que cada familia fue en uno.
Durante más de veinte minutos, porque había bastante tráfico, condujeron hasta que llegaron al hotel donde habían reservado mesa para cenar, y pasar el fin de año. En el interior les esperaban sus demás familiares, por parte de los padres de Laia, dos hermanos de su padre con sus respectivas mujeres y dos primas de la chica, y por parte de la madre de Laia una tía con su marido y sus dos hijas. Por parte de los padres de Kayla, solo iban dos tíos con sus respectivas mujeres y dos primos.
—Oskar —saludó su hermano que se acercó a él— ¿Qué tal? Laia que guapa estás.
—Gracias tío —dijo Laia al hermano de su padre.
—¿Quién eres? —preguntó una de las primas de Laia a Tom.
—¿Qué? —preguntó en ingles Tom y la prima le repitió lo mismo en ingles— Soy el novio de Laia.
—¡¿Qué?! —dijo otra de las primas de Laia se acercó a ellos impresionada— Eso es imposible, si Laia siempre ha sido poca cosa.
—Pues ya ves… —dijo otra de las primas con voz de pija— Al parecer nuestra primita ya ha aprendido, que es tener un hombre. Soy Ana, y aquella es mi hermana Irene.
—Mucho gusto —dijo Tom en español haciendo que las primas de Laia se rieran por debajo de la nariz.
—Tienes un acento muy gracioso —dijo una chica muy estirada de cabello rubio, y ojos azules— Me llamo Lara y estoy disponible. Te lo digo por si te cansas de la llorona de mi prima, es poca mujer para tan buen hombre como eres tú.
—Lo siento, pero yo solo tengo ojos para Laia —dijo esta vez Tom en inglés— Nadie podrá remplazarla. Ahora si me disculpáis mi novia me espera.
Acto seguido Tom se fue hacia donde estaba Laia, que se encontraba hablando con Bill y con Kayla. Laia había estado observando todo el rato lo que hacía Tom, cuando vio el desplante que hizo Tom a sus primas, interiormente se comenzó a reír, por primera vez en la vida había podido vengarse de ellas, después haber sufrido insultos por parte de ellas.
Después que todos los familiares saludaran a cada familia, entraron al interior de una sala del hotel donde estaban dando un pequeño catering previo a la cena de fin de año. Donde les pusieron un coctel de bienvenida, Ceviche de gambas y ralladura de lima y Tartar de tomate y citronella en tostadas. Después sobre las nueve y media de la noche, pasaron a otra sala grande donde había varias mesas preparadas para cenar esa noche, ya que no eran los únicos que cenarían en esa noche el hotel.
Se dirigieron a la mesa que les habían asignado, sentándose por un lado las personas adultas y por otro lado los jóvenes. Laia se sentó al lado de Tom, al igual que Kayla con Bill. Después las primas de Laia se sentaron enfrente de ellos, no quitando la mirada a Tom y al lado de ellas se sentó los dos primos de Kayla. Laia era consciente de que sus primas le habían echado el ojo a su novio, así que aprovechó para darle un beso intenso, que el joven no se negó a darle. Estuvieron varios minutos jugando con sus lenguas, recreándose en ese beso mientras que las primas de Laia se morían de envidia de que Laia hubiera conocido a un chico tan guapo y tan sexy. Después se separaron porque los camareros comenzaban a traer las bandejas con el primer plato de la cena.
El primer plato de la cena consistía en una ensalada asiática de frutas y verduras, cosa que hizo que Tom y Bill respirarán un poco tranquilos ya que eran vegetarianos, y eso lo podrían comer sin ningún problema. Con ese primer plato, los camareros después trajeron para beber un vino blanco de D.O. Ribera del Duero, empezaron a servírselo a los mayores y después se acercaron a la mesa de la parte donde estaban los más jóvenes, Tom y Bill quisieron probar ese vino, Kayla, sus primos y las primas de Laia también pidieron que les echaran de ese vino en sus copas, Laia se lo pensó varias veces pero al final se pidió un agua, no quería que el vino dañará a ese ser que tenía creciendo en su interior.
—Es que no me gusta mucho el vino blanco —se excusó Laia con los demás que la estaban mirando con cara rara.
Después cada uno se centro en su plato y empezaron a comer, mientras que hablaban sobre temas triviales en la mesa. Los padres de Laia, de Kayla y demás adultos también hablaban de otras cosas, mientras que poco a poco iban bebiendo vino, que volaba rápidamente de sus copas. Cuando acabaron con el primer plato, de nuevo los camareros aparecieron por la mesa para retirarles los platos ya vacíos, y otros hacían entrada con bandejas trayendo el siguiente plato que les iban a poner. Este segundo plato consistía en Bogavante con caviar y verduras en curry rojo, nuevamente los gemelos no tuvieron problemas con ese plato, pero estaban viendo que igual el siguiente plato sería con alguna carne y ellos no la iban a comer.
—¡Qué lujo de cena! —dijo Kayla observando su bogavante— No sabía que aquí ponían tan bien para cenar…
—Sí… —susurró Laia que estaba pensativa mirando su plato— Creo que esto será lo último que coma…
—Pues aún queda otro plato y el postre —dijo Kayla a su amiga.
—Lo sé… —volvió a susurrar Laia, sintiendo como unas pequeñas náuseas invadían su estomago— No… Otra vez no…
—Laia… —dijo Kayla al ver que su amiga se levantaba rápidamente de su silla, y salía sin previo aviso del salón para dirigirse a un baño más cercano— Vuelvo ahora…
Kayla se levantó también de su silla, y siguió a Laia que se había ido corriendo al baño, bajo la atenta mirada de todos los familiares de la chica, y de su novio que miraba extrañado la reacción de Laia. Tom se estaba empezando a preocupar un poco, ya que por la mañana cuando Laia había ido a desayunar a la cocina, mientras Tom y María hablaban también había ido al baño a vomitar.
—¿Laia…? —preguntó Kayla cuando entró en el baño. Enseguida escuchó en uno de los cubículos de uno de los baños, a Laia haciendo esfuerzo por sacar todo el contenido del estómago. Abrió con cuidado la puerta, y se encontró con su amiga de rodillas con la cabeza metida en el váter vomitando sin cesar. Kayla apoyó sus manos sobre la cabeza de su amiga, para apartarle el pelo que se le había ido hacia adelante, y para sujetarle la cabeza— Vamos cielo… Esto ya va a pasar…
—No… no va a pasar —dijo Laia desesperada comenzando a llorar— ¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer?.
—Laia ya te lo dije hoy por la mañana —volvió a decir Kayla a su amiga— La única forma de salir de este problema sería que abortarás.
—Y cargar con la culpa todo el resto de mi vida… —dijo Laia mirando a su amiga con ojos llorosos— Estar condenada a escuchar los llantos de mi bebe, que nunca llegó a nacer. No… Tiene el derecho a nacer, él no tiene la culpa de esto.
—Pues habla con Tom —volvió a insistir Kayla a su amiga— Él tiene una buena posición económica, podrá cuidar de ti y del bebé. Tus padres no van a apoyar tu embarazo, y menos tu padre ya sabes como es él, aunque albergues esperanzas de que tu madre te apoyé, sabes en realidad que no lo hará porque tu padre la domina.
—No, no puedo… —dijo Laia temerosa— Y si no quiere tener el bebé, y me deja. Estaré sola…
—Pues ya no se me ocurre otra solución —dijo Kayla abatida.
—Será mejor que regresemos… —dijo Laia con tristeza— No quiero que se preocupen porque tardemos tanto.
—Espera… —dijo Kayla a su amiga— Por lo menos límpiate la cara, se te ha corrido un poco el maquillaje que te aplique.
Laia se fue al lavabo y cogió un poco de agua con sus manos y si limpió su cara, quitando algún rastro de sus lágrimas sobre su cara. Poco después ambas amigas salieron del baño, y se dirigieron de nuevo al salón donde estaban cenando sus familiares, en ese momento ya habían retirado los camareros los platos y ya estaban empezando a poner los platos del tercer plato del menú, este consistían en solomillo de buey, salteados de setas asiáticas y salsa de foie fresco. Tom y Bill les dijeron a los camareros que no querían ese plato, alegando que estaban llenos y que lo poco que entrarían en sus estómagos lo reservaban para el postre.
—Cariño, ¿Te encuentras bien? —preguntó Tom al ver a su novia que ya había llegado— Estás un poco pálida.
—Sí, estoy bien… —susurró Laia sentándose en su silla.
—¿Seguro? —volvió a preguntar Tom— No quiero que me mientas.
—Estoy bien ya te lo he dicho —volvió a decir Laia a su novio.
—Vale, no te pongas así —dijo Tom un poco molesto a su novia por la forma que le había hablado.
—Lo siento… —susurró Laia a su novio bajando su cabeza.
El resto de la noche, pasó en bromas, risas por parte de los familiares de las chicas, que entre tanta copa de vino se fueron poniendo contentos. Finalmente, llegó la hora del postre, antes de que llegara la hora de las uvas. De nuevo, los camareros fueron a recoger los platos que había sobre la mesa, trayendo otros el postre que consistía en un pastel tibio de coco, calabaza y coulis de chocolate. Cuando acabaron de tomar el postre procedieron a tomar café, té y selección de licores. Ya quedaba poco para que llegara medianoche, y en la sala el ambiente se empezaba a caldear. Ya estaban empezando a repartir las uvas de la suerte, y unas bolsas con cotillón para celebrar el fin de año. Ya estaban todos preparados para tomar las uvas, esperando a que las manecillas del reloj marcara las doce y que un nuevo año comenzara.
—¡TRES, DOS, UNO, CERO…! —saltó completamente la sala los últimos minutos del año, para luego comenzar a comer las uvas al son de cada campanada— ¡FELIZ AÑO NUEVO!.
—Feliz año, mi amor —abrazó Tom a su novia para luego besarla fogosamente en los labios.
Después de las uvas, empezaron a poner música en la sala. Todos empezaron a inundar la sala para celebrar la llegada del año nuevo. Habían puesto una barra para dispensar bebidas alcohólicas, pudiéndose consumir tres consumiciones gratis, ya que iba incluido en el menú de la cena, después las siguientes copas se tenían que pagar. Tom se fue a la barra para pedir un whisky Jack Danields, mientras que Bill se pedía malibú con piña, Kayla se pidió una copa de vodka con lima, mientras que Laia prefirió tomarse una coca cola, cosa que hizo que Tom se extrañará bastante.
—¿No tomas alcohol? —preguntó Tom a su chica— Eso es raro… Siempre sueles beber una copa…
—Ya… pero es que hoy no me apetece —dijo Laia a su novio.
—Venga tómate una copa… —dijo de nuevo Tom a su chica— Igual después ya te entran las ganas.
—Tom no estoy de broma —dijo Laia a su chico— Sino quiero tomar una copa, no voy a tomarla.
—Vale no te pongas así —dijo Tom al notar que su novia se ponía un poco irritante.
—Déjame en paz —dijo Laia enfadada para luego irse a junto de su amiga, que en ese momento se encontraba con Bill hablando tranquilamente.
—¿Qué ha pasado Laia? —preguntó Kayla a su amiga al ver la cara que traía la chica.
—Nada… —respondió Laia cruzándose de brazos.
—Yo me voy a junto de mi hermano para que podáis seguir hablando más tranquilamente de vuestras cosas —dijo Bill a las chicas dejándolas solas.
Bill se dirigió hacia su hermano, que estaba un poco molesto por la actitud de Laia. Realmente no entendía el comportamiento de Laia, últimamente estaba tan bipolar, que no sabía que hacer. Un día se ponía a reír, y estar melosa y al otro día lo mandaba a la mierda y se ponía a llorar. Es como si tuviera todas las hormonas revolucionadas, cosa que hizo que Tom se preocupará un poco más.
—Tom… —llamó Bill a su hermano que ahora estaba metido en sus pensamientos— ¿Qué ocurre?.
—No entiendo a Laia —dijo Tom con frustración.
—¿Qué le pasa a Laia? —volvió a preguntar Bill a su hermano.
—Últimamente tiene cambios repentinos de humor —explicó Tom a su hermano— Un día puede estar demasiado cariñosa conmigo y otro día me manda a la mierda. A veces pienso que es bipolar, como puede cambiar tan repentinamente de humor. Es como si sus hormonas estuvieran todas revolucionadas, ¿Me entiendes?.
—Sí… —susurró Bill a su hermano— No sé… no soy experto en este tema, pero normalmente las mujeres embarazadas suelen cambiar de humor muy frecuentemente. ¿No estará Laia embarazada, verdad?.
—Estás de coña, Bill —dijo Tom nerviosamente— Si llegará estar embarazada su padre me corta los huevos, y me castra de por vida. Además siempre que hemos tenido sexo Laia y yo, nos hemos cuidado.
—Ya… eso es cierto —dijo Bill de nuevo a su hermano— Pero puede pasar…
—Ni hablar, Bill —dijo Tom acojonado— No quiero imaginarme a Laia embarazada, tú no sabes lo que se armaría.
—Hola chicos, ¿Estáis solitos? —dijo una chica rubia de ojos azules, era Lara, la prima de Laia acompañada de su hermana y sus dos primas— Quizás nosotras podemos ayudaros. ¡Qué malas son Kayla y Laia dejándoos solitos! No saben lo que se pierden.
—Pero tranquilos, nosotras podemos ayudaros —sonrió Andrea, otra de las primas de Laia— Así podéis captar mejor la mercancía española.
—Oye… chicas nosotros no podemos… —dijo Bill intentado quitarse a esas chicas de encima.
—Venga, la noche es joven —dijo Ana otra de las primas de Laia— No lo vamos a pasar muy bien. Venga vamos…
Continúa…
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