Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 98
BARCELONA (ESPAÑA)
Desde el otro lado de la sala estaba hablando Kayla con Laia, la chica se sentía un poco impotente por la situación que estaba viviendo, y no sabía que hacer de su vida. Le había incomodado mucho, que Tom la vigilará a cada rato y que le preguntará por todo lo que hacía en cada momento, sino bebía alcohol, sino bebía vino…
—Joder… —dijo Laia girándose al ver como sus primas estaban acechando a Tom y a Bill— Lo que nos faltaba.
—Laia… —dijo Kayla al ver como Laia se dirigida disparada hacia donde estaba sus primas.
—OYE TÚ, DEJA A MI NOVIO TRANQUILO —dijo Laia levantando la voz para que pudieran escucharla a la vez que la empujaba alejándola de su novio y cuñado.
—Tranquila Laia que no hacíamos nada… —se defendió falsamente una.
—No que va… Solo tenias puestas tus zarpas en los brazos de mi novio —le dijo enfurecida. Tom y Bill no lo entendían todo completamente, pero podían hacerse una idea de lo que se decían por las pocas palabras que si entendían.
—Laia, Laia tranquilízate —le dijo Kayla.
—¿Que me tranquilice? —dijo sulfurada suspirando.
—Sí, yo me encargo, ¿Vale? —le echo una mirada que Laia entendió enseguida «Cállate la boca que tus cambios de humor levantan sospechas» — Venga guapas, ¿Por qué no os vais un rato a la playa a ligaros a algunos que sean igual de putones que vosotras?.
—Eso iros, zorras —dijo Laia mirándolas mal. Las primas se fueron— ¡Ahh! ¡Las odio!.
—Será mejor, que nos vayamos a otro sitio —dijo Kayla a los chicos y a Laia— Así evitaremos que tus primas se vuelvan a acercar a nuestros novios.
—Sí —dijo Laia rápidamente— Como lo vuelvan a hacer les arranco los pelos de la cabeza.
—Laia… —miró fijamente Kayla a su amiga— No exageres…
—¿Laia enserio te encuentras bien? —preguntó Tom.
—Sí, sí, solo es que no me llevo bien con ellas y la gran parte de mi familia… —disimuló.
—Veras tú como es lo que te he dicho… —murmuró Bill.
—¿Se puede saber que le has dicho tú? —dijo Kayla imponente a su novio.
—Nada importante —sonrió Bill con miedo.
—Más te vale si no quieres salir perdiendo Cavernícola —le avisó tomándole de la mano.
—¿Cavernícola? —se rió Tom— ¿Pero qué clase de mote cariñoso es eso?.
—Nadie ha dicho que sea de forma cariñosa —dijo Laia esta vez— Es algo más salvaje.
—¡No me jodas! —de nuevo Tom estaba asombrado por la actitud de Laia aunque no dijo nada esta vez— ¿Es por lo que me has contado esta mañana de vosotros en la cama?.
—¡Bill! —dijo Kayla.
—¡Es mi hermano! Nos lo contamos todo… —dijo como excusa.
—¡Tom! ¡Qué vergüenza! —dijo esta vez Laia sabiendo que Tom también le contaría esas cosas.
—En mi defensa tengo que decir lo mismo que mi querido hermano pequeño —le paso un brazo por los hombros— Nos contamos todo, todo, todo —enfatizó— Hasta el más mínimo detalle —las chicas se miraron y asintieron cómplices.
—Bueno a mí Kayla me ha dicho que la tienes más pequeña que Bill. Tendré que comprobarlo ¿no? —dijo para picar a Tom.
—¡Eso es mentira! —Bill se reía por el ego dañado de Tom— Y ni se te ocurra comprobarlo.
—Yo creo que Bill por muy grande que la tenga siempre tendrá un fallo… Es un oso peludo —dijo Kayla esta vez para vengarse de Bill, aunque fuera mentira.
—¡Pero qué mentirosas que sois! Yo no tengo pelos ahí. ¡Me los quitó por ti porque sé que no te gustan, además a mi tampoco! —Bill estaba colorado como un tomate y Tom se reía a carcajada limpia.
—Tú no te rías que tienes una selva en las piernas —dijo esta vez Laia.
—Pero son rubitos, y suaves… —dijo de forma coqueta Tom.
—Mentira, son ásperos y dan electricidad. ¡Peludos! —les dijo Laia para vengarse de ellos.
—Pues ahora me voy a dejar barba de verdad, como te dije el otro día —respondió Bill— Y cuando me beses te picara, por lista.
—Yo también me voy a dejar barba. Ahora os jodéis —se pusieron de acuerdo los dos gemelos.
Poco después los cuatro salieron de ese hotel, para dirigirse a alguna discoteca donde pasar el resto de la noche de fin de año, y pudieran estar más tranquilas sin tener que aguantar a los demás familiares de ellas. Llegaron a una discoteca, que era donde Kayla y Laia solían ir muchas veces aunque no tenían la edad necesaria, pero esa noche como iban acompañadas por los gemelos no tendrían problema para entrar en el interior de esta. Tras esperar una larga cola, de unos diez minutos, por fin pudieron acceder al interior de la discoteca. Lo primero que hicieron fue ir a la barra para coger algo que beber, y después irse a sentar en unos sofás que había al fondo de la discoteca que era más tranquilo, más privado.
—¿Enserio que te vas a dejar barba? —preguntó Laia a su novio, sentándose encima de sus piernas.
—Sí —respondió rotundamente Tom a Laia.
—Jope… Me va a picar cuando te besé —dijo Laia a su novio.
—Eso te pasa por meterte conmigo y con Bill, renacuaja —dijo Tom a su chica.
—No soy una renacuaja —dijo Laia cruzándose de brazos con indignación— Ya soy una mujer…
—Si una mujer de baja estatura… —se rió Tom.
—Te quiero… —dijo Laia apoyándose en el pecho del chico, se sentía tan bien abrazada al cuerpo de su novio que no se quería separar. Sentía como sus ojos le pesaban un poco, sintiendo un cansancio extremo en su cuerpo.
—Laia… —llamó Tom a su novia al notar que la chica se había quedado inmóvil sobre su pecho— Cariño… Venga abre los ojos…
Laia se quedó inmóvil, le pesaba tanto su cuerpo que aunque inconscientemente escuchaba a Tom llamarle, no era capaz de abrir los ojos. Sintió como sus fuerzas se desvanecieron, haciendo que su cuerpo no reaccionará a nada.
—Laia venga abre los ojos me estás asustando —dijo de nuevo Tom a su chica, pegándole levemente con la mano en la cara, pero Laia no reaccionaba— ¡Bill! ¡Kayla! —llamó Tom asustado a su hermano y a la novia de este que en esos momentos se encontraban bailando un poco, para dejar un poco de intimidad a Laia y a él.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Bill alarmado ante la llamada de su hermano— ¡Dios mío! Está muy pálida…
—No sé que ha pasado —dijo Tom volviéndose histérico— Estaba hablándome tan tranquilamente, cuando de repente noté que no se movía.
—Laia, cielo —dijo esta vez Kayla acercándose a su amiga— Venga reacciona pequeña… por favor…
Laia seguía en los brazos de Tom, sin reaccionar ni atender a los llamados de su amiga, su cuñado y su novio. Tom la tumbó sobre el sofá para luego, buscar algo con que pudiera abanicarla y así hacer que la chica reaccionará. Kayla por otro lado, fue a la barra para coger una coca cola y dársela a su amiga para que volviera en sí, ya que posiblemente Laia hubiera tenido una bajada de tensión.
—Cielo… —otra vez Tom acariciando la mejilla fría y pálida de su novia— ¡Dios! Laia no está bien, lleva vomitando desde la mañana.
—¿Vomitó por la mañana? —preguntó Bill a su hermano.
—Sí, estábamos desayunando fue acabar de desayunar e irse directamente al baño que hay en la planta baja de su casa —explicó Tom a su hermano— Después dijo que tenía que hacer una llamada urgente, y minutos más tarde nos fuimos a casa de Kayla… ¿Qué te ha contado Laia? —dijo Tom mirando a Kayla inquisitivamente— Tú sabes lo que le pasa a mi novia.
—Yo no sé nada… —dijo Kayla excusando, no iba a revelar el secreto de su amiga si ella no quería que fuese revelado.
—Kayla, sé que mi novia te cuenta todo lo que le sucede —volvió a insistir Tom a Kayla— Eres su mejor amiga desde que vais a la guardería.
—No lo sé Tom —dijo Kayla de nuevo— Que se haya mareado ahora, no tiene igual nada que ver con lo que paso por la mañana.
—Yo sé, que está relacionado… —dijo Tom a Kayla— Dime la verdad…
—Te he dicho que no sé nada… —volvió a insistir Kayla— Será mejor que le dé esto a beber a Laia, a ver si reacciona de una vez.
Kayla mojó los labios de Laia con un poco de coca cola, para a ver si con el azúcar que contenía la bebida, la chica iba reaccionando. Pero Laia seguía sin reaccionar y sin moverse, su aspecto era más pálido que antes.
—¡Dios! —dijo Tom desesperado— Será mejor que la llevemos a un hospital, que miren que le pasa.
—No hace falta —dijo Kayla intentando evitar que Laia fuera al hospital y descubrieran su estado— Confió que se podrán bien, aún no ha pasado ni un minuto desde que le mojé los labios con el refresco.
—Laia, mi amor —dijo Tom otra vez a su novia, dándole pequeños golpes en la cara de chica— Reacciona…
—¿Qué pasa? —preguntó Laia abriendo los ojos, aunque aún se mostraba un poco aturdida— ¿Porqué tanto revuelo?.
—Oh Laia —abrazó Tom a la chica, contento de que por fin abriera los ojos— ¿Cómo te encuentras? Estás pálida…
—Bien, aunque tengo el estomago un poco mareado —respondió Laia incorporándose del sofá donde estaba tumbada.
—Con cuidado, no vaya a ser que te vuelvas a marear —dijo preocupado Tom a su novia.
—Creo que… —Laia no acabó de hablar, ya que se tuvo que echar una mano a la boca porque una arcada estaba recorriendo su garganta.
—Vamos Laia, yo te acompaño —dijo Kayla a su amiga ofreciéndose a acompañarla al baño.
Las dos chicas caminaron con prisa, hacia los baños de aquella discoteca. Laia tuvo que esperar un poco a que se despejará el baño, porque había bastantes chicas que querían ir al servicio, pero Laia no estaba para ponerse a esperar durante diez minutos, si no vomitaba ya lo echaría todo sobre el suelo.
—Por favor… —dijo Kayla a una chica que le tocaba el turno a entrar en el baño— Mi amiga no se encuentra bien, necesita con urgencia el baño. ¿Puedes dejarla pasar en tu lugar?.
—Oh por supuesto —dijo la chica amablemente a Kayla.
—Gracias… —susurró Laia sin apenas articular bien la palabra.
—Vamos cielo —dijo Kayla a su amiga ayudándola a entrar en el baño.
Nada más entrar en el baño, y que Kayla cerrará la puerta. Laia se arrodilló sobre el retrete y comenzar a echar todo lo contenía su estómago, que apenas eran bilis y algún que otro jugo gástrico ya que la cena la había echado en el hotel, cuando le había dado otra arcada. Una vez que Laia ya se encontró bien, Kayla y Laia salieron del cubículo del retrete. Kayla ayudó a limpiarse a Laia, y a mojarle un poco la cara para que se encontrara mejor y así quitar la sensación de mareo que seguía teniendo su cuerpo.
Mientras que Laia y Kayla iban al servicio, Tom y Bill se quedaron conversando en los sofás. Tom tenía aspecto preocupado por lo que le había pasado a Laia, y eso Bill lo estaba notando, así que intentó tranquilizar a su hermano, por suerte Laia ya había recuperado la consciencia.
—Vamos Tom… —dijo Bill intentando tranquilizar a su hermano— Laia ya está bien…
—He estado pensando en lo que me dijiste hoy… —dijo Tom pensativo— Y si cabe la posibilidad de que Laia esté embarazada, tiene todos los síntomas.
—No sé… —dijo confuso Bill— A lo mejor es verdad lo de la bajada de tensión, pero tienes razón tiene todos los síntomas. ¿Pero cómo vas hacer para averiguarlo? No creo que Laia te lo diga por las buenas.
—No sé… —dijo Tom a su hermano— Es que tiene síntomas de estar embarazada.
—¡Vaya…! ¡Vaya…! —dijo una voz conocida a los chicos, que se acercó a ellos— ¿Problemas con un embarazo?.
—Eso no es asunto tuyo, ni te importa —dijo Bill al chico— Lárgate de aquí y déjanos tranquilos.
—¿Kayla está de nuevo embarazada? —preguntó Dan con sorna, dejando caer la bomba— Esa chica nunca va a aprender.
—¿A qué te estás refiriendo con eso? —preguntó Tom confuso mientras que Bill se había quedado blanco.
—Vaya… Me parece que la pequeña Kayla no confía tanto en su novio, como para confiarles sus peores secretos —dijo Dan sentándose al lado de los chicos, se iba a divertir un rato, y si la jugada le salía bien, conseguiría que Bill dejará para siempre a Kayla.
—Habla de una vez, y después lárgate —dijo Tom al chico incitándole para hablar.
—Bien, siento decepcionarte Bill, pero tu queridísima novia la cual dice que te ama con tanta locura —dijo Dan exagerando— Abortó hace dos meses a un hijo tuyo y de ella…
—Eso es mentira, gilipollas —dijo Bill al chico, no se podía creer que su novia hiciera tan horrible acción.
—Fue mucho antes de que las chicas y yo nos fuéramos a Los Ángeles —siguió explicando Dan— Un día camino a la universidad me confesó que estaba embarazada, y que iba a deshacerse del bebé, que no quería tener ningún hijo contigo…
—Mientes… —dijo incrédulo Bill por las palabras que estaba diciendo el chico.
—¿Te acuerdas cuando un día llamaste a Kayla al móvil y te cogí yo el teléfono? —preguntó Dan a Bill haciendo, que este se quedara fijamente mirando a la nada en forma pensativa, para que luego Bill asintiera de forma afirmativa— Ese día Kayla no te contestó porque la estaban operando, quitando el hijo que le habías hecho en su vientre… Yo te mentí diciéndote que se estaba dando una ducha, después de haber tenido una buena sesión de sexo, que ganas no me faltaban. Kayla me pone a cien…
—No te creo, como no sé que me estás volviendo a mentir —dijo inseguro Bill.
—Laia también lo sabía, de hecho que se enfado con Kayla durante varias semanas por lo del aborto —dijo Dan otra vez— Laia nunca lo aprobó…
—¡Dios, Bill! —dijo Tom suspirando y quedándose pálido— Me parece que el capullo está diciendo la verdad…
—Venga Tom, no me digas que te ha convencido con cuatro palabras —dijo Bill a su hermano.
—Tío, que Laia estuvo durante una semana y algo enfadada con Kayla, porque no compartía unos puntos de vista —recordó Tom cuando estuvo hablando con su novia por el messenger, cuando Bill no podía ponerse en contacto con Kayla porque esta no le cogía el teléfono— Lo recuerdo como si fuera ayer, nunca me quiso decir realmente lo que era, y ahora lo entiendo todo perfectamente.
—Márchate, ahora te puedes quedar tranquilo por haberme destrozado mi vida —dijo Bill con impotencia y rabia, fijándose en Kayla que se acercaba lentamente con Laia viniendo de los baños.
Kayla se quedó parada al ver quien estaba hablando con Tom y con Bill, en un momento Bill dirigió su mirada hacia donde estaban las chicas, y su mirada no mostraba nada de agrado, más mostraba que estaba muy enfadado. Las chicas se fueron acercando a ellas, confusas por la situación.
—Dan, ¿Qué haces aquí? —preguntó Kayla a su ex amigo confusa.
—He venido a saludar a tu queridísimo novio, y de paso contarle algunas cosas sobre ti, para que vaya tomando nota —dijo como si nada Dan a su ex amiga.
—Todavía no me puedo creer, que me hayas hecho esto —dijo Bill enfadado y con rabia a Kayla— Yo confié en ti… y…
—¿De qué demonios estás hablando? —dijo Kayla confundida a su novio.
Continúa…
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