
Fic hetero de Heiligtkt483
«It’s just a dream» Capítulo 1
Hoy empezaban las pruebas de acceso a la universidad para los alumnos que habían acabado satisfactoriamente sus estudios de segundo de bachiller, entre ellos estaba Laia, que debía de presentarse a cinco asignaturas, matemáticas aplicadas, economía, psicología y sociología, historia del mundo contemporáneo y latín, que no eran pocas, no sabía como iba a hacerlo… se estresaba solo de pensarlo. Había empezado a ponerse a estudiar los dos primeros que tenía ese día matemáticas aplicadas y economía. Se había despertado temprano para poder repasar antes de ir a la universidad donde se hacía esa prueba. Hacía mucho calor, y eso le dificultaba el poder concentrarse. Era un asco esto de ser un adolescente.
Ahora estaba tomando una tostada con un vaso de zumo, mientras leía unos apuntes que había hecho días atrás de economía. Sus padres no estaban en casa, si no que trabajando, como era de costumbre. En un rato más tenía que salir de casa para ir a buscar a una amiga con la que había quedado para ir juntas al instituto, donde cogerían un autobús junto con otros compañeros que las llevarían al campus universitario, donde harían los primeros exámenes de esa prueba. Laia estaba muy nerviosa, aparte de que estudiar era muy aburrido, y había estado durante varias semanas preparando los exámenes.
Acabó de tomarse el desayuno, y lo dejó en el fregadero, para luego coger su carpeta con los apuntes, su estuche con los bolígrafos, su móvil y las llaves de casa. Cerró la puerta con llave y se dirigió hacia la casa de su mejor amiga Kayla, se conocían desde que iban a la guardería, de hecho que sus madres eran muy amigas. Llegó al portal de la casa de Kayla y tocó el timbre, a los pocos minutos ya salía Kayla por la puerta con su carpeta llena de apuntes, su estuche, etc.
—Buenos días, Lai —le saludó su amiga.
—Buenos días, Kay —saludó a su amiga— Aunque no tiene nada de buenos, hoy tenemos dos exámenes. ¿Qué tal los llevas?.
—Bueno, yo estudie todo lo que pude pero matemáticas aplicadas es chunga y la economía más o menos la llevo. ¿Y tú? —le preguntó a su amiga.
—Lo mismo te digo. Lo veo muy chungo para aprobar —dijo con desesperación— Pero tenemos que aprobar que sino no podremos disfrutar del verano.
—Ya… —dijo Kayla con resignación.
Caminaron durante unos minutos más, hasta que por fin pudieron divisar el gran portalón de la entrada del patio del instituto, su cárcel por pocos días. Varios alumnos se agolpaban junto con otros profesores, esperando a que llegará el autobús para luego irse al campus universitario. Después de unos diez minutos interminables, por fin apareció el medio de transporte donde irían. Cada uno fue subiendo al autobús, para luego sentarse en los asientos del autobús, para continuar repasando sus apuntes. Cuando llegaron al campus universitario observaron a la gente que se veía nerviosa sentada por los suelos leyendo sus apuntes, otra simplemente hablaba para distraerse o unos salían del edificio para relajarse mientras no llegaba la hora del examen. Eran unos días muy ajetreados y cada uno hacía lo que podía estudiar a último momento, rendirse preparado para suspender y otros simplemente se aferraban a sus amuletos, como es el caso de Kayla, que llevaba encima de él una moneda de plata que le regaló su abuelo y un colgante. Sinceramente ella esperaba que le funcionara. Laia, confiaba en si misma simplemente. La hora iba acercándose, serían exámenes de una hora y media, suficiente tiempo como para responder unas hojas que resumían toda la materia de un curso entero.
Se sentaron en sus asientos, y esperaron a que el profesor empezara a repartir las hojas del examen. Laia alineó perpendicularmente sus bolígrafos y el lápiz en la mesa, mientras que sus manos temblaban nerviosamente, el examen que tenían ahora era el de matemáticas aplicadas más tarde sería el de economía. El profesor dio permiso para que comenzaran a hacer el examen, después de haber repartido a cada alumno que estaban en el aula su hoja correspondiente. Las manecillas del reloj con su característico tic tac dieron paso a una situación de tensión, nerviosismo sobre todo ahora que estaban todos en silencio y se escuchaba el tic tac.
El examen terminó, y apenas le dio tiempo a Laia para repasar un par de ejercicios. El examen no es que le saliera para sacar un sobresaliente, pero esperaba que le diera para sacar un suficiente o un bien. Dirigió su mirada hacía Kayla que se encontraba en su asiento un poco ensimismada y sujetando fuertemente sus amuletos. Se levantó de su asiento y se dirigió hacia donde ella estaba sentada, para sentarse en el pupitre que estaba delante de Kayla libre.
—¿Qué tal te ha salido el examen? —preguntó Laia a su amiga.
—Bueno… espero que me dé para un suficiente, porque sino mi madre me mata —le contestó Kayla poniendo una mueca.
—Ya… y la mía — dijo Laia a Kayla —Creo que este examen lo aprobaré a ver que tal me sale el de economía.
Pasada una hora de descanso, volvieron otra vez a la carga con el examen de economía Laia estaba muy nerviosa y Kayla también estaba nerviosa, como pudieron conseguir contestar bastante preguntas, y esperaban que les saliera bien el examen para poder aprobar porque sino sus vacaciones de verano serían muy aburridas, sin poder disfrutar. La jornada de clases acabó, Kayla y Laia se fueron caminando juntas hacia el autobús que las llevaría de nuevo al instituto, y luego irían caminando juntas hacia casa, mientras por el camino iban hablando de cómo les habías salido los exámenes y de los próximos que tendrían que hacer.
Iban caminando tranquilamente siguiendo hablando de sus cosas cuando el teléfono móvil de Laia comenzó a sonar, así que lo buscó con desesperación en su bolso, ya que no lo daba encontrado. Cuando lo consiguió encontrar puedo ver quien le estaba llamando, se quedó un poco extrañada ya que quien le llamaba era su primo Samuel, que vivía en Alemania y hacía como varios meses que no hablaba con él.
Inicio conversación telefónica
—Hallo —contestó Laia con su alemán bastante malo.
—Hallo primita —escuchó decir a su primo Sam— ¿Qué tal estás?.
—Bueno, tirando. Acabo de salir de unos exámenes de la prueba de acceso a la universidad —contestó Laia a su primo.
—¿Y qué tal los exámenes? —se interesó su primo.
—Bueno… Espero que me salgan bien para aprobar, aunque en algunas materias las veo un poco difícil, solo espero que me dé la nota para hacer la carrera que quiero —explicó Laia a su primo.
—Vaya… pues entonces me temo que no te voy a proponer lo que tenía pensado decirte —dijo su primo de repente.
—¿Qué es lo que me ibas a decir? —preguntó Laia intrigada e interesada.
—Bueno, iba a proponerte que vinieras a pasar los dos meses de verano aquí a Hamburgo —le dijo su primo a Laia— Pero… como veo muy claro que igual no vayas a aprobar pues ya no te insisto.
—Estás de coña, ¿verdad? —dijo Laia a su primo un poco picada— No sabes cuando deseo ir a Hamburgo, pues ahora si me voy a esforzar para poder ir, total los exámenes que he hecho hoy creo que me han salido bien.
—Bueno, pues si es así habla con tus padres para cuando acabes los exámenes que te compren el billete de viaje —dijo Samuel.
—Oye… Sam —susurró Laia a su primo.
—¿Qué pasa ahora? —dijo Samuel a través del móvil.
—Verás es que mi mejor amiga también quiere ir a Hamburgo, ¿Puedo llevármela conmigo, por fis? —preguntó a su primo poniendo voz de niña buena.
—Está bien, al fin y al cabo son tus vacaciones de verano —contestó Samuel.
—GEENIAL —gritó Laia emocionada a través del móvil, para luego decirle a su amiga que se iban— Kayla esté verano nos vamos a Hamburgo.
—Me acabas de dejar sordo, Lai —escuchó decir a Sam desde el móvil— Bueno enana, espero verte pronto ya me dirás cuando venís para ver si ese día puedo ir a buscaros al aeropuerto.
—Ok. Te quiero —dijo Laia a su primo.
—Yo también enana —le respondió Samuel— Bueno, ya te dejo. Un besito.
—Otro para ti —dijo Laia despidiéndose de él para luego colgar el móvil.
Fin conversación telefónica
—Kay nos vamos a Alemania —dijo Laia toda emocionada a su amiga— Ahora si tenemos que ponernos las pilas para poder aprobar todas.
—Siii —dijo su amiga igualmente emocionada— Imagínate que estando en Hamburgo nos encontramos a los Kaulitz, sería muy emocionante. También podíamos decirle a tu primo que nos acercará al estudio de grabación e incluso también a la casa donde ellos vivían. Tenemos que buscar la dirección por internet igual la encontramos y todo…
Poco a poco la semana fue pasando y ya tenían casi todos los exámenes hechos de recuperaciones, solo les faltaba uno y ese día Kayla iba a ir a casa de Laia para repasar los apuntes de clase y así preparar un poco mejor el examen. Sobre las cinco de la tarde, llegó Kayla a casa de Laia. Estaban solas ya que los padres de Laia estaban trabajando, así que subieron a la habitación de Laia, y se sentaron en el escritorio para comenzar con el repaso de su último examen, con las esperanzas de que pudieran aprobar todas las asignaturas posibles para poder pasar de curso y poderse ir de viaje. Después de varias horas de estudio, decidieron darse un descanso, la verdad es que estar tantas horas estudiando era un agobio. Laia ya no sabía lo que hacía de tanto estrés.
—Estoy agotadísima —bufó Kayla estirándose en la silla, y echando la cabeza para atrás— No sabía que estudiar tanto fuera tan agotador.
—Yo también estoy cansada… —susurró Laia a su amiga— Quiero que sea mañana para acabar los exámenes ya.
—Si… —susurró Kayla— Runnin through the monsoon…
—Beyond the world… —completó a Kayla.
—To the end of time… —respondió Kayla.
—Where the rain won’t hurt —continuó Laia.
—Fighting the storm —le dijo Kayla.
—Into the blue —volvió a canturrear Laia.
—And when i lose myself —le dijo Kayla— I’ll think of you.
—Together we’ll be running somewhere new —volvió a decir Laia.
—THROUGH THE MONSOON —dijeron al unísono gritando— JUST ME AND YOU.
—Estamos como unas cabras —le dijo Laia a Kayla— No tenemos remedio.
—Ya… es que estamos locas por Tokio Hotel —dijo su amiga riéndose— Te imaginas que nos los encontremos en Hamburgo. Sería la hostia…
—Si… yo la verdad es que no sabría como reaccionar, sobretodo si veo a Tom —dijo Laia sintiendo ciertos calores por su cuerpo— Es que ese hombre me pone…
—Ya te digo y a mí Bill —corroboró Kayla— Es que está como un queso.
—Quiero irme ya a Hamburgo… —suspiró Laia.
Al día siguiente se levantó temprano, ese día tenían el último examen de todos y debían aprobarlos para poderse ir de viaje. Aunque después de aprobar todas, tocaría convencer a sus padres y la madre de Kayla para que las dejaran ir, ya que las consideraban aún unas niñas, aunque ambas ya habían cumplido los 18 años pero siempre serían las niñitas de sus padres. Laia fue a buscar a Kayla como todos los días a su casa, y se dirigieron juntas al instituto, para luego ir con sus demás compañeros en un autobús al campus universitario para realizar su último examen y después serían libres.
Hicieron su examen, y después se fueron a casa. En una semana, les daban las notas así que ya sabrían si se iban a Hamburgo o no. El día en que se publicaban las notas en el periódico, Laia se levantó muy nerviosa. Kayla se había quedado a dormir ese día en su casa, estaba que se comía las uñas.
Ambas chicas se vistieron y se fueron a comprar el periódico para luego ver las notas, sin desayunar nada, ya que estaban tan nerviosas que nada entraba en el estomago. Finalmente después de comprar el periódico regresaron a casa, para mirarlo tranquilamente.
—Kayla… —dijo Laia emocionada— Hemos aprobado…
Kayla con nerviosismo y emoción miró a su amiga, para luego ponerse a gritar como una loca causando unas risas nerviosas entre las dos amigas.
—He aprobado —dijo muy alegre— No me lo puedo creer.
—Sí… —sonrió Laia alegremente.
— Nos vamos a Hamburgo…
—Siii —dijo Kayla con emoción— Que se preparé Bill que voy para allí…
Minutos después llegaron la madres de las chicas, que habían ido a comprar unas cosas juntas. Laia y Kayla no pudieron contener la emoción de decirles que había aprobado. La madre de Laia se puso muy contenta al saber que no me pasaría todo el verano estudiando como le había pasado los veranos anteriores. Ahora ambas chicas se encontraban en la cocina de la casa de Laia, mientras que las madres de las chicas tomaban un café juntas.
—Mamá —dijo Laia a su madre, entrando en la cocina Kayla y ella.
—¿Qué pasa ahora? —dijo la madre de Laia al ver la cara de su hija.
—Quería pedirte una cosa… —dijo Laia no muy convencida a su madre.
—Si es para salir esta noche, es no —dijo la madre de Laia rotundamente.
—Mamá el otro día me ha llamado Sam —informó Laia a su madre— Y me ha invitado a ir a casa de él, a Hamburgo. ¿Puedo ir mamá? Di que sí…
—Pídele permiso a tu padre —dijo su madre a Laia sin decirle nada más.
—Jolines, que rollo —dijo Laia un poco molesta.
—Mami, mamita linda… —dijo Kayla acercándose a su madre— ¿Me dejas ir a Hamburgo?.
—No sé… Me lo tengo que pensar —dijo la madre de Kayla mirando de reojo a la madre de Laia— Si el padre de Laia dice que si puede ir ella, quizás te dije ir.
—Jolines… —dijo también molesta Kayla.
—Ni jolines ni leches —dijo la madre de Kayla— Además si el padre de Laia dice que no, no vas a ir tú sola a Hamburgo sería ilógico.
Después de pasar toda la tarde juntas, Laia en su habitación con Kayla escuchando música de Tokio Hotel y leyendo revistas con entrevistas de ellos y sus madres en la cocina hablando mientras se tomaban varios cafés. Llegó la hora de que Kayla y su madre se fueran a su casa, Laia bajó a la cocina para ayudar a su madre a preparar la cena, ya que en una hora más o menos el padre de Laia llegaría a casa de su trabajo, y durante Laia la cena tendría oportunidad para preguntarle a su padre si le dejaba ir a Hamburgo a casa de su primo.
Continúa…
Gracias por la visita.