«Juramento Mágico» Fic Toll de MizukyChan
Capitulo 10
Bill insistió en llevar al de rastas a otro lugar de la colonia, donde las casas parecían sacadas de cuentos de hadas, todas tenían una temática diferente, lucían como casitas de dulces. Tom miraba el lugar completamente fascinado.
—Esto es hermoso —aseguró, mirando todo a su alrededor, con grandes ojos.
—Sabía que te gustaría —comentó Bill, apretando su mano— ¿Quieres ir a casa a descansar antes del entrenamiento? —Le preguntó guiñándole un ojo coquetamente.
—Me encantaría —respondió, robándole un beso.
Al regresar a la cabaña, ambos chicos se fundieron en un fogoso beso, al que siguieron las caricias y luego la cama. Estaban tan deseosos de tenerse que no querían perder ninguna oportunidad para amarse…
Ya estando satisfechos se quedaron desnudos y abrazados, disfrutando de la compañía del otro.
—Tu mundo es hermoso Bill —comentó el rastudo, besando su mejilla.
—Claro que lo es, pero al no tenerte a mi lado, en lo único que pienso es en volver al tuyo —Confesó el pelinegro, besándole también.
—Lo comprendo. Y dime Bill, ¿cuándo ves a tus padres? —preguntó Tom, preocupado por la soledad de su amado duendecito.
—Sólo los veo para el día de la madre, ya te conté que ellos trabajan mucho en la colonia de África —relató el moreno, bajando la mirada.
—¿Y por qué tú estás aquí?
—David me llamó a trabajar en esta colonia apenas cumplí los diez. Fue así que llegué a tu casa —contestó sonriendo al recordar ese evento.
—¿Y no te da pena estar solito? —Se atrevió a preguntar el rastudo.
—La verdad es que el mismo año que llegué te conocí y desde entonces hemos estado en contacto, así que no… —Suspiró—. Teniéndote cerca, no me siento solo —Tom lo apretó en sus brazos y le besó—. Amor creo que debemos ducharnos, para que no se nos haga tarde.
—Claro —Se tomaron de las manos y se dirigieron al baño, donde una vez más hicieron el amor.
Una vez arreglados y retocadas las nuevas orejas de Tom, se pusieron en marcha a la oficina de Santa.
El de rastas sentía una extraña antipatía por David, celos por su gatito y sin embargo, el hombre le inspiraba un enorme respeto, aunque hoy en su fugaz encuentro quiso decirle que él se encargaría de proteger a Bill, su mente no pudo articular una respuesta congruente y que de alguna manera no le faltara el respeto, simplemente no podía, ¿por qué? No lo sabía, quizás por la simple razón de que en su corazón siempre admiró a Santa Claus.
Tom observó un edificio gigantesco a lo lejos y se imaginó innumerables cosas, Bill le miró y adivinando su pensamiento le dijo.
—Esa es la fábrica, allí se trabaja con magia para la creación de los juguetes, nosotros no vamos ahí, vamos a la oficina de Santa, allí —Le indicó otra cabaña, con aspecto acogedor. Cuando estaban a pocos pasos oyeron unos gritos a sus espaldas.
—¡Bill, Tom! —Era Andreas, que venía caminando junto a Andrej y dos chicas.
—Hola —Les saludaron.
—Tom, ella es Elektra —Presentó Bill, señalando a una chica de piel negra y cabello muy rizado—. Y ella es Ruth —Y señaló a una pelirroja con el cabello largo y ondulado.
—Hola —Les saludó de la mano el de rastas—. Soy Tom.
—El novio de Bill —dijeron las chicas sonriendo bobamente—. No sabíamos que le estaba permitido —El pelinegro se sonrojó mucho.
—No… no me han autorizado —Confesó.
—Está bien, no te preocupes, no diremos nada —Le aseguraron las chicas. Andreas miraba la escena sonriente, pero Andrej no apartaba la mirada de Tom.
—Bien… ya están todos reunidos —dijo David abriendo la puerta de la cabaña—. Pasemos —Les pidió.
Todos entraron y caminaron de inmediato a una gran sala, donde había varios cojines dispuestos en el piso.
—Bien chicos, esta tarde trabajaremos en aumentar la energía —Todos tomaron posiciones y cerraron los ojos—. Tom, ven conmigo —Le pidió el adulto.
—Sí señor —respondió el chico obedientemente y le siguió a una especie de estudio.
—Siéntate aquí —Le indicó una silla, así lo hizo—. Cierra los ojos —Nuevamente Tom obedeció.
El hombre puso sus manos en la cabeza del rubio y comenzó a desprender su magia.
Estuvieron así por largo tiempo, Tom sintió que su cuerpo quería dormir y cuando estaba por rendirse al cansancio una imagen vino a su mente, era un bebé muy hermoso, acostado en una cunita que parecía de mashmellow, de pronto el bebé lloró y unos brazos le tomaron dulcemente, era su padre, Tom sintió una oleada de sentimientos protectores hacia ese bebé y la imagen del padre del bebé se aclaró… era él… él y su hijo.
La sorpresa fue tan grande que abrió los ojos de repente y David le miró seriamente.
—¿Estás bien? —preguntó preocupado.
—Sí… eso creo —respondió frotándose los ojos.
—Eso será todo por hoy. Volverás un sábado por mes, ¿está claro? —Le mandó, autoritariamente.
—Sí señor —contestó, como si se tratara de un general del ejército.
—Ve con los demás, ya deben haber terminado —Le comentó Santa sentándose en su escritorio.
Tom regresó a la sala y los chicos se estaban poniendo de pie, listos para irse. Bill se acercó de inmediato a su lado y le miró con preocupación.
—¿Estás bien? Te ves muy pálido —indagó, acariciando su mejilla.
—Sí, estoy bien, sólo un poco cansado —Admitió el chico.
—Creo que debemos ir con Lady Santa —Le sugirió el pelinegro.
—Bill, Tom —Llamó David entrando a la sala—. Vengan por favor —Los llamó al estudio, los chicos entraron y se miraron incómodos—. Ya basta de juegos por hoy, se pondrán en estado de purificación, ¿ok? —Ambos chicos se sonrojaron y asintieron, luego David puso una mano sobre la cabeza de cada uno y luego ambos comenzaron a brillar—. Ahora vayan con Nataly a comer algo —Les mandó.
—Toma, Tom —dijo el pelinegro, pasándole unas gafas oscuras—. Esto ayuda con el brillo.
—Gracias —Se las puso y miró nuevamente a Bill— ¿Sabes, Bill? Creo que David lo sabe todo —Le confesó caminando hacia el gran comedor.
—¿Qué cosa? —preguntó confundido— ¿Lo de nosotros siendo novios?
—No, creo que él sabe que soy humano y todo —afirmó, deteniéndose.
—Es imposible —Le aseguró el moreno—. Calma, vamos a comer.
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Después de comer regresaron a la cabaña de Bill y se fueron a la pieza. Tom se quitó la ropa y se metió en la cama, estaba agotadísimo. Su gatito se miraba al espejo con un nuevo traje negro, muy ajustado y de pronto Tom vio en el reflejo a Bill con un bulto enorme en el estómago, producto de un avanzado estado de embarazo.
—¿Bill? —Le llamó. El aludido se volteó y le miró con preocupación y se acercó a su lado.
—¿De verdad, estás bien? —Le tocó la frente. Tom no pudo contenerse y lo abrazó fuertemente, atrayéndolo hacia la cama, junto a él.
—Deseo… deseo formar una familia contigo Bill —afirmó, lleno de emoción. Los ojos del pelinegro se aguaron.
—¿De verdad, mi amor? —preguntó, mirándolo fijamente.
—Sí, quiero que nos casemos y tengamos hijos —agregó sin contenerse, presa de las visiones que vio durante el día.
—Pero, eso es imposible Tomi. Yo tengo magia, soy un duende después de todo, pero… soy hombre Tomi —No pudo evitarlo y derramó una lágrima.
—No cielo, no llores, no importa, no importa si no tenemos hijos. Pero…yo… de verdad quiero tener una familia contigo, aunque sólo seamos los dos. ¿Quieres? —Le acarició la mejilla.
—Sí, claro que quiero… pero.
—No Bill… sin peros, ya nos las arreglaremos —Le besó fugazmente—. Ahora ven… quiero aprovechar esta última noche.
—Sabes que no podemos —dijo el pelinegro sonrojándose.
—No me refiero a eso… sólo quiero tenerte entre mis brazos, amor mío —Se acomodaron y se durmieron abrazados. Al día siguiente Tom regresó a su mundo.
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Mientras, en la oficina de Santa, una discusión se tornaba acalorada.
—¡Esto es el colmo David! —dijo ofuscado, el hombre alto de cabellos rubios— ¡Es un humano!
—Jorg no te pongas así —Le trató de calmar el moreno.
—¡¿Que me calme?! —Reclamó, cada vez más sulfurado el hombre—. Vienen las elecciones David, y tú aceptas a un humano en la colonia y además ¡Lo traes a tu casa! —Casi gritó las últimas palabras.
—Ya te lo había explicado antes, Jorg —Le sirvió un trago.
—¡Pero nunca me dijiste que sería un humano! —El rubio, se paseó por toda la habitación— ¡Un humano! —Se bebió el vaso de un solo trago—. Y todo por ese chiquillo… Bill.
—No lo metas en esto —Le advirtió Santa.
—Claro, no debo meter a tu protegido… —comentó irónicamente.
—Él no tiene nada que ver en esto, él es sólo el nexo entre Tom y este mundo —Aclaró el moreno.
—Yo creo que es más que eso David… si se llegan a enterar, nos harán pedazos en las elecciones —Siguió discutiendo el hombre.
—Ya te lo dije Jorg, yo no seguiré en el puesto, las elecciones no son para mí, el puesto de Santa Claus ya tiene un dueño —explicó David, dando por zanjado el tema—. Será mejor que te vayas.
—Lo que digas —Refunfuñó el rubio, saliendo de allí.
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El siguiente mes, pasó muy rápido para los chicos, se escribían a diario en el libro mágico, y Bill aparecía casi una vez por semana en el cuarto de Tom para inyectarlo de magia, después de todo, debía regresar al entrenamiento que David le estaba dando.
Tom seguía teniendo visiones de Bill embarazado y deseaba con todo su corazón que pudiera lograrlo, su pecho se llenaba de una emoción indescriptible cada vez que pensaba en su bebé, lo había visto tan hermoso aquella vez en casa de Santa, que estaba casi seguro de que lo tendría. Deseo con todo su corazón que su próximo regalo de navidad fuera ese hijo tan esperado.
En algunas de las visitas nocturnas de su gatito, no podía contenerse y lo amaba con pasión, deseando que en ese intento, su semilla lograra engendrar a esa criaturita que los convirtiera en una familia. Pero nada sucedía.
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El día del entrenamiento llegó y Tom una vez más apareció en la colonia de Bill. Esta vez fue mucho más fácil llegar, pues el de rastas llevaba consigo no sólo la magia del pelinegro, sino también la que le había otorgado el mismo Santa.
Esa noche, los chicos desataron su pasión entregándose el uno al otro completamente, gimiendo cuanto se amaban y gritando sus nombres al momento del orgasmo. Durmieron abrazados y el de rastas volvió a soñar con el embarazo de su pequeño.
Por la mañana, Bill disfrazó a su novio y salieron en dirección del comedor. Allí se encontraron con el resto de los chicos que compartían entrenamiento y decidieron salir a practicar un poco sus trucos.
Andreas era el más diestro en su manejo del clima. Creaba pequeñas nubes tormentosas para llamar la atención de Andrej, que ese día llevaba un vestido muy atrevido. Las otras muchachas jugaban a hacer crecer flores de diferentes colores y Bill creaba esferas luminosas.
—Y tú, Tom… ¿Qué nos enseñarás? —Pidió Andrej acercándose al de rastas.
—Nada —respondió él, sentándose en el suelo, sin molestarse—. Yo soy visita y disfruto de sus poderes.
—Claro Andrej, él es nuestro invitado —Intervino Andreas un tanto celoso, lo que ocasionó que su nube mostrara un relámpago.
—Sus flores son hermosas chicas —Animó Tom a las mujeres. Bill se sentía complacido por la tranquilidad de su novio.
—Pero debe haber algo especial —Insistió Andrej—. De lo contrario David no te habría llamado.
—Hay algo… —agregó el chico—. Algo muy especial —Todos le miraron con atención, principalmente su pelinegro—. Puedo ver el futuro… —dijo, relacionando sus visiones con el deseo que pidió a Santa y que creía con todo su corazón, se cumpliría esa navidad.
—Eso no es posible —Gruñó alterado, el chico del vestido—. Sólo… sólo…
—Sólo Santa tiene ese poder —Terminó Andreas por él. Todos le miraron incrédulos y Bill le tomó la mano para sacarlo de allí.
—¡¿Acaso estás loco?! —Le reclamó, cuando estuvieron a cierta distancia del grupo.
—Perdóname Bill, sólo quería que me dejaran en paz —Se disculpó, avergonzado por haber dicho tal barbaridad.
—No Tom, acabas de echarlo todo a perder —dijo furioso el gatito.
—Bill, lo siento de verdad —Le quiso abrazar, pero el pelinegro no se dejó y se alejó de él corriendo hacia su cabaña.
Tom le siguió, pero no logró alcanzarle, pues el apuesto hombre de traje se cruzó en su camino.
—Tom… ven conmigo —Le ordenó.
—¿David? —El de rastas dudó, pero no podía negarse a un mandato de Santa—. Sí señor —Y le siguió en silencio.
& Continuará &
¿Qué le dirá Santa a Tom? ¿Qué significa el supuesto poder que dice poseer Tom? ¿Podrá Bill perdonarlo? ¿Qué sucederá en el nuevo entrenamiento?
¡Yeii! el inicio del Mpreg. Es adorable que tenga una actitud paternal al tener visiones de su gatito embarazado y su bebé siendo él tan joven.