
«Juramento Mágico» Fic Toll de MizukyChan
Capitulo 12
Unos momentos antes de que el grupo de los elegidos de Santa terminara con su entrenamiento, Andrej se puso de pie silenciosamente, todos estaban tan concentrados en sus quehaceres, que ninguno realmente percibió el movimiento del rubio alejándose.
Aprovechando esta aparente invisibilidad, Andrej se paró en la puerta del estudio de David, tratando de escuchar algo que le diera una pista de lo que Santa pudiera estar haciendo con el humano Tom.
Por más que apegaba su oído a la puerta y forzaba la magia para escuchar, sólo podía extraer fragmentos de la conversación que se llevaba a cabo, dentro del estudio. Se sintió frustrado y estuvo a punto de renunciar, cuando oyó un sollozo de Tom.
—¿Qué? —Se asustó, qué podría suceder para hacer llorar, a ese chico tan seguro de sí mismo.
—Guerra entre los tuyos —Oyó pedazos de la conversación. Pero al escuchar “Guerra” retrocedió un paso. ¿Por qué habría una guerra entre los duendes? ¿Por las elecciones? Pero si era más que obvio que David saldría reelegido, entonces, ¿cuál sería el verdadero motivo?
—Tendrás que ocupar tu lugar como el nuevo Santa —Escuchó claramente la voz de David. Esto sí llamó la atención del rubio.
—¿Tom, el nuevo Santa? —Ahora sí todo tendría sentido.
«Si un humano, llegara siquiera a “postularse” al puesto de Santa, se desataría una rebelión entre el pueblo de los duendes» Pensó con rapidez el muchacho. «Claro que sería posible que hubiera una guerra. Pero Tom estaba llorando, eso quería decir… que le importaba nuestra especie… y no es sólo un humano que babea por un lindo trasero»
—Dios mío —Suspiró y se alejó de la puerta, para volver a su lugar entre los otros.
—¿Qué hacías? —Se sorprendió al ver a Andreas verle directamente a los ojos—. No debes espiar… y menos a Santa —Le regañó.
—Calla por favor —Le pidió Andrej, aún tratando de procesar la información que acababa de oír, de la persona que él consideraba el duende más confiable del planeta, el gran “Santa”.
—Debemos hablar —Le pidió Andreas sin dar lugar a dudas, el rubio no pudo más que asentir.
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Al terminar la sesión de práctica, los jóvenes se levantaron de los cojines y se pusieron a charlar esperando a que David saliera del estudio. Cuando Santa se asomó, seguido por Tom, el pelinegro se asustó, su novio estaba pálido y temió por su salud, después de todo, él era un simple humano y tal vez su cuerpo no era compatible para recibir magia tan poderosa como la de Santa.
—Bill ¿Puedes venir un momento? —Le llamó David, el gatito se acercó rápidamente.
—Sí.
—Lleva a Tom directo a tu cabaña y descansen. Sé que tú le puedes preparar algo de comer, pero te pido que le consueles, eres su novio y necesita de ti —Bill se sonrojó notoriamente, los escogidos no tenían autorización de tener pareja, y ahora el mismo David le estaba dando permiso para estar con su amado Tom.
—Sí Santa —Tomó la mano del rastudo, quien le miró con angustia y salieron de allí.
Andrej, que miraba toda la escena, se preocupó por el estado del humano, y sintió pena por él, y envidia por Bill, sería el consorte del futuro Santa, tendría una posición de poder, algo que él había anhelado toda su vida, o tal vez…
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Una vez en casa de Bill, Tom no pudo contenerse, la imagen de esa hermosa cabaña ardiendo en llamas, invadió su mente y rompió a llorar. El pelinegro que estaba en la cocina, entró en la habitación con una charola con comida y al ver el estado en el que se encontraba su amado, la tiró al suelo y corrió a abrazar a Tom.
—Mi amor… Tomi… ¿Qué sucede? —preguntó con la voz trémula, él mismo al borde de las lágrimas. El de rastas sólo negaba con la cabeza— ¿Acaso Santa descubrió nuestro disfraz y te regañó?
—Yo… lo siento Bill —Lloró amargamente—. No quiero hacerte sufrir… —Casi hipaba por tanto llanto.
—Tú no me haces sufrir… —Le aseguró el duende, asumiendo que esta reacción se debía a que David había descubierto su relación, mezclando las razas. Dejó que Tom llorara hasta que su llanto se volvió sólo suspiros—. Te amo… —Susurró en su oído.
—Lo sé… tanto como yo te amo a ti —Sonrió mirando a su bello duendecito—. Siento lo de tu comida.
—¿Tienes hambre? —preguntó sintiéndose mejor, ahora que veía sonreír a Tom.
—Muero de hambre —Le dio una tierna sonrisa, apesadumbrado por haber asustado a su gatito.
—Aún queda en la cocina —comentó feliz el pelinegro, poniéndose de pie.
—¿Te ayudo a limpiar?
—No es necesario, mira… —Chasqueó los dedos y todo el desastre desapareció.
—Wow… amo la magia jejeje —Abrazó por la cintura a su chico y le besó el cuello.
—No sigas… o ya no comeremos… —Bromeó Bill y llevando de la mano a Tom, fueron a la cocina, donde comieron un estofado delicioso.
—Bill… esto está… mmm —Jadeó de placer Tom, con la boca llena—. Delicioso mmm —El gatito sonrió feliz.
—Nataly me ha estado mostrando algunas de sus recetas especiales… Cómo si fuera a reemplazarla algún día jejeje —dijo el pelinegro pensando que todo era una broma. Tom le miró y comprendió de inmediato las intensiones de Lady Santa, y sin dejar de sonreír habló.
—Con lo bien que lo haces, no me extrañaría que terminaras ocupando el puesto de Lady Santa jejeje —Bill rió con él, ante semejante ocurrencia.
—Imagínate jejeje, sería el primer Lady Santa “hombre” jejeje —Rió descontrolado Bill, y Tom se preguntó ¿cómo tomaría la noticia de su postulación al puesto de Santa Claus?
—¿Me das un poco más? —Pidió, dejando su plato completamente limpio.
—Encantado, debes estar agotado con el entrenamiento de Santa, a mi me pasa siempre que voy con él —comentó y luego se tensó, pensando que Tom se pondría nuevamente celoso de David.
—¿Y cómo va tu entrenamiento especial? —preguntó sin rastro alguno de enojo, después de todo, ahora sabía que Bill jamás sería acosado por su propio padre.
—Genial —respondió feliz el pelinegro, al notar que Tom no mostraba ninguna señal de molestia.
—¿Dónde te pone la magia? —cuestionó de manera casual.
—En mi vientre ¿y a ti?
—En la cabeza —respondió como si nada—. Es agotador… —Siguieron comiendo tranquilos, hablando del entrenamiento y luego se tomaron un chocolate caliente, realmente delicioso, para Tom era un completo símbolo de la navidad y agradeció por estar en la colonia.
—¿Estás muy cansadito? —preguntó el gatito, sentándose en las piernas de Tom, quien le abrazó por la cintura, pegando su rostro en el pecho de su duendecito.
—Depende… —contestó besándole— ¿Para qué mi querido Bill? —preguntó haciéndose el inocente.
—Mmm —Hizo como que pensaba—. Como para mmm —Se puso de pie y movió sensualmente sus caderas. Tom alzó una ceja y le siguió.
—Para nada, siempre tengo energías para ti mi amor —Tomándole la mano, lo encaminó al cuarto y allí le besó con pasión, endureciéndose casi de inmediato.
—Miiiiaaauuuu —Gimió Bill al sentir las manos de Tom apretando su trasero con posesión.
—Eres tan sexy mi gatito —Aprisionó su boca y caminando con los ojos cerrados chocaron con la cama y cayeron en ella.
—Espera, espera —Le detuvo el pelinegro y chasqueando los dedos, desnudó ambos cuerpos.
—Amo la magia —Sonrió el de rastas.
Tom le hizo el amor a Bill lentamente, pero con pasión deseando que por fin su bebé fuera formado. Cuando sus cuerpos brillaron indicando que el orgasmo se acercaba, Tom miró fijamente a Bill y le confesó nuevamente.
Quiero que seamos una familia mi amor —Bill asintió y sintió la semilla de su pareja llenarle por dentro y no se contuvo más y dejó explotar su propio orgasmo.
—Sí Tomi, seamos una familia.
—Cuando cumpla la mayoría de edad, vendré a vivir contigo —Le dijo muy seguro, el pelinegro se asustó.
—Sólo los duendes pueden trabajar en la fábrica Tomi —explicó un poco preocupado.
—Confío en Santa, él dijo que tendría un trabajo para mí —En el rostro del pelinegro se formó una gran sonrisa.
—¿En serio? —Tom asintió y se abrazaron fuertemente. Se quedaron acariciándose, hasta que el sueño los envolvió.
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Bill descansaba pacíficamente, pero las visiones volvieron a atormentar a Tom, imágenes de guerra entre los duendes que había aprendido a querer, le perseguían a tal grado que lloraba en sus sueños. Bill despertó al sentirle estremecer y se asustó al verle temblar en sueños.
—No… no… —Gimió dentro de su pesadilla—. No peleen por favor…
—Tomi, Tomi —Bill, le movió para despertarlo.
—¡NOOOOO! —Gritó saliendo de su estupor. El gatito le abrazó.
—Ya estás a salvo amor, fue sólo un sueño, ya estás bien, estás conmigo.
—Bill… —Respiró con dificultad.
Se acostó nuevamente, pero puso su rostro en el vientre de Bill y se quedó allí, esa parte del cuerpo de su gatito, le daba tanta paz, allí estaría su hijo dentro de poco, y él quería sentirlo cuanto antes. Bill sólo se dejó acariciar y se volvieron a dormir.
& 1 de Septiembre, 18 años &
En la casa de Tom, sus padres habían organizado un desayuno especial para celebrar la mayoría de edad de su único hijo. Simone tapaba una cajita adornada con un gran moño rojo.
Pero arriba en su habitación, el de rastas se debatía en cómo les explicaría a sus padres que se iría ese mismo día. Terminó de cerrar la segunda maleta y dio un gran suspiro.
—Bien… ya no puedo esperar más, la decisión está tomada, amo a Bill y desearía darle una vida de paz, pero el deber es más importante y tendré que estar a su lado y prepararlo para lo que se nos viene —dijo caminando por su cuarto—. Y ahora… mis padres…
Tomando una gran bocanada de aire, bajó las escaleras.
—¡Feliz cumpleaños Tom! —Gritaron sus padres al verle entrar a la cocina. Su madre encendió la vela del pastel y la acercó a su hijo.
—¡Felicidades a ti, te deseamos a ti, feliz cumpleaños querido Tomi, que los cumplas feliz! —Cantaron sus padres sonrientes y felices al ver a su hijo convertido en un adulto.
—Mamá, papá, gracias —dijo con los ojos aguados.
—Vamos Tom no es para tanto, sólo es un pastel de cumpleaños —Le habló su madre preocupada por la reacción tan emotiva de su pequeño—. Vamos pide un deseo y apaga la vela —Tom sonrió, en su mente el deseo brilló con más fuerza.
«Quiero un hijo de Bill» Pidió en su cabeza y sopló con fuerzas.
—¡Bravo! —Aplaudió su padre contento—. Ahora a comer.
Mientras Simone cortaba el pastel, Tom se sentó a lado de su padre y le miró con profunda tristeza, no estaba seguro de cuándo volvería a casa o si es que podría regresar alguna vez.
—Vamos hijo, dime… ¿qué deseas de regalo de cumpleaños? —Le preguntó bebiendo de su café.
—La verdad… —El de rastas volvió a suspirar y apretó sus manos—. Mamá, papá, hablando de mi mayoría de edad… debo decirles algo sumamente importante —Sus padres se pusieron en estado de alerta, ante lo grave que sonaron las palabras de su hijo.
—¿Qué pasa Tom? —preguntó Simone sentándose a su lado.
—Me… —Dudó un poco—. Me enamoré —agregó, con una sonrisa pintada en el rostro —Sus padres suspiraron aliviados, por un momento creyeron que algo malo pasaba con su único hijo.
—Pero eso es maravilloso y ¿cuándo la conoceremos? —inquirió Gordon, su padre.
—No lo harán, me iré en su búsqueda, vive muy lejos y la única forma de estar juntos, es que yo me vaya a su casa —explicó, mirando su trozo de torta.
—¡¿Acaso está embarazada, que te vas así de golpe?! —Gordon alzó la voz, estaba molesto.
—No es una chica papá, su nombre es Bill —dijo sumamente tranquilo el chico, él no tenía ningún problema con eso, él amaba a Bill desde los diez, así que el tema de la sexualidad jamás fue algo con lo que tuviera que sufrir.
—¿Eres gay? —Su padre le miraba anonadado.
—No lo creo, sólo amo a Bill, lo he amado desde que éramos niños, nadie más ha entrado en mi corazón desde entonces —aseguró, sin apartar la vista de su pastel.
—Hijo… —Comenzó su madre—. Si lo amas desde niño, entonces no es de lejos…
—Sí lo es… nos contactábamos por correspondencia —Mintió Tom, sabía que cualquier acercamiento a la verdad, sólo pondría a sus padres en peligro.
—¿Y por qué no le pides, que él venga a vivir con nosotros? —preguntó su madre ahogando el llanto por perder a su pequeño.
—Porque yo tendré un trabajo en su pueblo, uno muy importante, allí estaremos bien, formaremos una familia —explicó feliz y su rostro se iluminó.
—¿Y tus estudios Tom? ¿No piensas en ir a la Universidad? Un empleo de pueblo nunca te dará las ganancias que una buena profesión te ofrece —Le habló para tratar de hacerle entrar en razón.
—Comprendo papá, pero te aseguro que no necesitaré ese tipo de educación, además el trabajo que me ofrecen es un puesto de por vida —Tom miró a sus padre con súplica en sus ojos—. Por favor… no me hagan esto más difícil de lo que ya es —Pidió suspirando.
—Y cuándo te irás, ¿después de navidad? —Terminó de preguntar su madre, asumiendo la inminente despedida.
—Hoy.
—¡Oh dios mío! —Soltó el llanto Simone, Tom la abrazó y al abrazo se unió el padre.
—Está bien hijo, sólo prométenos… que si el trabajo no resulta, te regresarás con nosotros, y que traerás a Bill contigo… —Tom asintió, él también lloraba, tenía miedo, tendría que afrontar una guerra, a sus 18 años, tendría que cargar con la enorme responsabilidad de dirigir un pueblo, una raza que no era la suya y además de eso, tendría que convertirse en el nuevo Santa Claus, el símbolo de la paz y la esperanza.
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En la colonia, Andrej temblaba en el estudio de Santa. David le había pedido que se reuniera con él para darle una asignación, el rubio era poderoso y estaba orgulloso de ello, pero nunca había tenido ninguna comisión especial de parte de Santa y temía no poder cumplirla óptimamente.
—Hola jovencito —Le saludó el adulto, entrando al estudio con su traje pulcramente planchado.
—Hola David —Su voz tembló y aunque no quería, sus nervios estaban a flor de piel.
—No estés nervioso Andrej, no tienes por qué estarlo —Le animó el moreno ofreciéndole una sincera sonrisa.
—Lo siento, es sólo que es sorprendente que te acordaras de mí —dijo el rubio, con un poco de “orgullo herido” en su voz.
—Vamos Andrej, eres uno de mis escogidos, uno muy bueno y especial —El adulto le trataba con mucha dulzura, muy diferente a como era con ellos en general.
—Me esfuerzo por hacerlo bien —comentó, sonrojándose por el halago del adulto.
—Lo sé y es por eso que te he llamado —Su actitud cambió a una de total seriedad. Andrej le vio y adoptó la misma postura—. Se trata de Tom.
—Lo sabía —dijo bajito el rubio y por su mente pasaron centenares de posible situaciones, como “encárgate de él porque es un humano peligroso” o “advierte al consejo que hay un humano en la colonia” o “Debes prevenir a Bill que está enamorado de alguien que no es de nuestra raza”, pero las palabras de la boca del David… sinceramente… no se las esperaba.
—Necesito que le ayudes —Mandó, mirándole directamente a los ojos.
—David él es…
—¿Humano? Estoy seguro de que lo supiste hace mucho.
—Sí —Abrió la boca para decir algo, pero nada salió.
—Es un humano muy especial Andrej. Tom tiene “El don”, ¿sabes de qué hablo? —Le explicó el adulto y el rubio se petrificó, recordó lo que ocurrió meses atrás, cuando provocando a Tom le dijo que él podía ver el futuro.
—“El don”… Tom —Suspiró—. Él será el nuevo Santa, ¿verdad? —habló atando todos los cabos sueltos que estaban en su mente.
—Sí… y ustedes serán su nuevo “consejo”.
—Pero tú nos escogiste —Se quejó el rubio.
—Porque los vi Andrej, vi a cada uno de ustedes trabajando codo a codo con el nuevo Santa, el Santa Claus que traerá de vuelta la unión entre las razas —Finalizó David.
El rubio miró en todas direcciones, sabía ciertas cosas, pero no se esperaba todo esto, debía tomar una decisión, pero no estaba seguro de cuál.
—Te ayudaré David, tú eres mi Santa, a él… a Tom… lo tendré a prueba… sólo si se gana mi respeto. Entonces… le ayudaré —dijo sincero—. Ahora dime, ¿en qué quieres que le ayude?
—Debes llevarlo al “Campo de las flores de papel” —Ordenó el moreno, seriamente.
—Pero ese lugar es….
—Lo sé, pero él debe ir, lo he visto ¿Puedes hacerlo? —Pidió cambiando su actitud a una sumamente paternal.
—Lo haré David.
—Gracias.
& Continuará &
¿Qué demonios es el “Campo de las flores de papel”? (saqué el nombre de la canción de Evanescence “in my field of paper flowers” jejejeje si me gustan mucho jejejeje. ¿Y ahora qué pasará? ¿Tom vivirá en la colonia? ¿Cuándo se presentará para las elecciones? ¿Quién comenzará la guerra? Se está complicando la trama, sólo espero que no me abandonen mis queridas lectoras 😉 un beso y no olviden comentar.
Siempre me pregunté si fue posible que Tom haya visto de nuevo a sus padres o, tal como me da a entender el final, nunca regresa a su mundo.
«Campo de flores de papel» es un nombre muy bonito y queda muy bien con la historia.