«Juramento Mágico» Fic Toll de MizukyChan

Capitulo 14

Temprano por la mañana, el chico de rastas no paraba de bostezar mientras calentaba la comida que Bill preparó la noche anterior. Se sintió completamente incapaz de despertarlo, pues sus suaves ronquidos le indicaban que estaba muy profundamente dormido.

Mmm, esto está delicioso —susurró Tom, con la boca llena—. Bill será sin duda un excelente Lady Santa —dijo sonriente sin dejar de comer.

Una vez bañado y vestido, chasqueó los dedos y apareció en la puerta de la cabaña de Santa. Andrej le vio aparecer y abrió los ojos grandemente.

Sí que has avanzado Tom —Le elogió guiñándole un ojo.

No tienes idea —comentó sonriendo, para ser su primera aparición dentro de la colonia, lo había hecho realmente bien, como le hubiera gustado poder compartir esa sensación con Bill, pero aún no era el momento, haría muchas preguntas, que aún no estaba preparado para contestar. En eso salió Santa por la puerta, les sonrió a ambos y simplemente dijo.

Al “Campo de las flores de papel” una vez allí sabrán lo que deben hacer —Y volvió a entrar a su casa. Tom miró al rubio completamente en blanco.

No entiendo nada —agregó el de rastas, alzando ambos hombros.

Será mejor que nos pongamos en camino. Es bastante lejos —explicó el rubio y tomando la mano de Tom los tele transportó a ambos hacia un hermoso lugar en el campo.

Wow, ¿dónde estamos? —preguntó mirando alrededor.

Este es el límite de los viajes, desde aquí debemos caminar —afirmó el rubio— ¿Vamos?

¿Hacia dónde?

Allá —Le mostró un cerro a lo lejos—. Detrás de la colina está el “Campo de las flores de papel”.

Genial… andando —Mandó el chico con una sonrisa. Llevaban varios minutos de camino cuando finalmente Tom rompió el silencio— ¿Andrej? ¿Podrías hablarme de ese lugar?

Claro —Alzó los hombros—. Es un lugar de iniciación, es muy especial —Y luego guardó silencio, como pensando.

¿Eso es todo? ¿Iniciación? ¿En qué estoy siendo iniciado? —Volvió a preguntar.

Es la iniciación de los duendes Tom, los niños duendes vienen aquí —explicó el rubio.

¿Los niños?

Sí, por eso David me pidió a mí que te acompañara —Le habló sin dejar de caminar.

No te sigo Andrej.

Veamos…, todos los duendes tienen una magia especial dentro de ellos, no todos son fuertes, pero todos tienen un don. Por ejemplo Bill, es un sanador, Andreas, controla el clima, yo…

Reconoces criaturas peligrosas —Completó el de rastas.

Exacto, todos tenemos un don, y venimos aquí simbólicamente a activarlo —dijo moviendo sus manos.

¿A activarlo? ¿Cómo? —cuestionó interesado.

Verás… esto es lo especial del lugar… —Tom le miraba completamente intrigado—. El campo está lleno de flores de papel, son flores mágicas, no existen en ninguna otra parte del mundo —contó, orgulloso de ese hecho.

¿Y los otros niños? ¿Los niños duendes de las otras colonias?

Vienen después de navidad a peregrinar al campo —Tom asintió y le pidió que prosiguiera—. En fin, cuando llegamos allí… todas las flores parecen iguales, pero al llegar una flor brilla, y sólo la persona indicada puede verla.

¿Me dices que hay una flor especial, para una persona única? —exclamó, con los ojos grandes.

¡Exacto! Nadie más ve tu flor, y debes caminar hacia ella…

¿Y entonces?

La flor entra en tu cuerpo activando tu don —Finalizó Andrej.

Pero… —Tom se detuvo en seco—. Yo no soy un duende… ¿crees que habrá una flor para mí?

Creo que sí, o tal vez no, David dijo que allí lo veríamos —El de rastas se estremeció, no quería hacer el viaje en vano, quería tener un don, sentía que lo tendría, pero temía desilusionarse y defraudar a su gatito.

Yo… no soy un duende… —dijo casi en un susurro. Andrej lo vio tan triste que le dio un abrazo.

Tranquilo —Le soltó—. Tienes mucha magia en tu cuerpo, podría decir que eres casi uno más de nosotros, excepto por tus horrorosas orejas —Ambos sonrieron.

Gracias —Siguieron caminando y la mente de Tom volaba pensando en qué clase de don podría llevar en su cuerpo: agricultura, el clima, razas peligrosas, sanación, o tal vez él simplemente heredaría el de Santa: ver el futuro. Sin embargo, no podía dejar de imaginarse con los poderes de un duende, y pensaba que cada uno era tan emocionante como el anterior—. Wow —dijo fuerte.

¿El qué? —preguntó ofreciéndole una botella de agua.

Los dones, o poderes… yo los veo en ustedes y es… wow… no me imagino a mi mismo con ellos —comentó, emocionado el chico.

¡Bah! No es la gran cosa —Admitió el rubio.

Claro que lo es… ¿y si tengo un poder y hago algo terrible? —Se llevó las manos a la cabeza.

Te mataría… ese es mi trabajo —Tom se detuvo y lo miró con horror, y entonces Andrej comenzó a reír—. Jajajajaja te engañé.

¡Idiota! —Le golpeó el brazo.

¡Auch! Jajajajaja te lo creíste todo jajajaja —Reía sin parar el rubio.

Esto es en serio, no quiero hacer ninguna estupidez, no quiero avergonzar a Bill ante ninguna persona, él es demasiado importante para mí —Se sentó en el suelo.

Lo siento —El rubio se sentó a su lado.

Está bien.

¿Tom? ¿De verdad amas tanto a Bill? Él es sólo un inadaptado —Tom le dio una mirada furiosa.

Lo amo desde que teníamos diez años —Soltó un suspiro.

No te creo —Arrugó la nariz.

Él me dio mi primer beso y con él me dio su corazón —Volvió a suspirar.

Vaya —dijo Andrej poniéndose de pie y ayudando a Tom a pararse—. Sigamos.

El rubio tenía el pensamiento de que los humanos eran seres promiscuos e insensibles, no creía que Tom realmente pudiera amar a uno de su raza y que eso no fuera sólo un deseo sexual.

&

El pelinegro se estiró en la cama, buscando el calor de su amado y no lo halló. Abrió los ojos de inmediato y se incorporó en la cama, mirando en todas direcciones.

¿Tom? —Le llamó, pero al no oír ningún ruido, miró el reloj que colgaba en su pared—. Las 11. ¡Mierda! Ya se fue.

Su encuentro con David era a las doce y decidió alistarse para no tener que correr después. Al meterse a la ducha y pensar en el entrenamiento con Santa, no pudo evitar llevarse las manos al vientre acariciando el lugar donde albergaría a su hijo, su hijo con Tom, el fruto de su amor. Sonrió bobamente y terminó de bañarse.

Se vistió con su atuendo felino y fue a la cocina para alimentar a sus pequeños bebés gatunos. Sonrió cuando los pequeños le acariciaron las piernas y tomó al más pequeño en sus manos y le habló.

De verdad eres igualito a Tom

Miiiaauuu —Le contestó el animalito. Lo dejó en el piso y fue a la habitación, para poner en orden las ropas que traía su amado Tom. Sin mucho esfuerzo, organizó todo en los closets y sonrió satisfecho.

Vio que se acercaba la hora y chasqueando sus dedos, apareció en la casa de Santa, tocó la puerta y David le invitó a pasar.

¿Cómo estás hoy Bill? —Le preguntó con una sonrisa, guiándolo al estudio.

Estoy muy feliz —respondió sincero.

¿Y a qué se debe eso? ¿A que Tom vivirá con nosotros?

Exacto, y además… —Dudó si hablar, pero Santa le animó.

Cuéntame, nosotros no tenemos secretos…

Es por lo de… —Se acarició el vientre. David sonrió.

Tom no pudo evitar contarte, ¿cierto? —Sonrió y le acarició la melena.

En realidad, yo lo presioné. ¿No estás enojado? —Bajó la mirada, Santa no pudo evitar sentirse conmovido y abrazo al pelinegro.

Yo no me puedo enojar contigo Bill —El chico sonrió—. Vamos… recuéstate —Le pidió, Bill así lo hizo y respiró hondo. David se acercó a él y puso sus manos por encima del vientre del chico y la típica luz de la magia, brilló intensamente, hasta que David se detuvo. Bill dejó de sentir el calor de la magia y abrió los ojos preocupado.

¿Ocurre algo?

Sí —La enorme sonrisa del adulto se intensificó—. Estás embarazado Bill, finalmente el bebé está allí.

¡Aaahhh! —Gritó emocionado, abrazó a Santa y lágrimas de felicidad rodaron por sus mejillas. David acarició su espalda sin poder contener sus propias lágrimas.

Estoy tan feliz por ti Bill, pequeño.

Gracias, gracias, gracias —Repitió una y otra vez.

Me harás tan feliz con ese pequeño correteando por toda la fábrica —agregó el adulto, pensando en su futura labor como los gobernantes de la colonia. Bill no pensó lo mismo.

Pero Tom no puede trabajar en la fábrica —susurró triste.

¿Y quién dijo eso? Él es mi asistente, trabajará donde yo esté —Le aseguró el hombre, mirando sus ojos tan parecidos.

Gracias de nuevo —susurró Bill, limpiándose el rostro.

Debes celebrar, hoy cuando los chicos vuelvan del “Campo de las flores de papel” habrá motivo suficiente para celebrar —Bill abrió los ojos grandemente.

El Campo… —Se quedó mudo— ¿Por qué Andrej?

Él sabe lo de Tom, sabe la verdad, sabe que es humano —habló lentamente David.

¿Por qué? ¿Por qué no fui yo con él? —Se quejó, un poco molesto—.Yo…soy su pareja.

Porque tu bebé es muy importante y necesita toda la energía que pueda darle —Le dijo con una sonrisa—. Tom lo pidió para navidad, es mi obligación —Le dijo serio.

Pero yo… soy su pareja.

Y te pondrás feliz cuando regrese con su don.

Pero es humano… ¿cómo podrá obtener un don?

Por nuestra magia, la que tú y yo le hemos dado. Él es uno de los nuestros Bill, ¿no te da gusto? —La actitud del pelinegro cambió, sonrió y tocó su vientre plano.

Tienes razón, él es el padre de mi hijo, somos una familia —Meditó y ambos sonrieron.

Quiero ser el abuelo de esa criaturita —dijo en tono de broma.

Claro David, tú me has cuidado desde siempre. Te quiero como a mi padre —Los ojos del mayor se humedecieron y abrazó al chico.

Gracias Bill, yo también te quiero mucho. Ahora ve a descansar, debes cuidar a mi nieto —El pelinegro se fue feliz, sin imaginar que las palabras del adulto eran una verdad absoluta.

&

Al llegar a la llanura detrás de la colina, los dos jóvenes miraron el vasto campo que mostraba hermosas flores, las cuales a simple vista se veían completamente reales. El de rastas se sintió inmensamente emocionado y de pronto tuvo una visión.

Se vio a sí mismo, con algunos años más, tenía a un varoncito en brazos, de unos seis años que jugaba con una de sus trenzas negras. Se sorprendió, él pensaba que jamás en la vida cambiaría sus rastas. A su lado estaba el amor de su vida, acariciando su vientre abultado, esperaban a su segundo bebé. Una lágrima bajó por su mejilla.

Andrej que se percató de su estado se sorprendió. Él había visto a David en ese estado de “trance” y ver a un “humano” con el don de Santa, era… abrumador. Cuando una lágrima corrió por la mejilla de su compañero decidió actuar, le tomó de la mano para regresarlo a la realidad.

¿Tom? —Le dijo despacio.

Oh —dijo volviendo al presente—. Lo siento.

Ya llegamos —Le confirmó—. Quiero que veas a tu alrededor y busques alguna luz, alguna flor que brille sólo para ti. Yo no puedo ayudarte en esto —Le miró a los ojos— Buena suerte.

Tom miró a la distancia… concentrándose y respiró hondo…y allí estaba… una hermosa luz verde brillaba en medio del campo. Andrej comprendió que la había encontrado.

Ve por ella Tom, al llegar… sólo respira… la flor sabrá lo que hacer.

El chico caminó en dirección a la luz. Al llegar de dio cuenta que una hermosa flor de papel color verde emitía la luz. Se agachó para estar a su nivel y la planta salió de su lugar, volviéndose sólo una bola de energía y entró en el pecho de Tom. Él sintió una corriente eléctrica recorrerle todo el cuerpo y luego desapareció.

Se puso de pie, preguntándose ¿qué poder sería? Iba a regresar con Andrej, cuando se percató de otros brillos en el campo, los miró y caminó en torno a uno rosa. Repitió el procedimiento recibiendo en su cuerpo la flor rosada. Luego fue en busca del brillo azul y absorbió su luz.

Andrej no podía creer lo que sus ojos estaban presenciando, nunca un duende había recibido un segundo don, y hoy, un “humano” recibió tres. Sin duda David tenía razón, Tom era especial, pero qué tan especial, ¿cuáles eran esos poderes? ¿Sería capaz de manejarlos? Sin duda él se cercioraría de ello, después de todo era él quien debía proteger a la colonia de las criaturas peligrosas, y si Tom se llegaba a convertir en un peligro, él no dudaría en exterminarlo. Mientras le veía acercarse, no pudo evitar estremecerse, ¿y si ahora Tom le superaba en poder? ¿Cómo podría vencerle en combate? Tembló ligeramente.

Creo que ya es todo —dijo el de rastas con una gran sonrisa.

¿Estás seguro? —Le preguntó, dudando él mismo.

¿Acaso hay algo más que hacer? —Sin duda no tenía idea de nada.

¿Me refiero a si no ves más luces a tu alrededor?

Pensé que no vería nada, luego creí que obtendría un don, y luego vi dos luces más. ¿Crees que también son dones? —Le preguntó confundido e inocente.

Claro que lo son —Le cortó el rubio. Luego Tom miró hacia la vastedad del campo y recibió otra visión. Se quedó observando con detalle y luego muy seriamente habló.

Volveremos Andrej, todos nosotros… los del grupo. Volveremos —Y emprendió el camino de regreso, seguido de un preocupado rubio.

&

El pelinegro bailaba en la cocina mientras preparaba su comida favorita, sería su manera especial de contarle a Tom acerca de su bebé. Estaba emocionado, había visitado a Nataly esa tarde para contarle la noticia y preguntarle cuándo había pasado.

La mujer se había sonrojado y le comentó que el bebé sólo tenía un día, lo habían concebido la noche anterior, celebrando el cumpleaños de Tom, de sólo recordar lo feliz que había estado al enterarse que podría embarazarse, no paraba de pedirle a Tom que lo amara una y otra vez, para cumplir sus deseos y traer al mundo a ese amado niño. Ahora que era una realidad, su pecho estaba lleno de una emoción indescriptible.

Tan afanado estaba en sus pensamientos, que no notó que un hombre golpeaba su puerta. Aquel adulto de cabellos canos, se encaminó al jardín para buscar al pelinegro, cuando sintió un maullido.

¡¿Qué demonios hace un gato aquí?! —Gritó furioso.

Bill escuchó un gritó, sin entender claramente lo que había sido, salió a investigar y se encontró con el hombre tomando bruscamente a su pequeño gatito.

¡Nooo! Por favor no lo lastime —Le pidió casi con lágrimas en los ojos. Tom y el rubio venían llegando y al escuchar la plegaria lastimera de Bill, corrieron en su dirección.

¡¿Qué sucede?! —Gritó el de rastas poniéndose delante del pelinegro de manera protectora. El rubio se percató del animalito que el hombre tenía en sus manos y comprendió todo.

Miiiiaaaauuuu —Chilló el pequeño, muy asustado en aquellas fieras manos.

¡¿Quién ha sido?! ¡¿Quién atravesó la barrera?! —Pidió saber el hombre, rojo de ira.

Yo fui —habló Andrej adelantándose y quitándole el gatito de las manos—. Hola pequeñín —Acarició al gatito.

¿Qué? ¿Andrej, tú?

Quería darle un regalo especial a Tom por su cumpleaños y lo traje a él —Mintió, lo más tranquilo posible, debía inventar algo rápido o Santa estaría en problemas.

Pero tú mejor que nadie sabes que no hay que involucrarse con las criaturas peligrosas —Le riñó el adulto.

Lo sé, fui absolutamente cuidadoso, además míralo… esta cosita no es para nada peligroso, es igual Tom, el pequeño TomiCat —Sonrió al notar que el hombre ya no parecía tan enfadado, pero entonces otro maullido los alertó a todos—. Y él es BillyCat —Sonrió Andrej—. Él es de Bill.

Lo lamento chicos, pero tendré que informarle a David de su pertenecía ilegal —Los tres asintieron apesadumbrados por este problema.

Vamos Philips, no irás a usar este incidente en contra de David, ¿o si? —Le encaró el rubio, esta vez no había nada de amistoso en su semblante, Tom se estremeció al ver la ferocidad de su mirada.

¿Cómo crees chiquillo? —Y se alejó de allí, olvidando por completo su mensaje para el pelinegro.

& Continuará &

¿Quién rayos es Philip? ¿Por qué Andrej defendió a Bill? ¿Y Cómo recibirá Tom la noticia del embarazo? Todo esto y más en el siguiente capítulo >.< Gracias por leer y no olvides comentar.

por Mizuky

Escritora y traductora del fandom

Un comentario en «Juramento Mágico 14»
  1. Awww el bebé ya llegó. La visión de Tom de su futura familia fue la más hermosa que ha tendido hasta ahora.
    Tom ya es uno más de la colonia y no solo eso, ahora es el más privilegiado por los dones.

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