«Juramento Mágico» Fic Toll de MizukyChan

Capitulo 18

David creó un podio alto, en el que se puso de pie, para que todos los miembros de la colonia le vieran. Los duendes alzaron sus rostros para escuchar lo que su líder tendría que decirles, en especial que les contara por qué había permitido que un humano habitara entre ellos bajo su consentimiento y peor aun, que le hubiera autorizado a ser pareja de su protegido: Bill.

Haciendo una señal en el cielo, los murmullos se aquietaron y todos los ojos se fijaron en Santa, quien miró a su pueblo y sonrió.

Debo decir muchas cosas en esta tarde. Primero… estoy muy orgulloso del valor que cada uno de ustedes ha demostrado en este enfrentamiento —La gente sonrió, era natural que ellos defendieran su hogar, aun cuando su magia no estaba diseñada para las batallas.

Querido pueblo… hoy hemos sido víctimas de la traición, es más, hemos sido víctimas de “Alta traición”, porque quien quiera que se haya atrevido a romper la barrera, lo ha hecho con magia oscura, debilitándome hasta el extremo, para poder limpiarla. Y no sólo eso… ese ser que nos ha traicionado, se ha atrevido a asociarse con esas criaturas indignas… los Gnomos, que sólo buscan la destrucción de todas las especies —Se oyó un gruñido generalizado de parte de todos los duendes, pues ellos estaban conscientes de la maldad de aquellas bestias.

Mis amados duendes… nos organizaremos para iniciar la reparación de nuestro hogar y velar por la curación de nuestros heridos, pero antes… —La gente estaba realmente expectante.

Antes… debo hablarles de Tom —dijo bajando el tono de su voz.

¡Es un héroe! —Gritó un pequeño duende que había visto al rastudo sellar la barrera.

Me alegra que pienses eso pequeño —comentó David, con una sonrisa—. Porque yo también lo pienso —Hubo un murmullo generalizado—. Sí, es verdad… Tom es humano… pero es un humano especial. Ustedes ya conocen mi don —La gente asintió—. Yo… había visto a Tom en una visión muchos años atrás… quizás antes de que el chico naciera —La gente suspiró… comprendieron de inmediato la importancia del humano—. Él estaba destinado a llegar aquí… y a enamorarse.

¿Se mezclarán las especies? —Se alzó la pregunta entre el gentío.

De hecho… Bill está embarazado —contó David, mirando las reacciones del pueblo, los duendes parecían meditar seriamente aquellas palabras.

¡Eso es asqueroso! —Gritó Philips acercándose al podio de Santa— ¿Cómo pudiste permitir una unión entre diferentes razas? Es antinatural —Se oyó nuevamente un murmullo, ese hombre siempre sabía cómo propagar el caos— ¿Y un embarazo? Bill es hombre por Dios… David ¿En qué estabas pensando?

Philips, estás tomando mal las cosas. Bill y Tom se aman desde hace muchos años y el deseo de Tom para esta navidad era justamente ese… formar una familia con Bill, tener sus hijos… amarlo y protegerlo por siempre… y mi deber como Santa es cumplir sus deseos —Contradijo el moreno.

¿Hasta qué punto hemos llegado? Hemos degradado nuestra propia especie por satisfacer los deseos de los humanos. Una vez más digo, querido pueblo… debemos alejarnos de ellos, los humanos no merecen tener ningún contacto con nuestra magia —Sacó nuevamente a relucir su campaña política.

Nuevamente estás mal Philips —Esta vez Jorg salió en defensa de Santa—. Sabes, al igual que todos los antiguos, que la unión de las razas es imprescindible.

Tiene razón —Gritaron algunos duendes que le escuchaban.

En fin, ese no es el tema en estos momentos —dijo Philips, aceptando que si se ponía a debatirle a David, el pueblo lo rechazaría, ya se encargaría de eso cuando estuviera ocupando el puesto de Santa—. El tema en cuestión es saber ¿Quién nos ha traicionado?

Exacto —Aclaró David, sabiendo que aquel hombre trataría de darle un golpe bajo.

Yo sé quiénes fueron —Volvió a hablar el viejo.

¿Quiénes? —Se oyeron los gritos de la multitud.

Fueron… los elegidos de Santa —Se oyó un griterío histérico por parte del pueblo—Y tengo la prueba —Se metió la mano al bolcillo y sacó a los pequeños gatitos, que se debatían por liberarse de aquel nada familiar agarre—. Aquí está la prueba —La gente al igual que David, tenían los ojos abiertos de puro asombro—. Estas son las nuevas mascotas de Bill, él y ese humano han traspasado la barrera mágica de Santa a voluntad y si lo hicieron para traer gatitos, pudieron haberlo hecho para atraer a los Gnomos… después de todo ¡Nunca debemos confiar en un humano!

La gente estaba realmente conmocionada, ¿Cómo podían condenar a Tom, después de haber ayudado en la batalla, habiendo ayudado a Santa? Y lo más importante ¿Cómo condenarlo, con todo el poder que tenía? Después de todo, podía ser un humano, pero su fuerza era mucho más poderosa que muchos de los duendes que vivían en la colonia. La idea era demasiado descabellada, además Bill, jamás traicionaría a Santa, después de todo David le había criado, era casi como su padre.

Creo que has mal interpretado las cosas Philips —Volvió a hablar David—. Tom ha venido aquí bajo mi supervisión, siempre estuve al tanto de sus salidas y entradas a la colonia. Y su don para tele transportarse, se lo he otorgado yo —Otra vez la gente murmuraba. Si el mismo Santa le había otorgado poderes al humano, era porque podían confiar en él.

El humano ayudó a mi padre —Gritó un pequeñín entre las personas, que se hicieron a un lado para mostrarlo—. Él mismo se interpuso, para que un rayo no lo golpeara, yo lo vi… También le vi sanar a unos heridos para que se escondieran. Él no es malo señor —Aclaró el chico y los otros duendes alzaron sus voces.

Es verdad, yo también fui protegido por Tom —Gritó un adulto.

Y yo —Secundó otro.

¡Tenemos al traidor! —Se oyó el grito de Andreas a los pocos segundos de haber aparecido ante la multitud. Todas las cabezas se voltearon en su dirección.

¡Tú eres el traidor! —Gritó Philips y lanzó un poderoso rayo hacia el chico de las rastas.

¡No! —Gritó Tom, atrapando la energía en sus manos y evaporándola—. Aquí no… ¿No ves que hay gente inocente? —Le recriminó el chico, todos sorprendidos por la preocupación que mostraba por ese pueblo, que no era el suyo.

Quizás quieras recuperar esto —Le mostró los gatitos y el rostro de Tom palideció, si algo malo le pasaba a los pequeñines, Bill sufriría. Sin pensarlo demasiado desapareció y reapareció al lado de Philips quitándoselos de las manos, y con sumo cuidado los acarició.

No te metas con mi familia —Le amenazó con la mirada fría—. Si vuelves a acercarte a Bill o mis hijos, me olvidaré de mis modales —La gente asintió… ellos comprendían el gran lazo que unía a las familias, más aun, comprendían que Tom dejó todo su mundo por venir a la colonia, sólo por amar a un duende.

¿Me estás amenazando, humano? —Le miró con puro odio.

Creo que él se está encargando de proteger a su familia Philips, algo que cualquiera de nosotros haría —Le apoyó Jorg—. Y está en su justo derecho.

¿Cómo es posible que estén del lado de un humano? —Gritó furioso.

Y ¿Cómo es posible que tú trajeras Gnomos a la colonia? Este es tu hogar —Le gritó Tom para que todos le oyeran.

No sé de qué demonios estás hablando —Se defendió.

Claro que lo sabes. Roger confesó todo, lo trajimos para que te acuse —Todos los ojos se posaron en la figura de Roger y como éste lentamente abría los ojos.

Roger —Le llamó Santa—. Dinos la verdad acerca de este atentado —El hombre vio a su líder y luego al resto del consejo.

Fue una trampa de Philips, él se asoció con las bestias, yo sólo tuve que cumplir órdenes —Se defendió. Los otros consejeros le miraron llenos de odio hasta que uno terminó por gritar.

¡Eres un traidor Roger!

Creo que los traidores son ustedes —dijo Santa—. Nunca hemos tenido un crimen tan grande en la historia de nuestra colonia y creo que la única condena que os merecerías sería la muerte —La gente murmuró asustada—. Pero nosotros, no nos dejamos llevar por la ira del momento, y jamás podríamos eliminar a uno de los nuestros sólo por venganza —Todos asentían— ¿Qué puedes sugerirme Tom? —Le preguntó asombrando aún más a la audiencia, el humano pensó unos momentos y habló.

Creo que aún no soy digno de ayudarle con mis decisiones Santa, pero si ellos quisieron destruir la colonia es porque no aprecian vivir aquí… tal vez deberíamos desterrarlos fuera de la barrera mágica, para que ya no nos vuelvan a dañar con sus insidias, mentiras y problemas —Las palabras de Tom hicieron eco en toda la colonia y los duendes estuvieron de acuerdo.

Es un sabio consejo Tom. ¿Qué opina el pueblo? —preguntó hacia el resto.

¡Destierro! ¡Destierro! ¡Destierro! —Se oyó el grito en todo el lugar.

Bien, el veredicto fue tomado. Serán desterrados. Serán escoltados por los miembros de mi consejo, para que tomen sus pertenecías, se despidan de sus seres queridos y al amanecer, abriré la barrera para que se vayan de aquí —habló David con claridad y luego todos se alejaron de allí en busca de sus propias familias, para iniciar la reconstrucción.

& En la cabaña de Bill &

El pelinegro quería concentrar su energía para poder seguir curando a Andrej, pero estaba demasiado agotado y su respiración se hacía cada vez más agitada.

Bill, no creo que sea buena idea que lo sigas intentando, estaré bien… sólo necesito descansar —Le dijo sintiéndose culpable del estado del moreno.

Déjame esforzarme un poco más —Le ignoró el pelinegro, pero sus rodillas se debilitaron y cayó al piso, casi desmayado. El rubio, que no era capaz de mantenerse en pie, se desesperó y no sabía qué hacer, era raro que Bill se desvaneciera así de pronto.

Dios mío… Bill despierta por favor —Y no pudo hacer otra cosa que pedir ayuda. Pensó que el único que podría trabajar a nivel mental sería Santa, así que mandó todos sus pensamientos a David para recibir ayuda. Sin embargo, al enviar un mensaje mental, fue recibido también por el chico de rastas, quien al no comprender el mensaje se desesperó y apareció rápidamente en su cabaña.

¿Qué pasa? —preguntó y cuando sus ojos se posaron en el cuerpo de su amado pelinegro, se arrojó al suelo a cubrirlo con sus manos— ¿Bill? —Cerró los ojos y su energía verde brilló por toda la habitación—. El rubio miraba la escena completamente complacido por el infinito amor que demostraba ese humano por Bill, un ser que pese a ser un elegido, era tan desvalido y frágil.

¿Tomi? —Oyó un breve susurro.

Aquí estoy bebé —Le acarició la mejilla, sin dejar de emitir su energía de sanación.

Ya detente, estás muy débil —Gruñó suave, pero Tom no se detenía.

Debo cuidarte y a nuestro pequeño —Depositó un dulce beso en sus labios.

Andrej, también está mal —Se quejó el pelinegro.

Nada de eso… estoy perfectamente —Reclamó el rubio y sonrió, sin duda Bill siempre pensaba en todos antes que en él mismo, era igual que Tom, por eso eran tal para cual.

Gracias —Vio las palabras formarse en la boca del rastudo. Sin embargo, el rubio se preocupó al ver el brazo ennegrecido del chico.

Tom… estás envenenado —Era una afirmación, Tom sólo asintió olvidando todo el dolor, al sentir en sus brazos el calor de su amado.

Es sólo un rasguño —dijo en tono burlón—. Además me dieron magia navideña, me siento como nuevo —Sonrió. El pelinegro entonces abrió los ojos, pero sin moverse preguntó.

Hay tantas cosas extrañas que han pasado hoy Tomi… todas en torno a ti… pese a ser humano —Emitió un gran bostezo, la cura… al igual que en los animales… era “el sueño”

Responderé todas tus preguntas, cuando hayas dormido un poco bebé —Le dijo sincero el rastudo, aunque un nudo se formó en su garganta, al reconocer que había mantenido muchos secretos ajenos al pelinegro y que ahora saldrían a la luz.

Quédate conmigo —Le pidió cerrando los ojos.

Siempre estaré contigo —Le dio un dulce beso y lo tomó en brazos para llevarlo a la habitación, debía descansar todo lo posible, por él y por su bebé.

Al volver a la sala, vio a Andrej tratando de moverse, pero fallando miserablemente.

Déjame ayudarte, amigo —El rubio le miró fijamente, al escuchar la última palabra.

Ni lo sueñes, estás envenenado, cúrate a ti mismo primero —Fue severo con sus palabras, pero sabía que era por el bien del futuro Santa.

Y ¿Cómo hago eso? —Le miró incrédulo el chico tratando de ordenar sus rastas.

Acuéstate, cierra los ojos y concéntrate en curar tus propias heridas, pero primero… —Se quejó al tratar de levantarse.

Espera… —Le detuvo.

Déjame ver cuáles son tus heridas, para que te concentres en ellas. Quítate la playera —Le pidió, Tom abrió los ojos y le obedeció, en eso apareció Andreas, quien de inmediato frunció el ceño.

¿Me estoy perdiendo de algo? —preguntó fríamente.

Andreas qué bueno que apareciste —afirmó el rubio— ¿Podrías revisar el cuerpo de Tom, tiene que saber cuáles son sus heridas, para poder curarlas? —Aclaró al ver la expresión de molestia en su rostro.

Déjame verte —Le mandó el chico delgado. Tom que se encontraba de espaldas, se volteó y Andreas se sorprendió— ¡Dios mío! ¿Cómo es que te puedes mantener en pie? —Se acercó a él lentamente y tratando sólo de rozarle le señaló los puntos en los cuales tenía contusiones.

¡Aaayyy! —Se quejó Tom al sentir la mano sobre el hombro.

Este es el lugar más afectado Tom —Andreas sintió una puntada de dolor, ese ataque era para él y el rastudo lo recibió en su lugar—. Desde aquí hasta acá —Le señaló todo el brazo, hasta sus dedos.

Eso debe doler —comentó Andrej, mirando la escena con los labios apretados.

Creo que a ti te dolió más —Completó Tom, sabiendo que Andrej estuvo a punto de morir por el veneno.

En mi caso fueron varios ataques, pero tú… recibiste todo ese daño de uno solo… el que te lanzó ese rayo quería, definitivamente… eliminarte —Sentenció y Andreas se estremeció.

Ese ataque era para mí —explicó el otro rubio y Andrej quiso llorar.

Sé que ustedes hubieran hecho lo mismo por mí —intervino Tom, restándole importancia.

Acá hay más hematomas —Mencionó el rubio, señalando el pecho—. No es veneno, pero fue un golpe muy fuerte.

El maldito atacó a unos pequeñines, no podía permitirle esa barbaridad.

Tanto Andrej como Andreas, estaban realmente tomando consciencia, de lo heroico que se había portado Tom durante esa mañana. Primero actuando como un líder, tomando decisiones importantes, arriesgando su vida por la de los duendes, y luego sellando la barrera.

Andreas siguió indicando los lugares donde había heridas, y prácticamente toco cada parte del cuerpo del de rastas, donde algunas eran más superficiales, pero otras era más profundas, afortunadamente su don le ayudaría a superarlas sin dejar cicatrices.

Tom volvió a tomar su playera, cuando Ruth y Elektra aparecieron cargando a los gatitos.

Chicos, ha comenzado la etapa de reconstrucción —contó la pelirroja.

Vengan, bebés —Habló Tom, sujetando a los gatitos que le hacían gracias, felices de regresar con su amo. El chico se dirigió a su cuarto y los acomodó cerca de Bill en la cama, los pequeños se hicieron un ovillo y luego se durmieron. Tom regresó a la sala y habló nuevamente como líder—. Lo lamento chicos.

¿El qué? —preguntó la morena.

Sé que seguramente quieren descansar, pero ahora es cuando más nos necesitan, debemos ayudar en la reconstrucción —sostuvo seria, pero pausadamente—. Andrej, te quedarás aquí, podrás descansar en el sofá y luego Bill te atenderá, y por favor… no dejes salir a Bill.

Bill no es un niño —Le reprochó Andreas.

Lo sé, pero mi Bill, está embarazado y debo protegerlos, a él a mi bebé —Todos lo miraron con incredulidad, temerosos de lo que eso podría significar en el futuro.

Bien… yo me encargaré de que no salga —Le confirmó Andrej.

Pero —La pelirroja señaló el brazo ennegrecido del rastudo—. Tu brazo está herido.

Ruth tiene razón… —agregó Andreas— ¡Mírate Tom! Debes sanarte tú primero.

Aún tengo energías, debo ayudar, ya que ahora sólo Bill y yo tenernos el don de sanación, es mi deber ayudar a los demás —Su voz sonaba segura y su mirada demostraba obstinación.

Tom ¿Por qué mejor no te quedas? —Le dijo dulcemente la morena, Tom le sonrió por su preocupación, pero negó con la cabeza.

Este es mi pueblo también, ¿recuerdas? Sólo quiero ayudar —Al ver la tozudez del chico, Andreas sonrió y tomó la palabra.

Bien Tom, irás con nosotros, pero te estaré vigilando, a la menor señal de agotamiento, te traeré yo mismo de regreso, no puedes dejar a Bill viudo y con un bebé en camino —Le dijo en broma, y todos se relajaron.

Se tele transportaron todos al comedor, dónde se instalaría una especie de hospital. Tom fue de inmediato con Lady Santa.

¿En qué puedo ayudar? Tengo el don de sanación —Le dijo atropelladamente, la mujer le miró con una sonrisa.

Debí imaginarme que estarías aquí y no descansando como se supone, eres igual a David —El chico le sonrió de vuelta, que lo compararan con Santa, era un gran honor para él—. Te mostraré los casos de envenenamiento que no podemos curar con hierbas.

Bien —Le siguió hasta un costado, había tres duendes, uno de ellos era tan solo un niño y su corazón se apretó.

Son ellos tres. Llevaré a Ruth y Elektra para que me ayuden a hacer crecer estas hierbas medicinales —Le miró con admiración, luego de ver su brazo— ¿Estarás bien?

Sí, Lady Santa.

¿Y Bill?

Gastó mucha energía curando a Andrej y ahora está descansando.

Deben cuidar a ese pequeño bebé que viene en camino —Volvió a sonreír y salió de allí.

&

Tom estuvo un par de horas en el comedor curando a todos los que podía, hasta que el sudor perló su frente y Andreas le pidió salir a respirar un poco de aire. Afuera se encontraron con Jorg y sus hombres, que vigilaban al consejo de Philips, debían escoltarlos hacia el fin de la barrera, para ser desterrados de la colonia.

Cuando Roger llegó cargando un bolso con sus pertenencias, Philips, completamente furioso, le lanzó un rayo. Tom vio todo como en cámara lenta y saltó en medio del rayo, recibiéndolo en su pecho. Los habitantes que estaban allí se sorprendieron al ver la escena. ¿Por qué el chico haría algo tan estúpido como salvar a un traidor?

¡Tom! —Gritó Jorg, deteniendo al hombre viejo.

Chico ¿Por qué hiciste algo así? —Le preguntó Roger, ayudándole a levantarse.

Porque no dejaré que vuelvan a lastimar, a ningún duende en mi presencia —dijo suavemente.

Andreas llévatelo de aquí —Pidió Jorg.

El rubio le ayudó a sostenerse y se tele transportaron a casa, donde Bill estaba preparando algo delicioso en la cocina. Al sentir la presencia de Tom, corrió a su encuentro.

¡Tomi! —Le abrazó con fuerzas—. Ven aquí… ahora es mi turno de curarte —Entre Andreas y el pelinegro, le llevaron al cuarto y lo recostaron.

Andrej está mejor —contó el moreno—. Tiene más movilidad y se sentirá mejor, apenas duerma un poco.

Lo llevaré a casa —Los dos rubios partieron, dejando a la pareja en su habitación, los gatitos corriendo por su querida cabaña.

Me tenías muy preocupado Tomi —Le dijo el pelinegro, acariciando su mejilla.

Lo sé y lo siento, es sólo que no podía dejar al pueblo, después de todo lo que sucedió.

Hablando de eso… tengo muchas preguntas que hacerte.

Lo sé… creo que es tiempo de sacar a luz los secretos.

& Continuará &

OMG ¿Qué dirá Bill cuando se enteré de toda la verdad? ¿Qué harán los malditos de Philips en venganza? ¿O no harán nada? ¿Qué hará Santa ahora que ya no hay rivales para la elección? ¿Seguirá Tom siendo el candidato? ¿Será necesario que asuma el cargo de Santa? Muchas preguntas… No se pierdan el siguiente capítulo.

por Mizuky

Escritora y traductora del fandom

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