«Juramento Mágico» Fic Toll de MizukyChan
Capitulo 20
El hermoso joven quitaba una mancha inexistente de polvo de su perfecta y ajustada camiseta negra. Sus jeans del mismo tono se pegaban perfectamente a su delgado y esbelto cuerpo. Se detuvo un momento para esconder del todo sus orejas de duende y cubrirlas con dos pequeñas y puntiagudas orejas gatunas, al igual que su padre, las odiaba y prefería ocultarlas de cualquiera que las mirara demasiado raro.
Se sentó frente al espejo para retocar su sombra oscura, mientras una pequeña con ojos chocolate observaba cada uno de sus movimientos con demasiado interés. La pequeña de unos ocho años no pudiendo aguantar más el silencio, se acercó a su hermano y preguntó.
—¿David? —Se sentó en el piso muy cerca de él, para no perderse nada de lo que él hacía.
—¿Mmm? —Siguió pasando el pincel delicadamente por sus párpados.
—¿Cuándo? —Pidió casi en una súplica. Los labios del pelinegro se curvaron en una sonrisa.
—¿Cuándo qué pequeña? —preguntó, sólo para molestarla, este tema salía siempre que él estaba frente a un espejo.
—¿Cuándo me enseñarás a maquillarme? —Terminó finalmente la pregunta. El otro chico sonrió nuevamente y mirándola por el reflejo le habló.
—¿Por qué no le pides a papá Bill que te enseñe, él es incomparable en esto? —Le dijo sin dejar la sonrisa y tomando un pálido brillo labial.
—Sabes que él está muy ocupado en el comedor, como Lady Santa.
—“Lord Santa” —Le corrigió el pelinegro.
—Pero a él le gusta que le digamos “Lady Santa” —Rió la chica.
—Tienes razón, pero es hombre, en fin, no le digas así en la calle ¿Está bien? —Le mandó el mayor, la chica asintió—. Mira “Ariela”, sé que nuestros padres están ocupadísimos en la colonia, pero estoy absolutamente seguro que papá Bill no te negará nada, eres su adorada “bebita” —Rió y le desordenó el cabello castaño, la chica se echó hacia atrás para detenerlo.
—David, por favor —Suplicó de nuevo la niña—. Si me maquillo… —Se calló de repente, el pelinegro se detuvo en seco y la observó.
—Si te maquillas ¿Qué?
—¿Me veré tan bonita como tú? —Confesó la niña, completamente sonrojada.
—Oh pequeña —El joven se agachó a su altura y la tomó en sus brazos—. Tú eres preciosa. Mírate… tu piel es bronceada y perfecta, tus ojos son tan grandes y expresivos y tus labios son carnosos como los de papá Tom —La elogió.
—Pero tú eres tan bello, pareces un hada del bosque David… tú pies es pálida y hermosa.
—Parezco vampiro —Le refutó para alegrarla, pero no funcionó.
—Tus ojos cafés son más pequeños, pareces más interesante —Siguió la pequeña.
—Por eso me los maquillo, para que se vean más grandes, como los tuyos.
—Tus labios son perfectos como los de papá Bill, que con sólo un poco de gloss, quedan apetecibles —Terminó la niña sintiéndose sumamente triste—. Todos quieren besarte.
—¿Qué sabes tú de besos? —preguntó sorprendido el pelinegro.
—Sé que son deliciosos por la forma en que papá Bill gime cuando papi Tom lo besa —La chica puso sus manos en sus mejillas como rememorando un momento hermoso.
—¡Ariela! Los has espiado —Le regañó el mayor.
—Es que ellos son tan… “adorables” y tiernos y románticos y… yo quiero un novio así —Suspiró la chica, completamente sonrojada. David la abrazó fuertemente.
—Lo tendrás preciosa, uno muy bueno, de lo contrario yo mismo le patearé el trasero —Le besó la frente—. Pero él llegará cuando tú estés lista.
—Ya estoy lista —Se separó la niña.
—No… aún no… eres muy pequeña… eres la pequeña princesita de esta familia Ariela, ninguno de nosotros quiere que tú tengas un novio… aún —Le dijo el pelinegro volviendo a abrazarla—. Además insisto en que no necesitas maquillaje, eres muy, muy linda —Le volvió a besar la frente, la chica sonrió feliz, le encantaba ser añuñada por su familia.
—Y tú David ¿A dónde vas tan arreglado hoy? —Preguntó curiosa, viendo como a su siempre perfecto hermano, se le coloreaban las mejillas.
—Voy a… —Tartamudeó—. Cof cof, voy con un amigo —Se puso de pie y volvió a corregir su postura y ver frente al espejo si todo estaba bien—. Bien… ya me voy.
—Suerte con tu cita —Le gritó la chica, desapareciendo por el jardín.
El chico con una última sonrisa salió de la cabaña familiar y recorrió el tan conocido camino hacia el parque. Una vez allí miró en todas direcciones, esperando no encontrarse con ningún entrometido y luego se fue a la parte trasera del parque, cerca de la laguna. Ese parque había sido construido por su papá Tom cuando él nació, y se había transformado en el lugar más romántico de toda la colonia, sólo lo visitaban las parejas y las palomas 😉
Miró atentamente, hasta que en una banca lejana, descubrió una cabeza dorada.
—Helena —Llamó apenas, sólo para ser oído por ella.
—¡David! —La hermosa voz de la chica le sacó de los pensamientos.
Caminó en su dirección y ella se puso de pie para esperarlo, estar sentada le hacía sentir que él se demoraba demasiado. Al llegar a su lado David tomó sus delicadas y pálidas manos entre las suyas y sonrió bobamente.
—Te extrañé —dijo casi en un susurro.
—Y yo a ti —La chica quiso bajar la mirada y uno de sus rizos increíblemente rubios, bajó hasta su mejilla, cubriendo sus hermosos ojos. David tomó el rebelde mechón y lo acomodó detrás de su oreja. La chica se sonrojó al sentir el contacto de sus dedos en su piel.
—¿Quieres… caminar? —Pidió el pelinegro. Ella asintió, sin soltar su mano.
—Te tardaste —Le dijo como un pequeño regaño.
—Ariela me detuvo —Se disculpó el chico—. Quería que le enseñara a maquillarse.
—No lo necesita, es muy hermosa.
—No más que tú —Soltó casi sin pensar, pero la chica le escuchó fuerte y claro y se detuvo en seco, mirándolo expectante.
—¿En serio piensas eso? —preguntó sonrojada.
—Pienso que no hay mujer más hermosa que tú, en toda la colonia —Confesó el pelinegro, y aunque sentía que su corazón se iba a salir de su pecho se acercó a la muchacha, con la clara intensión de besarla, pero ella se movió.
—David —Suspiró—. Si mis padres supieran… me matarían.
—¿Por qué? Ellos son amigos de mis padres, no creo que les parezca tan mal —Se defendió el chico arreglando su cabello negro.
—Es que son tan sobre protectores. No me gustaría que te hicieran algo.
—Tengo magia poderosa, podría defenderme.
—¿Pelearías por mí? —Los ojos de la chica brillaban.
—Claro que lo haría, contra el mundo entero, si se opusieran.
—Lo dices sólo porque eres un crío. Ambos lo somos.
—Hey, tengo 14, no soy un crío —El chico se sentó y llevó a la chica a su lado, rodeándola por los hombros.
—Esto es como “Romeo y Julieta”, aquel libro que me prestó tu padre.
—La gran diferencia es que nuestros padres no se odian, son los mejores amigos.
—David… —La chica se sonrojó y bajó la mirada.
—Dime…
—¿Podrías… besarme?
—Claro —El chico no cabía más de felicidad.
Se acercó lentamente al rostro angelical de su amada Helen y cerrando los ojos, posó sus labios sobre los de ella. Los movió levemente y la chica pareció jadear, eso le sorprendió y puso sus brazos alrededor de ella, siendo correspondido. Mordió levemente el labio inferior de la chica, tal como había visto hacer a su padre Tom y lentamente introdujo su lengua dentro de ella, esperando no ser rechazado.
Al no sentir ningún rechazo de Helen, se movió en su boca, buscando por la lengua de ella, frotándose contra ella, de una manera que nunca antes había experimentado, se sentía en las nubes. Sus manos acariciaron la espalda de su novia, hasta que se separaron.
—Oh… —dijo ella, un poco avergonzada.
—Eso ha sido maravilloso —Le alentó el chico, abrazándola fuertemente.
—Creo que mi corazón está corriendo —comentó ella, sonrojada.
—Helen… ahora que nos hemos dado nuestro primer beso, creo que ya es tiempo —La chica se alejó y lo miró.
—¿Tiempo de qué?
—De que seas mi novia… ¿Quieres? —Ella parecía brillar y junto a ellos, una hermosa flor de un color rosa intenso apareció.
—Mira David —Le señaló la flor—. Es cierto…
—¿La leyenda?
—Si un beso es dado con sentimientos verdaderos, florecerá una rosa —La chica miró al pelinegro y sintió una oleada de emociones, su amor era verdaderamente correspondido, ya tenía la respuesta para David—. Sí —contestó mirando la flor.
—¿Si?
—Sí, quiero ser tu novia —Se abrazaron felizmente. Cerca de allí, sobre un árbol, la pequeña Ariela, sonreía feliz al ver a su hermano mayor tan enamorado. Sus padres estarían encantados, pero seguramente ellos lo mantendrían en secreto hasta que papi Bill los descubriera, él siempre tenía más tino para descubrir las cosas del corazón.
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La imagen de su hijo abrazado con la jovencita rubia se tornaba borrosa y se disipaba de su vista. Sonrió sin poder evitarlo, era la mejor visión que había tenido en mucho tiempo y ya sabía que tendría una misión, crear ese hermoso parque para que su hijo mayor diera su primer beso de amor. Lentamente abrió los ojos, para encontrarse con su amado pelinegro abrazado a su cintura.
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Lejos de ahí en otra cabaña, una visión completamente diferente se vivía. Santa tenía los ojos fuertemente apretados, al ver la guerra que se desencadenaba en las afueras de la colonia. El fuego consumía el hermoso bosque detrás de la barrera.
Decenas de Gnomos atacaban a los elegidos con fuertes rayos envenenados, mientras los Gremlins prendían fuego a todo lo que podían, esas odiosas criaturas se movían tan rápidamente que apenas podían inmovilizarlos. Mientras algunos Trolls gigantescos atacaban con furia, con intensiones completamente sucias contra los pequeños duendes.
Un Troll especialmente feo, se acercaba a Bill con malas intensiones, justo cuando Tom se había alejado de él para atacar unos Gnomos salvajes. Santa vio como Bill tuvo una contracción y se dobló de dolor, su barriga notablemente pronunciada por el embarazo. David corrió todo lo que pudo lanzando rayos al Troll horrible, hasta hacerlo caer, se puso al lado de Bill para cobijarlo y ayudarlo a salir de la zona de combate, cuando un Philips que se había mantenido oculto entre los matorrales, apareció mientras Santa le daba la espalda, sus intensiones claramente escritas en sus ojos. Su mano concentrando una cantidad enorme de energía oscura y luego lo lanzó contra él.
Abrió los ojos fuertemente, provocándole un ligero dolor. Miró a su alrededor un poco confundido y reconoció el techo de su habitación. Volteó y vio a Nataly a su lado, durmiendo pacíficamente. Se puso de pie y fue por un vaso de agua.
—No hay duda… moriré… —dijo en un susurro… pero su esposa que le había seguido, le escuchó y se cubrió la boca par no gritar. Volvió rápidamente a su cuarto y apretó la almohada, llorando… no podría soportar vivir sin su amado David, no podría hacerlo.
David regresó al cuarto y vio a su mujer llorando. Se acercó a ella y la abrazó tiernamente.
—¿Qué pasa amor?
—¿Morirás?
—Sí.
—¿Cuándo?
—En la guerra.
—Oh Dios… hay que evitar que suceda… —Lloró ella amargamente.
—Sabes que las visiones se cumplen… siempre —Le recordó él haciendo círculos en su espalda.
—Lo sé, pero… y si le contamos a Tom, tal vez él… pueda ayudarte —Le suplicó la mujer.
—No… él debe sobrevivir y ocuparse del puesto de Santa, ya lo sabes.
—Pero no sabía que era porque morirías David. No quiero… no puedo ni imaginarme una vida sin ti. Dime… ¿Yo muero también?
—No lo sé… sólo puedo ver hasta allí… y no he visto nada posterior a eso, quiere decir que mi vida acabará justo allí —Admitió el pelinegro.
—No… —Lloró aún más la mujer— ¿Y nuestro hijo Bill?
—Espero que esté bien… es muy probable que su parto se adelante a causa de la guerra. Nataly —La miró fijamente—. Debes prometerme que estarás allí para Bill, debes atenderlo y hacer que su bebé nazca bien —La rubia asintió—. Bien…
Se quedaron abrazados en silencio, ninguno de los dos quería hablar más sobre aquello, sólo les traía dolor y ahora no debían sufrir… ya vendría el tiempo para ello.
& Por la mañana &
Tom se removía en la cama, vio que Bill tenía un sueño intranquilo y lentamente le besó la frente para tranquilizarlo, sin embargo, el pelinegro seguía sin despertar y apretaba la mandíbula. El rastudo decidió entonces moverlo, no le gustaba verle sufrir.
—¿Bill? —Le llamó suavemente, para no asustarlo. El aludido despertó mirando los ojos marrones de su pareja y sonrió.
—Hola amor —Saludó y luego una punzada de dolor le atravesó. Llevó las manos a su vientre y apretó allí. Tom se desesperó e inmediatamente activó su energía sanadora sobre el estómago del moreno, quien después de unos segundos, se relajó.
—¿Te sientes mejor? —preguntó con un tono sumamente preocupado.
—Lo estoy gracias a ti… pero…
—Dime amor.
—Tengo mucha hambre —Sus mejillas se tiñeron—. Necesito comer frutos rojos del bosque —dijo apretando su vientre. Tom lo notó… era un antojo de su embarazo.
—Perfecto, saldré al bosque a buscar algunos —Se ofreció, en realidad sin tener idea de dónde comenzar a buscar… el pelinegro lo vio cómicamente.
—¿Por qué mejor no vas con Ruth o con Elektra y le dices a ellas que los cultiven rápidamente con su magia? —Tom asintió.
—Claro… la magia —De pronto él mismo llevó las manos a su vientre, sintiendo un calambrazo, viendo como Bill se contraía un poco por el dolor— ¿Sentiste eso? —preguntó asustado.
—Eso pasa cuando no como de inmediato mis antojos —explicó el pelinegro sentándose.
—Bien… entonces lo haré lo más rápido posible… pero no quiero dejarte aquí solo amor —Se arrodilló para estar a su altura y le tomó las manos.
—No te preocupes llamaré a Andreas —Se besaron levemente y fue el mismo Tom quien envió una nube al rubio para que viniera a cuidar a su amado pelinegro.
Sólo en cosa de segundos ambos rubios aparecieron en la sala de la cabaña de los chicos, con expresiones preocupadas en sus rostros. Y al ver a Bill sujetando su vientre tan desesperado, su tensión aumentó.
—¿Qué ha pasado? —cuestionó Andreas, acercándose a la pareja.
—Nada, es sólo que Bill tiene un antojo, pero el bebé le causa dolor si me demoro, pero no quería dejarlo solo —Habló rápidamente el de rastas.
—Andreas quédate con Bill, yo ayudaré a Tom a buscar lo que necesita —Mandó Andrej, ayudando a Tom a separarse del pelinegro. Y el de rastas se concentró y fueron a casa de las chicas.
—Ruth, Elektra —Las llamó desde la puerta de la cabaña… pensó que sería mala idea irrumpir en la casa de dos chicas… no le gustaba la idea de encontrarlas desnudas o algo así, tenía que evitar cualquier mal entendido con su amado Bill.
—¿Tom? —Se sorprendió la pelirroja, abriendo la puerta y dejándole pasar.
—Hola —Saludó el rubio a las chicas—. Tom necesita su ayuda.
—Bill está antojado de frutos rojos —dijo… su piel rápidamente tornándose pálida.
—¿Estás bien? —preguntó la morena, tocándole la frente, buscando fiebre.
—Estoy conectado con Bill, siento lo que él siente, para aminorar su dolor, pero aun así es muy fuerte —Dijo Tom sujetándose del sillón y finalmente colapsando en él.
Las chicas se tomaron de las manos y comenzaron a concentrar su energía… en la mesa cercana, comenzaron a aparecer, pequeñas ramitas verdes, donde poco a poco las diferentes especies de frutos rojos se formaban.
—Debe ser porque él es hombre —comentó Andrej, Tom lo miró, parecía que sólo había verbalizado un pensamiento.
—¿De qué hablas?
—Bill… creo que su embarazo y todo lo que se relacione con él será complicado porque es hombre —Tom lo miró y asintió—. Es verdad que la magia de fertilización es poderosa, pero aun así, su cuerpo no está adaptado a todos estos trastornos —Tom gimió y apretó su vientre, Andrej sin dudarlo se acercó a él y le rodeó con su brazo, haciendo un pequeño masaje en su espalda—. Tranquilo…
—Pobre Bill, él es tan delgado y frágil, seguro estará sufriendo mucho más —Su rostro estaba perlado de sudor y trató de volver a enderezarse, pero se le hacía difícil.
—No te preocupes, el primer mes será el más complicado, o al menos eso le pasa a las mujeres aquí… espero que ustedes no sufran mucho… aún hay mucho que debemos hacer para proteger la colonia, del futuro ataque —El rubio no dejaba de calmar al de rastas.
—Tienes razón, no debemos dejar que nada malo pase aquí, menos ahora que mi Bill está en esas condiciones —Tom aguantó todo su dolor y se puso de pie—. Haré todo lo posible por protegerlo.
—Lo sé Tom… ya lo has demostrado… varias veces.
Las chicas terminaron su trabajo y con un chasquido de dedos, toda la fruta quedó limpia y en unos contenedores, para transportarla fácilmente. Sonrieron a sus amigos y ellos se fueron.
&
—¿Bill? —Llamó Tom apenas entró en la casa. Corrieron a la cocina, donde el pelinegro se hallaba, batiendo crema feliz de la vida, mientras Tom seguía con el malestar en todo su cuerpo.
—¿Te encuentras bien? —preguntó Andrej al verlo tan bien y a Tom aún pálido.
—Sí —contestó el otro rubio—. No ha parado de decir que quiere los frutos con crema.
—Oh —dijo el rastudo un tanto aturdido, pero esbozó una gran sonrisa
«Prefiero sufrir yo» Pensó alegremente y le pasó la fruta a su pelinegro, quien le dio un suave beso.
—Chicos, ¿Por qué no se quedan a comer postre? —Invitó el moreno a sus amigos.
—Son las 10 de la mañana ¿Y comeremos postre? —cuestionó Andreas con ironía.
—Vamos chicos —Insistió el de rastas, los rubios finalmente asintieron.
Andrej se sentó al lado de Andreas, viendo como la pareja se movía en la cocina. Tom sacando los platos, Bill sirviendo los frutos… lucían tan coordinados, tan felices, que pensó que él quería lo mismo para su vida.
Andreas notó la mirada de su amado y bajo la mesa, tomó su mano y la acarició con su pulgar. Se miraron y sonrieron.
Luego de estar con los chicos por más de dos horas, decidieron que era tiempo de partir, pues tendrían una reunión con Santa por la tarde. Pero al llegar a casa, Andrej cayó en el sofá con una expresión de amargura en el rostro.
—¿Qué ocurre? —preguntó de inmediato Andreas.
—Debe ser… —No quería verse ridículo con esta idea, ni tampoco quería presionar a su pareja.
—¿Qué cosa? —El chico seguía mudo, pero Andreas insistió—. Vamos… cuéntame.
—Debe ser lindo poder tener un bebé —Finalmente admitió. Su pareja le abrazó y besó su frente con dulzura, algo que sólo demostraba con él.
—No puedes tener un hijo así como así ¿Lo sabes? —Él asintió—. Primero debes formalizar tu situación —Andrej lo miró sin entender a qué quería llegar, ellos ya había formalizado.
—¿Qué quieres decir?
—¿Quieres vivir conmigo? —preguntó casi en un susurro, esperando de todo corazón una afirmación.
—Pero estamos bien así —Andreas se decepcionó un poco.
—Amor… vienes a mí cada noche, despiertas a mi lado cada mañana, ¿por qué no hacerlo oficial? —Le besó levemente y el otro chico sonrió.
—La verdad es que no quería agobiarte con mi presencia… sabes cómo soy.
—Y precisamente por eso quiero tenerte siempre conmigo Andrej.
—¿Qué crees que diga David?
—Él está de acuerdo con lo nuestro. Seguro no pondrá inconvenientes. Y podríamos hablar con él para que te inyecte magia de fertilidad —Andrej asintió, por lo que vio en la mañana con Tom, sabía que sería complicado y doloroso, pero lo haría, lo deseaba, quería tener esa felicidad que sus amigos mostraban a todo el mundo. Él amaba a Andreas y quería hacerlo feliz.
—Te daré una familia —dijo con una sonrisa boba.
—Tú eres mi familia Andrej —Le besó suavemente y se abrazaron.
& Continuará &
¿Les gustó la escena de los hijos de Bill y Tom? ¿Creen que Andrej se pueda embarazar? ¿Creen que Tom pasará bien el embarazo de Bill, sufriendo todos sus síntomas? ¿Creen que realmente Santa muera en la guerra?
Ahí estaría la razón de muchas cosas >.< en fin, no olviden comentar. Gracias por la visita.