
«Juramento Mágico» Fic Toll de MizukyChan
Capitulo 21
Muy temprano por la mañana, Tom salió de la cabaña, dejando a Bill dormido aferrado a la almohada. Debía hablar algo que le intrigaba con Santa, era acerca de la guerra, y quería hacerlo en privado, pues no quería perturbar a ninguno de sus compañeros con esta pieza de información.
Llegó a la puerta y tímidamente iba a golpearla, cuando ésta se abrió revelando la presencia de Lady Santa, muy arreglada y lista para ir al comedor.
—Buenos días señora Nataly —Le saludó cortésmente y bajando un poco la mirada, le apetecía mucho poder llamarla “suegra”, pero ese secreto debía guardarlo aun en su corazón.
—Bueno días, pequeño Tomi ¿Cómo estás el día de hoy? ¿Y mi bebé? —preguntó sin dejar de sonreír.
—Oh yo estoy muy bien y Bill duerme profundamente, últimamente lo hace mucho —contestó, sin poder evitar sonreír él mismo.
—Lo sé, tener un bebe en tu vientre es agotador, en especial para un duende, debes compartir tu magia con él y eso te deja exhausto la mayor parte del tiempo —Le aclaró ella— ¿Vienes a ver a David? —Preguntó haciéndole pasar.
—Sí… si no está ocupado, me gustaría preguntarle algo —respondió, bajando la mirada, sabía que era algo importante, pero no quería dejar entrever su preocupación, sin embargo, ella lo notó en seguida.
—Le llamaré, Tom… gracias por ayudarlo, él te necesita mucho ahora —Y salió de allí.
El rastudo se sintió un poco conmocionado, él era sólo un joven al lado de toda la experiencia y sabiduría de Santa, y sin embargo, sabía de antemano que haría todo lo que estuviera en su poder para ayudarle… en lo que fuera.
Luego salió la rubia, acompañada de su esposo, ella volvió a tomar su cartera y tras una breve despedida, partió con rumbo al comedor.
—¿Qué te trae tan temprano por aquí, Tom? —preguntó amigablemente el pelinegro.
—Necesito decirle algo importante.
—Bien, vamos al estudio —Le pidió y ambos se encaminaron hacia allí—. Siéntate Tom.
—Gracias.
—Cuéntame —Pidió con suavidad.
—Tengo una duda y un temor señor —El adulto sonrió ante la formalidad con el rastudo le trataba siempre y le animó a continuar—. Verá… en mis visiones la guerra que tendremos contra Philips es en las afueras de la colonia… detrás de la barrera —explicó el chico.
—Lo sé… ese fue nuestro plan desde que supimos que tendrían refuerzos —anunció el adulto.
—Sí, pero… —Dudó el chico y bajó la mirada.
—¿Qué Tom?
—Continúo teniendo este sueño… donde la cabaña de Bill arde por las llamas —David abrió grandemente los ojos—. Señor… creo que algo malo le ocurrirá durante la guerra, lo que provocará que la barrera se debilite y las criaturas entren nuevamente a la colonia —El adulto soltó un largo y prolongado suspiro.
—Es verdad Tom. Si algo malo me pasa, la barrera se resentirá… creo que lo mejor, es que te dé el poder de controlarla por completo —Tom se asombró por la actitud del adulto.
—Pero señor, no sería mejor simplemente ponerle una escolta durante el enfrentamiento para evitar que algo malo le pase —El chico no podía creer lo que el adulto le decía, le daría tremendo poder.
—No Tom, no podemos arriesgarnos. De hecho, te entregaré el poder ahora mismo —afirmó el hombre, poniéndose de pie.
—No Santa… no puedo aceptarlo, ese es tú poder, no puedes hacerlo, le prometí a Bill que ahora que Philips ya no era una amenaza para las elecciones, tú seguirías siendo Santa —Habló el chico sin parar—. No quiero más poder, quiero simplemente ayudarte Santa.
—Tom… debes aceptar este poder, porque tú serás el futuro Santa —anunció el hombre con tranquilidad, mirándolo a los ojos.
—¡No!
—Tom… moriré —Un silencio absoluto llenó la habitación, el chico sentía que su corazón saldría de su pecho, sintió las lágrimas agolparse en sus ojos y pensó en el dolor de Bill.
—No… —dijo en un susurro apenas audible.
—Tuve una visión Tom, moriré a manos de Philips, en la guerra.
—Pero… podemos evitarlo —Casi gimió el chico.
—No se puede alterar el destino Tom —El joven no podía asimilar las palabras, hasta que sintió las manos de Santa en su cabeza.
—Respira… te daré el don de proteger la barrera mágica —Tom era incapaz de negarse, no después de esa declaración ¿Cómo podía estar tan tranquilo sabiendo que iba a morir? ¿Cómo Lady Santa podía sonreír, sabiendo que su esposo moriría? ¿Qué le diría a Bill cuando esto pasara? Miles de preguntas volaban en la mente del joven de rastas, mientras oleadas de poderes mágicos entraban en su cuerpo, para finalmente absorber la totalidad de la magia de un verdadero Santa.
&
Volvió a la cabaña totalmente hecho bolsa, estaba agotadísimo y triste, pero no quería alterar la tranquilidad del embarazo de su niño, ya su pancita había crecido un poco, y podía sentir los movimientos del pequeño bebé en su interior. Llevaba cerca de un mes y al parecer lo peor del embarazo había pasado, ya no había peligro de aborto espontaneo y eso le tenía notablemente más relajado.
Sin embargo, apenas abrió la puerta un aroma extraño le hizo salivar. Partió de inmediato hacia la cocina y allí estaba su hermoso pelinegro con delantal rosa, moviendo frenéticamente la preparación.
—Buenos días mi amor… —Se acercó por detrás y le besó una orejita.
—Hola cielo… te extrañé en la mañana —Le dijo haciendo un puchero adorable.
—Oh no fue nada, sólo quise dar un paseo y aunque traté, tú no despertaste —Mintió. Afortunadamente Bill no le veía, o le habría descubierto de inmediato, decidió que lo que él no supiera, no le dolería, así que guardó silencio— ¿Qué cocinas amor? —cuestionó para cambiar de tema.
—Oh… nada en realidad… no lo sé… sólo… quería comer algo —El pelinegro dudaba.
—Ven… bésame —Le mandó el de rastas… el moreno giró y abrazándose a su cuerpo le besó apasionadamente—. Ya veo —comentó al terminar el beso—. Eso es lo que quieres… una mezcla de… cosas… —Ambos rieron… desde el embarazo habían encendido una extraña conexión.
Tom tenía la mayor parte de los dolores, pero Bill los antojos, y cuando no sabía cómo explicarlos, se besaban y Tom comprendía… a veces él tampoco podía verbalizar lo que quería, pero le entendía y eso para los dos era suficiente. Sus amigos muchas veces les miraban con cara de asombro ante esta asombrosa nueva forma de comunicarse… a través de besos.
& Dos días después &
Bill sintió que su amado sudaba, abrió los ojos, estaba aclarando, debía ser aún muy temprano. Miró a Tom, y vio como tenía la frente perlada de sudor, seguramente estaba teniendo otra de sus visiones, no quería verlo triste toda la mañana, así que decidió despertarlo.
—Hoy… —Susurró en sueños el de rastas, Bill se acercó para entender sus palabras.
—¿Tomi? —Le movió con suavidad y luego se acercó a besarle, eso le calmaba— Despierta…
—Mmm.
—Abre tus ojos amor… aquí estoy —Le dijo suavemente. Tom miró hacia el techo y luego volteó a su amado pelinegro, lo abrazó con dulzura y puso su mano en su vientre abultado.
—¿Cómo están mis mayores amores? —preguntó con una sonrisa.
—Bien cielo… —Bill no quería mencionar que estaba teniendo una visión en caso de bajarle el ánimo, así que sólo se dejó abrazar.
—¿Tienes sueño aún? —indagó, besando su orejita de duende.
—Nop… ya estoy despierto —contestó al sentir que su Tomi estaba de buen ánimo.
—Genial, porque hoy debemos salir —El pelinegro volteó en sus brazos y lo quedó mirando con una ceja alzada.
—¿A dónde?
—Al “Campo de flores de papel”… ha llegado la hora —Bill se puso inmediatamente serio y besando levemente a su amado, se levantó—. Ponte tu hermoso traje gatuno, mientras yo preparo el desayuno.
—Bien.
Se tardaron cerca de una hora y luego mandaron mensajes a todos los elegidos, quienes llegaron cerca de media hora después.
—Ha llegado el momento, chicos —explicó Tom tomando el liderazgo, como venía haciendo desde hacía meses.
—¿De qué exactamente? —preguntó Andreas.
—He recibido la llamada del “árbol milenario”, hoy debemos ir al “Campo de flores de papel”, nos han aceptado y recibiremos un nuevo don —afirmó con orgullo. Los chicos sonrieron, pero a la vez se veían un poco confundidos.
—Tom… mmm —La pelirroja se notaba un poco confundida— ¿Qué es el “árbol milenario”?
—No lo sé… es quien me habló en el sueño para indicarme lo que debía hacer el día de hoy —relató el de rastas, con tranquilidad—. Hace un tiempo lo he venido sintiendo, pero sólo hoy me ha hablado.
—¿Un árbol te habló? —cuestionó la morena, sorprendida.
—A mi mente, era como… telepatía —Aclaró el rastudo. Andrej parecía reflexionar sobre algo, hasta que lo recordó.
—Yo, hace mucho tiempo… oí una leyenda —Todos fijaron su atención en el rubio—. Se dice que cuando la colonia ha pasado por momentos de angustia… en el centro del “Campo de flores de papel” aparece un árbol… el guardián, el protector, como quieran llamarlo… él brindaba la ayuda que el pueblo de los duendes necesitaba, si era por hambruna, por pestes, por guerras o lo que fuera, él intervenía… a él le llamaban el “árbol milenario” porque al parecer su existencia ha durado por miles de años —El rubio dejó de hablar y en el rostro de Tom se dibujó una gran sonrisa.
—¿Lo ven? Recibiremos ayuda y como dijo Santa… todo saldrá bien —Bill apretó su mano, calmándose por primera vez en varios días.
—Entonces ¿Qué estamos esperando? Vámonos —Dijo Andreas, sonriendo también.
—Adelántense y me esperan en el límite mágico… yo debo ir por alguien más —Todos asintieron, y partieron. Los chicos cerraron la cabaña y dejaron a los gatitos adentro para protegerlos mientras ellos no estaban.
Ellos caminaron por las calles de la colonia. Tom sonreía y el pelinegro le miraba, hasta que ya no pudo con su curiosidad.
—¿Tomi?
—¿Mmm?
—¿Dónde vamos?
—No estoy muy seguro —respondió sin dejar de mirar a los alrededores… buscando algo.
—¿A qué te refieres? —Insistió intrigado el moreno.
—Debo llevar cuatro miembros más —Aclaró el rastudo. Bill se sorprendió.
—Pero… —Quiso protestar ¿Quién sería merecedor de un nuevo don? ¿Quién sería de la suficiente confianza para darle poder de lucha? Bill tenía miedo de ser traicionado nuevamente, como lo que ocurrió con Philips.
Siguieron su camino en silencio, cuando Tom se detuvo y miró a un rincón de la calle, donde un chico de unos 15 años, ayudaba a una pequeña que se había caído jugando, el chico le cantaba una canción para calmarla… no tenía poder alguno, Tom podía sentirlo, al igual que la nobleza de su corazón. Se acercaron a él.
—Hola —Le saludó. Bill de inmediato se agachó y usando su poder curó la herida de la niña.
—Hola, wow, tú eres… el humano —exclamó lleno de asombro.
—Soy Tom —Se presentó cordialmente—. Necesito un ayudante. ¿Te gustaría acompañarme?
—Yo… —Dudó un momento—. Está bien.
—¿Debes pedir permiso a tus padres? —preguntó Bill sonriendo.
—No tengo padres… ellos murieron hace mucho —contó, ya sin tristeza.
—¿Y vives solo? —indagó Tom.
—No… vivo con mis primos, somos solo los cuatro —Tom abrió los ojos… los había encontrado.
—Bien… vamos por ellos.
—Claro —El chico indicó el camino a una cabaña pequeña—. Soy Christian —dijo mientras caminaba. Al llegar, vio que los otros chicos eran como él… sólo podrían trabajar en la fábrica, su magia era limitada, pero sus corazones eran bondadosos— Chicos él es Tom —Les presentó, los jóvenes de edad similar le vieron y sonrieron amistosamente—. Él es Alex —Mostró al más pequeño del grupo—. Tiene 14 años, es el menor.
—Hola —Le saludaron Bill y Tom.
—Él es Peter, tiene 17… él nos cuida por ser el mayor… trabaja en la fábrica —Habló con orgullo, de verdad ellos se querían mucho—. Y él es Michael, tiene 15 como yo… sus padres murieron con los míos en una epidemia en Afganistán.
—¿Todos son huérfanos? —cuestionó Bill con un tono de tristeza, ellos asintieron.
—Chicos, necesito que me ayuden —Pidió claramente el de rastas—. Necesito que se conviertan en guardianes de la colonia —Los chicos se miraron incrédulos y dudaron.
—Tom… —habló el mayor—. Los guardianes son sólo los miembros del consejo y los elegidos de Santa, nosotros… no tenemos don de lucha, ni siquiera tenemos magia suficiente para defendernos —afirmó, expresando lo que todos ellos pensaban. El de rastas mantuvo su sonrisa cálida.
—Por eso estoy hoy aquí… ustedes han sido escogidos por el “árbol milenario” para heredar un don y proteger la colonia de las amenazas en su contra —Los chicos lo miraron sorprendidos.
—Pero la batalla terminó y los traidores fueron expulsados —declaró Christian—. Yo mismo estuve allí cuando los echaron.
—Habrá un enfrentamiento más cruel y nuestros guerreros necesitan ayuda —explicó el pelinegro, apretando la mano de Tom.
—Eso es… terrible —Asumió el menor de los chicos—. Si hay que pelear, aunque sea con palos yo los ayudaré —confirmó valientemente.
—Sí Alex, yo también lucharé… no tengo magia, pero tengo estas manos y defenderé a mi pueblo —Se unieron los otros chicos.
—Bien… entonces vengan conmigo —Pidió Tom, los jóvenes asintieron y formaron un círculo, se tomaron de las manos y Tom los tele transportó hacia el límite, donde se hallaba el resto de los elegidos.
&
Al llegar, los cuatro jóvenes veían con asombro a los elegidos, a los que consideraban sus héroes. Tom sólo sonreía complacido.
—Tom ¿Y ellos? —preguntó Andreas.
—También fueron escogidos —respondió, el rubio asintió y comenzaron la marcha hacia el mágico lugar.
Durante la camino. Tom explicaba a los nuevos, la razón de tal viaje y dijo que cuando llegaran allí todos recibirían un nuevo don para proteger la colonia.
Al borde de la colina, el grupo se detuvo y observó la bastedad del lugar, mirando realmente asombrados, como en el centro de aquel campo sembrado de flores, de hallaba un imponente árbol. Ninguno de ellos lo había visto jamás. Se miraron un poco temerosos, pero el de rastas tomó la iniciativa y descendió la colina, de la mano de su pareja, el resto le siguió en silencio y se agruparon alrededor del árbol milenario.
—Por favor tómense de las manos, necesitamos escuchar cuáles son las instrucciones —Ordenó el rastudo y al estar todos conectados, el puso la palma de su mano directamente en el tronco del árbol y cerró los ojos.
—Bienvenidos elegidos —Habló el árbol a la mente de todos los chicos, quienes tuvieron que luchar por mantener la concentración y no gritar de alegría, después de todo estaban siendo parte de la historia de la colonia al estar en contacto con aquel ser mágico que sólo se presentaba en contadas ocasiones.
—Díganos por favor ¿Cómo podemos proteger nuestro hogar de la nueva amenaza? —habló Tom a través de su mente.
—Mis jóvenes elegidos, ustedes y la pureza de sus corazones han sido suficientes para nosotros, y nos damos cuenta de las oscuras intensiones de aquellos seres que los rodean, sabemos que tiempos difíciles se avecinan y ustedes, aunque quieran luchar con todo su corazón, no están del todo preparados, no contra la maldad del exterior, por lo tanto, les otorgaremos dones especiales.
—Uno de ellos será común para todos —Continuó el árbol en sus cabezas—. Como guerreros necesitaran combatir temibles criaturas y necesitaran fuerza… mis ancestros y yo mismo les otorgaremos el poder de los “elementales”, controlarán los cuatro elementos básicos: el fuego, el agua, el viento y la tierra. Este es un don poderoso, no dejen que la codicia les lleve a usarlo para el mal.
Los chicos en sus corazones, juraron jamás usar esos nuevos dones en contra de alguien para el beneficio personal, eso sería ruin.
—Concéntrense y siéntanlo fluir a través de sus venas —El árbol comenzó a irradiar su poder desde la mano de Tom hacia cada uno de los chicos en torno al círculo, los jóvenes sentían un ligero temblor en sus cuerpos al sentir la energía pasar, era fuerte.
Luego de unos minutos, el árbol habló de nuevo—. Mis queridos jóvenes, después de la batalla, habrá mucho que reconstruir, quiero que miren a su alrededor y busquen la flor que será para ustedes y la absorban en sus cuerpos.
Los chicos hicieron caso, soltaron sus manos y vieron alrededor del Campo y cada uno se dirigió a la luz de la flor que debían recibir en sus cuerpos. Tom siguió su camino y fue a una luz amarilla muy brillante y al momento de tomarla en sus manos, oyó la voz del árbol.
—Joven Tom, este es un don especial, de ahora en adelante, al ver tu ejemplo, muchos querrán utilizarlo, sé prudente… no podemos permitir que una nueva vida venga a un hogar de sufrimiento, sólo tú podrás ver el corazón de sus padres y juzgarás si debes entregarles ese gran regalo —Tom comprendió, estaba recibiendo el don de la magia de fertilidad, la misma que le daba a él la posibilidad de tener una familia.
El resto de los chicos volvía al árbol con la intensión de agradecer sus nuevos dones. Los cuatro más jóvenes, estaban de rodillas con lágrimas en los ojos, a los pies del árbol, recibiendo un último regalo de él… el poder enviar un mensaje a sus amados padres, que ya no se encontraban en el plano terrestre. El árbol, emitió el mensaje y consoló sus turbados corazones, asegurándoles que al momento de dejar la colonia, ellos serían nuevamente reunidos. Los elegidos miraban admirados la escena y se mantuvieron en silencio.
Regresaron caminando y con una sensación de tranquilidad en sus pechos. Pero eso cambió de inmediato al tele transportarse a sus hogares. La cabaña de Bill ardía. El pelinegro cayó de rodillas al suelo. Tom escuchó un chillido desde dentro y quebrando una ventana entró sin importarle el fuerte calor. Sus bebés estaban allí, le llamaban, gritaban por su ayuda. Tom apenas podía respirar por el humo que emanaba del fuego.
Fuera de allí, los rubios se miraron perplejos y decidieron probar su nuevo poder, juntaron sus manos invocando la magia del agua, y de pronto un fuerte remolino azul apareció sobre sus palmas. Se dieron una indicación con la mirada y dirigieron el agua hacia la cabaña.
Las chicas y los nuevos integrantes que se hallaban allí, hicieron lo mismo, se juntaron de dos en dos y crearon remolinos de agua, lanzándolos a la casa, que tronaba, amenazando con derrumbarse por el daño causado por el fuego.
—¡Tooooom! —Gritó Bill con todas sus fuerzas al ver como la entrada de la casa caía estruendosamente.
Dentro, casi sin poder ver, Tom llamaba el nombre de sus gatitos, hasta que por fin dio con ellos, se habían ocultado debajo de la cama. Kazimir no gritaba, pues llevaba en su hociquito al pequeño Tomi cat. Tom los cogió con rapidez y se cubrió la boca para no respirar el intoxicante humo negro. Quiso salir por la cocina, cuando vio que una viga cayó bruscamente frente a él, atrapándolo.
—Bill —Susurró.
No podía morir ahí… debía ver a su hijo… debía llevarlo al Campo de flores de papel… debía construir el parque para que diera su primer beso… debía tener a Ariela… ¡NO! No debía ni imaginar morir.
—¡Tom! —Escuchó la voz de Andreas, no podía identificar bien de donde provenía, pues el ruido del fuego crepitando se lo impedía— ¡Tom! —Oyó de nuevo, hasta que le vio… había entrado—. Por aquí —Le dijo y lanzó un rayo que creó un hueco en la pared, por donde salieron corriendo.
—¡Tom! —Gritó Bill lanzándose a sus brazos. El de rastas cayó al suelo tosiendo, rogando que el aire puro circulara de vuelta en sus pulmones. El pelinegro le tenía sujeto por los hombros.
—Aquí están los bebés —dijo el chico, entregándole los pequeños gatitos. Bill lloró amargamente.
—¡Tonto! Eres un tonto Tom Kaulitz… —Lloró a su lado, hasta que sintió que su amado lo envolvía en sus brazos y lo aferraba a su cuerpo.
—Tranquilo —Le consoló.
—Pudiste morir allí dentro —Le regañó el pelinegro.
—Sabes que no Bill, no moriré hay mucho que debo hacer aún. Tengo que seguir amándote —El pelinegro le miró y se sonrojó—. Te amo Bill.
—¿Quién demonios ha hecho esto? —habló con enojo Andreas, todos dejaron la cabaña humeante y se acercaron al grupo.
—Este es un atentado —declaró el joven Christian—. Hay que investigar.
—Vamos chicos —Mandó Michael—. Vamos por los alrededores —Los cuatro se disiparon y salieron en busca de algún culpable.
—Bill, Tom, será mejor que salgamos de aquí. Se quedarán en mi casa —informó Andrej.
—No queremos molestarte —alegó Tom, limpiándose el rostro de las manchas negras.
—No será molestia. Yo… —Se sonrojó—. Estoy viviendo con Andreas.
—Felicidades —dijeron Bill y Tom al mismo tiempo.
—Vamos, los llevaré —agregó el rubio.
—Ruth y yo haremos crecer madera, para reconstruir su hogar —comentó Elektra. Los chicos asintieron.
—Yo iré a avisar a David lo que ha ocurrido —afirmó Andreas con el ceño fruncido— Andrej, quédate con ellos, tal vez este atentado se repita contra alguno de nosotros.
& Continuará &
¿Quién fue capaz de hacer este tremendo atentado? ¿A quién quieren destruir a los elegidos o a Tom por ser humano? Ahora que se cumplió la visión de la cabaña ardiendo, ¿se llevará a efecto la guerra? ¿O se podrá evitar? ¿Y así evitamos la muerte de Santa? Muchas interrogantes y sus respuestas se vienen pronto… gracias por seguir leyendo.