«Juramento Mágico» Fic Toll de MizukyChan

Capitulo 24

El llanto del bebé se oyó por toda la sala, sacando sonrisas en los hombres que esperaban, pero luego el grito desgarrador de Nataly los hizo espantar.

¡David! ¡Tom! —Ambos corrieron agitados hasta el cuarto, donde vieron con horror la cantidad de sangre que había por todos lados.

¡Dios Bill! —Gimió el rastudo con dolor.

David, él necesita tu magia —habló con rapidez la rubia.

Yo tengo magia de sanación —Se apresuró Tom, pero la rubia negó con la cabeza.

Necesita “magia paternal”… de su padre biológico.

De inmediato —Asintió Santa acercándose a la cabeza de Bill para poder sus manos sobre él y concentrándose, emitió una gran cantidad de magia que Tom no pudo identificar.

¿Qué es esa magia? —preguntó en un susurro, pero Lady Santa le oyó y se acercó a su lado.

Cuando la muerte quiere llevarse a un duende, no por causas naturales, sino por causas especiales, como lo es en este caso el embarazo de un infértil, más bien de un hombre, hay una magia antigua que puede usarse para tratar de retener a ese ser mágico en este mundo, pues no es justo que sea llevado antes de que su hora real lo llame —La mujer explicó, mirando como su esposo se concentraba arduamente en ayudar a su hijo—. Este poder sólo puede ser entregado por el padre del duende, por eso se llama “magia paternal”.

Pero eso significa que si Bill se recupera, él sabrá que David es su padre —dijo Tom mirando como su moreno se esforzaba en abrir los ojos.

Así es Tom, creo que ya ha llegado el momento —Ambos se miraron y asintieron.

Yo lo apoyaré en todo momento —Asumió con convicción.

Lo sé…

¿Tomi? —Se oyó el suave murmullo del pelinegro y el de rastas corrió a su lado y sujetó sus manos.

Aquí estoy cielo.

¿BIOMI? —preguntó sintiéndose mejor.

Está bien, es muy fuerte —Bill luchó hasta que finalmente abrió los ojos y vio a David sobre él y sintió su energía… su expresión cambió a una de sorpresa y recordó que al estar en la guerra antes de sentir los dolores de parto.

Santa se había acercado a él diciéndole “Yo te protegeré hijo mío” esas palabras cobraban sentido ahora. Sus ojos se aguaron por un momento, pero no dejó escapar sus lágrimas.

¿Cómo te sientes Bill? —indagó el adulto, buscando la mirada de su hijo, pero él le esquivó.

Bien —respondió a secas. David sintió un nudo en la garganta— ¿Pueden darme a mi bebé? —Pidió sintiendo una enorme necesidad de abrazar a su pequeño y transmitirle la seguridad de que él nunca lo abandonaría.

Aquí está —dijo la rubia entregándole al pequeñín en los brazos. Tom que parecía estar muy emocionado, no pudo evita soltar una lágrima al ver a “su familia” reunida y a salvo.

Quiero ir a casa —Pidió el pelinegro seriamente. Todos le miraron incrédulos.

Billy cielo, no creo que debas moverte tan pronto —Sugirió la rubia acercándose, pero fue interrumpida por la mirada fría del moreno.

Quiero ir a MI casa con MI familia —Gruñó, como un niño pequeño haciendo un berrinche. El rastudo le miró comprendiendo el por qué de la situación.

Lady Santa… ¿Hay algo más que deba hacer por Bill? Yo podría curarlo en casa —Ofreció tímidamente, quería hablar con Bill a solas, para ayudar a David a ordenar sus ideas y finalmente aclarar las cosas con su hijo.

De hecho Tom, sólo debes dejar que descanse.

Bien… gracias por todo —Tomó la mano de su amado y se tele transportó a su propia cabaña, que estaba completamente refaccionada después del atentado.

& Fuera de la barrera &

Los elegidos, junto a los cuatro guardianes, repasaban los hechos acontecidos la noche recién terminada, mientras sentían los tibios rayos del sol calentar sus, aún, agitados cuerpos.

Creo ya está todo listo, señor —Reportó el más pequeño, dirigiéndose a Andreas.

Por favor Alex, no me llames señor, soy un poco más grande que tú, pero no soy un anciano —Todos sonrieron ante el hecho.

Sí señor… perdón, Andreas.

Así está mejor —Revisó con su mirada todo el contorno de los bosques—. Tienes razón, tenemos todo controlado.

Apagamos todos los focos de incendio dejados por los Gremlins —agregó la pelirroja.

Hechizamos a los Trolls de las trampas, para regresarlos a sus cavernas —Corroboró Andrej—. Sujetándose la pierna herida.

Expulsamos a todos los Gnomos fuera de nuestro cuadrante, eso fue lo más complicado, pero logramos acabarlos —comentó Elektra.

Pero lo hicimos —Confirmó el rubio.

Tenemos reunidos a los duendes heridos —declaró Christian—. Y de nosotros, sólo Andrej parece estar grave, los demás tenemos sólo cortes y moretones, nada de qué preocuparse.

Genial, estamos absolutamente listos —dijo con orgullo el rubio—. Ahora llevaré a Andrej con Tom, para que le cure.

Creo que eso deberá esperar un poco —comentó Santa, acercándose al grupo.

Señor, ya tenemos todo despejado —Le informó el rubio a cargo.

Lo sé, puedo notarlo. Ya recibí los informes de la colonia, ninguna criatura entró a la colonia, no hubo ningún atentado interno, la fábrica está en perfectas condiciones, y los regalos están a salvo, habrá Navidad como siempre —afirmó sonriente.

Santa ¿BIOMI ya nació? —preguntó la morena y la sonrisa de David desapareció.

Sí, es un varoncito muy fuerte y está absolutamente sano —contó con orgullo.

Señor, si nos permite, nos gustaría visitarlo —Aclaró la pelirroja.

Me temo que tendrán que esperar, él no se siente muy bien —dijo bajando la mirada, la bomba había explotado ya.

¿Le ocurrió algo? —cuestionó angustiado Andrej.

Sí… su cuerpo masculino tuvo problemas y la muerte quiso llevarlo.

¡Oh Dios mío! —El rubio estaba muy asustado, él quería un bebé con todo su corazón, y estaría expuesto a esos mismos problemas si llegaba a embarazarse— ¿Y cómo está ahora?

Bien, le llené de mi magia y está mejor —explicó el hombre, esperando que los chicos comprendieran sus palabras.

Pero lo único capaz de salvarle es la “magia paternal” —comentó Andreas, recapacitando y luego abriendo grandemente los ojos.

¿No que Bill era adoptado? —agregó la pelirroja y luego se cubrió la boca con ambas manos.

Yo soy el padre de Bill —Confesó lentamente el adulto—. Él no lo ha tomado muy bien y necesita pensar un poco.

Entendemos —dijo Andrej y volvió a tomar su pierna—. Iré con Lady Santa para que me de alguna infusión para el dolor.

& En la cabaña &

Tom estaba feliz en la cocina preparando un biberón para su pequeño BIOMI, olvidando momentáneamente el problema que estaba viviendo con su pelinegro. Probó la temperatura en su mano, como había visto a su madre hacer algunas veces con sus primitos y cuando se sintió satisfecho, regresó a la habitación, sin dejar de sonreír.

¿Cómo está mi pequeño campeón? ¿Tienes hambre BIOMI? —Le habló tiernamente, acercándose a su amado que lo sostenía en sus brazos. El bebé se agitó como comprendiendo que venían con una regalo para él y sonrió. Bill casi gritó del gusto.

Tomi se está riendo —Los padres no cabían de tanta felicidad.

Es que es tan inteligente, que entiende todo lo que su padre le dice —comentó con orgullo en su voz. Bill se estiró un poco para robarle un beso a su amado.

Te amo Tomi, gracias por este deseo —susurró sonrojado el pelinegro—. Aunque tu regalo navideño se adelantó un poco.

Jejeje no importa mi amor… estando ustedes bien, yo soy el más feliz —Le besó con ternura y le entregó el biberón. El pelinegro se acomodó y comenzó a alimentar al pequeño, quien succionaba con gusto.

Tenía poquito cabello negro y su piel era de porcelana, tal como Tom había visto en su visión, el pequeño BIOMI, era la misma imagen de su Bill y eso le hacía sentir lleno de lindas emociones.

Míralo como come, Tomi. Es un glotón.

Jajaja, déjalo, porque aunque coma un montón, él será igual de delgado que tú —El pelinegro le miró comprendiendo que le había visto en visión y no podía contender contra eso.

Tomi… hace un rato… ¿Comprendes lo que pasó con David? —El de rastas se sintió agradecido que fuera justamente él quien sacara el tema, no quería forzarlo y hacerle sentir presionado, menos ahora que recién había dado a luz.

Lady Santa me explicó lo de la “magia paternal” —Le miró fijamente a los ojos.

Eso significa que David es mi padre biológico Tomi —Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero el pelinegro luchó para no dejarlas caer, dentro de él había una lucha tremenda que quería compartir con su amado, en busca de un sabio consejo, sabía que de todo el mundo, sólo podría confiar en él.

Lo entiendo… y lo siento —Le miró con tristeza—. Sé que estás un poco decepcionado —Bill le miró y asintió, eran muchas las cosas que pasaban por su cabeza—. Seguramente te estás preguntando ¿Por qué me abandonó? Si siempre se preocupó por mí como un padre ¿Por qué no quiso ser mi padre? —El pelinegro estaba asombrado, tan poderosa era la conexión que tenían—. Pero dime Bill… ¿No te sientes también un poco feliz de que de entre todos los hombres que podían haber sido tu progenitor, fuera justamente él, a quien admiras y quieres? ¿No crees que él debe haber tenido motivos muy importantes para hacer lo que hizo?

Tomi… —Una lágrima bajó, el de rastas se acercó y con su pulgar la secó—. Yo quiero mucho a David… ¿Qué debo hacer? No quiero decirle que hablemos y luego enojarme y odiarlo si no tiene una buena razón para haberme abandonado —Su labio inferior tembló.

Si eso llegara a pasar… recuerda que ahora ya nunca más estarás solo, ahora nos tienes a BIOMI, a mí y a los bebés —Y hablando de ellos, como si hubiesen sido invocados, aparecieron a saludar al nuevo integrante de la familia.

Miiiaaaauuuu —Gritaron los dos saltando en la cama.

Aaaaggguuuuu —dijo el bebé al soltar su biberón para conversar con sus pequeños hermanos gatunos. Los padres le veían asombrados.

Mmm, tengo una pregunta —dijo Tom, al ver que el bebé conversaba con los gatitos cual persona adulta.

¿Qué cosa Tomi?

¿Crees que exista algún don en el que los duendes puedan hablar con los animales? —El pelinegro se echó a reír.

Claro que no Tomi…

Pero mira a BIOMI, está interactuando con Kazimir y TomiCat como si de verdad hablaran —comentó, completamente seguro de que su hijo sí tenía ese don.

Tomi… el niño ni siquiera puede hablar con nosotros, mucho menos con los animales, sólo está haciendo ruiditos, mira que tierno se ve.

Pero… —Dejó de insistir y retomó el tema anterior— ¿Bill? —Éste lo miró con la sonrisa a flor de labios— ¿Quieres que llame a David?

Sí… debemos aclarar las cosas antes de Navidad.

&

Dos horas más tarde David y su esposa se hallaban tras la puerta de la cabaña, que ahora tenía encantamientos de protección tan poderosos, que ni el mismo Santa podía tele transportarse dentro de ella.

Hola Tom ¿Cómo sigue Bill? —preguntó el adulto, la preocupación marcada en su voz.

Él está mejor… pasen por favor —Se acomodaron en la sala y luego entró Bill con el bebé en brazos, el rastudo cogió a BIOMI y se sentó al lado del pelinegro… esperando.

Bill… creo que te debo una explicación —Comenzó David, los ojos de Nataly inmediatamente se aguaron y el moreno no pudo contener la tristeza que ese llanto le provocaba.

Sí, Santa… necesito una explicación —Pidió suavemente. Tom apretó su rodilla, confortándolo y emitió un gran suspiro.

Bien… Hace muchos años atrás, cuando me escogieron para ser Santa, tuve una visión… en ella vi que la unión entre razas se estaba debilitando, que la magia de la Navidad estaba perdiendo poder, que los humanos estaban dejando de creer —Al escuchar esas palabras, Tom sintió que hablada de su mundo, eso… él ya lo había experimentado y seguramente él también habría perdido todos sus deseos si no se hubiera encontrado con Bill.

¿Estás hablando de hace doscientos años, Santa? —preguntó el pelinegro atendiendo a la explicación.

Exactamente Bill… fue entonces que vi a un pequeño joven que cambiaría las cosas… un jovencito humano que se enamoraría de un duende y que se convertiría en Santa en la colonia —Ambos chicos se miraron mutuamente.

¿Viste a Tom? —indagó con curiosidad.

Sí… él ni siquiera había nacido… pero ya sabía que él llegaría aquí —Todos le dedicaron una sonrisa al de rastas—. El problema Bill es que yo debía encargarme de que esa visión se completara… yo debía enviar al duende del cual él se enamoraría… yo debía enviarte a ti —El pelinegro se sonrojó—. Sabía que Tom era muy especial, que no dudaba de la magia navideña, él me pidió su primer beso en su Navidad número diez.

A los diez, nos conocimos y sellamos un juramento… nuestro primer beso —Se sonrojó.

Yo no podía mandar a cualquier duende en esta misión… debía mandar a alguien especial, tan especial para él como para mí… por eso debí enviar a mi propio hijo. Pero el hijo de Santa no trabaja enviando ni repartiendo los presentes navideños —Explicó el adulto.

Claro que no, debe trabajar en la magia creadora de los regalos —Agregó el moreno.

Exacto, por eso debí entregarte a los Trumper, para que ellos te cuidaran de pequeño, hasta que estuvieras listo para partir en tu importante misión —relató el hombre, completamente lleno de orgullo por su hijo.

¿O sea qué siempre estuviste al tanto de esto y dejaste a tu propio hijo para salvar a la colonia? —agregó el pelinegro con sus ojos aguados.

Yo… —dijo la mujer con la voz trémula—. Yo me había negado… le pedí a David que te pudiéramos cuidar, yo te amaba mi pequeño, pero él siempre pensó en el bienestar de la comunidad, siempre sacrificándose por otros, cuando por dentro lloramos muchas noches al saberte lejos de nosotros —Su voz rota por el llanto—. Por eso apenas cumpliste los diez te pedimos venir a la colonia y así disfrutar de tu crecimiento.

Lamento mucho haberte ocultado todo esto por tanto tiempo Bill —comentó el hombre bajando la mirada y aguardando la reacción de su hijo.

Yo… no sé qué decir… —Comenzó el pelinegro.

No es necesario que hables ahora “hijo” —dijo la mujer, se moría de ganas de llamarle así y el pelinegro se sobresaltó.

Yo… mamá… —Susurró y sin pensarlo corrió a sus brazos y cayendo de rodillas se abrazó a la rubia—. Dentro de mí siempre lo supe —afirmó, llorando emocionado.

El pequeño BIOMI comenzó a llorar y Tom se lo dio a su abuelo, quien le recibió encantado. Apenas se vio en aquellos brazos, el bebé dejó de llorar.

Te quiere —dijo Tom sonriente.

Tomi… —Le llamó Bill, poniéndose de pie—. Creo que ya tenemos nombre para BIOMI…

Lo sé amor…

¿Y cuál será? —preguntó la rubia.

David… como su abuelo… sin él yo seguramente habría muerto hace un rato —Al hombre se le nubló la vista y miró a su hijo con agrado.

Gracias Bill.

¿Puedes llamarme…?

Hijo.

& 24 de Diciembre &

Al parecer todo estaba listo para el comienzo de la entrega de regalos esa misma noche, sin embargo algo raro se sentía en el ambiente.

Tom, necesito que veas esto —dijo David llamando al rastudo a su estudio. Al escuchar su tono alterado, Bill y Nataly entraron con él.

¿Qué ocurre Santa? —preguntó Tom, la preocupación presente en su tono de voz.

Son noticias de los humanos —comentó mostrando lo que parecía ser “¿una radio?”

Acaba de estallar una guerra entre diferentes países de América, haciéndose llamar “los aliados” en contra de los países de Oriente medio, a causa de un atentado en extremo grave que ha acabado con la vida de cientos de personas”

La radio siguió transmitiendo el mismo mensaje, añadiendo una que otra nueva información. Los cuatro reunidos en el estudio se sentían completamente abatidos al escuchar tan terrible noticia justo cuando el momento de la Navidad había llegado, con algo tan cruel como eso, con tanta muerte y dolor alrededor de los humanos, ya nadie querría volver a creer en Santa y en la magia de la Navidad.

¿Qué haremos ahora? —Pidió Bill tristemente, buscando consuelo en su novio.

Tengo una idea… pero necesitaré la ayuda de toda la colonia y muy especialmente de ti, Santa —Tom les dijo a todos esperanzado y obviamente David le brindó de inmediato su apoyo.

Al cabo de una hora… a las seis de la tarde… toda la comunidad de la colonia se hallaba reunida en la plaza central. Los elegidos de Santa se acercaron a Bill para preguntarles qué ocurría exactamente, El pelinegro les contó lo de las noticias, pero él mismo no estaba seguro de lo que su Tomi haría, para ayudar a salvar la Navidad ese año.

Amados duendes —Comenzó su discurso David en el centro de la plaza, en un alto podio que había construido sólo momentos antes—. Un extraño y terrible hecho ha ocurrido a nuestros hermanos los humanos —Se oyó un murmullo de tristeza por la mayoría de los duendes adultos—. Esto ha provocado gran dolor en su raza y justo en estos momentos han perdido la esperanza que la Navidad trae consigo.

¿Qué haremos Santa? —Se oyó entre la multitud.

Nuestro amigo Tom tiene una idea que compartirá con nosotros —Le dio el paso y el rastudo se situó en lo alto del podio mirando a la multitud… su pueblo… les sonrió con amabilidad, sintiendo un enorme amor por ellos.

Queridos hermanos… —Todos se sorprendieron por esta expresión— Sí… soy humano, pero en todo este tiempo que he vivido con ustedes, he aprendido a amarlos como a hermanos, como a mi propio pueblo. Tengo una hermosa familia aquí… mi Bill, mi hijo, mis gatitos —La gente sonrió—. Están mis amigos y estás todos ustedes… —La gente lo apreciaba cada vez más—. Puedo sentir el dolor de mi pueblo en estos momentos y sé que ellos nos necesitan más que nunca. En estos momentos necesito pedirles ayuda. Verán… Santa me ha otorgado un don… tanto él como yo podemos abrir la barrera y controlarla… esta hermosa construcción mágica nos protege de todo lo malo del mundo y tan sólo horas atrás nos salvó del daño de la guerra con las criaturas del bosque. Esa barrera guarda todo su poder aquí dentro, pues bien…yo quiero pedirles que hoy… esta noche buena… ustedes puedan hacer brillar toda su magia navideña… todos sus sentimientos armoniosos… todos sus buenos deseos… mientras Santa y yo abrimos la barrera, para que toda esa hermosa energía llegue a los corazones de los humanos que tanto lo necesitan —Se oyó un murmullo de aprobación por toda la comunidad, hasta que Jorg habló.

Pero… ¿Y si somos atacado nuevamente… es casi de noche y pueden haber bestias rondando la colonia, en estos mismos momentos.

Nosotros nos encargaremos de proteger la colonia —Hablaron los cuatro guardianes, seguidos de los elegidos—. Tomaremos posiciones alrededor de la barrera, en caso de cualquier problema… si pasa algo malo, daremos aviso lanzando llamaradas de fuego hacia el cielo.

Es un hecho —respondieron los demás.

Has dado una excelente idea Tom —Le palmeó el hombro David.

Querido pueblo —Volvió a hablar el de rastas—. Comencemos ahora.

David y Tom se concentraron en abrir la barrera y cientos de sentimientos mágicos volaron desde la colonia a todo el mundo. Los duendes estaban fuertemente concentrados en mandar amor, a sus compañeros en el mundo.

Por otra parte los humanos, sintieron en sus pechos que el dolor disminuía y una calma llenaba sus corazones. Muchos tomaron a sus familias y se encaminaron a diferentes iglesias, ellos sólo querían dar gracias por aquella sensación de paz que los embargaba.

Hacía mucho tiempo que los humanos no habían experimentado en carne propia el “milagro de la Navidad”. Cualquier rastro de odio o enojo, fue completamente extirpado de sus mentes, siendo cambiado por el regocijo de estar vivos y compartiendo con alguien de su especie.

La gente en las calles se abrazaba y se deseaba “Feliz Navidad” completamente felices, deseando que esa sensación se expandiera a través del tiempo y se quedara con ellos durante todo el año… ellos pensaban “Si siempre nos pudiéramos sentir así… entonces ya no habría guerra”.

Llenos de una nueva calidez, todos los humanos se retiraron a descansar, pues esa nueva energía les agotaba, tenían tantos deseos de amar que ya no podían contenerlo y querían descansar para aprovechar el día siguiente visitando a sus seres queridos y hacerles sentir igual de bien que ellos.

Durante la noche, el poder combinado de David y Tom, dejó completamente dormidos a todos los humanos a través del mundo y así todos los duendes de todas las colonias, se pusieron en camino entregando regalos a todos los niños buenos y tarjetas de cariños a todos los adultos, incluso las personas encerradas en prisiones tenían tarjetas bajo sus almohadas.

Por la mañana, la barrera mágica volvió a cerrarse. Tom y David estaban agotados, pero ahora sólo querían saber si había valido la pena.

Todos estaban muy cansados, sin embargo siguieron a David hasta su cabaña e instalaron la “radio” y amplificaron mágicamente el sonido y sus sonrisas se fueron ensanchando al oír la multitud de buenas noticias que se dejaban oír en la radio. La guerra nunca comenzó, y el atentado sólo quedó en un muy mal recuerdo, pero eso no podría destruir la magia que la Navidad les había traído a todas las personas del mundo.

Los duendes, conformes con su trabajo, y animados con el milagro que habían conseguido se reunieron y nombraron a un vocero.

Querido Santa, hemos decidido que no realizaremos elecciones de nuevo Santa este año, queremos que sigas en tu puesto, pues nos has demostrado que sigues amando el espíritu navideño —Los ojos de David se nublaron—. Y además queremos pedirte Santa, si puedes incluir en tu consejo personal, a nuestro querido… Tom, ya que él ha demostrado que al igual que tú, él ama la Navidad y es digno de ser un duende navideño.

Yo… gracias —Tartamudeó el rastudo. Bill cogió su mano completamente feliz.

& Un año después &

Bill miraba y se preguntaba qué podía tener a Tom tan nervioso. Tomó la manita del pequeño David, que luchaba por dar sus primeros pasos sin ayuda de su papi. Los gatitos corrían tras él maullando, como dándole ánimo para que lo siguiera intentando y cuando finalmente se liberó del agarre de Bill, se atrevió y caminó.

¡Oh Dios mío! —Gritó el pelinegro— ¡Tooommm! —Le llamó y el ahora trenzado corrió a su lado.

¿Qué? —No alcanzó a terminar al ver a su hijo dando pacitos hacia TomiCat, que parecía alejarse poco a poco, como instándole a caminar más.

Tooommmiii —Balbuceó el pequeño—. Caaaattt —Canturreó la palabra… Según Bill era normal que a tan temprana edad ya dijese palabras.

Mi amor… —Bill abrazó a su amado, repartiendo besos en todo su rostro—. Nuestro bebé ya camina… ¿No es genial?

Este bebé es tan inteligente. Pero ahora…

¿Tienes trabajo con Santa? Pero hoy es la entrega de regalos, tú no tienes que estar ahí… —dijo haciendo sus famosos pucheros que tanto derretían a Tomi.

Es que debo ir a recibir mi regalo de Navidad —explicó el trenzado, sonrojándose. Bill le miró incrédulo.

¿Pediste un regalo navideño? —Le dijo mirándole sorprendido.

Claro y me he portado muy bien… —respondió, orgulloso de sí mismo.

Lo sé cielo…

Entonces… ¿Me acompañas?

Claro —El pelinegro tomó al pequeño David y cogió la mano de su amado y él, los tele transportó a un lugar hermoso. Era un parque precioso— ¿Es este el lugar Tomi? ¿Dónde has estado trabajando?

Sí cielo… es mi regalo para David… será un lugar muy especial, para muchas personas.

Puedo sentir una gran cantidad de magia aquí —expresó el pelinegro, sintiéndose estremecer.

Lo sé… ven —Le tomó de la cintura y se aproximaron a unas luces y fueron recibidos por mucha gente que aplaudía felizmente.

¡Felicidades! —Gritaron. Bill no entendía nada.

¿Qué está sucediendo? —Le preguntó a su amado.

Sucede que mi deseo esta Navidad es ser tu esposo legítimo —Confesó el trenzado, guiñándole un ojo al sorprendido pelinegro— ¿Quieres casarte conmigo?

Yo…, yo… por supuesto que sí.

Bueno chicos, ya se pueden acercar —Pidió David, al centro de la reunión.

La ceremonia fue sencilla, pero tanto para Bill como para Tom fue simplemente espectacular. Todos estaban felices, los escogidos y los guardianes les hicieron muchos obsequios lindos para ellos y para el bebé, a quien todos consentían. Ya tarde, la pareja de rubios se acercó a ellos con la felicidad pintada en sus rostros.

Tu regalo estuvo envidiable amigo —comentó Andreas, abrazando a Tom.

Sabes que también tú podrías desearlo —Le guiñó un ojo.

Bueno amigo…nosotros también recibimos un regalo especial este año —agregó radiante de felicidad Andrej.

No me digas que… —dijo asombrado el pelinegro. El rubio asintió ambos se abrazaron felices.

Estoy embarazado Bill ¿Puedes creerlo? Por fin ha resultado —Exclamó, sin parar de sonreír.

Y todo es gracias a Tom —comentó Andreas, tomando a su pareja por la cintura— Ahora David tendrá con quien jugar, además de sus gatitos.

A propósito… —Insistió Tom— ¿No creen que David entiende a los gatitos? —Los chicos movieron negativamente la cabeza, el trenzado siempre sacaba el tema de ese extraño don, pero los chicos sólo se reían, nunca antes se había dado un don así.

& Cinco años después &

El trenzado estaba nervioso y ansioso, hoy junto a su esposo, llevarían a su hijo al “Campo de flores de papel” a activar su propio don. Él estaba seguro que el don de su hijo era comunicarse con los animales, pero nadie parecía creerle, y dejó de insistir, sin embargo no podía sacarse ese sentimiento de su corazón.

Ya Tomi, estamos listos —Le llamó el pelinegro desde la cocina.

Voy cariño —Repasó su apariencia en el espejo y conforme con su reflejo salió sonriente.

Papi… ¿Qué don crees que obtendré hoy? Mmm —Ponía cara de pensativo— ¿Crees que controlaré los elementales como tú y los elegidos?

Naaahhh —dijo Bill sonriente—. Ese don se da en caso de batalla y ahora estamos en época de paz, amorcito.

¿Qué crees tú David? —preguntó el trenzado, sentándose a su lado.

Pues Kazimir y TomiCat piensan que tendré más de un don —comentó, bajando la voz para que sólo su padre le oyera.

Yo creo lo mismo pequeño.

Ya dejen de cuchichear… el abuelo nos está esperando —Les regañó el pelinegro.

Bien amor, ven acá —Tom acercó al moreno a su cuerpo y acarició su enorme barriga— ¿Cuándo crees que llegue Ariela?

No lo sé… estamos en la fecha, pero me he sentido super bien, tal vez ella no quiera salir de la comodidad de mi vientre aún —afirmó, besando sus labios.

Vamos papi… quiero ver a Helena —Gritó el pequeño aferrado a la puerta.

La familia se tele transportó al límite mágico y se reunieron con David y Nataly, que ya los esperaban junto a Andreas y Andrej. La pequeña Helena corrió a abrazar a David apenas lo vio aparecer.

Ya te extrañaba amigo —Le dijo la pequeña moviendo sus rizos dorados.

Y yo a ti Helena. Irás conmigo, ¿cierto? —Ella movió la cabeza afirmativamente y todo el grupo emprendió la marcha.

Al llegar al “Campo de flores de papel” todos se sentían expectantes. El pequeño David miró a su padre Tom y le preguntó.

¿Y ahora qué? —Tom se agachó para quedar a su altura.

Ahora hijo… debes bajar al campo y buscar una luz y cuando la encuentres, te acercas a ella y tu cuerpo se hará cargo del resto —Le besó la mejilla y Bill le revolvió el pelo.

El niño obediente hizo como su padre le mandó y buscó por todo su rededor, hasta que vio una extraña luz naranja brillar. La siguió y al llegar la luz entró en su cuerpo. Sus padres, tíos y abuelos lo miraron emocionados y pensaron que el niño regresaría con ellos, pero el pequeño se desvió a otro lugar.

David caminó hacia otra luz, una celeste muy linda, hizo lo mismo que la vez anterior y la lucecita entró en su cuerpo. Y pensó que ya había acabado, pero un brillo verde llamó su atención y fue por él.

Al terminar de coger sus luces, David regresó con su familia muy sonriente y satisfecho.

Wow David, has adquirido tres dones, la colonia te ha bendecido —comentó su abuelo orgulloso. Tom meditaba todo lo ocurrido y luego preguntó a su hijo.

¿Cuáles eran los colores que viste, hijo?

Naranja, celeste y verde —respondió el niño, tomando la manita de su rubia amiga.

Verde —dijo feliz Bill—. Es sanación como Tom y yo.

¿Oíste algo especial David? —Insistió su padre.

De hecho… la plantita me dijo que podría oír a los animales y la otra plantita dijo que podría oír a todos los vegetales y árboles —explicó el niño, guiñándole el ojo a su padre trenzado.

Lo sabía —Se rió Tom— ¿Ves Billy? Nuestro hijo puede comunicarse con otros seres, es especial.

Claro que es especial, es nuestro hijo.

Todos regresaron a casa a una fiesta programada por los elegidos y los guardianes para el “sobrinito”

Después de dejar dormido al pequeño, Tom lo cargó en brazos y los regresó a la cabaña.

Bill y él se acostaron abrazados como siempre. Tom acarició su pancita y besó sus labios.

Soy el hombre más afortunado del planeta —Le susurró al oído.

Y yo soy el segundo hombre más afortunado del planeta —Le sonrió el pelinegro— ¿Qué deseaste para esta Navidad Tomi?

La verdad es que nada… creo que tengo lo que cualquier hombre podría desear. Un esposo maravilloso, un hijo especial, una adorable hija en camino, unos suegros encantadores, un trabajo envidiable, amigos increíbles y una comunidad fantástica —Contó cada una de sus posesiones.

Está bien… —susurró el pelinegro en su oído—. Sólo quería asegurarme…

Te amo Billy… sólo necesito que estés conmigo en Navidad y entonces será la mejor Navidad de mi vida —dijo mordiendo su orejita de duende que ya no cubría con las gatunas.

Entonces me aseguraré de estar aquí cielo.

Cada día…

Sí…cada día… nunca podría estar alejado de ti.

Lo sé… ni yo. Me haces tan feliz Bill.

Y tú a mí. Te amo.

Fuiste mi mejor regalo de Navidad en la vida, y estaré en deuda por siempre con David por haberte acercado a mi vida. Te juro que siempre te amaré.

¿Lo juras?

Claro.

Séllalo.

Sí —Y acercando sus rostros, sus labios se unieron para sellar un juramento que ninguno de los dos quería nunca romper.

& FIN &

Ha sido muy lindo escribir este fic y me siento muy agradecida con todas ustedes que lo han leído conmigo, pues nos volvimos la “Familia Navideña”, espero me sigan apoyando en este rumbo y no olviden dejar su amor en los comentarios.

por Mizuky

Escritora y traductora del fandom

6 comentario en “Juramento Mágico. FIN”
  1. Me quedé sin celular y no hubo manera de dejar el merecido comentario a este final 🙁
    Me encanta la mezcla de romance, acción y magia que tiene el fic, además de el Mpreg y la temática navideña que pude disfrutar incluso en Febrero XD

    1. Me hace muy feliz que al fin sí pudieras comentar, porque sus palabras son el mejor impulso que tengo para seguir escribiendo.
      Besos y muchas gracias

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