«Juramento Mágico» Fic Toll de MizukyChan

Capitulo 5

Tom despertó tarde y feliz el día siguiente, sintiendo millones de mariposas revolotear en su estómago, sin embargo esto no pudo parar su hambre y bajó por algo de almorzar a su cocina, su madre no estaba en casa, pero había lo suficiente, como para no morir de inanición.

Después de preparar unos emparedados, subió a su cuarto para limpiar y dejar todo listo para recibir a su amado duende esa noche. De sólo pensar en poseer su hermoso y plateado cuerpo nuevamente, hacía que su entrepierna despertara, tenía que respirar profundamente para sacar los malos pensamientos de su cabeza.

Olió las sábanas que habían albergado ambos cuerpos la noche anterior y su alma se llenó de una emoción que lo embargaba, sentía que lloraría de puro gozo, hasta que un brillo singular llamó su atención. Volteó su rostro y vio que era el libro mágico de Bill, rápidamente lo abrió y leyó con atención.

Creo que no podremos vernos esta noche, mi amor —Su letra se notaba temblorosa, Tom temió que algo malo hubiese pasado y velozmente respondió.

¿Qué ha pasado? ¿Acaso te han descubierto? —Su mano también tembló, de algún modo, sabía que si eso llegaba a suceder, Bill tendría muchos problemas, pero lo que más le aterraba era no estar seguro de poder llegar a ese lugar y defender a su dulce duendecito de todos los demás.

No es eso… —Esta vez la letra era incluso más insegura que la anterior.

Dime por favor, ¿qué ocurre? —Tom ya sentía que la desesperación hacía presa en él.

No puedo ver nada Tomi… —«Oh Dios mío» Pensó el trenzado.

¿Quién te ha hecho eso? —Esta vez, estaba furioso.

Fue David…

¿Santa?… debes venir Bill, yo te cuidaré, por favor ven, si no lo haces te juro que llegaré yo a tu lado… —Escribió sin parar.

Haré lo posible, pero me costará, como te digo, me cuesta mucho ver… y si uso la magia, será aún más complicado, pero por ti, haré un esfuerzo.

Te espero.

Y con eso se cerró el libro. La mente de Tom comenzó a idear cientos de planes por si algo llegaba a salir mal, desde un atentado terrorista al Polo Norte, hasta un secuestro exprés a ese maldito Santa Claus, que le estaba ocasionando problemas a su duende gatito.

&

Ni siquiera se había ocultado el sol, cuando Tom encendió las luces, de su pequeño árbol navideño, en su escritorio. Apenas lo hubo hecho, un chasquido de dedos le sorprendió.

¡¿Bill?! —Se tuvo que cubrir los ojos, porque el esbelto cuerpo del duende brillaba intensamente, no traía su acostumbrado traje negro de gatito, sólo unos ajustados bóxers.

Tomi ¿Estás aquí? —preguntó temeroso el moreno.

Espera —dijo el rastudo, cerrando con mucho cuidado las gruesas cortinas de su cuarto—. Mi amor ¿Qué ha pasado? —indagó, tomando a Bill por la cintura y llevándolo a la cama para que se sentasen.

Todo comenzó esta mañana, cuando me fui a reportar junto con todos los demás duendes —Relató el pelinegro—. No hubieron mayores inconvenientes, excepto que David me pidió que me quedara hasta el final, pues quería mostrarme algo nuevo, relacionado con nuestro entrenamiento —Tom frunció el ceño, ese entrenamiento especial no le parecía nada bien, incluso sentía celos de ese David «Quizás quiera aprovecharse de mi pequeño» Llegó a pensar, furioso.

¿Y te quedaste con él? —preguntó, empuñando su mano izquierda.

Sí, él es nuestro líder, debía quedarme, quisiera o no —respondió Bill con los ojos cerrados, pues su propio brillo le molestaba.

Entonces, ¿tú no querías verlo? —Insistió el rastudo, con un deje de esperanza.

La verdad es que no, Tomi, tenía miedo de que con sólo verme descubriera lo que… tú sabes… lo que hicimos anoche —El rastudo pudo notar el sonrojo en las mejillas del duendecito.

Comprendo, y qué te dijo David ¿Se dio cuenta? —Le tomó la mano y la acarició con ternura.

No, y si lo hizo… no dijo nada al respecto.

¿Y para qué te quería, entonces? —Volvió a hablar el de rastas, cada vez más molesto con David.

Quería iniciar un proceso de purificación —dijo tímidamente.

Oh oh, creo que sí nos descubrió Bill, de lo contrario ¿por qué querría purificarte? —explicó Tom y se acercó para besar los suaves labios del pelinegro.

Ya veo, soy tan tonto a veces… —dijo apenado.

No eres tonto amor, eres inocente y yo amo eso de ti —Le volvió a besar.

Creo que hoy no podremos amarnos, Tomi… esta luz me molesta mucho —dijo triste el duendecito.

No te preocupes mi amado duende gatito, estás conmigo y eso es tan importante para mí, ¿quieres comer algo? —Le sonrió, pero Bill continuaba con sus ojitos cerrados.

¿Tienes gomitas de osos? —preguntó relamiéndose los labios.

Claro, siempre tengo gomitas para ti, cariño —Se puso de pie y buscó en su escritorio los dulces, regresó a la cama y se los entregó a Bill, quien los recibió encantado y comenzó a comer sonriente.

Después de conversar un rato más, ambos chicos se acomodaron en la cama y se abrazaron, Tom tuvo que cerrar los ojos también, pues el intenso brillo era molesto a la vista. Sin embargo, eso no le impidió acurrucar a Bill en su pecho y estrecharlo con cariño, besando su frente y repitiéndole palabras de consuelo y amor.

& Marzo &

Tom regresaba a casa de un extenuante día de colegio, saludó rápidamente a su madre que iba saliendo al supermercado y lo dejaban solo y tranquilo para que pudiera terminar sus tareas. Subió pesadamente los escalones y se sentó en su escritorio, miró con ternura el libro mágico de Bill y resignado, sacó sus cuadernos. Después de casi media hora un brillo apareció a su lado, desvió los ojos y vio que era el brillo de Bill, tomó el libro y leyó con avidez.

¿Podrías encender el árbol esta noche? —Los ojos de Tom se abrieron de la sorpresa.

¿Qué? Sí ¿Por qué? ¿Vendrás? ¿Puedes venir? —Las preguntas se agolpaban en su cabeza.

No puedo hablar ahora, sólo hazlo… espérame a la media noche… —Y el brillo se apagó.

Dios mío, mi cuarto es un desastre —Gritó el chico y corrió escaleras abajo, hacia el sótano y los adornos navideños, agradeció a todos los dioses encontrarse solo, porque parecía un desquiciado buscando sus artilugios de colores.

Lleno de polvo y con todo lo necesario, volvió a su cuarto e instaló su pequeño arbolito de pascua con sus hermosas luces y su dorada mini estrella. Lo miró con fascinación, comprendiendo que ese pequeño artículo era el portal mágico que necesitaba para unirse con su amado duende.

Luego miró alrededor y fue en busca de lo necesario para asear su habitación. Tras una agotadora hora de limpieza, cogió ropa limpia y se metió al baño, era su turno de darse una merecida ducha.

Cuando su familia se retiró a sus cuartos para dormir, pudo respirar aliviado y encendió las luces del arbolito. Terminó su tarea y justo a la media noche, una luz brilló al lado del árbol, proyectando la figura de su amado Bill.

¡Cielo! —dijo emocionado el rastudo, dispuesto a abrazar al duende, pero el pelinegro lo detuvo rápidamente.

No te acerques Tomi o desapareceré —Ante tal advertencia, Tom se detuvo en seco.

¿Qué? ¡No entiendo! —comentó, sentándose nuevamente en la cama y mirando con detenimiento la imagen… claro… no era Bill en su cuerpo físico, era sólo un holograma de él.

Déjame explicarte Tomi… A causa del rechazo de los humanos hacia la magia, nosotros los duendes, nos hemos tenido que proteger… y para ello, Santa Claus, construye un lugar mágico para habitar, mientras preparamos la navidad —Explicaba el pelinegro.

Espera, espera… me estás diciendo, que si estuvieran afuera de ese lugar mágico ¿les harían daño? —Tom se horrorizó de sólo pensarlo.

Ya ha pasado Tomi, algunos duendes fueron capturados, sobre todo aquellos que trabajan creando los arcoíris, la gente humana tiene el estúpido refrán de que “al final del arcoíris hay un duende con una olla de dinero” qué ridiculez más grande —explicó, ofendido el chico.

¿A no? —preguntó curioso Tom—. Yo sí lo creía.

¡No! —Casi gritó el duende—. A ambos lados del arcoíris, hay dos duendes irlandeses que dan su energía, para detener las lluvias destructivas y que éstas sólo sirvan para limpiar el ambiente y regar la vegetación, pero… ¿ollas de oro? ¡Por favor! —Gruñó con ironía, Tom podía ver la chispa de enojo en sus ojos y le pareció increíblemente sexy.

¿Y han capturado duendes? —Volvió a preguntar.

Sí… los han “estudiado” —Bajó la mirada.

¿Los torturaron? —Se atragantó con sus palabras.

Sí Tomi, no los han dejado hasta que los han agotado por completo y finalmente murieron —Bill se limpió una lágrima rebelde que se le escapó.

Lo siento mucho Bill. Hay gente mala, lo sé… pero también la hay buena —comentó, para tratar de aliviarlo.

Lo sé Tomi, los niños que aún no han sido contaminados por la corrupción… y por ellos debemos luchar, en especial yo —expresó muy orgulloso.

¿Por qué, cielo?

Porque David me está enseñando muchas cosas para ayudar a otros… aún no me ha dicho exactamente qué haré, pero creo que soy privilegiado —agregó orgulloso y Tom volvió a sentir celos dentro de su corazón—. Este truco me lo enseñó él.

¿De verdad? ¿Te autorizó a salir de su lugar mágico? —preguntó irónico el rastudo, pero Bill no entendió los celos, en el tono de Tom.

Verás Tomi, David me está enseñando a aumentar mi magia y con ella… yo decido qué hacer —Lo miró coqueto.

¿Y ahora has decidido venir? —Le movió el piercing, de manera sexy.

Sí… es divertido escribir, y hablar contigo, pero necesitaba verte y mmm te extrañaba tanto Tomi —dijo abrazándose a sí mismo con cariño.

Bill… no gimas así que me… «Excitarás» Me meterás en problemas —afirmó, acercándose más a la imagen.

Recuerda que no puedes tocarme. Pero… eso no impide, que podamos vernos… mmm —Gimió descaradamente al tocarse la entrepierna, mirando fijamente a Tom, quien tragó duro.

¿Te quitarías la ropa para mí? —preguntó mirándole sin dejar de menear su piercing.

¿Qué tal así? —cuestionó, al dejar su pecho descubierto—. Aquí la temperatura es genial… yo diría que muy caliente aaahhh —Volvió a jadear.

Tom tenía la boca hecha agua y con suma rapidez corrió a su puerta y le puso llave, con la misma velocidad se quitó su ropa, quedando sólo en bóxer, mostrando su notoria erección.

Bill, eres tan hermoso —Se tocó por sobre la tela de su ropa interior—. Qué tal se me muestras tus hermosas y delgadas piernas —Sugirió coquetamente, pasando su lengua por los labios que simplemente se resecaban ante la imagen del duende.

Mmm, me gusta así… —dijo mostrándose descubierto.

Tócate gatito… —Le mandó el rastudo, acomodándose en la cama para tocarse él mismo.

Tooooooom —Gimió Bill tocándose los sonrosados pezones y bajando una mano para juguetear con el elástico de su bóxer.

Oh Dios Bill, me vas a enloquecer, te lo juro. Ggggggrrrrrr —Prácticamente rugió el de rastas.

Quiero más Tommmiiiii —Se terminó de quitar la prenda, dejando ver su miembro completamente erecto. Tom tuvo que cerrar los ojos por un momento para no lanzarse sobre la imagen holográfica y follar al aire.

Bill…mmmm….vamos… a mi ritmo… —Le invitó y ambos chicos se acariciaron al mismo compás, jadeando y respirando de manera irregular. Hasta que el cuerpo de Bill comenzó a brillar, lo que indicó a Tom que estaba por terminar—. Sí cielo…. Acaba para mí… —Y en un dos por tres, la semilla de los dos jóvenes se esparcía en el suelo.

Tomi… te amo —susurró Bill, jadeando y sentándose completamente agotado—. Creo que debo irme, no sé cuanto más pueda aguantar la conexión.

Te amo Bill, cuando puedas regresar… te estaré esperando… y ya sabes… no es sólo por sexo… yo “te amo” —afirmó, sin poder evitar la emoción de pronunciar estas palabras.

Lo sé mi amor, lo sé… nos vemos Tomi… nos vemos… —Y en un breve chasquido, la imagen y la luz se extinguieron, dando paso, a la luminosidad del arbolito de pascua.

& Continuará &

¿Qué otros trucos aprenderá Bill de Santa? ¿Habrá algún plan oculto en el entrenamiento de David? ¿Tendrá razón Tom, al estar celoso de Santa? Las verdades comienzan a revelarse… nos leemos. Gracias por leer.

por Mizuky

Escritora y traductora del fandom

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