
“Ligeramente Embarazado”
(Fic de VanniaDel) Capítulo 3
Grave error, hay que admitir que era bueno en la cama, según mis recuerdos, claro. Pero se suponía que solo sería una noche de diversión y locuras, donde ambas partes saldrían privilegiadas, debido al placer. Entonces me llegó el claro mensaje que mi madre siempre me repetía cuando yo era apenas un niño indefenso: Todo trae sus consecuencias.
Con el correr de los días lo fui asimilando. Mi rutina era como normalmente: tomar desayuno ligero, llevar a las niñas a la escuela, luego irme a la universidad y de regreso a casa coger a Sally. Lo último y más agotador era prepararme e ir a trabajar al bar… pero no contaba con que algo, cambiaría mi vida…
—Dos semanas que no lo veo—, pensé mientras dejaba de lado mí móvil tras leer un mensaje de texto de parte de quien llenaba mi cabeza en esos momentos:
“Avísame cuando tengas tiempo libre, quiero verte.
Tom”
Eso me hizo soltar una sonrisa, la que se borró de una patada al sentir unos ascos horribles que nunca antes en mi vida había sentido. Corrí veloz al baño y ya estaba devolviendo todo lo que mi pequeño sistema contenía.
Cuatro semanas, después de haberlo conocido ya hacía cuatro semanas que desde la segunda, lo primero que hacia tras abrir los ojos era salir disparado a vomitar todo. Me sentía impotente con ganas de dejar de lado mi vida, ¿Cómo me podía pasar eso a mí?, ¿Acaso es un nuevo obstáculo para hacerme infeliz?
Ya sospechaba que me sucedía, la idea me aterraba ¿Qué me dirían?, ¿Cómo soportaría las burlas y el rechazo de los demás?
—-¿Te sientes bien? —, me preguntó esa noche como por enésima vez un preocupado David, el productor y dueño de la cadena discotequera.
—La verdad es que estoy un poco mareado—, sonreí con esfuerzo al tiempo que sentía un nuevo vuelco en el estómago, evitando no retorcerme en mi puesto de trabajo. No daría a conocer mi estado.
—Mejor ve a casa y descansa—, sugirió.
Eso fue lo que hice, tenía que descansar, sobretodo mi mente que trabajaba a la velocidad de la luz pensando en que me podría pasar a futuro. Me abordaban infinitas hipótesis. Dormí con los nervios completamente colapsados y a la mañana siguiente quedaron ateridos.
—Un test de embarazo por favor—, pedí un poco avergonzado al farmacéutico que estaba atendiendo a esas horas de la mañana.
Les había mentido a todos en casa diciendo que no tenía clases a esa hora en la universidad para así quedarme solo ante cualquier fuera el resultado.
Ojala hubiese comprado solo una de esas pruebas, tenía que asegurarme de que estuvieran correctas. Me había llevado todas las distintas marcas de los test.
— ¡No, no puede ser! — susurré rompiendo a llorar. No sabía cómo reaccionar, estaba en completo shock. ¡Cinco test habían marcado las dos rayitas! Estaba embarazado.
Esa tarde, solo había llorado hasta más no poder, nadie me preguntaba que me sucedía, era lo mejor, no quería volver a conectarme con el mundo de nuevo. No quería hacerme cargo de la realidad, estaba atemorizado.
Caminaba como si mis pies tuvieran vida propia, hablaba como robot y solo podía responder con monosílabos, y entre todo, pensaba en cómo decirle a Tom lo que nos estaba sucediendo, porque estaba claro que la culpa era de ambos, al igual de seguro que él era su padre, ¿no podía estar equivocado verdad? Claro que no, no había tenido relaciones sexuales ni antes ni después de con él, lo que no significaba que aun fuera virgen.
Una semana más se agregaba, mi silencio había aumentado, las sombras me estaban consumiendo, ya no sabía qué hacer. Cinco semanas, un mes. Debía contarle mi malestar a Tom, no podía entender lo cobarde que estaba siendo, en vez de ambos estar buscándole una solución, yo solo me estaba carcomiendo la mente pensando si era lo correcto o no quedarse con este pequeño error.
Dentro de la misma semana, habíamos hablado por móvil, ahora lo hacíamos más seguido, lo bueno era que no nos extrañábamos al oír la voz del otro sonar tan confianzuda. Fue cuando decidí que era tiempo de aclarar las cosas, de darse el frentón, ya ambos éramos adultos y teníamos que hacernos responsables, pero, ¿y si quería que nos deshiciéramos del detallito?, ¿o si prefería aun peor quedárselo?, ¿y si…? Nada, solo había que ir preparado ante cualquier reacción.
Ahí estaba yo, entrando a ese restaurante de clase donde habíamos acordado quedar para hablar, sobre que habíamos hecho últimamente. Estaba sentado en una de las mesas del fondo, me hizo una seña con la mano al tiempo que sonreía, solo pude corresponderle y avanzar entre la gente, intentando calmar mis nervios.
Tras la primera hora, habíamos cenado, ya me estaba impacientando, no sabía cómo sacar el tema a bordo, me daba miedo que nos rechazara y me tuviera que hacer cargo del problema en que estábamos involucrados.
—Tom…—, arrastré las palabras, y me senté mejor en la silla, acto seguido fue que tomó mi mano y me sorprendí alejándola, por supuesto para darle una explicación más pertinente
—No lo hagas más difícil—, limpié los bordes de mis labios con la servilleta y tomé una gran bocanada de aire antes de continuar
—Tom… tu, y yo…—
— ¿Nosotros qué? — preguntó nervioso y con una sonrisa del mismo tipo. Sentí mis ojos aguarse y cerrándolos fuertemente dije en un suspiro entrecortado
—Estoy embarazado—
Mi primera impresión al ver su sorprendido e incrédulo rostro fue, me mandara a la mierda a mí y este pequeño bulto. Pero que equivocado estaba, se preocupó tanto así que corriendo su silla dejándola a mí lado me abrazó e intentaba secar esas lágrimas que salían involuntarias.
Una frase, un motivo, un consuelo Estamos juntos, había susurrado.
Esa noche habíamos acordado ir a una cita con un médico para ver si todo estaba bien, eso era lo más importante, luego de aquello, ya terminando la velada, aclaramos dudas.
—Pero, ¿Cómo…?—, preguntó aun atónito, pero manteniendo su postura de preocupación.
—La verdad es que no siempre son efectivos… bueno tú sabes de que hablo…—, asintió con la cabeza y ya me sentía un poco más relajado al saber que no estaría solo, y que se encargaría de ayudarme.
—No puedo creerlo, pero aun así, no te dejaré—, sonreí débilmente y volvió a abrazarme con un afecto que me era impredecible.
—Emh… ¿Cómo sabes que yo soy el padre?, digo, ¿Hay un 99% de probabilidad? —, su tono era un poco temeroso, no sabía si era porque quería ser el padre o no.
—Sí, eres con el único que estado últimamente. Es imposible que me haya quedado embarazado del viento—, sonrió con suavidad y acarició mi mano.
Estamos juntos
Todo lo malo trae algo bueno, pero, ¿quedarse embarazado de un desconocido era bueno o malo?…
& Continuará &
¿Comentarios?
Si está bonito que aceptaron la noticia pero por dios Bill, es un desconocido con el que estuviste una ves ahhh