Me salió medio confuso, espero logren entenderlo y que les guste 😉 LA RECOMPENSA PARA TODAS MIS LECTORAS
“Ligeramente Embarazado”
(Fic de VanniaDel) Capítulo 7
Una semana después, se nos había hecho una costumbre estar compartiendo territorio, por las mañanas nos íbamos juntos, me dejaba en la universidad y luego se iba al trabajo. Cuando mi horario de estudios se terminaba estaba en las afueras esperando a que saliera y volvíamos nuevamente a casa conversando de nuestro día.
El fin de semana lo pasamos en la casa de los G’s, me emocioné mucho al llegar y ser recibido inmediatamente con algunos presentes, algo así como una tierno pijama de ositos, unas sábanas con ovejitas y un osito de felpa. Tras los agradecimientos por aquello, rescataron que no serían los únicos regalos, que aún tenían más sorpresas.
Yo como ya me agotaba más que antes, podía notarlo, intentaba no hacer mucho esfuerzo y como cualquier embarazado, requería de una siesta, así que después de ayudar tras el almuerzo exquisito de verduras pre-cocidas y una porción de pollo a la plancha con rodajas de piña, fui directo a tomar un merecido descanso.
—Voy a darme una siesta, ¿vienes conmigo? —, le propuse restregando mi ojo derecho, del cual estaba seguro que se había corrido el maquillaje.
—Ve, me quedaré a ayudarles, después te voy a ver—, dejó un beso en mi frente y comencé a arrastrar literalmente los pies hasta llegar a la cama, con mi mano sobre el abdomen bajo.
Dos horas, había dormido un buen tiempo, además había despertado al oír unas voces desde el salón, sonaban un poco entre desesperadas y preocupadas.
Me asusté ante la idea que podía estar pasando algo realmente nada bueno y muy sigiloso comencé a caminar hasta dar con la muralla paralela para intentar escuchar el problema.
—No, no puedo decirle ahora—, era la voz apagada de Tom, no le había oído así de temeroso y preocupado, desde hacía un buen tiempo.
—Y si no le dices ahora, ¿Cuándo se lo dirás? —, ¿Qué?, no entendía nada de aquellos murmullos, se estaba comenzando a trasmitir todas ese emociones misteriosas hasta el interior de mi ser.
—No le puedo contar que la tengo—, ¿acaso en esta historia existía un ella?, mis ojos se llenaron de lágrimas, e intenté ahogar un sollozo, lo que conseguí cubriendo mi boca con la mano.
—Será mejor que se lo confieses pronto, si se lo dices después las cosas se pondrán peor, es un buen chico, y no me gustaría verlo sufrir en su estado por la culpa de… bueno tu sabes—, Gustav intentaba hacerle ver que debía contarme algo, pero ¿Qué era realmente?, la curiosidad me estaba matando, y sin más dejé el escondite y me di a ver frente a ellos con la confusión impregnada en el rostro.
—Bill…—, susurró Tom poniéndose de pie en alerta. Le miré con un poco de decepción y se acercó a mi lado con un sobre medio celeste claro entre sus temblorosas y nerviosas manos.
— Tenemos que hablar—, miré por encima de su hombro y ahí estaban Georg y Gustav muy expectantes, serios, que después de un codazo por parte del de lentes, se dispusieron a abandonar el lugar en silencio, sin miramientos.
Asentí con la cabeza dejando el mechón intruso de cabello que tenía, detrás de mí oreja, me senté en el sofá mientras esperaba que me dijera algo, lo que fuera con tal de no hacerme sentir peor con aquel silencio sepulcral.
Sonrió forzado y se sentó a mi lado acariciando mi rodilla, tenía un temple triste, o tal vez de amargura, o no sabía muy bien. Necesitaba la “verdad” rápido.
—No sé cómo decirte esto—, comenzó y suspiré, tal vez si le ayudaba un poco con lo que había alcanzado a oír le costaría menos explicarse.
— ¿Existe un ella verdad? —, bajé la mirada y me quedé a esperar su continuidad. De todas formas si existiera una mujer dentro de esta historia, por muy mal que me sintiera debía asumir que Tom no era mi novio ni nada de esas cosas, no me lo había propuesto, claro que era el padre de mi hijo, y nos habíamos acostado y compartido besos y arrumacos, pero no estaba completamente obligado a estar pegado a mí.
Eso no significaba que no estuviera indignado ni nada por el estilo, yo al igual que nuestro hijo merecíamos un poco de respeto si es que ese era el tema que discutiríamos.
—No, es otra cosa, tal vez no te lo tomarás muy bien, por eso necesito que estés tranquilo y me dejes explicarte.
—Ya basta Tom, dímelo de una vez que me estas poniendo nervioso—, le corté ya harto de tantos silencios, pausas y suspensos.
—A pesar de todo, siempre te he querido—, me entregó aquel sobre, lo cogí con parsimonia y un escalofrío y una sensación de ansiedad me recorrió el cuerpo. Se me hacía un poco familiar todo eso, cerré los ojos y lo abrí completamente para sacar el contenido.
Mis ojos se aguaron cuando pude entreabrir el doblado papel, mi pasado estaba en mi presente, estaba ahí, aun podía sentir el momento exacto en que todo había sucedido. Miré los ojos de Tom y en ellos había cierta esperanza y temor.
Leí el mismo contenido que alguna vez había abandonado mi ser desde el instante que di un nuevo paso en la vida en mi adolescencia.
“Espero que algún día volvamos a vernos, eres una persona muy especial, siempre estarás en mi corazón, porque aunque fue solo una noche, lograste entrar en el…
Te quiere Bill.”
Suspiré, con las lágrimas recorriendo mis mejillas y ladee el rostro para ver a Tom, estaba respirando con un poco de dificultad, tenía tantas preguntas, tantas curiosidades y solo pude devolverle lo que me había entregado.
Antes de que lo tomara por completo me di el valor de preguntarle algo muy importante.
— ¿James? —, susurré entre un sollozo.
—No, Tom—, me puse de pie, y salí del salón para ir en busca de mis cosas, no aguantaría mucho tiempo ahí, necesitaba tomar algo de aire, despejar mi mente y fijarme bien en esos detalles que todo este tiempo se me habían pasado desapercibidos.
Con bolso en mano y aun llorando callado, me acerqué a la puerta principal, estaba por salir, pero entonces me tomó de la mano, cerré los ojos y suspiré relamiendo mis labios que se habían vuelto resecos.
—Lo siento—, me di media vuelta para verle a sus ojos vidriosos, negué con la cabeza tragando saliva, ¿Por qué no me lo había dicho antes?, ¿Tan estúpido fui al no darme cuenta antes?
—Déjame pensar, ese pasado no fue malo, solo déjame asumirlo—, le solté tras darle un apretoncito cariñoso y me fui, sin mirar atrás, solo intentando pensar en el cómo, el porqué de la situación.
Ese día tuve que tener la fuerza y el valor de volver al departamento, pasé la noche pensando en que a pesar de todo, esto era como un reencuentro con mi pasado, ese sobre con contenido me lo habían dejado claro. En la noche no pude cerrar los ojos, Tom aun no volvía, y quizás no lo haría si yo le decía que quería un tiempo, me respetaba.
Pero lo que yo necesitaba después de horas de meditación, era hablarle, que me contara como es que todo había sido posible hasta el día de hoy. Por eso mismo le mande un mensaje de texto a su móvil pidiendo que regresara. Media hora después, mientras yo estaba en la cama acostado, él iba entrando por la puerta.
Eran cerca de las dos de la madrugada, podía presentir mis notorias ojeras, pero no podía evitar mantenerme despierto.
—Ven aquí—, murmuré abriendo mis brazos, quería abrazarle, besarlo, decirle que me hacía muy feliz estando a su lado. Caminó hasta sentarse en la cama, entonces con un poco de dificultad debido a mi vientre, le estreché con fuerzas.
—Siempre te quise, nunca dejé de hacerlo, siempre, desde esa vez que no podía sacarte de mi mente, después de años te volví a ver, tú me habías dado tu verdadero nombre y cuando llegué un día a la discotec y vi en tu credencial el nombre de la persona que tanto había estado en mis pensamientos, no pude nada más que ir con frecuencia hasta volver a tenerte.
Quizás no era lo que estaban imaginando, pero Tom, era el chico con el cual había perdido mi virginidad a los 15, me había dado una identidad falsa con respecto a la suya, en cambio yo no, por eso es que me había molestado un poco, me había engañado diciéndome que su nombre era “James”.
Si bien eso había sido algo feo de su parte no quise enojarme ni nada, en esa época éramos unos pequeños críos que no sabían casi nada de la vida, solo se dejaban llevar por las emociones; esa había sido una de las experiencias más lindas en toda mi vida, y reencontrarse con aquella persona que te dio su amor en solo una noche era algo de “sentimientos encontrados”.
James, siempre había estado en mi cabeza como alguien sagrado, pero ahora que entendía todo, esa persona que siempre fue sagrada, era Tom.
La misma noche que habíamos compartido en nuestra adolescencia, me había ido al despertar, solo dejando aquella nota en ese sobre azul claro. Después de todo era muy agradable que nos hubiésemos vuelto a encontrar, mas compartiendo algo muy lindo como es un hijo, porque ahora que ya todo estaba concluso y analizado, lo habíamos concedido con mucho amor, solo que ese estuvo cegado debido a que por mi parte, no sabía que esa persona tan especial, en vez de que tuviéramos sexo por una noche, había sido hacer el amor en una noche de locuras y pasiones desatadas.
—Te amo—, susurró después de todas las explicaciones que ambos habíamos dado a conocer. Le besé con ternura al tiempo que acariciaba su mejilla. Me recostó con cuidado en la cama de cuenta nueva y finalizó el beso.
—No sé qué haría sin ti, piensa todo el tiempo que ha pasado, y aun así sigo viviendo para estar contigo—, me acarició lentamente el abdomen por debajo del pijama.
—Mi príncipe James—, reímos por lo bajo y fue el comienzo de una noche de amor, arrumacos y recuerdos pasados-presente.
& Continuará &
Comentarios y todo eso, es muy bien recibido… XD
La neta si me asusté jajaja
Dios mío que hermoso ese encuentro 😭aunque ya me imagino que risas después de recordar que se puso de nombre James 🤣