Fic TOLL de unicornlitz

Capítulo 31

Tomamos asiento en la mesa que antes ocupaba ella sola, Thania se ha ido a por algo de beber para todos. Mamá se ha puesto algo seria, sabe que este tema es delicado. Es un asunto tan enredado como incomprensible. Se necesita a alguien con mucha comprensión para pillarlo, a mí me costó un montón. Cuando mi madre me lo contó me quedé flipando, en shock, perdido en mis pensamientos. Analicé cada palabra de mamá y saqué mis propias conclusiones para entenderlo mejor a mi manera.

O quizás para mí fue así porque no podía creerme que Simone, mi hermana, hubiera sido capaz de hacerle esas cosas a Isabella solo por… envidia y odio.

Es algo complejo, ¿vale? Pero no es tan difícil de entender.

Me pregunto cómo reaccionará Bill cuando se le cuente todo. Tenemos que ir con mucho cuidado cuando vayamos a explicárselo, porque conociendo lo rencoroso que es, temo que lo entienda mal. Y Bill no es de los que esperan pacientemente a que le expliquen el rollo, no, él saca sus propias hipótesis y conclusiones, se monta toda una película en esa cabecita suya y al final actúa según lo que él cree y piensa. Así es él. Así funciona su mentecita.

También me pregunto cómo reaccionará cuando le contemos lo de su intersexualidad, de la que él no tiene ni idea. Aunque yo respetaré la decisión que tome cuando se entere. Sea la que sea.

—Muchas gracias, Thania— no sé cuánto tiempo estuve perdido en mis pensamientos otra vez, pero salí de la nube al oír la voz de Isabella. Parpadeo un par de veces para volver en mí y levanto la vista, enfocando a mi madre. Ella e Isabella retoman la conversación que estaban teniendo sin que yo estuviera enchufado a la realidad —En el hospital psiquiátrico al menos no me trataban como a una loca, ¿eh? Eso era lo bueno. Tuve que darme el alta yo misma cuando me enteré de la muerte de mis padres. Pero al menos puedo controlar mis ataques de ansiedad.

—¿Sufres de ataques de ansiedad?— pregunto yo, más descolocado que nunca. Yo no sabía eso. ¿Me lo contó y yo pasé de todo?

Isabella me mira con seriedad —No me tienes contenta, así que no me hables.

—Ay, perdón…— murmuro con algo de indignación, bajando los hombros. Es una odiosa.

Mi madre suspira suavemente —Lamento mucho lo de tus padres, cariño— le dice con mucho pesar en la voz y en la cara —Ellos fueron grandes amigos para Gordon y para mí, me siento tan triste por cómo acabaron las cosas.

—Sí…— resopla Isabella con dolor y melancolía en la mirada. Tiene una expresión decaída, está claro que aún le duele la muerte de sus padres. Perderlos debió ser durísimo para ella. No me imagino la magnitud de su dolor pero sí la entiendo. Si a mis padres les pasara algo no sé qué sería de mí, aún me siento como un crío que depende de ellos. Son mi todo —Murieron sin antes saber que su nieto nunca murió. Habrían sido los abuelos consentidores.— sonríe con tristeza ligeramente —Bueno, con usted, con el señor Gordon, sus abuelos paternos, y mis padres habrían hecho el combo completo, ¿eh? A mi niño no le habría faltado el cariño nunca…

—Sería más caprichoso de lo que ya es…— comento yo con la mirada perdida —Sí ya está acostumbrado a tener todo lo que quiere como sea, no me imagino cómo habría sido si hubiese recibido ese exceso de mimos…

—Habría sido el niño más feliz del mundo— responde mi madre por mí —Bill es caprichoso, todo lo que quiere lo consigue aunque parezca imposible, y tiene sus impulsos, su arrogancia, pero eso es por todo lo que pasó de niño. Las burlas, las bromas pesadas, el hecho de que ninguno de sus primos jugaba con él, que sus tíos lo molestaban, la falta de una madre verdadera…— le dedica una mirada fugaz a Isabella con tristeza —Todo eso influyó en él. Bill supo que no importaba qué hiciera, siempre iban a hablar, a comentar, a criticarlo. Por eso es como es y no le importa lo que le digan.— yo asiento con la cabeza, dándole la razón a mi madre porque es verdad.

Bill es como es por todo lo que sufrió, todo ese bullying por parte de personas que son su «familia» pero que él ya no considera así.

—Ahora, si hubiese vivido con todo el amor de sus abuelos, de sus padres, de las personas que sí lo queremos… todo habría sido distinto— me dice —Él estaría feliz, recibiendo mucho amor y atención. No habría crecido viviendo con ese pensamiento de ser «la oveja negra» de la familia por las cosas que le decían tus hermanos.

—Hermanastros— le recuerdo con suavidad.

Eso provoca que mi madre se ría otra vez, ella sabe que a mí nunca me cayeron bien. Menos David. Ese no perdía ocasión de criticar cada cosa que yo hacía, cómo me vestía o hablaba. Debo admitir que en mi adolescencia fui bien rebelde, como todo crío que crece siendo el pequeño de la casa. Yo estaba acostumbrado a tenerlo todo, no era tan caprichoso como Bibi, pero sí más o menos. Eso a David no le gustaba. Yo creo que me tenía cierta rabia porque siempre pensó que sería el único varón entre tantas hembras y tal.

—Okay, «hermanastros»— agrega esta vez.

—Sí no fuese porque tú les hablabas fuerte cada vez que lo hacían creo que habrían pasado de la raya…

—¿Por qué lo dices, Tom?— me pregunta Isabella.

—Porque ellos les decían a sus hijos que ignoraran a Bill, que no les prestaran sus juguetes, que no le hablaran y un montón de cizaña— le respondo —Eran muy grotescos con Billie, verbalmente y con sus acciones de mierda. Mis sobrinos le hacían bromas, entre todas esas una vez le pegaron chicle en el pelo, tuvieron que cortárselo. Bill lloró, ¿verdad, má?

—Sí— afirma mi madre con pesar —Lloró mucho. Le gustaba tener su pelo largo y que se lo cortaran fue algo terrible para él.

—Le pegaban. No sé si él recuerda la vez que lo agarraron a pellizcos Chantelle y Shermine…— murmuro —Lo excluían de las cosas que hacían. Si te sigo contando los vas a odiar…

—Ya los estoy odiando, no te preocupes— dice, arqueando sutilmente una ceja al gesticular.

Mamá y yo seguimos contándole sobre esos rollos del pasado que, obviamente, dejaron marcas en mi pequeño. Yo estoy seguro de una cosa: Bill se merece todo el amor del mundo. Porque, siendo sincero, él no es malo, simplemente es rebelde porque siente que si van a hablar de él entonces les va a dar motivos de verdad para que hablen. Lo sé yo, que lo conozco más que nadie en este mundo… hasta desnudo.

Isabella se ponía cada vez más mosqueada con cada cosa que le contábamos sobre Bill, pero llegó el momento de tocar el tema por el que estábamos reunidos los tres hoy aquí. Y ya era hora de hablarlo.

Mi madre se preparó mentalmente para eso, le dio un sorbito pequeño a su taza humeante de café.

—Me da tanta rabia…— musitó Isabella entre dientes, mirando a su alrededor con una expresión de cabreo total. De impotencia —Simone dejaba que trataran a mi hijo como les diera la gana solo para joderle la vida, la odio. Y pensar que Jhörg no hacía nada…

—Porque él no sabía— murmuré yo.

—Es su papá, su deber es cuidar del niño siempre— contraataca ella —Lo llena de regalos y todo, pero es ajeno a lo que le hacían y siguen haciendo al niño delante de sus narices.— soltó con rabia.

—Mi amor, yo sé que tú no te quedaste con una buena imagen de Jhörg por todo lo que te hizo— le dice mi madre con calma —Pero debes saber que él es un buen padre, ama con todo su ser a Billie. Si vieras…— suspira mamá encantada —Lo consiente, le da amor, cariño, lo trata como lo que es, su bebé. Porque para él Bill sigue siendo su pequeño niño. Y Bill lo adora. Ay, esa relación de ambos es preciosa.— los labios de Isabella se curvan ligeramente hacia abajo —Jhörg no sabe lo que los demás le hacen a Bill porque Simone se lo ha estado ocultando muy bien. Pero llegará el momento en que Bill se canse y decida hablar, se le caerá la careta. Y créeme, Jhörg defendería a Bill hasta de la mismísima Simone si fuese necesario…

—Es lo que tiene que hacer, ella no es su madre realmente y él lo sabe.

—No, no lo sabe, cariño— las palabras de mi madre dejan a Isabella descolocada.

—¿Qué?

Mamá toma una bocanada de aire antes de empezar a soltar toda la verdad que se ha mantenido oculta. O al menos, lo que ella sabe. —Bueno, es que Jhörg no rompió todo lazo contigo porque quiso y le nació, no… él lo hizo por el amarre que le hizo Simone.

Isabella arquea ambas cejas con asombro y confusión a la vez. Su ceño se frunce ligeramente. —¿Amarre?— pregunta con la voz temblando entre la incredulidad y el miedo —¿Cómo qué «amarre», señora Charlotte?

—Según lo que sé, Simone se enamoró de Jhörg la misma noche en que ambas lo conocieron— cuenta mi madre con calma, eligiendo cada palabra como si caminara sobre cristal. Sabe que tiene que explicarse muy bien para que no le pase lo que pasó conmigo, que quedé loco y sin entender bien el rollo —Pero él se fijó en ti, se enamoró de ti y ella no quería aceptarlo. Simone siempre te tuvo rabia, envidia, sentía celos de ti porque tú lo tenías todo. Incluso porque tú siempre llamabas la atención de todos los chicos del pueblo y a ella nadie. Porque a ti te llamaban la más guapa del instituto, y a ella solo «la amiga de la linda Isabella». Todo eso ella lo escribía en su diario…

—Ella sabía que yo no le prestaba atención a ninguno de esos imbéciles, ¿me tenía rabia por eso? Qué ridiculez…— murmura Isabella, casi escupiendo las palabras.

Mi madre asiente despacito con la cabeza, con los ojos llenos de una tristeza antigua. —Lo que pasa es que Simone te veía como su rival, ¿sí me entiendes, cariño? Ella quería ser mejor que tú en todo. Pero al no conseguirlo quería perjudicarte incitándote a hacer cosas que sabía que te meterían en problemas con tu papá…

Isabella resopló con mucho asco, cruzando los brazos sobre el pecho como si quisiera protegerse de la verdad que ya empezaba a doler.

—Su odio por ti era tanto que quería quitarte a Jhörg. Y no sé en qué momento se le ocurrió hacer semejante locura como involucrarse con una bruja que practicaba, y sigue practicando, magia negra— continúa mamá, y la pelinegra pone toda su atención en lo que cuenta, manteniendo el cuerpo rígido —Le hizo un amarre a Jhörg, donde consiguió sacarte a ti de su vida y ponerse a ella.

—¿Cómo lo sabe?— susurra Isabella, casi sin voz.

Bueno…

Lo que yo entendí de todo el revoltijo de palabras que me dijo mi mamá esa noche, con la voz temblando y los ojos rojos, fue algo que todavía me cuesta procesar sin que me dé vueltas la cabeza.

Básicamente, cuando Simone y Jhörg desaparecieron de la nada después de que Jhörg rompiera toda relación con Isabella, los padres de ella llegaron hechos una furia a reclamarle a mi mamá y a papá. Pensaban que ellos sabían dónde se habían metido los dos, y los acusaron de cosas muy graves. Mis padres se quedaron en shock total, porque no tenían ni idea de qué estaba pasando. ¿Cómo coño Simone se había metido en medio de la relación de Isabella y Jhörg? Mamá se sintió decepcionada hasta el fondo, pero papá no quería ni pensar mal de su hija, se negaba en redondo.

Entonces fueron a la habitación de Simone y empezaron a revolver todo. Encontraron sus diarios escondidos en el último cajón de la cómoda, metidos en una funda debajo de toda la ropa. Mamá los leyó mientras mi padre seguía buscando. Y lo que vio ahí la dejó helada, porque había páginas y páginas llenas de odio puro hacia Isabella. Rabia, celos enfermizos, ganas de ser ella, de robarle la vida entera para dejar de ser «la sombra» al lado de la linda. Odiaba todo de Isabella: cómo era, cómo se movía, sus gestos, su forma de hablar… todo. Era como si Simone la odiara por existir.

En el último diario, el que estaba usando justo en esos días, Simone lo confesaba todo sin filtro.

Mamá quedó horrorizada al leer que se había metido con una mujer que practicaba magia negra, y que esa bruja le iba a ayudar a quedarse con Jhörg para siempre. Ahí mismo escribió el plan, sobre a dónde se irían por un tiempo, que había empeñado sus joyas para pagar todo, que lo tenía calculado al milímetro. Y lo peor… confesaba que le iba a quitar el bebé a Isabella. Mamá dice que se le partió el alma en ese momento, que quedó devastada de verdad. Nunca le mostró esos diarios a papá. Solo lo miró a los ojos y le dijo que ya sabía dónde estaban Simone y Jhörg.

Se fueron directo a la casita que tenían en Núremberg, y ahí los encontraron a los dos.

Mi padre les habló durísimo a ambos. Para él, Simone solo se había metido como tercera en discordia en una relación ajena.

No sabía nada de la magia, del amarre ni de nada. Mamá no se lo contó en su momento, porque si papá se enteraba de lo que había hecho su hija, estaba segura de que la repudiaría para siempre por pura vergüenza. Y ella no quería eso para su familia. Quería ver si Simone mostraba aunque sea un poquito de arrepentimiento, así que esperó.

Hablaron primero con los dos juntos, pero Jhörg juraba y perjuraba que no sabía quién era Isabella. Que la única mujer que amaba estaba ahí a su lado, con su hijo, y que era Simone. Mamá lo pilló al instante: eso era el amarre hablando por él.

Mi papá no lo sabía, y si mamá no lo hubiera detenido, le habría partido la cara a Jhörg por querer lavarse las manos de su responsabilidad con Isabella y el bebé.

Cuando por fin mamá pudo hablar a solas con Simone, le soltó que lo sabía todo, que había leído los diarios, sabía del amarre que le hizo a Jhörg. Pero Simone ni se inmutó. Le dijo fría como hielo que había hecho lo que tenía que hacer.

Ahí fue cuando mamá se acordó lo del bebé, le habló de eso, y Simone confesó que se lo había quitado a Isabella, que le pagó a un doctor para que fingiera que había muerto. Pero nunca le dijo el porqué. Mamá, con el corazón hecho trizas, le amenazó con ir a la policía para que pagara por todo. Simone la miró sin pestañear y le contestó que si contaba la verdad, la vida de Jhörg correría peligro, que en su conciencia quedaría una muerte más.

Mamá se llenó de miedo. No sabía si era farol o no, pero no quiso arriesgarse a que le pasara algo a Jhörg, un inocente manipulado por magia negra y una loca.

Mamá vio al bebé en brazos de Simone y algo se le encendió adentro. Supo que tenía que protegerlos a los dos, al niño y a Jhörg. Le dijo a Simone que no haría nada, que guardaría el secreto, pero que regresara a casa. Simone aceptó, porque sabía que mamá estaba demasiado asustada para hablar. Mamá no podía creer que su propia hija fuera capaz de tanto. Se lo contó todo a papá y él estuvo de acuerdo:

No dirían nada, ayudarían a mantener el secreto para que Jhörg y el bebé estuvieran a salvo. Mamá dice que cuando vio a ese niño se enamoró al instante. Sabía que Simone tarde o temprano le haría daño, así que, arriesgándose muchísimo, buscó a una bruja blanca y le pidió que protegiera al pequeño de la magia negra por si Simone intentaba algo contra el bebé por ser hijo de Isabella.

En conclusión: Simone se alió con esa bruja para robarle Jhörg a Isabella, y le quitó al hijo haciendo creer a todos que había muerto.

Mamá no sabe exactamente cómo fue el amarre, ni por qué Simone le quitó el bebé, ni si una cosa tiene que ver con la otra. Solo sabe que su hija está mal de la cabeza. Y que durante todos estos años han mantenido esta mentira horrible por el bien de Jhörg y de Billie. Ese niño se ganó el corazón de mamá por completo. Incluso fue ella quien le sugirió a Simone ponerle «Bill» de nombre, como una forma de fingir que nada había pasado, porque recordaba que Isabella quería llamarlo «Billian». Simone le robó la vida entera a Isabella. Y mamá no pudo hacer nada. Por miedo. Dice que se siente terriblemente culpable.

No imagino el peso que ha cargado todo este tiempo, el dolor de ver a su nieto viviendo una vida basada en una mentira tan grande.

Yo sé que ella se siente mal por todo pero, ¿qué podía hacer? Sabía que Simone podía estar mintiendo con eso de que Jhörg podía morir si la verdad salía a luz completamente, pero no podía comprobarlo. Por esa razón ella no quería contar nada de eso, por el miedo que aún sigue sintiendo. Pero yo la convencí y bueno, la cara de horror que tiene Isabella ahora mismo después de escuchar lo que mi madre le contó, fue la misma que puse yo.

Es de locos.

—¿No se puede hacer nada para deshacer ese amarre?— preguntó Isabella, su voz suena algo amortiguada. Sé que está abrumada por todo.

—No lo sé, cariño— le responde mi madre —Cuando llevé a Bill a que la bruja blanca le hiciera algo de protección, le comenté sobre el tema del amarre y si se podía deshacer pero ella me dijo que dependía de cómo había sido hecho el ritual. Porque hay brujas que trabajan conectándose ellas mismas con la víctima, manipulan sus mentes, y hay otras que usan fotos y hacen un amarre normalito con nudos y esas cosas. Que si la víctima estaba conectada con la bruja, entonces eso podría ser peligroso. Porque la bruja sentiría la repentina conexión de otra bruja, como una interrupción, y que se sabría que estábamos intentando deshacer el amarre. Ahora, si había sido hecho de la forma más natural que había, no era tan difícil deshacerlo.

—¿Y lo intentó?

—No— respondió mi madre cabizbaja —No quería arriesgarme a que la bruja estuviese conectada a Jhörg y sintiera que estaban tratando de deshacer su vínculo con la mente de Jhörg, porque Simone sabría que era yo, y no quería ni imaginar qué podría hacer.

Yo entiendo eso perfectamente —Hiciste lo que pudiste, mamá, no te des mala vida por eso, ¿sí?— le pido, tomando sus manos por sobre la mesa —Bastante has hecho con fingir para que Bill viva una vida tranquila sin saber el trasfondo de las cosas. Para que él y Jhörg estén seguros. No te agobies…

—Tom tiene razón…— murmura Isabella —Le agradezco que me lo haya contado, señora Charlotte.

Mamá sonríe con tristeza —Lamento mucho todo lo que Simone te hizo.

—No se preocupe, ella tendrá su castigo— asevera Isabella mirando a la nada con seriedad —¿Qué vamos a hacer para deshacer ese amarre sin que Simone se entere?

—Yo estaba pensando y creo que la única forma que tenemos es buscando a la bruja que lo hizo— respondo, obteniendo la mirada de ambas mujeres puestas en mí —Y como no tenemos nombre o algo que nos ayude a dar con la señora, he llegado a la conclusión de que debo arriesgarme y enfrentar a Simone para sacarle la información.

—¡No! ¡¿Estás loco?!— mi madre se exalta un poco —Tom, quién sabe qué pueda hacerte Simone si se entera de que sabes.

—Es por Bill que lo haré, mamá— le digo con seriedad —Por él es que empecé a averiguar sobre todo este rollo yo solo. Por él y nada más. Y no llegué hasta este punto para quedarme de brazos cruzados. No hay otra salida, si Simone se entera que todos sabemos la verdad, hará algo en contra de todos o peor, en contra de Bill. Eso es mentira que el amarre le hace daño a Jhörg, ¿crees que ella se arriesgaría a hacer algo que ponga en peligro su vida? Si está como una loca obsesionada por él.

—Pero, cariño…

—Nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión.

—Debe haber otra forma— sugiere Isabella.

—No la hay— contesto —No sabemos qué clase de amarre hizo esa bruja, pero si lo pensamos bien, tiene que ser muy fuerte como para que te haya sacado de la vida de Jhörg y se haya puesto a Simone en tu lugar. Tenemos que deshacer el amarre para poder sacar a Jhörg de eso y poder contarle a Bill la verdad. Para eso, tenemos que dar con la bruja, y no tenemos nada que nos diga quién es.

—¿Y si vas y enfrentas a Simone, cómo sabremos quién es la bruja? ¿Qué tal si ella te… te mata o algo así?— pregunta Isabella con una ligera exasperación en sus gestos —Nunca sabremos quién es.

—Puedo estar en llamada contigo, y mientras le saco la verdad, tú escuchas…

—No, lo mejor es que lo haga yo— dice mi madre abruptamente.

—Mamá, lo haré yo.

—No voy a arriesgarme a que ella te haga daño, ¿me entiendes?— me dice, alzando un poco la voz —Si te pasa algo yo nunca me lo perdonaré, y estarías dejando solo a Bill. Él te necesita, ¿se te olvida que lo has embarazado, eh?

—No, mamá… no se me olvida— le respondo resoplando un poco.

—Qué bueno. Además, tienes que resolver ese asuntito con Heidi.

—¿Heidi? ¿Quién es Heidi?— pregunta Isabella con el ceño ligeramente fruncido.

—Mi pareja— es la respuesta que le doy.

Mi suegra abre la boca en demasía —¡¿Te has metido con mi hijo mientras tenías pareja, Thomas Kaulitz?!— exclama con furia —¡¿Pero qué clase de imbécil eres?! ¡¿Cómo se te ocurre darle el papel de amante a mi hijo?! ¡¿Qué te pasa?!

—Él no es mi amante.

—¡Loco! Tienes mujer y algo con mi hijo a la vez…

—Y la tiene embarazada también.

—Mamá, ¿quieres que Isabella me mate o qué?

—¡Hombre tenías que ser, Thomas!— exclama nuevamente la pelinegra.

—El tema con Heidi ya lo tengo resuelto. Bill sabe que él no es un «amante» para mí. Además, ¿por qué me llamas a mí «imbécil»? Si fue Bill quien me sedujo… él ya sabía que yo tenía novia y no le importó.

—¡Ah, no, cabrón! ¡A mi hijo no lo vas a culpar!

¿En qué momento pasamos de tener una conversación seria a que Isabella ahora me esté persiguiendo mientras yo corro por mi vida?

Continúa…

Yo ni en los momentos serios puedo escribir con seriedad, JAJAJAJAJSJSJSSJJS. Pobre Tom, ¡huye, huye! No dejes que Isabella te agarre o te quedas sin pene y, ¿con qué vas a mantener contento a Billito?

Ay no, gononeaaaaa!!!

por unicornlitz

Escritora del Fandom

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