Fic TOLL de unicornlitz

Capítulo 36

Devilish es un sitio exclusivo y privado para eventos al aire libre. Está rodeado de naturaleza, diseñado para dar una experiencia sofisticada, versátil y totalmente inolvidable. El lugar mezcla el encanto de una casa de campo antigua, una construcción principal de estilo clásico con arquitectura señorial, techos altos, ventanales enormes y detalles rústicos pero elegantes, con zonas modernas pensadas para eventos sociales y corporativos de alto standing.

El corazón del sitio es un campo enorme de césped natural, perfectamente cortado y cuidado, ideal para montar escenarios, carpas chulas, mesas para galas, bodas, fiestas temáticas o reuniones de negocios. El entorno verde da sensación de amplitud, frescor y exclusividad, creando un ambiente relajado pero con clase.

Tiene una piscina de diseño que encaja perfecto con el paisaje, ideal para eventos de día, pool parties privadas, cócteles al atardecer o simplemente como decoración visual en galas nocturnas. Alrededor de la piscina hay una zona lounge con tumbonas, sombrillas y mobiliario elegante.

El lugar ofrece catering profesional, con cocina equipada dentro de la casa principal, que se adapta a todo tipo de eventos: desde banquetes formales y cenas de gala hasta buffets, coffee breaks para empresas o estaciones gastronómicas temáticas. También tiene zona para barra de bebidas y coctelería.

Para el entretenimiento, cuenta con áreas recreativas al aire libre, como un pequeño campo de golf o putting green, zonas de juegos, espacios para actividades dinámicas, team building o eventos familiares. Todo está pensado para integrarse de forma natural con el paisaje.

Además, el sitio tiene iluminación ambiental y decorativa para eventos de noche. Espacios para música en vivo o DJ, áreas de descanso y terrazas techadas, parking privado amplio, baños elegantes y bien equipados y accesos controlados para total privacidad y seguridad.

Devilish es el sitio perfecto para fiestas privadas, bodas, aniversarios, eventos empresariales, lanzamientos de marca, galas y reuniones exclusivas, ofreciendo una mezcla ideal entre naturaleza, elegancia y funcionalidad, en un entorno completamente privado y adaptable a cualquier tipo de evento.

Leo el folleto que tengo en las manos, que me dio la pelirroja, con calma y me quedo aún más flipado que antes. Esto es justo lo que quiero. Que grite lo forrado que estoy, o bueno, lo forrado que está mi padre.

Intento mantener la cabeza fría sin éxito ninguno. Y es que no lo puedo evitar. No sé por qué el tema de los Von Stein me tiene tan rayado. Es que sus caras, Dios mío. ¿Cómo lo explico si ni yo mismo sé lo que siento? Es demasiado para mí.

—¿Todo bien?— me pregunta Isadora mientras me siento frente a ella.

Yo la miro a los ojos y otra sensación se me mete en el pecho. Es como una opresión que me pone nervioso sin motivo aparente. Las palmas de las manos me empiezan a picar y trato de acomodarme en la silla como si eso me fuera a calmar por dentro. Es un lío de sentimientos que no controlo, pero lo peor es no saber qué coño estoy sintiendo porque es muy confuso.

Suelto un suspiro suave —Sí, solo estaba pensando…— murmuro. Tomo aire y me paso la lengua por los labios —¿Empezamos?— le pregunto con calma y ella asiente.

—Thania, la carpeta— le ordena a la pelirroja de antes, que se mueve rápido, va al escritorio, coge una carpeta marrón y se la da a Isadora. Vuelve a su sitio, de pie a una distancia prudente. Como una guardaespaldas. Me da un poco de risa lo seria que está y lo recta que se pone, pero a la vez me parece súper profesional. Oliver está de pie detrás de mí, con su tablet, listo para apuntar todo.

—Bien…— susurro —Hace un par de días vinieron mi mejor amiga y mi primo a ver el sitio. Ella me dijo que es perfecto y bueno, las fotos que tengo en el móvil lo confirman. El problema es que es un poco despistada y descuidada con las cosas importantes, así que no prestó atención a la info que le dieron cuando vino.— explico con calma. Isadora me observa en silencio, atenta a cada palabra que sale de mi boca y me mira como si le encantara oírme hablar. Cosa que me gusta. —Por eso he decidido venir yo mismo. Necesito el lugar por veinticuatro horas completas— digo sin rodeos —¿Cuál es el precio del alquiler total?

—Te entiendo— dice con una sonrisita —El alquiler por veinticuatro horas incluye el uso exclusivo de todas las áreas: jardín principal, piscina, putting green, casa principal, cocina equipada y parking privado.— musita con calma —Y son dieciocho mil dólares.

La cifra se queda flotando en el aire. Asiento despacio con la cabeza, no es problema para mí esa cantidad. Para mi padre menos, siempre me ha dicho que trabaja para darme todo lo que quiera y necesite, ¿cuantas veces he mencionado esto? Lo siento, es que me fascina recordar que soy multimillonario. El precio no es problema para mi papá y para mí, pero sí lo será para mi madre, a ella no le mola que vaya tirando la pasta y sé que cuando se entere del precio del alquiler se va a quedar en shock.

—¿Incluye personal?— le pregunto.

Ella asiente —Seguridad básica y mantenimiento durante el evento— dice —El catering, decoración y mobiliario especial se presupuestan aparte. Si quieres el paquete completo con coordinación, sube según las especificaciones.

Sonrío de oreja a oreja —Lo quiero todo disponible— respondo con muchísima emoción. Quiero todo a lo grande, que se note que me he gastado una millonada, pero no una millonada pequeña, sino una gran, GRANDISIMA, millonada —Pero primero necesito saber algo más… ¿contrato?

Isadora abre la carpeta al instante —Sí. Se firma un contrato de arrendamiento temporal. Incluye cláusulas de responsabilidad por daños, uso adecuado de las instalaciones y límite de ruido después de medianoche. También se requiere un depósito de cinco mil dólares reembolsable si no hay incidentes.

Cinco mil más.

Perfecto.

—¿Y si necesito horas extra?

—Setecientos dólares por cada hora adicional.

Sonrío apenas —Entonces prepáralo todo por veinticuatro horas exactas y deja abierta la posibilidad de extensión— musito —Seguramente mi familia se irá antes de que acabe la fiesta, pero yo no. Quizás lo use para más de veinticuatro horas— comento y ladeo la cabeza para mirar a Oliver, que rápido pone sus ojos en mí —Adrianne me dijo que el pago hay que hacerlo para bloquear la fecha, ¿es eso cierto?

Isadora asiente —Dado que faltan menos de dos semanas, necesito la transferencia completa hoy— articula con calma. Su mirada tiene un brillo que la hace ver más guapa y radiante. Ella es tan sofisticada como yo, y eso es raro, yo no suelo encontrarme a nadie a mi nivel. Ni siquiera conmigo mismo. Ja.

—Le pagaré el total ahora mismo. Alquiler y depósito— le aclaro rápido —Mi asistente se encargará de eso.

Isadora deslizó los documentos hacia mí, yo los cojo con calma. —Entonces, joven Kaulitz, bienvenido sea su celebración— me dice con mucha sinceridad. Eso me reconforta un montón, así que le devuelvo la sonrisa y ella parece tomar aire como si le faltara. No sé qué le pasa pero su actitud también me afecta a mí.

Me pasa un boli y firmo rapidito. Ni me molesto en leer ni una sola línea, me dio pereza. Perdón.

—¿Nos hemos visto antes?— le pregunto mientras termino de firmar. Levantando solamente la mirada hacia ella, noto como se tensa un poquitito.

—¿Por qué lo preguntas?— inquiere con nerviosismo. ¿Por qué lo sé? ¡por qué así también me pongo yo cuando estoy nervioso! Me encojo de hombros y mi mirada va de un lado a otro.

—Es que siento que te conozco— confieso y noto como sus cejas se elevan un poco ante la sorpresa que le genera mis palabras —Como si ya te hubiese visto antes y eso es extraño, porque a la vez trato de recordar donde y no me llega nada a la cabeza. ¿Si nos hemos visto o no?— le entrego los papeles ya firmados, ella comparte una rápida mirada con su asistente y luego vuelve a verme para tomar los papeles. Su mirada es vacilante cuando la sitúa en la mía. —¿Todo bien?— mi voz suave muy suave.

Ella aclara su garganta —Uhm… sí, sí— musita rápidamente, soltando una risita que para mí fue nerviosa —Es solo qué, bueno, nada… llegué aquí hace una semana, así que dudo que nos hayamos visto antes.

—Que raro…— murmuro demasiado confundido —Te juro que siento que te he visto ya… pero bueno.

Ella suelta un suspiro que juro que fue de alivio. Fue tanta mi abrumación mental por el asunto que no recordé hablarle sobre el tema de su nombre real. Odio andar tan descuidado. Mierda.

&

Salimos de la oficina grande todos juntos. Isadora camina a mi lado con mucha seguridad, igual que yo, con la cabeza bien alta. Detrás vamos Oliver y la pelirroja Thania. Me dedico a mirar todo el sitio cuando salimos. Es precioso de verdad. Adrianne y Tom no sé dónde se han metido porque no los veo por ningún lado, así que me centro en planificar algunas cosas desde ya. También tengo que preparar mi look y todo lo de los invitados. No quiero marrones aquí.

—Este lugar es fascinante— murmuro flipado cuando llegamos a la zona de la piscina.

—Muchas gracias— responde Isadora con un tono de voz súper calmado y tranquilo —Mi madre lo construyó precisamente para causar este tipo de impacto en las personas que decidieran hacer sus reuniones aquí. Y lleva el nombre de algo muy importante para ella.

—¿Puedo saber el qué, señorita Monterreal?— le pregunto con mucha educación.

Ella suelta una risita suave mientras asiente con la cabeza. —Su hermano menor, mi tío Bernabé, tenía una pequeña banda con un grupo de amigos. Eran cuatro en total. Tocaban en bares y la gente iba solo a verlos porque eran muy buenos, en una tuvieron la oportunidad de que un productor musical de Estados Unidos los oyera. Les dijo que los haría famosos y bueno, mi tío decidió irse de casa— me empieza a contar —Tenía dieciséis apenas, mi abuela no quiso pero él acabó escapando y bueno… se fue junto a los demás y en el camino sufrieron un accidente donde mi tío, al ser quien manejaba, murió.

Oh… qué triste. Y lo digo en serio, ¿eh?

—La banda que tenía se llama como este lugar… «Devilish»— sigue diciendo con algo de pena en la voz —Mi madre le puso así en su honor.

—Ouh, qué mal, lo siento…— murmuro —Igual, me parece bonito que haya nombrado este lugar como algo que muy seguramente era importante para tu tío.

—Ah sí…— ella sacude ligeramente la cabeza en aprobación —Mi tío amaba esa banda, y moría por ser famoso y cantar. Pero murió antes de siquiera intentarlo, y su muerte trajo mucho dolor para la familia. Yo estaba muy pequeñita cuando sucedió, pero tengo recuerdos de él. Mi madre y él eran muy unidos.

—Me lo imagino— comento —¿Y tú tienes hermanos?

—Oh, no, no. Soy hija única, nunca tuve esa posibilidad de tener hermanos, aunque siempre quise tener uno, ¿eh?

Yo hago una mueca con los labios. —Yo también soy hijo único, pero adoro serlo. Me encanta tener toda la atención de mi papá para mí, no me gustaría que llegue un bastardito a quitarme eso que solo debe ser mío.

Ella se ríe. —¿No quieres hermanos? ¿Por qué?

—Porque yo ya estoy grande, cumpliré diecinueve y que mis padres se pongan a reproducirse de nuevo y traigan a otro bebé al mundo sería una catástrofe para mí. Yo lo tengo todo. Y la herencia asegurada solo y exclusivamente para mí, no quiero compartirla, no quiero compartir lo que tengo con nadie— es mi respuesta —De tan solo pensarlo me siento horrible. Realmente no quiero hermanos, prefiero seguir siendo hijo único.

—Eres todo un consentido, ¿no?

Sonrío ligeramente y asiento en respuesta. —Sí. Digamos que desde chiquito he tenido lo que siempre se me daba la gana. Mi papá me cumple hasta el más mínimo de mis caprichos, incluso a estas alturas de la vida. Me dice que él trabaja solo para darme a mí todo lo que quiera y que tenga una vida donde no me falte nada.— suelto un pequeño suspiro de satisfacción —Mi abuela me consiente y alcahuetea todo. Tengo a mis tías gemelas, que me enseñaron a ser bien verga. Fueron mis profesoras…— Isadora comparte mi sonrisa en todo momento —Mi abuelo también me consiente, aunque él sí es serio conmigo cuando tiene que serlo. No soy un angelito después de todo… lo parezco, pero no lo soy.

—Vaya…— dice ella encantada, cosa que me gusta también.

—Y por último, pero no por eso menos importante, está mi tío Tom— mi corazón empieza a latir a mil por hora al pensarlo, y no solo eso, también siento maripositas en el estómago. —Él es todo para mí. Es algo así como mi escudo, mi protector. Me cuida, me consiente también, soy su sobrino favorito, tenemos una relación muy bonita… aunque casi se va a la mierda por una idiotez suya, que ya le perdoné pero no del todo.

—Esas son tus personas importantes, ¿verdad?— asiento con la cabeza —¿Y qué hay de… tu madre?

Bufo. —Ella es tan…— hago una mueca despreocupada con los labios sin saber por dónde empezar —No sé, tan anticuada, enojona, amargada, no me entiende y yo tampoco a ella. Es decir, no congeniamos— contesto con algo de tristeza —Ella no es como la madre que yo quisiera tener. Siempre está para recordarme lo malo que hago, como si no viera las cosas buenas.

—¿De verdad?

—Hujum…— hago un pucherito con los labios —Las mamis de mis amigas siempre están para ellas, salen de compras con ellas, van al spa, hacen cosas de mujeres juntas. Ven a sus hijas como ellas mismas y se sienten orgullosas de ellas. Pero mi mamá no es así, ella es tan poco afectiva… no sé si le incomoda que yo, aparte de gay, sea femboy.— susurro —No le gusta como soy, como actúo, como me expreso. Si hago algo está mal, y si no lo hago también. No la comprendo y ella tampoco a mí. Es como si no tuviéramos esa conexión que tiene una madre con su hijo…

A veces pienso que no me quiere realmente.

Isadora me mira con tristeza apenas reflejada en sus ojos y en su expresión. Como si realmente le doliera lo que le estoy diciendo. ¿Ella empatiza con lo que siento?

—Lo siento mucho…— me dice con verdadero pesar —Debe ser horrible para ti vivir con ella, ¿verdad?

—Lo es…— confirmo. Pero no me permito sentirme triste por eso, el desprecio de mi madre conmigo es algo que ya acepté desde hace mucho tiempo —Pero bueno, ¿qué edad tienes? Perdón que te lo pregunte, pero te ves muy joven…

—Ay, gracias…— dice coqueta —Tengo treinta y cuatro años.

Ella no se ve de treinta y cuatro. Se ve más joven.

—Igual que mi madre— comento —Tienes la misma edad que ella, pero no pareces tenerla.

—¿Por qué?

—Ya lo dije, te ves más joven. En cambio, mi madre se ve más mayor de lo que dice su edad. Yo creo que me miente…

Isadora suelta una carcajada al instante. —Es cuestión del cuidado de la piel. Yo soy muy vanidosa, me gusta lucir increíble todo el tiempo. ¿Y sabes qué? Mi papá también me consentía mucho, muchísimo. Yo era su princesa. Creo que es algo que tenemos en común, ambos crecimos recibiendo mucha atención por nuestros padres.

—No es lo único, ¿eh? Yo también soy muy vanidoso— le digo y ella asiente sorprendida por mis palabras, soltando un «¿en serio?» —Me amo a mí mismo, ¿qué te puedo decir? Mis tías gemelas me enseñaron que yo debo preocuparme en ser hermoso. Ellas tienen un dicho: «las lindas no estamos ocupadas en la vida de nadie, estamos ocupadas…

—…siendo lindas y listo.»— completó ella al unísono conmigo. Parpadeo sorprendido —Ese es mi lema.

—Ay, ¡¿en serio?!— compartimos una risa breve —Yo lo tengo grabado en la memoria, fueron mis maestras y por ellas soy tan perfecto. Irradio mucho brillo, tanto que muchas no lo soportan… tengo un par de ardidas que no se sacan mi nombre de sus sucias bocas, ¿puedes creerlo?

—Es lo que pasa cuando ven algo que nunca podrán llegar a ser— me dice ella y yo confirmo sus palabras.

—Pero yo no las considero enemigas, ¿eh? Hay una que me odia por un hombre…

—No puede ser…

—¡Te juro que sí! El chico va, se aprovecha de mi borrachera, me besa, piensa que tiene oportunidad conmigo, deja a la novia diciéndole que me prefiere a mí, y ella me coge rabia por eso— chisto con la boca, negando con la cabeza mientras recuerdo a Jackeline. Esa perra ridícula —O sea, ¿qué culpa tengo yo de que ella no sea lo suficientemente guapa como para mantener a un chico con ella? Por Dios, además, su novio no era para nada guapo… te juro que cuando me enteré de que me besó me dio asquito…

—¿Ella te odia por un hombre que solo a ella le parecía guapo? Eso ya es demasiado estúpido…

—¡Eso mismo he pensado durante estos años!— exclamo entre risas —Una mujer que pelea por hombre necesita con urgencia clases sobre cómo usar la dignidad que te dan al nacer, el amor propio y conocer el concepto de la autoestima.

—Así es, pero… hay mujeres que no conocen ese idioma, y dan vergüenza…

—Son bien guarras— le digo yo, de acuerdo con su comentario —Yo jamás me pelearía por un hombre. Ellos se pelean por mí, que es diferente…

—Y es que así debe ser— musita con seriedad —Me encanta tu personalidad.

—Gracias, no a todos les gusta.

—Pues a mí me parece maravillosa.

Ay.

Con mi sonrisa intacta, le pregunto: —¿Tienes pareja?

—Tuve.

—¿Y qué pasó?

—Malentendidos— me dice —Me dejó por irse con la perra que creí mi mejor amiga. Lo he odiado a él, principalmente a él, durante muchos años porque pensaba que había jugado conmigo. Yo tenía quince y él dieciséis. Me rompió el corazón pero, todo fue un malentendido y hasta ahora me estaba enterando de eso. O sea, diecinueve años después…

—¡¿Diecinueve?!— joder, qué horrible —¿Y lo piensas perdonar?

—No sé…— bufa —Ni siquiera había pensado en eso. He estado enfocándome en otra cosita que para mí es un tema más importante que pensar en perdonarlo.

—¿Y qué es?

—Recuperar a mi hijo.

—¿Tienes un hijo?— pregunto con absoluta sorpresa. Ella no se ve como alguien que tiene un hijo, ¿o es porque yo no sé mucho sobre esos temas de las mujeres después del embarazo?

—Sí, pero pasaron cosas que no nos dieron la oportunidad de tener una relación bonita de madre a hijo. Pero estoy intentándolo. Creo que se me da muy bien…

—Qué afortunado es tu hijo…

—¿Lo crees?

—Hujum…

Y soy muy sincero.

En el resto de la tarde estuve hablando con Isadora, no puedo creer lo fácil que me fue desenvolverme con ella. Me contaba muchas cosas suyas que me hicieron pensar que tenemos mucho más en común de lo que pensaba. Y lo mantengo. Ella y yo tenemos personalidades muy parecidas. Como el gusto en la moda. En destacar. En despilfarrar pasta. Y en otras cosas más.

Mientras hablábamos, como si fuéramos amigos de toda la vida, yo iba dándole a Oliver ideas para hacer en mi cumpleaños y ella me daba sugerencias también que me resultaron fascinantes.

Cumpliré diecinueve y quiero que mi fiesta demuestre que no me importa mi edad, yo voy a seguir disfrutando de todo al cien. Quedé con Isadora de vernos nuevamente dentro de dos días, con el fin de seguir viendo qué más puedo agregar a la lista de preparaciones para la fiesta. Ella tiene que estar presente porque al ser la dueña, debe estar al tanto de todo y a mí me gustaría tener una vez más su compañía porque realmente me agrada. Me pone feliz. No sé, ella me devolvió esas energías que yo no tenía por el tema de mi malestar.

Quiero que siga dándome sus ideas tan locas como las mías. Solo que ella es una adulta pro max, así que es muchísimo mejor para mí que apenas voy entrando a ese campo de la adultez.

Tom y Adrianne se integraron tras andar desaparecidos, seguramente poniéndose de acuerdo con la mentira que están manteniendo ambos. Porque sí, todavía recuerdo el nerviosismo cuando le dijeron a mi madre sobre la dueña de Devilish. Y sí, voy a conseguir la información que necesito interrogando a Adrianne.

La conozco tan bien que sé qué puntos debo tocar en su mente. Repito: ella es muy descuidada.

Ahora, sobre mi malestar, espero que se me pase pronto y no se alargue mucho. Porque yo tengo que estar sanito para cuando llegue mi cumpleaños.

Continúa…

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por unicornlitz

Escritora del Fandom

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