
Fic TOLL de unicornlitz
Capítulo 37
Pov’s Tom
-Momentos antes-
Apenas salgo de la oficina, agarro a Adrianne del brazo y la obligo a caminar lejos de ahí, haciendo oídos sordos a sus grititos de protesta por lo brusco que he sido. Prácticamente he tenido que arrastrarla para que saliera, mientras me soltaba preguntas de por qué coño mentí con el nombre de Isabella y dije que «Isadora». Es una pesada de narices. Al menos pilló mis señales antes de que la liara parda del todo delante de Simone.
La llevo a cualquier rincón del sitio donde no haya empleados dando vueltas, donde estemos solos, y la suelto. Ella se sacude rápido, se arregla la ropa con un puchero en los labios y el ceño fruncido.
—¿Por qué me has traído aquí?— me suelta cruzándose de brazos —Y encima tan bruto, mira, me has dejado las marcas, joder— me enseña el brazo y sí, en el antebrazo tiene la marca clarísima de mis dedos. Pero yo ni me inmuta —¿Qué te pasa? ¿Por qué me miras tan serio? ¿He hecho algo mal o qué?
—Casi— le contesto.
Ella abre la boca indignadísima, levantando las dos cejas —¿Cómo que «casi»? ¡He hecho todo lo que me has pedido, Tom! Te cuento cada decisión que va a tomar Bill, y conseguí que eligiera Devilish como uno de los mejores sitios para celebrar su cumple porque me lo pediste tú. ¡Además de que me siento como una traidora de mierda!
—No eres una traidora, haces bien tu curro como mi chivata… solo eso. No estás haciendo nada malo— le suelto con un bufido un poco cabreado —Serías traidora si le contaras cosas de Bill a alguien que él considere su enemigo… pero yo soy…
—Su ahora «novio», ya lo sé— levanto las dos cejas porque me ha pillado la respuesta antes de que la dijera. Ella ve la cara de flipado que se me ha quedado y resopla, poniendo los ojos en blanco —Bill me lo cuenta todo, ¿vale? Y obviamente me ha contado que ya os habéis arreglado y que ahora sois novios oficiales. Aunque todavía hay terceros, como la lechuga marchita y Evan— ya me he acostumbrado a que llame así a Heidi.
—Qué bien…— murmuro sin ninguna emoción.
—De una vez te digo que él está súper feliz, así que no la cagues…
Y justo por eso todavía no quería pedirle perdón y que las cosas entre nosotros se arreglaran del todo. Todavía tengo que solucionar el tema con Simone y de verdad que no quiero hacerle más daño a Bill, él confía en mí a muerte pero si le hago daño otra vez no creo que me perdone nunca. El rollo es que no sé qué va a hacer Simone cuando la confronte con lo de Isabella. Es algo que tengo que hacer yo sí o sí. Aunque mi mamá insiste en ser ella…
—Escucha, necesito que sigas manteniendo eso de que la señorita Von Stein es Isadora Monterreal, ¿vale?— le pido con calma y ella arquea una ceja confusa, frunciendo un poco el ceño.
—¿Por qué?— pregunta —¿Sabes que esa señora es hija de una pareja que fue amiga de tus padres?— ay no, ¿y esta niña cómo coño sabe eso? —Bill y yo estuvimos mirando el álbum de fotos de tu familia, y vimos eso. Al principio no recordaba que Isabella Von Stein era el nombre de la señorita «Isadora», no lo recordaba hasta que Bill me lo hizo recordar y bueno, tú me hiciste mentir.
—¿Por qué estaba Bill mirando los álbumes?
—Porque presiente que le están ocultando algo, ¿y sabes qué es lo raro? Que la señorita Von Stein de joven se parece un huevo a Bill, yo iba a decírselo, pero sé que me habría tomado por loca. Aunque es evidente. Se quedó con una foto de ella que sacó de uno de los álbumes, piensa preguntarle a la madre quién era. Al parecer eran amigas de pequeñas. Pero la señora Simone nunca había mencionado a la señora Von Stein— Adrianne habla a toda hostia, pero aun así consigo pillarlo todo. Y obviamente me entra el pánico —¿Por qué me hiciste mentir, Tom?
No le contesto porque tengo la cabeza hecha un puto lío.
¿Cómo que Bill sospecha que le ocultan algo? No lo entiendo. Yo le dije que el tema era complicado pero que se lo contaría algún día, ¿qué le llevó a ir a buscar los álbumes de fotos familiares? No puedo pensar con claridad porque mi mente está clavada en algo importante.
Bill sabe de la existencia de los Von Stein.
De Isabella.
Tiene una foto de ella.
Y le va a preguntar a Simone sobre su amistad con ella.
Joder, eso no me mola nada de nada. Sin embargo, sé que nada de lo que yo haga va a hacer que cambie de opinión. Si lo paro, él irá encajando piezas una a una y llegará a la conclusión de que Isabella tiene que ver con el secreto que le ocultan. Y Bill no puede saber la verdad todavía. No con Simone presente. No si existe la posibilidad de que acabe odiando a Jhörg y a mis padres por ocultarle cosas tan gordas. Y a mí por no habérselo contado desde el principio. A Simone no la puedo subestimar, está loca y es capaz de hacerle algo a Bill si ve que puede joder el amarre que le hizo a Jhörg.
Miro a Adrianne después de pensarlo un montón y la agarro por los hombros, mirándola fijo a los ojos.
—Presta mucha atención a lo que te voy a decir— le susurro rápido —Ni de coña menciones que la dueña de Devilish es Isabella Von Stein, ¿entendido? Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera Bill, pueden saber esto, ¿vale? Sobre todo Simone. Si ella se entera, mis planes se van a la mierda.
—P-pero…
—No preguntes de más, Adrianne. Cuanto más sepas, más riesgo hay de que Simone se entere y es justo lo que tengo que evitar, ¿sí?— la suelto y cojo aire para seguir. Me estoy poniendo demasiado nervioso —Bill se ha dado cuenta de que mentimos, lo conozco y sé que está dudando de nosotros. Por favor, si te acorrala a preguntas, no le digas nada. Tiene que creerse que Isadora Monterreal es el nombre de la dueña de esto— señalo vagamente el sitio haciendo un circulito con el dedo —Lo mismo con Simone, Jhörg, todos… absolutamente todos.
—No entiendo…
Bufo —No tienes que entenderlo, todavía no… solo haz lo que te pido, ¿estamos?
—Debo mantener oculto el verdadero nombre de la señora dueña de aquí— repite despacito y yo asiento con la cabeza —Sobre todo de la señora Simone, pero quiero saber, ¿por qué? Al menos dime algo pequeño. ¿Qué puede pasar si la señora Simone se entera de la señora Isabella?
—Algo muy jodido, Adrianne— le respondo —A partir de ahora, si te preguntan, la dueña de Devilish es Isadora Monterreal. Tenemos que mantenerlo así hasta que llegue el cumple de Bill, ¿vale?
—Vale— me dice y suelto un suspiro de alivio porque veo que me ha entendido y va a cooperar como hasta ahora —Pero no creas que mi silencio va a ser gratis, ¿eh? Deberías darme algo a cambio por mi bondad y buena voluntad, ¿oyes?— se cruza de brazos y yo chisto al verla con esa pose de diva —Y no me hace gracia, hablo en serio…
—Te pagaré, vale… pon un precio…
—Mil euros…
—¡¿Mil euros?! ¿Me ves cara de millonario o qué? Mi sueldo es menos de lo que tu papi te da para el almuerzo, mocosa.
Además de que debo dejar algo para el cumpleaños de Bill.
—Mi papá no me da para el almuerzo, señor. Ya salí del instituto, voy a ir a la uni pronto… a la misma que Billie, para estar juntos y felices. Así me aseguro de que ninguna otra perra se atreva a quitarme el puesto de mejor amiga— qué tóxica la tía —Tú dirás… mil euros, o nada…
—Vale— digo a regañadientes —Tendrás tus jodidos mil euros, pero tómatelo en serio, ¿eh? Es importante…
—Tranquilo, sé manejar cosas importantes de alto riesgo… seré una tumba— y acto seguido hace el gesto de cerrar una cremallera con los dedos índice y pulgar pasándolos por sus labios —Nadie sabrá que Isadora realmente se llama Isabella. Lo prometo.
—Bien, ahora volvamos— mientras caminamos de vuelta, ella se queda pensativa dando pasitos lentos. Cuando veo que no va al mismo ritmo que yo, me paro y me giro a mirarla. Se ha quedado plantada, mirando al suelo, pensativa —¿Qué pasa ahora? ¿Quieres mil euros más o qué?
—Eso sería una buena idea.
—No, no lo sería.
Se ríe —No, solo recordaba que hay algo que no te he contado— me dice y yo pongo toda mi atención en ella —El novio de Bill… el otro novio— rectifica —Evan, llega hoy aquí.
No sabría describir mi cara, pero está lejos de ser de alegría —¿Qué?
—Sí, Bill me lo dijo.
Ese mocoso va a oírme. Sé perfectamente por qué ha hecho esto, lo sé. Evan no debería haberse venido para acá, él lo sabe.
&
Cuando volvimos, Isabella y Bill estaban debatiendo un par de cosas para la fiesta. Ella le soltaba sugerencias tan locas que a Bill le parecían flipantes, como eso de contratar strippers. Joder. Eso no me ha molado nada de nada pero sé que Isabella se lo sugirió para joderme a mí por haber preñado a su hijo, y Bill aceptó también para joderme porque creo que le mola verme de mala leche.
Ellos dos son tal para cual. No por nada ella es su madre y él su hijo. Mierda.
En todo el rato no hago más que ir detrás de los dos, oyendo qué hacen, qué deciden, qué posponen, qué añaden, qué quitan, qué vuelven a añadir. Con sus dos asistentes pegados a ellos y Adrianne diciéndole a Bill que sería buena idea que él haga una coreografía con bailarinas y un bailarín para que hagan algo llamado «el sándwich» y no sé qué coño es eso. Pero Isabella lo aprobó diciendo que eso sería una idea grandiosa. Y si ella lo aprobó obviamente no es una idea grandiosa. Y si Bill dice que sería fabuloso, significa que no es fabuloso. Joder. Mierda. Joder.
Cuando pude estar a solas con Isabella, lo primero que hicimos fue darnos un abrazo de yerno a suegra.
Nah, mentiras.
Ella me agarró de la oreja y ahora mismo me tiene reprochando del dolor.
—¿Por qué tenías que ponerme «Isadora»?— me interroga y clava sus uñas en mi pobre oreja. Genial. Me siento como un adolescente otra vez. —¡¿Qué coño?! Estas demente…
—Fue lo que se me ocurrió en el momento, ¡auch!— me quejo de nuevo cuando aprieta más fuerte —¡Te lo juro, joder!
—¿Y no podías pensar en otra cosa?
—¿Pues qué tiene de malo, Isabella? Es solo un nombre…
—¡Es nombre de puta, Thomas!— exclama rabiosa en un susurro —¡De puta! Y yo estoy muy lejos de ser eso, ¿sabes a quién sí le quedaría perfecto?
—¿A-a quién?
—A la maldita de tu hermana, a la que voy a dejar sin cabello y en un manicomio encerrada hasta que pierda la cordura mientras le restriego en la cara que no pudo ni podrá contra mí nunca— gruñe antes de soltarme. Y rápidamente me sobo la oreja. No imagino lo roja que debe estar, miro mal a mi suegra —¿Por qué le mentiste sobre mi nombre a mi bebé? No entiendo.
—Y no me has dejado explicarte— refunfuño, pero ella se cruza de brazos y me mira tan seria que me hace arrepentirme de haber refunfuñado —Es que iban a decirlo delante de Simone. Así que tuve que evitarlo. Ella todavía no puede saber de ti, sería riesgoso y no pienso permitir que le haga algo a Bill. Así que me toca sacar la herramienta misteriosa de Mousquerra— musito, dándole carpetazo al asunto —Agradece que tienes a un yerno que resuelve.
—Tú eres bien idiota, ¿no?
—Quizás, igual no me importa.
Suelta una risita nasal mientras niega con la cabeza —Al menos seré Isadora por menos de dos semanas. Mantén todo en orden hasta que llegue el día del cumpleaños de mi bebé y Simone se lleve el golpe del jodido martillo.
Sonrío ligeramente —¿Qué tal la charla con Bill?
—Ay, estupendo. Lo amo tanto, es tan hermoso. No sabes lo mucho que me costó contenerme de darle un gran abrazo y cogerlo a besitos— me dice con mucha emoción —¿Puedes creer que se desenvolvió conmigo como si me conociera de años? Fue increíble, me contó muchas cosas y sé que tiene un novio llamado Evan, que llevan un año de relación, y que hay una tal Sophie que lo odia porque le jodió el compromiso que tenía con Evan pendiente. Que le gusta mucho Britney Spears y Dua Lipa. Sus gustos por la moda son iguales a los míos. Y también sé que ama las manzanas, igual que Jhörg. Le tiene miedo a las arañas, hasta la más pequeña. Como un elefante a un ratón… y sé que le vale verga lo que opinen de su vida. ¿Puedes creer que tiene a otra tonta odiándolo por un chico que no es para nada guapo? Me ha dicho que por culpa de ella lo expulsaron del instituto donde estaba y por su historial no querían recibirlo en ninguna otra institución. Jhörg tuvo que hacer de las suyas para que lo aceptaran. También me ha dicho que ama a su papá con todo su ser, pero que Simone es una auténtica petra con él. Pobre mi bebé, vivió toda una mierda desde chiquito. Cuando lo tenga conmigo voy a recompensarlo por todo eso…
Habló tan rápido por la emoción que le desborda, que apenas le pillé lo último que dijo.
—No creo que sea buena idea consentirlo más…
—Tú cállate.
—Okay.
&
—¿Cuándo ibas a decirme que tu noviecito llega hoy aquí?— le pregunto rápidamente a Bill.
Hace un rato llegamos a la hacienda, y él subió rápido a su habitación porque le urgía darse un baño. Se sentía sudoroso y él odia sentirse así. Obviamente mientras se duchaba yo me quedé en su habitación esperándolo. Al parecer, va a pasar lo que queda del día con su asistente planificando a quiénes van a contratar para la música de su fiesta de cumpleaños.
Cuando salió, lo hizo tapándose todo el cuerpo con un albornoz negro. Y el pelo húmedo recogido en una toalla. Bill sin nada de maquillaje es todavía más guapo que cuando lo lleva. Es demasiado mono.
Bufa y pasa de mí, caminando hacia el armario para buscar qué ponerse. —¿Quién te ha chivado?— me suelta.
—Eso no importa, solo dime si es verdad o no.
—Pues sí, es verdad— me dice como si tal cosa, dándole la vuelta a una prenda que tiene en las manos y a la que ni caso le hago. Solo me fijo en su mirada tranquila. Esa calma me cabrea todavía más —Está a una hora de llegar, al pobre le pilló la tarde.
—Se suponía que él no debía venir, Bill.
—Lo sé— suspira con fastidio —Pero se me olvidó decirle que ya no viniera, Tommie— se acerca a mí haciendo un puchero con los labios —El sexo contigo me dejó tan reventado que se me pasó comentarle que ya no lo necesitaba. ¿Me perdonas? Te juro que no lo hice a propósito.
Me está mintiendo, pero me obligo a creérmelo. O bueno, no, mi corazón se rinde a sus gestos de niño arrepentido. Le creo lo que es obviamente una mentira, pero, ¿a quién le importa?
—Lo que me mosquea es que no me lo hayas dicho, Bill— le digo, soltando un resoplido resignado. No puedo estar enfadado con él.
—¡Iba a hacerlo! Pero también se me pasó. Últimamente ando muy despistado, además de cansado y harto— supongo que eso es por el embarazo. Por cierto… voy a tener un hijo con Bibi. Un bebé, o una bebé, con sus mismos ojos, sus mismos labios, cejas, cara, forma de ser. De verdad que me hace ilusión tener un hijo o hija con el peque que es dueño de todo mi amor. Tengo que cuidar mucho a Bibi —Perdóname.
—Vale…— y cuando oye eso, suspira aliviado y luego empieza a mirar a los lados. Cosa que me deja flipando. ¿Delirar también es síntoma de embarazo? —¿Qué buscas, Bill?
—Mi dignidad— me responde y su respuesta me deja alucinando. ¿Qué? —Con eso de pedirte perdón siento que la dejé caer, pero mira…— señala un punto en el suelo, se acerca, se agacha, recoge algo que obviamente no se ve y sonríe aliviado —Ya la encontré.
Bill me preocupa.
—Ah, qué bien— le digo y le sonrío, acercándome ahora a él —Aunque eso de que tu noviecito esté aquí, no me mola nada de nada.
—Si te sirve de consuelo… solo te amo a ti, con él sería solo sexo— dice con un tonito burlón que me deja de nuevo de mala leche.
—Qué mal chiste.
—¿Quién dijo que lo era?
—No quiero que ese te ponga las manos encima, ¿entiendes? Como me entere de que ha pasado algo entre vosotros, vamos a tener un problemón tú y yo, Bill— le aclaro muy serio. Él parece encantado con mi actitud. Porque asiente, mirándome con esos ojitos de gatito y una sonrisita en los labios —¿Entiendes? Estoy hablando muy en serio, Bill.
—Sí entiendo…— alza las manos, pasando las palmas por mi pecho, sintiendo la suavidad de la tela de mi camisa —Supongo que seré castigado. Por eso voy a portarme muy bien…— su voz se pone melosa, mientras sus manos suben por mis brazos, hombros, hasta enroscarse en mi cuello —Me encanta cuando eres así de dominante, ¿eh? Me pone malísimo…
—No me digas…
—Sí te digo…— acerca su cara a la mía, la punta de su nariz roza la mía suave. Con mis brazos lo abrazo por la cintura con cuidado, saber que Bill está desnudo ahora y que solo lo cubre el albornoz, me pone también a mil. Siento cómo descargas eléctricas me recorren todo el cuerpo —Quiero follar contigo otra vez.
—»Hacer el amor»— rectifico.
—¿Eh?
—Dilo.
Sonríe con picardía antes de acercar su boquita a mi oreja. Siento su aliento suavecito y calentito rozando ahí, y automáticamente lo acerco más a mí, apretándolo ligeramente por la cintura —Quiero que me hagas el amor, Tommie— me susurra con su voz suave ronca y melosa. Cosa que me hace sonreír con suficiencia —¿Vas a negarte otra vez? Dilo y espero a Evan.
Chasqueo la lengua —Si te acuestas con él…— tomo su cara entre mis manos —Estarías siéndome infiel, Bill.
—No, quien lleva los cuernos es mi pobre Evan. Porque él es mi novio real, lo nuestro…— nos señala a ambos —Aún está oculto.
—No mezcles las cosas. Lo tuyo con él es muy diferente a lo que tienes conmigo, y no tienes que ir a buscarlo— le digo rápido —Me tienes a mí, no hagas que me cabree. No lo menciones más, ¿entendido?
—¿Qué pasa si te hago cabrear? ¿Vas a follarme duro como antes cegado por la rabia o qué?— pregunta con un brillo lascivo en los ojos mientras se relame los labios coquetamente. Dios mío, pero Bill no tiene llenura, coño —Si es así, entonces sería algo increíble hacerte cabrear ahora.
—Nada de eso— le respondo —No quiero que estés con Evan, ¿listo?
—¿No podemos tener un trío?
—¡Obvio que no, Bill!— exclamo, terriblemente alarmado por su sugerencia.
—¿Entonces nunca voy a saber qué se siente tener dos pollas penetrándome?— hace de nuevo un puchero con los labios —Qué tristeza.
—No puedes estar hablando en serio.
—Es otro de mis sueños frustrados.
—Sueños de lunático será.
Frunce el ceño —¿Me llamas loco?
—No. Para nada— aclaro rápido. No quiero que me monte un berrinche ahora —¿No quieres chupármela antes de que te la meta?
—Mmm… vale, solo porque quiero mi cremita facial y tomar un poco de leche…
Bill realmente es un lengua sucia. Es lo que lo hace más sexy de lo que ya es.
Continúa…
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