Fic TOLL de unicornlitz

Capítulo 47

Pov’s Adrianne

¡Iiiiihhhh! Por fin tengo la posibilidad de hablar y expresar cómo me siento. ¿Cómo se supone que debo hacer esto? ¡Es que mi Billie es siempre quien maneja todito! Pero ahora que se ha descuidado es mi turno. ¿Debo presentarme? ¿No? ¿Ya me conoceis? ¡Ja! Obvio que debeis conocerme. Si soy el amor de Billie. Evan y Tom creen que son ellos, pero no, soy yo. La única e inigualable, joder.

Buff, qué tontos e ilusos.

En fin.

—¿Me estás oyendo, Adrianne?— oh, sí, sí, sí.

He recordado que tengo a Evan frente a mí, el segundo novio de mi mejor amigo. El mango a la mangú.

Pongo los ojos en blanco. Decir que Evan me agrada sería mentir, porque no me agrada en absoluto. Es que, ay, es tan pero tan insoportable. Y bueno, yo tampoco le agrado, no me lo ha dicho pero lo presiento. Tengo mi sexto sentido activado después de dejarme de Andreas, ay. —Perdón, ando algo distraída— es mi respuesta. Es que no soporto que me hablen mientras estoy pensando en algo porque después olvido lo que estaba pensando y es difícil recordarlo porque me vienen otras cosas a la mente. Ahg, qué lío. —¿Qué me decías, tío?

—¿Tom no habló contigo?— pregunta confundido.

A lo cual yo frunzo el ceño —¿Hablarme de qué o qué?— le pregunto de vuelta. No he hablado con Tom desde esa vez que me contó sobre guardar el secreto de la señora Isabella, ese en el que nadie puede saber ese nombre. Todos deben pensar que es Isadora, ¿por qué? ¡No me quiso decir! Pero sin querer acabé por contárselo a Billie. ¡Es que él me enreda! Suelto un suspiro —Ando perdida, ubícame. ¿Por qué te refieres a Tom de esa forma?

—¿De qué forma, tía?

—Pues así, con confianza.

—Sí, ya veo… no te habló de ese tema— susurra con disgusto y se cruza de brazos. —Tom me contrató hace dos, casi tres años, para cuidar que Bill no hiciera de las suyas en su ausencia.

Me cubro la boca al instante con las manos, soltando una exhalación de sorpresa. ¿O sea que Evan sabe sobre el tema que Tom no me quiso contar? Es que, Dios mío, qué enredo. Si Bill se enterara de que Evan es prácticamente un espía contratado por Tom, que le pagó por entrar en su vida y evitar que estuviese con alguien más, se pondría furioso. Porque a él no le gusta que lo anden controlando. Él es un alma libre, como bien suele decir, un perro desatado. Ay… es que Tom hace unas cosas, joder.

—¡Alaaaaa!— exclamo, mi voz se oye amortiguada porque mis manos se presionan contra mi boca con fuerza —¡No me lo creo! ¡¿Me hablas en serio?!

—Ay, mujer…— masculla, llevándose las manos a los oídos —Qué tremendos gritos das.

Bufo —Jódete, ¿qué esperabas? ¿Que me riera?

Él pone los ojos en blanco —Eso ya no importa, aquí lo relevante es que ya terminé mi trabajo. En pocas palabras, él quiere que salga de la vida de Bill, ya cumplí con mi deber que era mantenerlo al tanto de lo que hacía— me dice, acomodando su cabello con una de sus manos descuidadamente —Y como él no me dio una idea de cómo hacerlo, me dijo que hablara contigo y buscara una solución.

¡Genial! Ahora Tom no solo quiere que yo le ande dando información sobre lo que piensa hacer Bill, no, ni tampoco le basta con obligarme a ocultar algo cuando soy malísima ocultando cosas. Sino que también quiere que ayude a Evan a salir de la vida de Bill, ¡pero si él lo metió en esto, entonces que lo saque! No, no, no, él quiere fijarse en otros temas y dejar los pocos relevantes al aire. Ay, es que me da coraje, ¿cómo se supone que le puedo ayudar? ¿Qué podemos hacer? Tiene que ser algo que enoje profundamente a Billie, y que le den ganas de querer terminarlo. Humm…

Me llevo una mano al mentón y pienso —¿Qué tal si le pides una relación abierta?— sugiero de la nada tras varios segundos de silencio. Evan alza una de sus cejas, sin comprender bien —Sí, sí, sí. Pídele tener una relación abierta.

—¿Y cómo?

—No sé, de la nada— le digo —¡Claro! Y entonces Bill se enojará mucho. Porque lo conozco y sé que pensará que eres un idiota. Solo él puede sugerir algo así, tú no, entonces eso servirá. Y yo ayudaré metiéndole cosas en la cabeza, ¡SÍ! Seré una cizañera. ¡Ay, soy grandiosa! ¡Choca esos cinco, Evan!— él, con una expresión de extrañeza en su rostro, levanta su mano y con retraso choca su palma con la mía.

—¿Qué pasa si eso no funciona?

—Pues tendremos que pensar en otras cosas, ¡operación romper con Billie! A darle…

Buah, esto será grandioso.

.

Pov’s Bill

Me he dado una ducha hace poco, aún tengo el pelo húmedo y por eso me lo estoy secando. Tengo un crop top de encaje negro puesto y la toalla atada a la cintura, dejando ver el tatuaje de estrella que tengo en el costado de la cadera. Sujeto el secador con facilidad y voy secándome el pelo, cuidando que las rastas no se estropeen, o sea, que no se enreden. Mientras tanto tarareo una canción por lo bajito.

Mañana tendré un día muy ocupado en Devilish, con Valerie haré la lista de los invitados que estarán en mi cumpleaños. Quiero que todo salga bien, no quiero chusmas en mi fiesta.

—Un gallo se enamoró perdidamente, de una pata que nadaba en la laguna… y ese gallo que era muy inteligente, a la pata le cantaba con la luna— tarareo bajito, pasando el secador por cada mechón de mi pelo. Observo toda mi silueta, porque me veo sexy, más sexy que nunca. Sin embargo, cuando enfoco mi mirada en mi vientre siento un escalofrío recorrer todo mi cuerpo divino y escultural. Porque a mi mente no vienen pensamientos guarros donde Tom está arrodillado frente a mí dándome placer, sino que viene ese sueño que tuve esta mañana. Es que de tan solo recordarme con una enorme panza, me siento paniqueado nuevamente. —Dios, ¿qué quiso decir mi abuela? ¿Puedes darme una señal o estás ocupadito ayudando a otros? Te lo pregunto, porque debes estar sanando a alguien, o no sé. Es que no me creo eso de que estás para todos en todo momento, ¡es extraño!

Un pucherito se instala en mis labios.

—Solo dame una señal. Una pequeñita siquiera…

No lo entiendo. Mi abuela no me dijo nada para confirmar lo que pasaba por mi mente en ese entonces. Pero tampoco me dijo nada para que esa duda se fuera, así que es complicado de cierta forma.

Suelto un suspiro —¡Dah! ¿qué más da?— digo resignado, alzándome de hombros para restarle importancia —El gallo empezó a nadar, y la pata a cacarear. El gallo empezó a nadar, y la pata a cacarear. Laralaralaila, quack quack… huhumhun…

Cuando termino salgo del baño tras recoger mis cosas y entro a mi habitación. Tiro todo en la cama, y me encamino hacia el armario. ¿Me pongo ya una pijama? ¿O espero a Tom en tanga?

Uy, no, no. ¿Cómo se me ocurre esperarlo en tanga? Qué oso.

¡Sin la tanga! Eso está mejor.

Pero, ¿qué me pongo encima? No quiero verme desesperado, tengo que hacerme desear porque Tom no puede tenerme tan fácil cada vez que quiera, ni siquiera ahora que somos novios. Elijo ponerme nada más un buzo negro mega holgado que me queda extragrande, me llega hasta medio muslo, así que es suficiente para cubrir mi enorme y bonito culo. No se notará la tanga de encaje. Vale, y me pondré el collar de cuarzo rosa, solo por esta noche nada más.

Al estar listo me echo un poquito de loción, solo un poco en el cuello y ya, con un olor suavecito para que Tom no se maree. Un olorcito a candy… sí. También me echo algo de gloss, de esos que tienen sabor, y escojo uno con sabor a cereza. Mis labios brillan bonito, me pongo unas medias blancas largas, y listo. Me tiro en la cama después de coger mi móvil para ver algunas cosillas y entretenerme mientras tanto.

Miro los mensajes de Oliver que no he leído en todo el día. Me dice que ya está todo listo en Devilish, solo falta que yo vaya y eche un vistazo. El menú ya se lo instruyó a las cocineras, solo me falta crear las tarjetas de invitación virtuales, ir de compras para ver qué me pondré. O puedo usar uno de los conjuntos que me trajo mi papá, no sé. También debo ir a verme con Jesse para que me arregle las rastas y me queden como nuevas. Mmhm, debo arreglar las canciones que quiero que se escuchen en la noche, también quiero que haya hombres supervisando cada esquina del lugar para que no haya invitados borrachos que arruinen algo o se ahoguen en la piscina por tontos.

Uy, aún quedan cositas que hacer.

«Gracias, todo está bien por hoy Oli… puedes volver»

Es el mensaje que le envío a mi asistente. Y recibo un: «entendido, joven.» Oliver es bueno haciendo su trabajo, por algo mi papá lo eligió como mi asistente. No solo por caribonito, ¿eh?

—Ay…— suspiro.

Me quedo viendo vídeos en TikTok, hasta que me aparece un vídeo de una pera y una manzana que son pareja, pero la manzana le es infiel a la pera con una berenjena rica, o sea, millonaria. Y dice que la berenjena le hace sentir cosas de manzana, mientras que la pera trabaja fuertemente para pagar los caprichos de la manzana. Entonces la manzana queda embarazada, y le dice a la pera que el hijo es suyo pero ella piensa que es de la berenjena. Sin embargo, cuando tiene al bebé fruta, se da cuenta de que es una piña bebé. Y resulta ser del doctor que la atendió en el parto. Pues al parecer, la manzana no solo engañaba a la pera con la berenjena, sino que también engañaba a la berenjena con la piña.

—Tremendo, ni yo me atreví a tanto.

Tonta manzana. En lugar de quedarse con la berenjena, que además de rico debía tenerla enorme. Digo, es de raza, ¿no? Las berenjenas deben tener su gran tamaño. Pero no, vino a quedarse con un doctor. ¡Un doctor!

Oigo que tocan a la puerta de mi habitación —Adelante— murmuro descuidadamente. Es que la frutinovela está buena, al parecer la manzana es mitómana, y quiere a los tres. Pero los tres están enojados porque todos llevaron cacho.

La puerta de mi habitación se abre y yo suelto una exhalación cuando la manzana dice:

—»Yo puedo soportarlos a los tres.»

Y no se refiere a carácter precisamente. Alaaaaa.

—¡Qué perra, esta es de las mías!— exclamo, sentándome de un tirón en la cama.

—¿Todo bien, Bill?— la voz de Tom hace que me olvide de lo intensa que está la frutinovela. Giro rápidamente la cabeza para verlo, lo observo llevando una franela de tirantes gruesos que deja al descubierto sus buenos brazos fuertes. Y un pantalón deportivo de pijama, ay, Tom tiene un abdomen tonificado y un pecho musculoso. Unas piernas igualmente musculosas y una carita que… ay… yo también puedo soportarlo a él y a Evan. Pero Tom no quiere trío. —¿Qué pasa?— me pregunta. Y es cuando me doy cuenta de que he puesto un pucherito en mis labios…

-«Pasa que quiero dos penes dentro de mí y saber qué se siente.»- pienso.

—Te estaba esperando, Tom— le digo, y luego me cruzo de brazos —¿Dónde estabas?

—Hablando con mi madre— me dice.

—Últimamente hablas mucho con la abuela, ¿no será más bien que me andas mintiendo y pones de excusa eso?

-«Al final no fue tan difícil. Ánimo, amiga, si yo pude tener tres, tú también puedes.»- dice la voz de la manzana en el vídeo que nunca pausé -«Ahora no solo recibo bendiciones por delante, sino también por detrás y en la boca. ¡Si lo sueñas lo consigues!»-.

Tom frunce el ceño —Bill, ¿qué clase de porno andas viendo?— me pregunta extrañado.

Yo lo miro indignado mientras pauso el vídeo y dejo el móvil sobre la mesilla de noche. —¡Yo no veo esas porquerías, Tom! ¡Esas cosas no son de Dios!— le digo a gritos bajitos —¿Cómo se te ocurre?

Él se ríe —¿Entonces qué mirabas?

—Una frutinovela…

—¿Una qué?

—Ay, olvídalo, no entenderías la frutivibra, eres de la era de los cavernícolas— le digo, moviendo mi mano en el aire para restarle importancia —Mejor ven a darme cariño, me hace falta.

—¿Te refieres a que quieres que vaya directo al grano y te folle?— me pregunta y yo asiento con la cabeza, mordiendo mi labio inferior con sensualidad. Él sonríe ladeadamente, acercándose a mí a pasos lentos cual depredador que ha encontrado una presa fácil y se la quiere devorar. Sólo que yo no soy fácil, pero sí una presa muy cara y exquisita que solo dos hombres han podido probar en este mundo. —Okay, bonito.

Pero esta noche puedo dejar lo difícil para después, tengo ganas, ¿okay? No me pueden juzgar.

Separo mis piernas, manteniéndolas flexionadas sobre el colchón mientras me dejo caer hacia atrás en la cama. A un lado todavía se encuentran el secador y la toalla que usé para secarme, pero no importa. Tom me mira detenidamente, mientras se sube encima mío, sin poner todo su peso, claro.

—Te demoras mucho, Tom, eso no puede volver a pasar— le digo, llevo mis brazos a su cuello para abrazarlo y atraerlo hacia mí. Dejo un besito húmedo, ruidoso y fugaz en sus labios —Tienes que estar aquí antes, no hacerme esperar tanto.

—Perdóname, no volverá a pasar, bebé.— Tom atrapa mis labios con los suyos y me besa brevemente, produciendo un chasquido cuando se separaron para verme con sus ojitos achinados —¿Me perdonas?

—Sí— digo con voz pequeña y una sonrisilla pequeña en mis labios, sonrisa que él besa.

Tom suelta una risita baja y melosa contra mi boca antes de devorármela de verdad. Me besa guarrísimo, metiendo la lengua en mi boca sin pedir permiso, húmedo y profundo, como si quisiera follarme ya solo con la lengua. Siento el sabor amargo de Whisky, señal de que estuvo tomándose una copita, y yo gimo bajito mientras le clavo las uñas en la nuca. Me chupa el labio inferior, lo muerde suavemente y vuelve a hundir la lengua, saboreándome con ganas.

—Joder, Bill… cómo me tienes.— gruñe con la voz ronca, separándose apenas unos centímetros para mirarme a los ojos.

No me da tiempo a contestar. Me agarra por las caderas con fuerza y me sube el buzo negro de un tirón hasta la cintura, dejando mi culo completamente al descubierto excepto por la fina tanga de encaje. La tanga apenas le supone un obstáculo, así que la aparta a un lado con dos dedos y escupe directamente sobre mi agujero, una vez, dos veces, antes de meter dos dedos gruesos de golpe hasta el fondo.

—Ahh, joder…— jadeo, arqueando la espalda sobre la cama.

—Tan desesperado siempre…— murmura con la voz ronca mientras los mueve dentro de mí, abriéndome sin piedad. Dios, que rico. No hay nada de delicadeza y me gusta —Pero esta noche te voy a dejar el culo destrozado, bonito.

Los mete y saca con un ritmo constante, curvándolos para rozar esa zona que me hace ver estrellas. Yo me retuerzo debajo de él, gimiendo cada vez más alto. Cuando añade un tercer dedo, un gemido largo y desesperado se me escapa de la garganta. —Oohh, sí, más… por favor…— suplico sin vergüenza.

Pero Tom saca los dedos de golpe, se baja el pantalón de pijama lo justo para liberar su polla gruesa, pesada y completamente dura. La cabeza ya brilla por el semen que resbala. Sin darme tiempo a respirar, coloca la punta contra mi agujero y empuja de una sola estocada brutal hasta el fondo.

—¡Hostia puta, Tom!— grito ahogado, clavándole las uñas en los hombros. —¡Amo lo grande que es!

Él no espera. Empieza a follarme fuerte, profundo y rápido, clavándome la polla con golpes secos que hacen que la cama cruja. Cada embestida es brutal, me llena por completo y me deja sin aire. Mis piernas tiemblan mientras él me agarra por los muslos y me abre más, follándome como un animal, hasta los huevos una y otra vez. El sonido húmedo y obsceno de su carne chocando contra la mía llena toda la habitación junto con mis gemidos.

—Así… toma toda mi polla— gruñe sin dejar de mirarme a los ojos —¿Esto es lo que querías, eh? ¿Que te folle como una puta?

—Sí… joder, sí… más fuerte— suplico entre gemidos, completamente entregado.

Tom acelera el ritmo, machacándome sin piedad. Me tiene las piernas flexionadas y abiertas al máximo mientras me folla como un animal. Cada embestida es tan profunda que siento que me llega al estómago. Mi polla dura roza contra mi abdomen con cada golpe, dejando un rastro de semen con cada resbalada. De repente me da la vuelta como si no pesara nada, me pone a cuatro patas y me la vuelve a meter de un solo empujón hasta el fondo. Me agarra del pelo con una mano y con la otra me azota el culo con fuerza varias veces, haciendo que la piel me arda.

—Grita más bajito si no quieres que toda la casa sepa cómo te estoy destrozando el culo— me advierte entre dientes, aunque sigue follándome aún más salvaje.

Me tiene agarrado por las caderas con ambas manos, tirando de mí hacia atrás mientras empuja hacia adelante. El ritmo es brutal. Siento sus huevos golpear contra los míos con cada embestida. Estoy gimiendo como una perra, con la cara hundida en la almohada y el culo en pompa recibiendo todo lo que Tom quiere darme.

—Más… no pares… rómpeme…— suplico casi sin voz.

Tom se inclina sobre mí, pegando su pecho sudoroso a mi espalda. Me muerde el hombro lentamente —Eres mío, Billie. Este culo es mío. Dilo.— me susurra al oído con la voz ronca.

—Es tuyo… joder, es todo tuyo…— gimo desesperado.

Cambia de posición otra vez. Me tumba de lado, levanta una de mis piernas y me la mete otra vez desde ese ángulo, follándome lento pero profundo, rozando mi próstata con cada movimiento. Yo no puedo parar de gemir y de temblar. Mi polla chorrea semen sin parar mientras es agitada por los movimientos bruscos ocasionados por las brutales y buenas embestidas que me da mi Tom.

—Quiero verte la cara mientras te corro— dice de repente.

Me pone boca arriba de nuevo, me abre las piernas al máximo y se hunde otra vez hasta el fondo. Ahora me folla mirándome directamente a los ojos, con embestidas potentes y controladas. Una de sus manos me masturba al mismo ritmo que me folla. Yo amo estos momentos donde el clímax está por venir.

—Tom… me voy a correr…— aviso entre gemidos entrecortados.

—Córrete para mí, bonito. Quiero verte.

No aguanto más. Con un gemido largo y agudo me corro con fuerza, manchándome el abdomen y el crop top de encaje con chorros espesos de semen. Mi agujero se contrae alrededor de su polla mientras sigo corriéndome. Tom gruñe al sentir cómo me aprieto alrededor de él y acelera todavía más, follándome a través de mi orgasmo sin ninguna piedad.

—Joder… qué rico te pones…— jadea.

Después de unos cuantos golpes más, se entierra hasta el fondo y se corre con un gruñido gutural, llenándome el culo con chorros calientes y abundantes de su lechita. Sigue moviéndose lentamente mientras se vacía por completo dentro de mí, como si quisiera que no se le escapara ni una gota.

Cuando termina, se deja caer sobre mí con cuidado, todavía dentro, respirando agitado contra mi cuello. Yo estoy temblando, sudado, con el culo lleno y el corazón latiéndome a mil.

Tom me besa el cuello con suavidad —¿Ha sido suficiente cariño para ti, bebé?— pregunta, y siento sus labios moverse suavemente contra mi piel.

Yo solo puedo sonreír con los ojos medio cerrados, agotado pero feliz, mientras le acaricio la espalda.

—Más que suficiente, Tommie.

Continúa…

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por unicornlitz

Escritora del Fandom

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