Notas: Pues este día fue hecho con humor más que nada xD porque la premisa era muy sencilla, que tuvieran su primera vez 😹

Día 24: Primera vez.

Bill y Tom querían hacer todo para tener su primera vez, ¿el problema? Es que las cosas siempre parecían malir sal, digo, salir mal.

Día 24 Incestember

«Malir sal»

Bill y Tom se habían amado desde siempre, aunque fueran gemelos, sólo que ambos no sabían que se tenían un amor más allá de lo fraternal.

Cuando por fin lo supieron, qué fue casi sin querer, es que supieron que tendrían que mantener su amor a escondidas hasta poder irse de casa, lo suficientemente lejos para no decepcionar a su madre.

Cuando Tokio Hotel estuvo en su apogeo, y les salió la oportunidad de irse a Los Ángeles, lo consideraron una señal del Averno, porque no podían considerarla señal divina, para poder consumar su unión de forma carnal, ya que no habían tenido forma de hacerlo en Alemania viviendo con su mamá y luego con los Gs.

Se independizaron, manejaban su propio dinero, y estaban lejos de casa, así que decidieron que sí o sí iban a acostarse, con Bill haciendo los preparativos para que ambos perdieran la virginidad y ya no sólo pajearse frustrados porque nunca tenían privacidad.

Igualmente es que Bill decidió ir a un hotel, ¿por qué? Porque lo consideró lo más romántico del mundo, era una suite con una bañera de hidromasaje, definitivamente pondría el ambiente necesario. También puso velas aromáticas, junto con champagne y todo lo necesario para que estuviera listo para hacer el amor con su gemelo.

Tom sonrió al ver todo lo que había armado Bill, y su hermano lo besó, haciendo que ambos cayeran sobre la cama comenzando a besarse…

En sí la idea de Bill había sido primero tomar una copa de champagne, pero estando sobre Tom, con sus cuerpos comenzando a sentir el calor por la excitación… Un calor que podía hacerlos arder, que se sentía tan fuerte que incluso es como si tuvieran humo en aquel espacio.

—Oh, Dios eres tan caliente, Tom —musitó Bill, lamiéndole el cuello a su gemelo.

—Tú también, Bill, quiero que lo hagamos por fin… Siento que ardo en deseo por ti… No… En serio, me estoy quemando, ¡Bill se está quemando la cama! —gritó Tom, empujando a su hermano.

Realmente la llama de las velas aromáticas había quemado el dosel de la cama, y el fuego se había extendido hasta la cama.

Por lo mismo es que aquello había comenzado un incendio, por el cual tuvieron que “apagar” la llama de su amor, en lo que vinieron los bomberos para solucionar el asunto, ya que Bill, en su torpeza, creyó que se apagaría con líquido y…

—¿Cómo se te ocurrió echarle tu colonia? —preguntó Tom a su gemelo.

Bill soltó un suspiro. —Es que pensé que cualquier agua serviría para apagar el fuego.

—Bill, la colonia está hecha de alcohol, es inflamable —soltó Tom poniendo los ojos en blanco.

Así que de esa forma es que no pudieron perder su virginidad aquella noche.

Pero luego Bill pensó en otra idea, el llevar a Tom a una cena romántica, para después ir a su casa a tener su primera vez.

Así que Bill realizó la reservación, y después tanto Tom como Bill se mantenían coqueteando por debajo de la mesa, acariciándose con sus pies, mientras hacían gestos sugerentes al comer cada cosa, caldeando el ambiente para estar tan excitados que al terminar de pagar la cuenta, iban a ir a hacer el amor.

Sin contar con que apenas estuvieran en la puerta del restaurante hubieran unos ladrones con armas que casi los asesinan y… Evidentemente hicieron que se les bajara la excitación, porque si bien la policía llegó, ambos tuvieron que dejar la denuncia en la comisaría, haciendo que casi no durmieran y no por causas placenteras.

La suerte definitivamente no estaba de su lado para poder hacer el amor, porque si intentaban hacerlo en casa algo pasaba, ya era como que sí o sí el mundo no quería que cometieran incesto, y aquello les frustraba bastante.

Pero… Tom ganó un viaje todo pagado para dos a un crucero, así que Bill se sintió súper emocionado por ello, diciendo que esta era la forma en que lo harían, llevando todo para que pudieran hacer el amor en altamar.

Por lo mismo es que Bill llevó unas fresas bañadas en chocolate, champagne y hasta se había puesto su tanga de leopardo, estaba listo para darle toda su intensidad a Tom en la noche.

Cuando estuvieron a solas en su habitación del crucero, es que Bill sirvió las copas del champagnes, y sujetó una de las fresas, poniéndola sobre los labios de Tom, buscándolo alimentarlo con ellas, en lo que su gemelo la masticaba con cadencia, chupando los dedos de Bill al soltarlo, y bebiendo del líquido ámbar al tragar la fresa.

Bill estaba sumamente excitado con la muestra de Tom comiendo esa fresa, por lo que se comió la suya, y bebió su copa para luego besarlo, haciendo que ambos cayeran sobre la cama, frotándose por encima de la ropa, en lo que se besaban con fruición, saboreando sus labios, Bill sintiendo que la boca de su gemelo se hinchaba por estar mordisqueándolo, por besuquearlo con ganas, haciendo que Tom se pusiera rojizo y soltará gemidos contra su boca… Gemidos tan fuertes como si realmente estuviera muy excitado.

—Ay, Tom, no hace falta exagerar tampoco lo estamos haciendo todavía —se quejó Bill, separándose de Tom, y notando que su hermano no estaba fingiendo soltar gemidos, sino que le estaba faltando el aire, y que la hinchazón en sus labios no era por los besos, se le habían puesto enormes—. ¡Mierda, Tom! —dijo su gemelo notando la inflamación.

Bill tuvo que llamar a la enfermera del tópico del crucero que les dijo que Tom tenía un shock anafiláctico, por lo que le pusieron un inyector de epinefrina, ya que Tom era alérgico a los maníes, y al parecer en la fabricación de aquellas fresas con chocolate habían residuos de maníes, por ello es que le afectó.

Igualmente a la parada siguiente del crucero tuvieron que quedarse para que Tom estuviera en recuperación hospitalizado por la descompensación.

De esa forma es que no perdieron su primera vez allí.

Maldita fuera su suerte.

—Todo lo que yo organizo sale mal, en serio, estoy cansado, nunca podemos hacerlo, siempre pasa algo que nos interrumpe —se quejó Bill con su gemelo.

—Entonces yo organizaré algo, tú déjamelo todo a mí, ¿está bien? —ofreció Tom mirando a su hermano quien asintió.

Tom alquiló un bungalow cerca a la playa, teniendo un sitio alejado, sencillo dónde podrían hacer el amor y luego bañarse en el mar, todo estaría perfecto.

Así que ambos llegaron felices al lugar, y Tom se metió al baño para hacerse el lavado anal antes de tener sexo, en lo que también se daba un chapuzón por el viaje largo en auto.

Bill se quedó feliz en la cama y ansioso pensando en Tom y lo delicioso que sería hacérselo ahora por fin, sin quizá muchos detalles románticos pero que estuvieran cerca de la playa, y ambos en una cama cómoda pues bastaba para que fuera perfecto.

Tom después de terminar con su limpieza, es que quiso abrir la puerta pero… Estaba trabada.

—¡Bill, estoy atrapado, patea la puerta para que me saques de aquí! —gritó Tom desde el baño.

Bill se levantó cómo un resorte, en lo que se lanzaba contra la puerta con todos los aires de macho pelo en pecho con full testosterona… Y fracasando aparatosamente en el intento, retorciéndose de dolor en el piso por el golpe que se dio, evidentemente sin lograr abrir la puerta del baño.

—Inútil, un inútil, te enamoraste de un hombre inútil, al que adoras más que a nadie, pero es tu gemelo inútil —masculló Tom, que también intentó patear la puerta pero no logró nada, aunque no se lastimó patéticamente como Bill, así que terminó por llamar al dueño.

—Oh, es que es de noche, jóvenes, yo podría ir con mis herramientas mañana en la mañana, y… Por las molestias les daré un día más, disculpen en todo caso —comentó el dueño.

Bill se durmió en el piso aún adolorido y Tom dentro de la tina.

¿El dueño llegó al día siguiente? Sí, pero casi en la tarde, con Tom muriéndose de hambre en el baño, y Bill teniendo que usar el baño de afuera porque no podía entrar al suyo.

Cuando Tom estuvo libre, pidieron comida por delivery, en lo que estuvieron allí, ambos cansados por el estrés y frustrados sexualmente.

—¿Te das cuenta que todo nos sigue saliendo mal? —preguntó Bill a su gemelo.

Tom soltó un suspiro.

—Tal vez es porque planeamos demasiado, Bill. Quizá sólo debemos dejarlo fluir y ya, míranos, aún no nos vamos del bungalow, estamos en la cama… Hay que simplemente hacerlo, ¿no crees? —ofreció Tom, en lo que se echaba en la cama y jalaba a su hermano encima suyo, comenzando a besarse.

Bill sentía los labios de Tom contra los suyos, ambos abrieron la boca, dejando que sus lenguas se encontraran, empezando a empujar sus caderas mutuamente, sintiéndose endurecer, haciendo que los bultos se formaran en sus pantalones…

Bill succionó la lengua de Tom, en lo que el de rastas jadeó contra la boca de Bill, y ambos se separaron cuando la luz se cortó abruptamente.

—Tom otra vez… —empezó a hablar Bill, aún encima de su gemelo.

—Shh… Olvídalo, igualmente íbamos a apagar la luz para hacer el amor, tómalo con que nos ahorramos la flojera de ir a apagar el interruptor —musitó Tom, y Bill soltó un suspiro, pero decidió obedecer a su gemelo, sacando de la mesa de noche el tubo de lubricante, en lo que ambos se desvestían.

Iban a hacerlo sí o sí en aquel momento, así que Tom se abrió de piernas, en lo que Bill, con las manos temblorosas, empezaba a guiar sus dedos lubricados detrás de los testículos de Tom, hasta sentir los esfínteres de su gemelo.

Bill empezó a meterle los dedos, en lo que Tom se masturbaba a sí mismo, distrayéndose del dolor. Bill buscaba abrirlo, en lo que también intentaba hallar la próstata de su hermano, que por más diagramas que vio en internet, no es como que pudiera ponerle un GPS dentro del culo para que le dijera que ahí era o no, así que Bill estaba tanteando, notando que en sí Tom estaba más receptivo cada vez, con las piernas temblando cada que Bill le daba en el ángulo correcto.

Cuando Bill le metió cuatro dedos, es que supo que Tom estaba listo para más, sacando sus dígitos y ubicando su erección con lubricante contra el trasero de su gemelo.

—Voy a entrar, Tomi, me avisas si duele para detenerme —comentó Bill.

—Sólo hazlo no quiero que te detengas incluso si es el fin del mundo —advirtió Tom, y Bill lo besó, en lo que empezaba a meterse dentro de Tom, quien boqueó pero también se aferró con sus piernas al cuerpo delgado de su gemelo.

Dolía sí pero… Ese ardor se iba compensando con el placer que estaba despertando dentro de Tom al sentirlo latir…

Besó a Bill, concentrándose en su gemelo que estaba paralizado en ese punto al sentir toda la estrechez de Tom alrededor de su verga, tan delicioso que sentía que iba a correrse.

—Bill… ¿Estás conmigo? —preguntó Tom, sacándolo de su ensoñación.

—Sí, sí, te amo, Tomi —susurró Bill contra su gemelo, quién lo besó y sonrió al escucharlo.

—También te amo, Bibi, ahora movámonos juntos, ¿está bien? —pidió Tom, en lo que ponía los cabellos de su gemelo detrás de su oreja porque estaban tapándole la cara, Bill asintió.

Tom empezó a mover su trasero, quebrándose debajo de Bill, en lo que su gemelo comenzaba a embestirlo, concentrándose en no correrse tan rápido por lo abrumador que era estar hundido en su gemelo.

Tom volvió a besarlo, haciendo que Bill se concentrara en su boca, la forma en que su labio perforado se arrastraba en el beso, y cómo se sentía su lengua contra la suya.

Bill siguió batiendo sus caderas, buscando ese punto de placer que había tocado con sus dedos, aquel ángulo que empezó a hacer que Tom gimiera contra su boca, apretándolo más, con sus piernas temblando y Bill estaba extasiado.

Por fin eran uno solo, luego de tantos intentos, de tantos fracasos, ahora se había ido la luz, pero ellos estaban en su burbuja, haciendo el amor.

Bill le dio unas estocadas más para luego venirse en su interior, con Tom corriéndose contra su mano, y ambos acezados luego de ello, sonriéndose.

—¿Lo hacemos otra vez? —preguntó Bill, sin aún salirse del interior de Tom.

—Sí… Hay que hacer valer esta noche aquí —dictaminó Tom, relamiéndose los labios, en lo que empezaba a hacer crecer a Bill dentro suyo, apretándolo en su miembro sensible.

Después de varias rondas de amor pasional incestuoso, unas patrullas fuera del bungalow los hizo parar, ambos en pánico al pensar que quizá era la policía porque estaban cometiendo incesto, que quizá el dueño notó que eran los gemelos Kaulitz integrantes de Tokio Hotel, en un sitio con sólo una cama…

Pero no, eran las patrullas pidiendo que desalojarán a todos… Al parecer en la noche hubo un tsunami, y el mar saliéndose inundó todas las casas y bungalows colindantes, que más bien Bill y Tom tuvieron suerte porque no se inundó, aunque sí afectó la electricidad por lo mismo es que se cortó la luz.

—¿Tú crees que todo esto pasó porque tuvimos sexo? —cuestionó Bill en voz baja a su gemelo.

—Mejor nos vamos a la casa, y nos alejamos lo más que podamos de aquí —respondió Tom.

Bill asintió y ya no quisieron ahondar más en el asunto, porque tampoco planeaban dejar de tener sexo así provocaran el apocalipsis.

FIN

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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