Fic TOLL de Space_witch_111

Capítulo 11

Su sonrisa llegaba hasta mí a través de la poca distancia entre ambos. Una sonrisa demasiado bonita como para desgastarla, pero él quería dármela a mí y sólo a mí; haciendo que miles de mariposas revolotearan en mi estómago. Luego tomó mi mano, y sentí que pude tocar el mismísimo cielo. El corazón se me aceleró cuando él puso mi nombre en sus labios y la sonrisa se expandía ahora por mi rostro.

<< ¿Quién más puede hacerte sentir esto? >> Me preguntó, con su voz de terciopelo. Era la primera noche que soñaba con él, con Tom. Suspiré con la cabeza enterrada en la almohada y mi suspiro se convirtió en un vapor cálido que me pegó en todo el rostro. Alcé la cabeza y pude sentir algunos que otros cabellos despeinados a cada costado de mi cara.

Hoy era sábado. Recordé angustiado el sueño y llegué a la conclusión de que tenía que contarle esto a alguien porque sino, explotaría tarde o temprano. Me levanté y arreglé en media hora y tecleé sobre mi celular el número de Derek. ¿Quién mejor que él para entender toda esta locura?

<< ¿Hola? >> Me contestó, del otro lado.

<< Derek, ¿podemos vernos hoy? >> Pregunté.

<<Claro, dime en dónde y a qué hora. >> Accedió.

<< En la plaza, en una hora y media, ¿está bien?

<< Perfecto, ¿puedo preguntar para qué? >> Curioseó.

<< Te digo cuando te vea.

<< Está bien.

Colgué la llamada y me apresuré a salir del departamento, seguro tardaría más de una hora y media si no me daba prisa. Aunque llegar por mis propios medios me costaría trabajo.

Tomé un taxi que tardó casi los sesenta minutos en llegar y pagué con los euros que habían salido de mi bolso o que, mejor dicho, Andreas había colocado allí para mi uso. Bajé y me adentré en el motín de gente que circulaba bajo el cielo grisáceo como el día de ayer, y me senté en una banca blanca que estaba vacía por puro milagro, como si aguardara por mí.

Le regalé un suspiro al aire y luego miré hacia arriba, a lo mejor llovería hoy. Las nubes grises que surcaban el cielo se veían considerablemente amenazadoras. Empecé a divagar entre mis pensamientos, mientras esperaba por Derek; quien hasta el día de hoy se había vuelto casi mi mejor amigo, nos contábamos todo y esta vez, no sería la excepción. Estaba dispuesto a decirle con punto y coma todo, y eso incluía aceptar que Tom me atraía y bastante.

A la media hora Derek apareció entre el tumulto de gente, su suéter color vino y su cabello fue lo que alcancé a distinguir primero.

<<¡Derek, acá! >> Manoteé para que me viera y no sólo logré llamar la atención de él, sino de algunos otros que me miraron extrañados por hablar en otro idioma. Me encogí un poco cohibido y aún así Derek me alcanzó a mirar y se acercó.

<< ¡Hola! >> Me sonrió.

<< Qué bueno que llegaste. >> Dije y lo jalé de la mano para sentarlo conmigo.

<< Dime, ¿qué pasa?

<< Bueno… tengo un muy, muy, grave problema. >> Farfullé. Sus cejas se elevaron al mismo tiempo en un gesto de sorpresa pero luego pasó a ser un ceño fruncido bañado de un matiz de preocupación.

<<¿Qué tipo de problema? ¿Qué es? >> Inquirió, visiblemente atento.

<< Bueno, ¿prefieres que te lo diga sin tantos rodeos? >> Pregunté, a lo mejor así era más fácil para mí. Asintió. << Creo que me gusta tu hermano. >> Dije, casi hablando entre dientes, consumido por la vergüenza.

<< ¡¿Qué te gusta quién?! >> Sus ojos se abrieron al igual que su boca.

<< No me hagas repetirlo.

<< ¿Estás enamorado de Tom? >> Preguntó y su voz se mezcló con alguna chispa de arrebato repentino.

<< No, no, no. >> Gesticulé. << Enamorado, no. >> Negué rotundamente, moviendo la cabeza. << Sólo, me gusta… mucho. >> Admití, ruborizándome.

<< Vaya. >> Se recargó con aplomo sobre el respaldo metálico de la banca. << Ahora somos compañeros del mismo dolor. >> Bromeó.

<< Derek, no estoy enamorado de tu hermano. >> Volví a especificar.

<< No por ahora. >> Le fruncí el ceño y él rió. << Vamos, cuéntame cómo ocurrió. >> Me palmeó la pierna cariñosamente.

<< Bueno. >> Suspiré. << Creo que fue desde que lo vi. Mira, yo no creo en el amor a primera vista, pero cuando vi a Tom, me atrajo al instante. Tu hermano es muy lindo.

<<Ya he oído eso. >> Musitó Derek.

<< Bueno, tú no te quedas atrás. >> Admití.

<< Gracias. Continua.

<< Él no me dijo que era novio de Andreas, y Andreas tampoco me mencionó que tenía uno; así que mis pensamientos volaron libremente y entonces chocaron contra una dura pared cuando me enteré de que ellos eran pareja.

<< ¿Cómo te enteraste?

<< Oí a Andreas decirle «amor» y luego besarlo.

<< Oh. >> Musitó y quiso fingir indeferencia, pero fue notable que le dolió. Capté entonces que debía guardarme comentarios como ese. Continué. << Luego Andreas me explicó que lo eran y… yo comencé a convivir con Tom, ya sabes, mientras espera a que Andreas llegue del trabajo y eso; luego…

<< Espera, espera. >> Me interrumpió. << ¿Cómo que convives con Tom mientras espera a que Andreas llegue?

Sí, bueno, Andreas llega a las ocho de la noche y Tom va a las siete al departamento.

<< ¿Por qué hace eso? >> Preguntó, confundido.

<<Dice que es agradable estar allí. >> Me encogí de hombros. La cabeza de Derek se movió y luego soltó una risita junto con un resuello.

<< Continúa, continúa. >> Me instó.

<<Bueno, empecé a convivir con él, llevarnos bien es fácil, es agradable y divertido, pero mientras más convivíamos, empecé a sentir cosas por él.

<< ¿Cosas?

<<Sí, ya sabes, ese tipo de cosas. >> Me encogí de hombros.

<< ¿El cosquilleo en el estómago, la sonrisa idiota en el rostro, el latir inoportuno del corazón, el enrojecimiento de mejillas y las ridículas ganas de verle el rostro a cada instante de cada día?

<< Eso… mismo.

<< ¿O esas ganas abrasadoras de ser tú quien en vez de él, esos molestos pinchazos en el interior que te fruncen el ceño cuando los ves tomados de la mano, riendo y platicando, y esas oleadas repentinas de tristeza cuando por accidente los descubres besándose?

<< Sí… >> Musité.

<< Querido mío. >> Se acomodó para mirarme de frente y me miró con un gesto divertido y a la vez compasivo. << Lamento confirmarte que estás enamorado. >> Me hizo un cariño en la barbilla.

<< ¡¿Qué?! >> Chillé, atónito.

¿Por qué no? >> Preguntó, sumamente tranquilo.

<< ¡Porque es novio de mi mejor amigo! >> Vociferé como si fuese obvio. << No debo, no puedo. >> Negué con la cabeza, frenéticamente.

<< Uno no decide de quién enamorarse. >> Suspiró. << Y sino, mírame a mí: no debo ni puedo estar enamorado de Andreas, y lo estoy. >> Se encogió de hombros.

<< ¿Por qué lo tomas con tanta tranquilidad? >> Vociferé, casi queriéndole sacudir de los hombros.

<<Porque no voy a ponerme a llorar ni a atormentarme. ¿Qué más puedo hacer si no es aceptar y vivir con eso?… aunque me duela.

<<Y bastante. >> Admití, ahora caía en la cuenta del porqué es que lo entendía desde un principio.

<< Ahora sé porqué nunca me juzgaste. >> Dijo, adivinando mi pensamiento.

<< ¿Y, qué vamos a hacer ahora? >> Pregunté, derrotado ante el sentimiento.

<< Tratar de separarlos y hacer que Tom te ame a ti y que Andreas me ame a mí. ─ Dijo.

<< ¿Qué? >> Lo miré, con desdén, crédulo.

<< Sabes que eso fue sarcasmo, ¿verdad? No vamos a hacer nada, no podemos hacer nada. >> Musitó, lleno de aplomo.

<< Por un segundo lo creí. >> Susurré, recargando mi espalda en el respaldo de la silla y cruzándome de brazos. «Y me gustó» completó una vocecilla en mi cabeza.

<< ¿Te digo algo? >> Dije, ignorándola.

<< Dime. >> Me miró.

Creo que Tom se… >> Me daba vergüenza decir eso, porque seguro Derek pensaría que estaba loco o demasiado enamorado y ya comenzaba a alucinar.

<< Se… ¿qué? >> Me instó.

<< Se pone un poco celoso cuando me ve con Georg… >> Terminé diciendo como quien no quiere la cosa.

<< ¿Georg? ¿El vecino de Andreas?

<<Ajá.

<<¿Por qué se pondría celoso? >> Preguntó, con los ojos inquisidores.

<< No sé. >> Dije, aunque sí sabía, o al menos, quería creerme lo que pensaba. Que yo de alguna forma le atraía. << Pero he notado que cada vez que agarro a Georg de la mano y que le doy un beso en la mejilla o que Georg me corteja, Tom no parece muy contento. >> Admití.

<< ¿Te gusta Georg? >> Preguntó y me hizo recordar cuando Tom lo hizo también.

<< Es agradable, pero lo prefiero como amigo.

<< Entonces, déjame adivinar, ¿utilizas a Georg para darle celos a Tom? >> Me reprochó. Lo primero que pensé en decir fue ‘No’, pero luego, cuando lo pensé más, decir ‘No’ sería completamente falso; porque consciente o inconsciente, yo hacía aquello para ver el ceño fruncido de Tom en su rostro y luego sentirme bien al saber, o mejor dicho, creer, que yo le robaba algún tipo de sentimiento de inquietud. Derek interpretó mi silencio. << Bill, eso no se hace. >> Me regañó, como un padre a un hijo, o como un hermano mayor.

<< La mayoría del tiempo no lo hago a propósito… >> Susurré.

<< Y Tom no tiene porqué ponerse celoso. >> Reflexionó. << Esto está muy, pero muy raro. >> Se rascó la cabeza, como pensando y yo sólo me dejé caer de nuevo sobre el respaldo, suspirando. No quería hacerme ilusiones, no debía.

No quería que Derek se fuera, porque sabía que luego tenía que enfrentarme yo solo a un montón de sentimientos que no deben estar dentro del corazón que ahora latía dentro de mí cuando lo veía a él. Me mordí las uñas con nerviosismo, ideando quién sabe cuántos planes para evitar a Tom, porque sí, eso es lo que haría, después de haberlo pensado y repensado, la decisión más sabia era evitarlo, así, a lo mejor, los absurdos sentimientos desaparecían.

Miré el reloj con nerviosismo, como alguien que teme que el tiempo de un examen se acabe cuando no vas siquiera a la mitad. Faltaban doce minutos para las siete de la tarde. Contárselo a Derek y que este me hiciera ver las cosas con claridad, había servido sólo para atormentarme; porque ahora ese era exactamente mi problema, todo estaba ya claro y yo estaba enamorado de alguien de quién no debía. Tanto tiempo compartido había traído consecuencias fatales para mí. ¿Y si no le abro? Pensé. Cuando llegara podría ignorarlo y no salir a abrirle, así, él se iría y yo no tendría que atormentar a mi corazón, haciéndolo latir para luego ordenarle que se callara.

Corrí a mi habitación, dispuesto a embarcarme en mi mundo e ignorar los ruidos externos, y eso incluía el llamado a la puerta que en cualquier momento se oiría. Conecté mi reproductor de música al par de bocinitas que papá me había regalado en el cumpleaños número quince y dejé que la música sonara por toda la habitación. Mientras sonaba la primer canción de la lista, aquellos golpeteos en la puerta tan reconocibles ya, se escucharon, haciéndome latir el corazón con un palpitar que resultaba ridículo. Traté de ignorarlos y sobre todo, ignorar el pensamiento de saber quién era el que estaba detrás de la puerta. Pero los golpecitos se aferraron a seguir llamando y era como si su sonido me incitara a correr y ver el rostro que ahora se proyectaba en mis sueños.

Arranqué de un jalón el reproductor y conecté los auriculares blancos para luego llevarme cada uno a los oídos, haciendo girar el círculo para que el volumen subiera y me atronara en los oídos indefensos. Me tumbé sobre la cama y cerré los ojos con fuerza, produciendo una que otra arruguita en el parpado. Enterré la cabeza en la almohada y luego canté algunas estrofas de Sweater Weather de The Neighbourhood, que sonaba con potencia en mis oídos, haciendo de mi voz sólo un farfullar ahogado que nada más yo entendía.

Así pasaron casi cuarenta y cinco minutos hasta que decidí que no quería quedarme sordo antes de los treinta y bajé el volumen hasta desvanecerlo, completamente y luego apagarlo.

Suspiré, ¿con qué cara vería ahora a Andreas? ¿Podía acaso ser tan hipócrita como para mantenerle la misma sonrisa «sincera»? Él no merecía que nadie le hiciera daño, nadie y mucho menos yo, él ya había sufrido tanto y ahora, no podía permitirme hacerle daño.

Contemplé el techo blanco por un rato, sintiéndome la persona más pérfida como amigo. Entonces oí cómo la puerta se abrió y luego la voz de Andreas y la de Tom mezcladas. El corazón me latió por dos cosas, de nerviosismo y ansiedad. << ¡Bill! ¿Estás? >> Preguntó Andreas en un sonoro grito. ¿Y ahora qué se suponía que debía hacer? ¿Salir y portarme como si nada, siendo hipócrita con Andreas y ordenando callar a mi corazón cuando Tom se acercara o quedarme encerrado en mi habitación y hasta quizá ocultarme en el armario para siempre? << ¡Allí estás! >> Dijo Andreas, con alivio, abriendo la puerta de mi habitación y haciéndome sentir descubierto bajo la mirada de Tom que se mostraba en segundo plano. Le sonreí, totalmente nervioso y atontado debido a que no tuve la oportunidad de salir corriendo por la ventana, aunque hubiera sido mala idea por los tres pisos que había antes del suelo. No pude mirar a Tom, o mejor dicho mantener mi mirada en él, mientras él me veía; pero tampoco pude hacerlo con Andreas, porque él quizá podría ver en mis ojos alguna aflicción. Y no estaría del todo equivocada. <<¿Por qué no le abriste a Tom? >> Preguntó, mientras que yo bajaba de la cama y me acercaba para salir de mi habitación, aunque no quisiera.

<< Oh, perdóname. >> Intenté mirar al nombrado, pero su mirada me derritió el corazón incluso antes que éste pudiera latir, así que me apresuré a hablar para quitarla rápido. << Es que me quedé dormido con la música a todo volumen. >> Me excusé y luego me dirigí hasta la cocina para tomar una manzana, pero más para huir de ambos. Porque por el lado que sea, yo me sentía culpable.

<< No, no te preocupes. >> Me dijo Tom y su voz hizo que las piernas me temblaran.

<< Lo encontré sentado afuera, quién sabe por cuánto tiempo estuvo allí. >> Musitó Andreas y de reojo miré cómo se giró hacia Tom para darle un abrazo cariñoso.

El hecho de que no quería admitir que me daban celos, no evitaba que los sintiera. Entonces el timbre sonó interrumpiendo el beso que estaban a punto de darse y corrí alegre a abrir la puerta, dándole gracias a quién sea que estaba del otro lado.

Cuando abrí, un ramo de rosas rojas le tapaba la cara a alguien y sólo divisé las viriles manos que lo sostenían. Todos nos quedamos observando, confundidos y curiosos, hasta que el ramo de rosas bajó y pude ver el bello rostro juvenil de Georg, sonriéndome.

Continúa…

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por Space_witch_111

Escritora del Fandom

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