Fic TOLL de Space_witch_111

Capítulo 12

<< Hola. >> Me dijo.

<< Hola. >> Musité, aún confundido.

<< ¿Puedo pasar? >> Preguntó.

<< Adelante. >> Animó Andreas, esperando ver la escena que ya imaginaba. Recordé las palabras de Derek de esta mañana, y me esforcé por no sacarle provecho al asunto. Al menos no a propósito.

Georg condujo sus pies hasta quedar atrás de mí, y luego yo cerré la puerta, temiendo por lo que pudiera pasar a continuación.

<<Ten. Es para ti. >> Me dijo cuando lo miré y me extendió el ramo. No quería, pero no pude evitarlo y miré de reojo a Tom, quien tenía un ceño ligeramente fruncido. Luego a Andreas, quien sorprendido contemplaba la escena, ajeno a la expresión de su novio y completamente emocionado; como de esos niños que ven un espectáculo de navidad en primera fila y apenas pueden esperar para saludar al sujeto vestido de Santa Claus.

<< Gracias, Georg. >> Tartamudeé, tomando el ramo.

<< Te dije que lo haría y bueno, yo siempre cumplo. >> Musitó. Antes de que pudiera yo decirle algo, Andreas habló, pero para Tom.

<< Oh, amor, eso me hizo recordar. >> Dijo. << Gracias por la rosa. >> Besó su mejilla.

Tom, desconcertado, frunció el ceño.

<< ¿Cuál rosa? >> Preguntó.

Oh, no. Pensé. El corazón se me aceleró en un intento de explotar de nerviosismo y las manos desprendieron un poco de sudor frío.

<< ¡Eh, Tom! >> Dije, adelantándome a la situación. << La rosa que le dejaste a Andreas ayer, como disculpa porque no pudiste venir, ¿recuerdas? >> Rogaba para que Tom me siguiera la corriente y también porque no se molestara conmigo. Miré de reojo a Georg, quien sabiamente guardaba silencio y su rostro me decía que trataba de comprender lo que estaba sucediendo. Los ojos de Tom me miraron, extraños. Fue una mirada que no supe describir, sus ojos algo me dijeron pero yo no entendí, estaba demasiado nervioso como para ponerme a descifrar el mensaje que me gritaban. Luego de un silencio, Tom retiró su mirada de mí y le sonrió a Andreas.

<< Sí, ya recuerdo. >> Musitó. << De nada. >> Dijo. Suspiré de alivio. Después de eso, Andreas volvió al ataque.

<< Y Georg, ¿a qué se debe el gran detalle con Bill? >> Preguntó Andreas, preparado quizá para la bulla.

<< Uhm… >> Tartamudeó.

<< Porque somos excelentes amigos, ¿verdad, Georg? >> Interrumpí.

<< Claro. >> Dijo él.

<< Chicos, les daremos privacidad. Georg y yo iremos a mi habitación. >>Tomé la mano de Georg mientras que con la otra aún sostenía el ramo. << Vamos. >> Lo llevé hasta mi habitación, mientras que éste trataba de comprender mucho más todo lo que había ocurrido antes.

La mirada inquisidora de Andreas estaba a mis espaldas y la de Tom, desconcertado, también nos seguía, hasta que nos deshicimos de ambas al cerrar la puerta. Cerré los ojos y suspiré.

<<Dios… >> Murmuré, aliviado.

<<¿Qué acaba de ocurrir allá afuera? >> Preguntó Georg. Lo miré y suspiré de nuevo, era hora de contarle todo.

<< Tenemos que hablar, Georg. >> Dije y le hice seña de que se sentara sobre la cama mientras que yo me sentaba a su lado y ponía el ramo sobre la almohada.

<< ¿Qué pasa? >> Preguntó, inquieto.

<< ¿Recuerdas ayer cuando te dije que si alguna vez te había gustado alguien prohibido? >> Inquirí, en voz baja. Él asintió.

<< Bueno… >> Guardé silencio por un minuto, mientras que los ojos de Georg esperaban que siguiera hablando. << Creo que estoy enamorado de Tom. >> Admití, casi con un hilo de voz.

<< ¡¿Qué tú qué?! >> Farfulló.

<< ¡Shh! >> Exclamé, para que bajara su tono de voz. << Derek me hizo darme cuenta de ello.

<<Pero es el novio de Andreas, y él es tu mejor amigo. >> Musitó, con un leve tono de desesperación.

<< ¿Y crees que no lo sé?>> Dije, triste. << Pero uno no decide de quién enamorarse. >> Cité, lo que hace unas horas había aprendido de Derek.

<< ¿Y lo de la rosa?

<< Bueno, Andreas llegó ayer y la vio tendida sobre la mesa de centro, me preguntó que si fuiste tú quien me la había dado y dije que no, ya sabes, no quería que empezara a especular más de lo que ya lo hace; entonces le dije que era Tom quien se la había dejado a él, porque no podía decirle que su novio me la había dado a mí. >> Expliqué.

<< Eres un gran amigo, Bill. >> Me acarició el hombro.

<< Claro que no, ¿qué clase de amigo se enamora del novio de su mejor amigo?>> Dije, en un grito ahogado.

<< Bueno, exceptuando eso. Entonces, ¿te molesta que yo…? Ya sabes…

<< Georg, no quiero usarte para darle celos a Tom. >> Bajé la cabeza.

<< No siento que me uses. Aunque Tom sí se pone celoso, cosa que no debería.

<< Eres un gran amigo para mí, Georg. Es así como yo te veo. Discúlpame. << No tienes que pedir perdón por eso, Bill. >> Sonrió. << Eres muy lindo, claro, pero también eres un amigo para mí.

<< Gracias, Geo.

<< ¿Y ahora qué piensas hacer? >> Me preguntó.

<< Trato de ignorar a Tom.

<< ¿Por eso no le abriste la puerta? >> Rió.

<< ¿Cómo sabes eso?

<< Mi tía me dijo que lo vio sentado allá afuera, como si esperara. >> Suspiré. << No siempre podrás evitarlo, Bill. >> Me dijo.

<< Ya lo sé.

<< ¿Sabes? A lo mejor no es enamoramiento, simplemente es… deslumbramiento muy profundo. >> Trató de animarme.

<< ¿Y qué diferencia hay?

<< Que en uno estás enamorado, en el otro no. >> Rió, pero su broma no provocó nada en mí e inmediatamente volvió a la seriedad. << Cuando me necesites, sabes que voy a estar allí. >> Me acarició la rodilla.

<< Gracias, Georg. En serio, gracias.

Una vez aclaradas las cosas, Georg y yo pasamos el rato riéndonos, aunque mi risa no fuera con mucho sentido.

<< Creo que ya es hora de irme. No quiero perderme la cena. >> Dijo Georg, sobándose la panza.

<< Está bien. Ojala podamos vernos mañana >> Sonreí.

<<Claro. >> Me paré para abrir la puerta de mi habitación y Georg me siguió. En cuanto la madera me dejó ver la escena exterior, deseé cerrarla de nuevo de un solo portazo. ¿Cuántas veces se necesitaba ver la escena amorosa entre Tom y Andreas para que mi corazón se rompiera por completo? Me paré en seco y Georg detrás de mí. Tom y Andreas se separaron y sus bocas volvieron a ser dos. Algo dentro tironeó mi corazón.

<< Perdón. >> Dijo Georg, ya que yo me había quedado sin voz.

<< Oh, no te preocupes, Georg. >> Se levantó Andreas del sofá y se acercó. << ¿Ya te vas? >> Preguntó, medio consternado.

<< Sí. >> Dijo él. Me empujó discretamente por la cintura, mientras que yo me esforzaba por borrar mi rostro afligido. Medio reaccioné. Seguí a Georg hasta la puerta y él notó mi reacción.<< Nos vemos luego, chicos. >> Dijo Georg y dijo adiós con la mano a Tom y a Andreas. Georg entonces se acercó a mí y me plantó un beso tierno cerca, muy cerca de los labios, rozando sólo la orilla y antes de que se despegara demasiado de mi rostro me guiñó el ojo. Me quedé parado allí, analizando lo que Georg acababa de hacer, o mejor dicho, el porqué lo había hecho.

<< Adiós. >> Musité por fin y luego cerré la puerta tras ver la sonrisa de Georg. Me giré y los ojos inquisidores de Andreas me acusaron mientras que los de Tom me miraban como si estuviesen furiosos. Pero eso era imposible, ¿no? No puede enojarse tanto por una estúpida rosa. Porque… esa era la razón, ¿no?. Se limitó a intimidarme y cuando lo notó dejó de hacerlo y bajó la mirada.

<< ¿De qué tanto hablaron tú y Georg? >> Preguntó Andreas, la curiosidad que siempre había existido en él ahora me resultaba extrañamente fastidiosa.

<< De nada importante, ya sabes. >> Me encogí de hombros. << Su tía, la cena. >> Dije, divagando un poco. << ¿Sabes? Voy a ver si tenemos correspondencia. >> Inventé, para poder escapar un rato de aquel incómodo momento.

<< Pero…

No dejé que Andreas terminara e interrumpí el sonido de su voz cuando la puerta me colocó del otro lado, suspiré y bajé con lentitud las escaleras, necesitaba un poco de aire fresco.

Llegué hasta el último piso y revisé en el cajón marcado con el 483 para ver si teníamos correspondencia, no había nada más que unos cuantos folletos de publicidad sobre cuentas de banco, a lo poco que pude entender. Arrugué los papeles y los hice una bolita mal hecha, luego salí del edificio y me senté en las escaleras de la entrada en donde deposité las bolitas de papel a un lado, me llevé ambas manos a mis ante brazos, esta noche había decidido teñirse de un azul oscuro y gélido aire. Suspiré, haciendo que el vapor saliera de mi nariz y chocara con el frío. La puerta se abrió a mis espaldas y antes de que pudiera articular algún pensamiento, su voz me distrajo.

<< Necesitamos hablar. >> Me dijo Tom haciéndome pegar un brinco, su tono era un poco áspero y cuando me giré a mirarlo, se esforzaba en ocultar un rostro medio colérico, pero la máscara no resistía muy bien. De pronto me asusté. ¿Tan mal se había tomado que yo le haya dado la rosa a Andreas? Lo miré con ojos angustiados. Se sentó a mi lado, allí en el frío cemento de las escaleras desgastadas de la entrada y el contacto con su piel me produjo un tierno calor cuando pegó su brazo y hombro al mío.

<< ¿Qué sucede? >> Pregunté.

<< ¿Qué fue eso? >> Me dijo, con el mismo tono de voz.

<<¿Que fue qué? >> Esto parecía un juego de palabras.

<< Eso, con Georg, ¿por qué te besó?

Me solté a reír de puro nerviosismo, yo pensando que él me daría una buena amonestación por lo de la rosa, y ¿me sale con eso?

<< No me besó. >> Dije.

<<¿Entonces cómo le llamas al hecho de que él haya pegado sus labios a los tuyos? << ¿Qué? >> Reí aún más y al parecer a Tom no le hacía mucha gracia. << Georg no me besó, no en los labios, al menos. Fue sólo un beso de amigos.

<< Pues no parecían amigos. >> Farfulló.

─ Actúas como mi padre, Kaulitz . ─ Dije, medio molesto por tener que darle explicaciones y la risa se volvió una línea tensa en mis labios. Tom suspiró y decidió mejor cambiar de tema, aunque no de tono de voz.

<< ¿Por qué le diste la rosa a Andreas? >> Preguntó.

<< Porque él es tu novio, Tom. >> Dije, aunque me haya dolido rectificar aquello. <<A él es a quien debes darle rosas, osos de peluche o lo que sea.

<< Pero yo te la quise dar a ti. >> Insistió.

<< Y yo no iba a decirle a Andreas eso, ¿o sí? >> Suspiré. << Tom, ¿por qué te molestas tanto con las cosas que hago? ¿Por qué te importa que le haya dado la rosa a Andreas e inventado una excusa para salvarnos? ¿Por qué te molesta si Georg me besa o me lleva un ramo de flores?

Se quedó en silencio un rato, mirando hacia delante con el ceño fruncido y sus labios formando una línea.

<< No lo sé. >> Musitó. << Tengo que irme. >> Se levantó rápidamente y caminó hasta su auto negro y subiendo a el condujo hasta desaparecer calle abajo.

Me quedé sentado allí, sin saber bien qué había ocurrido hace unos minutos; era la clase de desconcierto que hace que te duela la cabeza y sentir como si tus pies volaran lejos del planeta Tierra.

¿Por qué Tom había actuado así? A no ser que… no, claro que no. Eso sería imposible. Suspiré agobiado, si Tom había malinterpretado todo, seguro Andreas también y ahora, aunque no tenía ganas de mantener una conversación para mentirle más a Andreas y sonreírle condescendientemente, tenía que pararme enfrente de él y darle el mismo sermón que le di a Tom, el de «Georg y yo sólo somos amigos». Me levanté desganado y abrí la puerta del edificio, conduciendo mis pies escaleras arriba hasta llegar al tercer piso y al departamento 483. Suspiré de nuevo antes de entrar, rogándole a Dios tan sólo un poco de ayuda, Andreas podía llegar a ser realmente persistente.

Abrí la puerta girando la dorada perilla y visualicé a Andreas mirando TV desde la cocina; mientras intentaba recalentar en el microondas un pedazo de pizza del día jueves. Cuando me vio entrar se giró hacia mí y me sonrió de gran manera haciéndome ver sus dientes medianos y blancos, tan fuertes como un roble. Traté de sonreír.

<<¿Por qué la gran sonrisa? ¿La pizza no se te quemó hoy? >> Bromeé.

<< Hey. >> Se quejó como niño pequeño. << Eso sólo fue una vez y hace ya varios años. >> Dijo y rió, dejando escapar el sonido levemente gutural de su risa. Me tuve que reír también, recordando aquella escena de la pizza quemada en casa de su abuela, cuando teníamos quince años.

<<Bueno, pero no es por eso porque sonrío. >> Me dijo. << Tú tienes algo que contarme.

>> Levantó las cejas una y otra vez.

<< ¿Cómo qué? >> Me hice el que no sabía.

<< No sé, tú dime, algo que tenga que ver con un chico, llamado… ¿Georg? >> Tanteó.

Puse los ojos en blanco.

<< Andreas, ¿cuándo vas a entender que entre Georg y yo sólo hay una bonita amistad? Ya aclaramos el punto y ambos estamos bien siendo amigos.

<< Pero yo vi…

<< Un beso, ya sé. >> Lo interrumpí, de nuevo poniendo los ojos en blanco. << Andreas, pero ese no fue un beso en la boca, fue en la mejilla, cerca, pero fue de amigos, nada más. >> Dije. Se quedó en silencio como por tres segundos y luego exhaló.

<< Eres aburrido. >> Dijo y se giró para ver su pedazo de pizza girar en el plato de vidrio, dentro del microondas.

<< El hecho de que no me guste Georg no quiere decir que sea aburrido. >> Me defendí.

<<No, pero desde que llegaste a Venecia, no has salido con ningún chico. >> Me dijo. << A menos que… >> Se giró de nuevo y me miró, la sonrisa volvió a expandirse por su rostro. << ¿Te gusta Derek? >> Preguntó.

<< ¿Qué?

<< Pues, no sales con más chicos, vas de aquí para allá pero no sin las mismas personas: Georg, Derek, tu amigo de la fotocopiadora o incluso Tom.

Algo me estrujó el estómago cuando dijo su nombre.

Continúa…

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por Space_witch_111

Escritora del Fandom

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