Fic TOLL de Space_witch_111
Capítulo 16
Bajé las escaleras a toda prisa, mis zapatillas golpeteaban rítmicamente en los escalones que pasaban debajo de ellos y salí al aire exterior llenando mis pulmones de éste.
Estaba asustado, no sabía qué pensar o qué pensamiento en mi cabeza obedecer. Necesitaba huir al menos por un rato, sacar a Tom de mi cabeza al menos por una fracción de segundo.
Saqué mi celular y tecleé el número de Derek.
<< ¿Hola?
<<Derek, soy yo, Bill. ¿Podrías hacerme un favor? >> Pregunté, con la voz que me salía temblorosa de mi garganta.
<< Claro, dime.
<< ¿Podrías ir por Andreas a su trabajo?
<< Pero… ya salió, ¿no?
<< Sí, pero encuéntralo en el camino, antes de que tome un taxi o algo parecido. Y ofrécete a traerlo a casa todos los días, por favor. >> Farfullé, mientras caminaba calle abajo.
<<¿Puedo preguntar, ¿por qué?
<<Sólo tráelo a casa, ¿quieres? Luego te explico.
<< Está bien.
<< Date prisa, adiós.
<< Hasta pronto.
<< Gracias. >> Musité. Colgué la llamada y devolví el celular a mi bolsillo. Me abrace debido al frío y seguí caminando sin dirección. Mi plan era que Andreas estuviera más pronto en casa de lo que suele llegar. Todos y cada uno de los días que me restaran aquí. Así, no ignoraría a Tom de forma tan obvia, pero sería menos tiempo estando con él y eso ayudaría bastante a que de una vez por todas controlara mis sentimientos.
Decidí parar a mitad de una calle, no sabía a dónde me dirigía y si seguía sin rumbo, seguro me perdería. No podía ir donde Gustav debido a que allí no había nadie, él seguro estaría en su cita con Georg.
La gente me esquivaba y pasaba a mi lado, totalmente indiferente, mientras yo me quedé inmóvil allí. Había caminado apenas dos calles lejos del edificio, y sabía que si caminaba más terminaría perdiéndome. Recordé un pequeño parque a unas cuantas cuadras más, un fácil camino para seguir, así que fui hasta allá, a desperdiciar el tiempo y que se hiciera tarde solamente para no verle el rostro a él.
Cuando llegué, me apoderé de una de las bancas de metal negro que adornaban los caminos del parque y me senté a observar cómo el cielo oscurecía totalmente. No pude evitar pensar en Tom, lo amaba, ni siquiera sabía cómo y con tanta rapidez. Me era absurdo, ilógico. Era casi ridículo cómo quería escapar de esos sentimientos que no debían de estar en mi corazón. Ridículo, sí. Porque en realidad estar a su lado era lo único que en este momento quería hacer. Apreté el sobre en mis manos, haciéndolo crujir. El viento movió el cabello de mi frente y me despejó un poco la mente, haciéndome pensar en algo que hasta el momento le faltaba atención de mi parte. Algún día tendría que irme. ¿Y qué pasaría? ¿Qué me llevaría? La agobiante presión en el pecho apareció apretujando mi corazón y sacudiéndolo de forma violenta. El sólo hecho de pensar en eso, me dolía. Me iría y tendría que dejar aquí mi corazón, pero sabía que era la mejor opción que podía hacer. Me burlé de mi mismo, yo no era tan distinto a Andreas, huir también era mi opción fácil. Pero al pensar en Andreas, el corazón se me encogió aún más, adolorido.
La historia podría repetirse de nuevo y él ¿A dónde huiría esta vez? Su antiguo novio lo había lastimado tanto con aquella actitud que había tomado. Lo había cambiado de un día a otro y el frágil corazón de Andreas no pudo resistir aquello, lo dejó destruido porque él lo amaba; al punto de que decidió mejor mudarse de país, de continente. Ahora, yo no quería ser el brujo malvado que le arrebataría de nuevo algo que él ama, preferiría morir atropellado por un autobús, eso sería más digno.
Suspiré y me llevé las manos a la cabeza, dejando el sobre amarillo sobre mis piernas. Cerré los ojos por un minuto, anhelando que el viento susurrara la respuesta a mi oído de mi gran dilema. Por allí oí decir que el amor ensuciaba, yo parecía estar manchado de todos lados. Pero huir era mi mejor opción hasta el momento, sólo que no sabía cuándo. Mi plan había funcionado. Andreas había llegado a las siete treinta jueves y viernes, gracias a Derek; por lo tanto, los minutos se me reducían a la mitad para estar con Tom. Algo que aunque no me gustaba mucho hacía menos difícil la resistencia. Sin embargo no dejaba de ser duro. Miré la hora cuando el timbre sonó, sólo dos minutos tarde había llegado Gustav. Apagué el televisor y me encaminé hasta la puerta.
<< Lindo departamento. >> Musitó paseando su mirada por todo su alrededor. << Aunque el edificio es… un poco melancólico. >> Sonreí.
<<Gracias por venir. >> Le dije.
<< Para mí es un honor que me hayas invitado a tu casa… bueno, departamento.>> Rió. << Gracias… eres él único con el que puedo hablar de esto. >> Fui hasta mi habitación e hice que me siguiera.
<< Sabes que siempre podrás contar conmigo, Bill. >> Me sonrió, demostrándome confianza.
<< Soy un caso perdido. >> Me puse en cuclillas y rebusqué entre los cajones de mi mueble, del inferior saqué mi gran tesoro. Un sobre amarillo en tamaño carta y de un grosor considerable que aventé luego sobre la cama, haciéndolo rebotar sólo un par de veces.Le hice una seña a Gustav para que abriera aquel sobre y al instante que comprendió, se acercó y lo tomó entre sus manos.
<< Vaya, sí que pesa. >> Bromeó, alzando las delicadas cejas. Deshizo el pequeño hilo rojo y abrió el sobre. Sacó el montón de fotografías que estuvieron apunto de caérsele. <<¡Wow! >> Dijo, sorprendido cuando notó cuántas fotos eran y sobre todo, de quién eran. << Este tipo podría trabajar de modelo.>> Musitó y aunque aquello era para hacerme reír, no pude hacerlo. <<Esto es como un libro. >> Hizo referencia al grosor. << O como una exposición de algún museo.
<< O un Manual de lo Prohibido. >> Musité.
<< Eso suena interesante. >> Rió. El timbre apagó la risa de los dos, eran las seis y quince minutos apenas, ¿quién sería? Ambos nos miramos extrañados.
<< ¿Esperas a alguien? >> Me preguntó.
<< No que yo sepa. >> Negué con la cabeza y luego salí de mi habitación para abrir la puerta. Gustav fue detrás de mí y cuando abrí la puerta de madera me llevé una gran sorpresa al ver a Tom allí. Los ojos casi se me salían de las órbitas.
<< ¿Kaulitz? >> Articulé, claramente sorprendido.
<< Yo pensé que ya habíamos dejado las formalidades. >> Bromeó y luego miró por encima de mi hombro a Gustav, quien lo miraba embobado. Se pasó sin que le dijera que lo hiciera y le sonrió a Gustav.
<<Hola. >> Le dijo. << Soy Tom Kaulitz.>> Le extendió la mano. << El novio de Andreas. >> Dije, cerrando la puerta de mala gana. ¿Por qué nunca dejaba bien claro quién era?
<< Hola. >> Musitó Gustav, tendiéndole la mano también << Gustav.
<<No, yo soy Tom. >> Dijo éste.
Gustav rió.
<< No, no, digo que yo soy Gustav.
<<¡Oh! ¡Gustav, claro! He oído hablar tanto de ti. >> Dijo. << Me da mucho gusto conocerte al fin.
Me aclaré la garganta, haciéndome notar.
<< Gus… el manual en mi habitación… podrías guardarlo, ¿por favor? >> Farfullé, recordando que habíamos dejado las fotografías al descubierto y tiradas en la cama. << Claro. >> Captó rápidamente el hilo de mis palabras y salió disparado a mi habitación. Miré a Tom, aunque no quería admitir que estaba encantado de que estuviera allí traté de permanecer serio.
<< ¿No es muy temprano para que vengas? >> Traté de sonar lo más normal posible, pero el pánico no se podía ocultar muy bien detrás de mi voz.
<< Sí, pero ya que mañana será la fiesta del señor Vittore, quiero saber qué… vamos a hacer mañana o a qué hora nos iremos… >> Su mirada gacha bailó fugaz.
<< Pero…
<< ¡Listo! >> Gustav me interrumpió, saliendo de mi habitación con su sonrisa brillante en el bello rostro.
En ese momento agradecí al cielo de que él se encontrara allí; así al menos no me vería tan obvio, no sería tan torpe al hablar con él. Y mi razón mantendría calmado a mi corazón.
Gustav y Tom conectaron enseguida, ambos eran muy sociables y la plática entre ellos fluyó de manera rápida, aquello me alegró.
Cuando Andreas llegó junto con Derek, sonreí de manera significativa, aunque me doliera en lo más profundo de mi alma ver juntos a Tom y a Andreas sabía que aquello me servía para ponerle un freno a mis absurdos sentimientos. Luego de que Derek y Gustav se fueran, me encerré en mi habitación como de costumbre, pero no pasó mucho tiempo cuando oí que llamaban a mi puerta, el murmullo de voces había desparecido del exterior y sólo los golpeteos en la puerta, algo apagados, se oían en aquel silencio sepulcral. Salté de la cama y abrí la puerta, la cara de Andreas no era la misma, estaba bastante triste, podía notarlo.
<< Andy, ¿qué pasa? >> Pregunté, preocupado.
<< Necesito hablar contigo. >> Me dijo y se sentó en mi cama. No sólo su rostro estaba triste, su voz parecía haber dejado la alegría también.
<< ¿Sobre qué? >> Inquirí, ahora nervioso, ¿sospecharía acaso que yo estaba enamorado de su novio?
Me quedé parado, mordiéndome el labio inferior y esperé a que hablara.
<< Es Tom. >> Musitó.
El corazón se me paró por un segundo.
<< ¿Qué… qué pasa… con Tom? >> Farfullé, torpe.
<<Ya no es el mismo de antes. >> Bajó su cabeza y las hebras de cabello se amoldaron a la posición.
<< ¿Qué quieres decir? >> Me senté a su lado.
<< Casi no está conmigo, ya no me llama todos los días y cuando vengo del trabajo, se va rápidamente. Lo noto distraído cada vez que hablamos, como si su mente estuviera en otro lugar. >> Confesó. Abrí los ojos de par en par, aquello sí que no lo esperaba. Es decir, desde que conocí a Tom como la pareja de Andreas, se veía claro que lo quería muchísimo, estaba siempre al pendiente de él y yo era a veces testigo de sus demostraciones de amor. Pero junto al desconcierto, la culpa comenzó a aflorar. << Hablé con Derek sobre esto. >> Continuó, ahora mirándome, sus grandes y oscuros ojos no tenían mucha luz.
<<¿Con Derek?
<< Sí, es su hermano, digo, ¿quién podría conocerlo mejor? Pero sólo me dijo que Tom es así de raro, que me quería y que dejara de preocuparme.
<< Eso es cierto, Andy . Mira, Tom y tú son la pareja perfecta. >> Dije, aunque me costara aceptarlo. << Tom te quiere, créeme. Eso se nota. >> Pasé mi brazo por su hombro.
<< No tanto. >> Resopló.
¿Qué podía decirle? Yo me sentía culpable, no es que tuviera el ego muy grande ni nada de eso, pero sabía a lo mejor el porqué del comportamiento de Tom. <<Mira, tranquilo, ¿sí? >> Lo animé. << Mañana iremos a la fiesta esa de tu jefe, relájate, trata de no pensar en eso. Verás que tarde o temprano, Tom volverá a ser el mismo. >> Dije, mientras en mi cabeza ya pensaba en la fecha en la que partiría.
Esa noche, traté de dormir, pero lo cierto es que no pude pegar los párpados durante un par de horas. Andreas ya había comenzado a notar que Tom estaba extraño, por supuesto, él no era para nada tonto y tarde o temprano se daría cuenta de la razón de su comportamiento. Tenía que irme, tenía que irme pronto. Antes de que esto se complicara más, me iría y dejaría que Tom y Andreas volvieran a sus vidas antes de que yo llegara a Venecia. Por mi parte, yo intentaría olvidarme de él, seguiría mi vida como había sido antes, llamaría a Andreas todos los días y si acaso, sólo pediría que saludara a Tom de parte mía. Huir era lo mejor. Lo mejor hasta ahora.
No sé porqué me encontraba nervioso desde que desperté, Andreas estaba muy entusiasmado con la fiesta, pero detrás de su entusiasmo seguía habiendo aquella preocupación que me había dejado ver anoche.
<< ¡Te espero abajo con Tom! >> Me gritó Andreas desde el exterior de mi habitación y luego se paró en mi puerta. << No tardes. >> Me sonrió.
Lucia hermoso con ese traje que había comprado para esta ocasión especial.
Andreas era realmente hermoso.
<< Ya voy. >> Musité. << Sólo me pongo el traje.
Oí cuando salió del apartamento. Suspiré, combinando mi dióxido de carbono con el oxígeno de mi alrededor. Tomé el traje que Tom me había elegido y me lo puse, intentando no despeinar mi cabello.
Traté de hacer el nudo de corbata, pero me costaba un poco de trabajo poder hacerlo.
<< Demonios. >> Farfullé.
Salí de mi habitación, Andreas había apagado las luces del departamento y sólo era iluminado por el atardecer del exterior que se filtraba por la ventana y la luz blanca que salía de mi cuarto entre abierto. Intenté hacer el nudo de nuevo, pero fracasé en la maniobra.
De pronto, la puerta se abrió, Andreas podría llegar a ser muy desesperado.
<< ¿Tienes problemas? >> Pero esa no era la voz de Andreas.
Me quedé inmóvil al reconocer a Tom, luego me giré avergonzado. Aún en la oscuridad, podía verlo. Llevaba puesto un esmoquin negro, ajustado a su perfecto cuerpo. Su figura me quitó el aliento.
<< Emm… la corbata… no puedo… >> Musité, atontado. << ¿Podrías…? >> Manoteé en la oscuridad, señalando la corbata.
<< Claro. >> Se acercó hasta mí, su perfume bailoteó por mi nariz.
Sentí sus manos en mi cuello, tratando de hacer el nudo; el tacto hizo que la piel de todo el cuerpo se me erizara. No se oía nada, excepto nuestras respiraciones y los sonidos apenas audibles provenientes del exterior. El nudo ya estaba listo, pero no me moví. Él aún sujetaba con sus manos la corbata. Él se acerco más, y de pronto, sentí cómo acurrucó su nariz en mi cuello y cómo su respiración golpeaba este con delicadeza. El corazón se me aceleró, tanto que me pregunté si él podía oírlo.
<< Tom… ─ Murmuré, ¿qué estaba haciendo?
Pero el silencio persistió y su respiración acariciaba la piel de mi cuello con más intensidad, haciendo que el estómago se me encogiera, que la piel se me erizara y que toda cordura huyera.
<< Chicos, ¿por qué tardan tanto? >>La voz de Andreas me hizo pegar un brinco.
Continúa…
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