Fic TOLL de Space_witch_111
Capítulo 2
Intenté tragarla y luego tosí cuando lo logré, medio asfixiado aún.
Andreas apareció de pronto a mi lado, mientras la puerta de la entrada ya estaba cerrada.
<< Bill, ¿estás bien? >> Me preguntó, pero la tos que salía de mi garganta me impedía hablar. << Te daré un poco de agua, espera. >> Corrió hacía la llave y tomó un vaso, llenándolo rápidamente con el líquido que salía del grifo. Se acercó a mí y me extendió el vaso, yo tomé del agua, esperando que aquel ardor en la garganta desapareciera y la tos se fuera también.
<< ¿Mejor?
<< Sí. >> Deje el vaso sobre la barra de la cocina. << Gracias.
<< Eso te pasa por atragantarte con la comida, bestia. >> Bromeó.
Reí ante el apodo.
<< Bueno, eso me pasa porque me hiciste venir desde otro país sin comer. >> Refuté, riendo.
Andreas se sentó a mi lado y me arrebató la galleta para terminarla de comer él.
<< ¡Oye!
<< Hay pizza en el refrigerador, creo que eso podría llenarte más que una galleta. >> Dijo.
<< Tengo más sueño que hambre, así que mejor mañana me llevas a desayunar. >> Sonreí. << Oye, Andreas… >> Vacilé y me dediqué a jugar con mis dedos. << Tom es… ¿tu novio?
<< Y lo que más amo. >> Afirmó.
<< ¿Y por qué no me lo habías contado, rubio? >> Me hice el indignado.
<< Porque… llevo un mes saliendo con él.
<< ¿Un mes? ¡Nuestra última llamada fue ayer! >> Le recalqué.
Él se encogió de hombros en su lugar.
<< Bueno, quería darte una sorpresa.
<< Pues lo lograste. Pensé que después de lo del innombrable y tú ya no… >> Me quedé en la mitad de la frase, pero él me entendió
<< Sí, yo también lo pensé. Si no, no hubiera huido del país como cobardemente lo hice. >> Sonrió. << Pero conocí a Tomy… lo amo.
<< ¿De verdad? Hace un mes que salen, qué tanto lo puedes conocer. >> Musité.
<< Lo suficiente. >> Me miró serio. << Pensé que estarías contento por mí.
<< ¡Lo estoy! >> Y lo estaba de verdad, pero algo se removía dentro de mí, algo que me hacia estar confundido. Ese tipo de confusión cuando no te explicas por qué las cosas avanzan tan rápido de un día para otro. << Estoy feliz de que hayas seguido adelante con tu vida, me pones de ejemplo. >> Admití.
<< ¿Qué quieres decir con que te pongo de ejemplo? ¿Sigues enamorado de Mark? >> Saltó hacía atrás mirándome sorprendido.
<< ¡Para nada! Eso ya pasó. A lo que me refiero es que, no te quedes estancado en un pasado; como yo con el accidente de mis padres.
<< Oh, Bill, eso fue hace ya tres años, ahora eres un fotógrafo profesional y tienes mucho que sacar en esta vida que llevas.>>Me pasó el brazo por los hombros. << Pero ahora no hablemos de temas tristes, mejor dime… ¿Has conocido a alguien en especial? >> Sonreí ante su curiosidad y su enorme sonrisa indagante. Pero a la mente se me vino el nombre de Tom Kaulitz, como una oleada de viento, rápida y fugaz.
<< Que cosa más extraña.
<< ¿Qué? ¿A quién conociste? >>
Me di cuenta de que lo había pronunciado en voz alta, o suficientemente fuerte para que Andreas me oyera.
<< ¿Eh? Ah… << Tartamudeé.
<< Vamos, Bill, sé que conociste a alguien, tus ojos me lo dicen. >> Insistió, con la sonrisa aún más amplia y los ojos chispeantes de curiosidad.
<< Sí y no. >> Farfullé.
<< ¿Sí y no? ¿Cómo es eso?
<< Bueno, conocí a alguien que, a decir verdad, me deslumbro; pero…
<< ¿Pero ¿qué?
<< No puedo decir que sea ese «alguien especial» >> Hice comillas con mis dedos.
<< ¿Por qué no?
<< No creo en el amor a primera vista, lo sabes. >> Sacudí la mano, como restándole importancia al asunto.
<< Sí, ¿pero sabes? Con Tom fue amor a primera vista. >> Sonrió, como si de pronto se hubiera perdido en el recuerdo. << ¿Tú dónde conociste al chico? >> Preguntó de repente.
<< Emm… en… >> Vacilé, mientras buscaba un lugar ideal. << En el avión.
<< ¿Se sentó junto a ti? >> La curiosidad de Andreas parecía nunca terminar. << Mmm… >> Recordé entonces cuando Tom se sentó a mi lado en el piso del pasillo. Reí. << Algo así.
<< ¿Quieres contarme?
<< No en realidad, no tiene demasiada importancia, Andreas. Era sólo un chico atractivo.
Y era cierto, porque, para empezar, Tom sólo era una cara bonita entre otros rostros de Venecia y, además, no podía inventarme una historia acerca de otro chico sólo por no tener el valor de decirle a Andreas que su novio me parecía lo más atractivo desde que había llegado a Venecia.
<< Estoy realmente cansado, Andreas. Dime, ¿dónde está mi cama?
<< Habitación. >> Corrigió él y luego sonrió. << Justo allá. >>Señalo hacia la derecha, apuntando una blanca puerta de madera.
<< Gracias. Mañana será un día fenomenal, mañana que no esté tan cansado. << Qué duermas bien, Bill. ¡Wow! No puedo creer que estés aquí. >> Lo último pareció que se lo había dicho a él mismo. << ¡Te quiero!
<< Y yo a ti. Buenas noches.
Arrastré el par de maletas hasta el pequeño cuarto que sería mi habitación y luego me interné en él. Era tamaño medio, ni tan grande ni tan pequeño, ideal para mí. La cama estaba al otro extremo de la puerta, contra la esquina; cerca de la ventana. Había un pequeño escritorio y un armario frente a la cama. Saqué de la maleta más pequeña el estuche donde traía mi cámara y tomé una foto de la habitación y puse con cuidado la cámara en su estuche y lo coloqué sobre el escritorio, estaba demasiado cansado como para ponerme a acomodar la ropa justo ahora. Me acosté sobre la cama y coloqué las manos bajo la cabeza, entonces me puse a pensar en todo lo ocurrido durante el día, y el rostro que había traído a mi memoria, era tan bello como el de un ángel, pero, un rostro que no me pertenecía. Pero, ¿por qué había pensado en él? En la idea de que Tom y Andreas no se conocían lo suficiente para decirse «Te amo»; me reí por lo bajo al descubrir que lo que yo tenía ahora era envidia, desde Mark sólo dos idiotas habían figurado en la lista de mi corazón, y ahora, que Andreas había encontrado a alguien, yo le tenía envidia. Volví a reír. Qué patético. Pero lo cierto era que detrás de esa risa burlona había una palpable preocupación, el corazón de Andreas no podía volver a romperse por segunda vez de una forma tan desastrosa como la primera. Allí figuraba mi miedo.
O eso yo creía.
Continúa…
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