Fic TOLL de Space_witch_111
Capítulo 3
El sueño abrumador me despertó, una pesadilla que me perló la mayor parte de la cara con sudor frío y que me obligó a abrir los ojos casi tan precipitadamente como me paré. El horrible accidente que mis padres habían tenido se había proyectado esa noche en mis sueños.
Miré el reloj, aún con los nervios de punta. Eran las siete con cuarenta y dos minutos. Suspiré y me levanté de la cama, había dormido con la misma ropa con la que había llegado, así que me di una rápida ducha y luego me cambié.
Salí a la cocina, Andreas aún no se despertaba así que me dio tiempo de prepararle el desayuno. Cociné un par de huevos fritos y unas salchichas, luego preparé un jugo de naranja. Andreas vivirá en Venecia, pero parece americano.
<< ¡Mmm! ¿Qué es eso que huele tan delicioso? >> Salió de su habitación directo hacia la cocina y luego me sonrió.
<< Quise prepararte el desayuno. >> Le puse el plato en la mesa.
<< Aw. >> Exclamó. << Es maravilloso tenerte aquí.
Ambos reímos y luego nos pusimos a ingerir todo lo que había salido de la sartén.
<< ¿Qué planes tienes para hoy? >> Me preguntó.
<< Creí que tú ibas a hacer mi agenda de este día. >> Dije confundido.
La grande sonrisa de la que él era dueño se expandió por su rostro.
<< Sólo quería asegurarme de que no lo hubieras olvidado. >> rio de nuevo. << Te llevaré por las mejores tiendas de ropa que jamás hayas visto. >> La emoción saltó a sus ojos.
<< Genial. >> Musité.
Ropa. No era un adicto a la moda o algo por el estilo por lo tanto nunca me emocionaba tanto ir de tienda en tienda hasta encontrar el atuendo perfecto; pero a Andreas siempre le había gustado y tenía un excelente gusto en ropa. Cada vez que íbamos a una tienda, era él el que terminaba con más de cinco bolsas en mano.
&
Hacía frío, un gélido aire vagabundeaba por la atmósfera de Venecia mientras mi mejor amigo y yo caminábamos por sus calles.
<< ¿Cómo pasó lo de Marc? Eso jamás lo supe. >> Me dijo y lo miré extrañado. << Quiero decir que nunca supe cómo lo olvidaste.
<<Oh, bueno, simplemente decidí olvidarlo y ya. >> Me encogí de hombros y me quedé mirando a través de una vitrina una hermosa chaqueta de cuero.
El reflejo de Andreas se dibujó a mi lado en el vidrio y una repentina curiosidad vino a mí como una ola de mar.
<< Dime, Andreas, ¿cómo conociste a Tom? >> Musité sin mirar el rostro de él y fingiendo que observaba detenidamente la bella chaqueta del aparador, nervioso.
Algo definitivamente raro.
<<En un café, un día lluvioso. >> Suspiró como si de pronto volviera a ver el recuerdo nítido en su mente y se perdiera en el, entonces lo miré. << Se acercó y hablamos un poco. ─ ¡Él es tan gracioso! >> Suspiró. << Me contó que era de Alemania, que allí había nacido y que había venido a Venecia por lo mismo que yo: olvidar amores del pasado, sin embargo, hasta la fecha no me ha dicho qué fue lo que pasó… >> Se perdió pero luego volvió a retomar el curso animoso. << luego de reírnos un rato, me pidió mi número de teléfono y en la noche del mismo día me llamó. >> Sonrió. << Sólo quería desearme buenas noches. >> Suspiró, teatralmente.
<< Suena como… un cuento. >> Sonreí.
<< Me siento como en uno. >> Sonrió también. << ¡Estoy tan feliz! >> Me abrazó, completamente lleno de emoción; cosa que hacía cuando estaba así.
<< ¿Cuántos años tiene? >> Pregunté, retirándome de su abrazo.
<< Veintiuno.
<< No hay tanta diferencia, tú tienes veinte. >> Dije, aliviado.
<< ¿Sabes qué nos dicen? >> Inquirió, animado.
<<¿Qué?
<< Que somos la pareja perfecta. Que los dos estamos hechos a la medida. Que nacimos para estar juntos. >> Suspiró.
Estaba feliz, pero algo dentro, muy dentro de mí, se removía incómodo y desesperado. Como una fierecilla enjaulada en lo más oscuro de una habitación, muy lejos de la salida: pero sin embargo, deseosa de salir.
<< Me alegro mucho por ti.
<< ¡Ya sé! Podríamos salir todos alguna vez, así te presento. >> Comentó.
<< ¿Todos?
<< Sí, Tom, tú, Derek y yo.
<< ¿Quién es Derek? >> Inquirí, confundido.
<< Su hermano.
De pronto recordé la conversación que él había tenido con Tom, anoche que había mencionado a un Derek como su hermano.
<< Oh. >> Musité. <<Me encantaría. >> Sonreí amable.
<< ¡Le diré a Tom para que organicemos todo! >> Me abrazó de nuevo, dando brinquitos como un niño pequeño.
Así era Andreas; dulce, tierno, cariñoso, frágil y entusiasta.
<< Andreas. >> Musité, cambiando repentinamente el tema. << Quiero ir al tan famoso Puente de los Suspiros, quizá pueda tomar algunas fotografías.
<<Il ponte dei sospiri. ¿Y para qué quieres ir allí? No es la gran cosa. >> Dijo. << Más bien deberías ir a la plaza de San Marcos, muchos toman sus fotografías allí.
<< Lo sé, pero no quiero algo común. Ya me conoces. >> Me encogí de hombros.
<< Bueno, también podrías ir al Palazzo Ducale, le podrías tomar bellas fotos.
<< ¿Al qué? ¿Andreas, te molestaría hablarme en un idioma que entienda?
Él rió.
<< Al Palacio del Duque.
<< Gracias. ¿Me llevarás al Puente de los Suspiros?
Él puso los ojos en blanco ante mi insistencia.
<< Está bien, te llevaré mañana.
<< Gracias Andy, eres el mejor. >> Fui yo quien empezó el abrazo ahora.
Seguimos caminando por las calles de Venecia, mirando casi todas las tiendas de ropa que allí había. Comimos en un pequeño restaurante y luego, un rato más tarde, llegamos cansadísimos al departamento.
Eran las siete de la tarde con treinta minutos cuando llamaron a la puerta.
<< ¡Es Tom! >> Anunció jovialmente Andreas y se levantó como rayo dando grandes zancadas hacía la puerta.
Dirigí mi vista hasta allá, desviándola del televisor, anhelante de ver el rostro perfecto.
<< ¡Amor! >> Andreas se lanzó a sus brazos en cuanto la figura de su novio fue palpable, y él lo recibió cálidamente.
La fierecilla se removió incómoda.
<<Ven, pasa.
Desvié mi vista de nuevo al televisor queriendo aparentar que nunca la había despegado de allí.
<< Bill, hola. >> Mi nombre en su voz era tan melodioso y diferente al resto de las voces que habían puesto en sonido mi nombre; lo hacía parecer tan bello, único.
Me giré para mirarlo.
<< Hola, Tom. >> Le sonreí.
<< ¿Cómo va tu primer día en Venecia? >> Preguntó.
<< Cansado. >> Reí al recordar que había usado el mismo adjetivo cuando él me había preguntado acerca del vuelo. Creo que él también se acordó, porque rió de la misma manera que yo.
<<Ojalá los demás no sean siempre así. >> Comentó y sonrió, luego miró a Andreas para entablar una conversación con él.
Entonces yo me giré de nuevo, pero a decir verdad, estaba más pendiente de su conversación que del programa italiano que se proyectaba en la televisión.
<< ¿Estás nervioso, cielo? >> Le preguntó a Andreas.
<< ¿Sobre qué? >> Inquirió él, confundido.
<<Sobre tu entrevista de trabajo, mañana.
<< ¿Mañana es siete? >> La voz de Andreas sonó alarmada. << ¡Dios, lo olvidé por completo!
Entonces me giré de nuevo para mirar.
<< ¿Tienes una entrevista de trabajo? >> Pregunté, realmente emocionado.
<< Sí y… ¡oh! >> Se quedó en silencio durante unos segundos. << ¡Lo siento! ¡Lo siento, lo siento, lo siento! >> Se acercó a mí. << Es que no recordaba lo de la entrevista, perdóname.
Tardé unos segundos en comprender porqué me pedía disculpas.
<<Oh, Andreas, no. No te preocupes. >> Le sonreí. << Iremos otro día a visitar el puente.
<< ¿No estás enojado?
<<¿Yo? Para nada, al contrario. ¿De qué es el trabajo que solicitas?
<< Enfermería en el hospital de la Isla de Torcello. ¡Tengo una idea! >> Dijo de pronto, como si la primera parte no importara demasiado, se giró a mirar a su novio. <<Tom, ¿podrías tú llevar a Bill a Il ponte dei sospiri?
Los ojos se me abrieron de par en par ante la sorpresa y luego miré el rostro de Tom, tan bello como el de un ángel. Él también me miraba.
<<Chiaro. Per me non c’è nessun problema. >> Respondió él y sonrió.
<< Gracias, Tom. >> Dijo Andreas y luego me miró.
<< Un idioma que se entienda, por favor. >> Dije y los dos rieron.
<<Que sí, que no hay problema. >> Dijo mi amigo.
Miré a Tom.
<< ¿Seguro que no tienes cosas que hacer y te estoy quitando tiempo sólo por mi capricho? Porque puedo esperar a que Andreas tenga tiempo, no hay prisa, de verdad.
<< No. >> Me respondió. << Por mí está bien, a menos de que no quieras ir conmigo. >> Rió.
<< No, digo, sí. >> Sacudí la cabeza. << Quiero decir, gracias por llevarme.
<< A Tom le gusta ese lugar, seguro que está más que encantado. Él te puede dar un tour. >> Bromeó Andreas.
<< Y para mí sería todo un placer. >> Tom se rió y mostró todas las perlas blancas que formaban su sonrisa, en la que por un lacónico segundo, me perdí.
<< Gracias. >> Musité y me giré de nuevo a mirar la televisión.
Me había asustado un poco, un inusual hecho. Desvié completamente mi atención a propósito, debido al pensamiento que la reacción había producido y me puse a pensar en eso. ¿Por qué encontraba a Tom tan atractivo? Sí lo era, pero lo que realmente me preguntaba era ¿por qué todo él causa una sensación extraña en mí? Miré de reojo a la feliz pareja detrás mío, y pude ver la sonrisa de Tom volar hacía Andreas. Entonces llegué a una conclusión fácil. Estaba deslumbrado por él. Por supuesto, era el hombre más apuesto con el que me había encontrado en toda mi vida. Me reí discretamente. Qué suerte la de Andreas.
<<¿Te quedas a cenar>> ─ Preguntó el rubio , luego de un rato. ─ ¿Sabes? Con Bill se me ocurrió una idea hoy, ¿por qué no salimos un día los cuatro? Nosotros tres y Derek. >> Explicó él sin esperar la respuesta de su novio a la primera pregunta. << No, cielo, no puedo quedarme. Hoy hay cena familiar. >> Torció el gesto. << Y lo de la salida los cuatro suena estupendo, le diré a Derek hoy.
¿Debería preocuparme? Sabía que Andreas ocultaba muy dentro de él emparejarme con alguien, pero al pensar el hecho… ¿qué tan malo podría ser si se trataba del hermano de Tom? Seguro también era apuesto.
<< Hasta mañana. Vendré a desearte buena suerte antes de que te vayas. >> Dijo Tom a su novio y luego besó su frente.
<< Gracias, amor.
<< Bill, mañana tenemos muchas cosas por hacer, espero no te canses. >> Sonrió.
De pronto sentí una emoción que no pude explicar, un ligero entusiasmo allí, cerca de donde se encontraba la fierecilla enjaulada.
<<No lo haré, hasta mañana. >> Musité y le devolví la sonrisa.
Andreas y Tom salieron hasta la puerta donde tardaron más de cinco minutos en despedirse; traté de no pensar en ello, porque a fin de cuentas, su manera de decirle adiós era algo que a mí no me incumbía.
Luego de que oí la puerta cerrarse, Andreas se sentó a mi lado en el sofá y luego suspiró.
<< ¿No es perfecto?
<< ¿Qué cosa? >> Inquirí, confundido.
<< Mi novio. >> Musitó, con aire de orgullo.
Yo reí, pero no dije nada. Aún cuando Andreas me lo había preguntado no podía decirle lo que pensaba. Sí, sí era perfecto. Pero por alguna extraña razón, mi boca no podía soltar esas palabras frente a mi amigo.
<< ¿A qué hora te irás mañana? >> Pregunté.
<< A las seis.
<< ¿De la tarde?
<< De la mañana.
Abrí los ojos con sorpresa y lo miré.
<< ¿Seis de la mañana? Y, ¿a qué hora vendrás?
<< No lo sé. >> Torció el gesto. << La Isla de Torcello está un poco lejos, quizá venga como a las cinco de la tarde.
<< Pero si sólo te harán una entrevista, ¿por qué tardarás tanto?
<< Porque si me aceptan, me quedaré para que me capaciten o algo así. >> Se encogió de hombros.
<<Voy a extrañarte. >> Hice un puchero.
Él rió.
<< Me extrañarás más si consigo el trabajo, porque saldré desde las ocho de la noche.
>> Volvió a reír y esta vez yo no me uní a su risa.
<< Andy , estoy cansado, me acostaré ya. >> Dije.
<<¿Tan pronto? Pero si son las ocho de la noche.
<< Ocho y cuarenta. >> Corregí. << Y sí, estoy cansado y quiero dormir.
Bueno, de lo que había dicho, sólo la primera parte era cierta porque tenía demasiado miedo de volver a soñar la misma pesadilla de la noche anterior.
<< Está bien, buenas noches.
<<Buenas noches. >> Me levanté del sofá y caminé hasta mi habitación.
<< ¡Ah! Mañana te tienes que levantar temprano. >> Me avisó. << Tom vendrá antes de que yo me vaya y luego te llevara al Puente de los Suspiros.
Me detuve antes de entrar a la habitación.
<< Genial. >> Mascullé y sonreí.
Me introduje a la habitación y me arropé para dormir, me acosté en la suave cama y me cubrí con las sábanas. Me quedé mirando el techo en total oscuridad, alcanzaba a percibir el sonido de la televisión proveniente de la sala.
Sentía el entusiasmo crecer con cada minuto que pasaba, mañana iría al famoso Puente de los Suspiros, un lugar que he querido visitar desde que Andreas se vino a vivir aquí; pero había otra razón para alimentar ese entusiasmo, y era que pasaría un buen rato con Tom. Pero aún no sabía porqué esa idea me entusiasmaba tanto.
Continúa…
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