Fic TOLL de Space_witch_111

Capítulo 7

Era sábado por la mañana y yo buscaba de todo para matar el tiempo libre sin Andreas; así que le acepté el café a Georg, supuse que era un buen pretexto para burlar las horas.

Georg me llevó a un café cerca del departamento en donde me acordé inmediatamente del día que pasé con Tom, sin embargo, la emoción no era la misma.

<< ¿Puedo preguntarte por qué viniste a Venecia? >> Preguntó cuando la chica nos estaba acomodando nuestras tazas sobre la mesa.

<< Bueno, principalmente para visitar a Andy y tomar un descanso en mi vida cotidiana. >> Expliqué, dándole un sorbo a mi café.

El sabor a capuccino vagó por mi boca hasta mi garganta.

<< Oh, ¿entonces vives con tus padres? >> Inquirió.

<<No. >> Dije, y salió mucho más seco de lo que esperaba. << Mis padres murieron en un accidente.

<< Oh, perdóname, no debí preguntar. >> Su bello rostro de ángel se tornó comprensivo.

<< No, no te preocupes. >> Musité.

<< ¿Sabes? Mis padres también murieron. >> Comenzó a jugar con la taza mientras su mirada se fue profundizando en el líquido oscuro que contenía. Esperé hasta que él decidiera continuar, pendiente de la siguiente palabra que dijera. <<En realidad sólo mi madre murió cuando me dio a luz. Mi padre, bueno, el hombre que embarazó a mi mamá; se fue. >> Explicó, su voz tomó un tono agrio.

<< Oh. >> No sabía qué más decir, pero lo entendía muy bien. Al menos ambos teníamos algo en común ahora. No teníamos padres. << ¿Desde entonces has vivido con tu tía? >> Pregunté.

<< Sí. Ella me ha cuidado bastante bien, ha hecho un excelente trabajo por veinte años y no podría estarle más agradecido.

<< Qué linda, es una buena tía.>> Dije. Y recordé cuando dije, o más bien pensé que era toda una vieja amargada.

Él sonrió y me recordó a la sonrisa de Tom. Si tuviera que comparar, sería bastante difícil darle el puesto número uno a alguien. Pero había una voz en mi cabeza que susurró fugaz el nombre de Tom.

La tarde con Georg fue excelente, su forma de ser tan natural fue lo que resulté admirando, además de su bello rostro delicado, por supuesto. Cuando me di cuenta de la hora, fue cuando llegamos al departamento de nuevo. Eran las siete pasadas con quince minutos.

<< La pasé muy bien, Geo, muchísimas gracias. >> Dije, apenas puse un pie fuera del ascensor, cuando me di cuenta entonces de que la puerta del departamento de Andreas era adornada por Tom. Que mantuvo su mirada sobre nosotros y sus brazos cruzados con indiferencia; siempre tan elegante.

Me sorprendí de ver allí al dueño de la mayor parte de mis sentimientos. Aunque enseguida me retracté de esa idea; Tom no tenía porqué convertirse en el dueño de mi materia gris.

<< Cuando quieras repetirlo, estoy más que dispuesto. >> Me dijo, con esa sonrisa bonita sobre su rostro.

Dirigió la mirada luego a Tom y con un movimiento de cabeza lo saludó. Éste respondió de la misma manera.

<< Hasta pronto. >> Georg se acercó y me besó la mejilla.

Pude sentir el cálido y suave contacto de sus labios contra ella, pero mi cabeza seguía funcionando tan perfectamente como antes. Ningún pensamiento interrumpido, ningún atontamiento interno, simplemente nada. Sin embargo, sí la mirada de Tom sobre el acto.

<< Hasta pronto, Georg. >> Dije. Cuando lo vi introducirse a su departamento, me giré a mirar a Tom, quien seguía parado allí, de brazos cruzados y mirándome.

<< ¿Decidiste hacerle caso a Andreas? >> Bromeó.

<<¿Qué? >> Inquirí, confundido.

Se separó de la puerta cuando yo me dirigí a abrirla.

<< Eso de buscarte pareja. >> Musitó, pero la broma ya no le salió como tal.

Exploté en estruendosas carcajadas.

<< Sólo salí a tomar un café con Georg para conocerlo mejor. >> Expliqué. << Eso no tiene nada que ver con los planes macabros de Andreas.

Él rió.

<< ¿Con que son macabros? Se lo voy a decir, te acusaré. >> Bromeó, divertido. << No hace falta, él lo sabe. >> Abrí la puerta y Tom se introdujo detrás de mí. << ¿Sabes que Andreas llega hasta las ocho verdad? >> Dije, sarcástico. <<Lo sé, pero es que no tengo mucho qué hacer y es mejor pasar el rato aquí mientras que lo espero.

<< Bueno, es agradable tenerte aquí. >> Pensé, esperen, no lo pensé, ¿lo dije? << Gracias, qué lindo. >> Musitó y en ese momento di gracias de encontrarme de espalda, puesto que el color rojo subió a mi rostro.

<< Mañana saldremos todos, así podrás conocer a mi hermano, Derek, ¿lo recuerdas? >> Dijo, totalmente ajeno al caos que estaba habitando en mi interior debido a sus palabras.

<< Sí… estoy emocionado. >> Farfullé.

<< Derek también.

Así, planeamos lo que sería el día de mañana, y estar a su lado lo encontraba cada vez más cómodo y magnífico. Él tenía ese raro poder para maravillarme, dejarme sin el habla o adivinarme los pensamientos a veces; era simplemente sensacional y la fierecilla se regocijaba llena de felicidad; pero sólo hasta que llegaba Andreas, porque luego, al verlos reírse el uno con el otro y llamarse «amor» ésta empezaba a incomodarse y me hacía salir de la escena cursi que no queríamos ver ni ella ni yo.

Porque empezaba a resultarme drásticamente incómodo.

<< ¡Bill, arriba! >> Andreas tenía la costumbre de despertarme con golpes en la puerta, por eso era lindo que se fuera a trabajar.

Balbuceé entre la almohada y luego comprendí que los molestos golpes en la puerta no pararían hasta que él me viera con los ojos abiertos. Me llevé los puños a los ojos y comencé a frotarlos para desperezarme, luego abrí paso a un bostezo grande. Me paré con pereza y abrí la puerta, Andreas estaba en la cocina buscando algo en el refrigerador. Me miró.

<<Ponte algo lindo, algo blanco, a Derek le gusta el blanco . >> Dijo.

<< Estás loco. >> Musité y di la media vuelta para irme a vestir.

<< ¡Si quieres gustarle a Derek, escucha mis consejos! >> Gritó desde la cocina. << No quiero gustarle a Derek, ni siquiera lo conozco. >> Me quejé, saliendo de nuevo de mi habitación; increíblemente asombrado del esfuerzo de Andreas por emparejarme con ese chico.

<< Sólo vístete, ¿quieres?, ellos llegaran en cualquier momento.

<<Eres perverso, Andy. >> Lo acusé.

<< Pero me quieres. >> Me sacó la lengua y me vi obligado a reír.

<< Tonto. >> Dije.

Me vestí con una camisa negra y con unos jeans del mismo color , sólo por llevarle la contraria a Andreas. A los pocos minutos, oí el timbre sonar, y la fierecilla empezó a saltar de un lado a otro cantando el nombre de Tom.

Salí de mi habitación al oír el murmullo de las voces, y allí junto al ángel, reposaba otro.

<< Hola. >> Musité.

<< Bill, mira, él es Derek. >> Me dijo Andreas, empujándome por el codo hacia el par de ángeles. Extendí la mano para saludarlo y él respondió mi saludo.

<< Hola. >> Me dijo.

No estaba muy seguro, pero sentía dentro de mí como dos partes; una, atenta a Derek; pero la otra, atenta a Tom.

<<Bueno, ya que se conocieron, ¿adónde vamos? >> Preguntó Andreas.

<< ¿Quieren desayunar en…? >> La voz de Tom habló por fin, y yo, completo, me perdí en ella.

Dejé de oír entonces la conversación que tenían los tres, de hecho, mis ojos estaban tercos y habían dejado a mis otros sentidos inactivos, ya que ellos se aferraban en mantener la vista en Tom.

Los labios de los demás dejaron de moverse y luego me miraron. ¡Reacciona Bill! Me ordenó una voz en mi cabeza. Entonces mis sentidos comenzaron a activarse de nuevo.

<< ¡Bill! >> Me sacudió Andreas.

<<¿Eh? >> Musité, terriblemente desconcertado.

<< ¿Que si quieres desayunar pizza? >> Me preguntó.

<< Ah… sí. >> Respondí. ¿Cuánto tiempo me habían estado hablando?

Vamos, entonces. >> Concluyó Tom.

Nos dejaron pasar primero y luego, en el auto de Tom nos dirigimos a un local de pizza, que desprendía el aroma abarcando alrededor de unos tres metros y medio. Nos sentamos en una mesa, Tom y Andreas en un lado y Derek y yo en el otro. Ambos enfrente de ellos.

<< Pidamos la típica, para que Bill pueda probarla. Apuesto a que jamás has probado una hecha en Italia.

<< Eso es obvio, Andy, ya sabes que no. >> Dije, riendo.

Luego de unos minutos, la pizza estaba servida frente a nosotros; y el olor a queso y salsa se desprendía en cada movimiento mínimo de la pizza. Me sirvieron dos rebanadas, que inmediatamente me comí, ya que sabía delicioso; mientras que intercambiábamos la típica información de los que recién se conocen. Yo miraba a Tom sólo cuando nadie me observaba a mí, evitando ser descubierto mientras lo apreciaba en cada paso que daba, cada gesto que hacía y cada palabra proveniente de sus labios. Él era hermoso a su propia manera y ni siquiera se daba cuenta de eso. Al terminar, fuimos a caminar a uno de los tantos canales. A la fierecilla no le gustó nada que Andreas y Tom se adelantaran, dejándonos atrás. Miré la unión de sus manos y la compatibilidad entre ambos, las miradas, sus gestos, su aspecto; todo era como si al juntarlos formaran un equilibrio, como el ying y el yang. Algo golpeó en mi pecho.

<< Bill. >> Llamó Derek y me giré a mirarlo. << Eres muy distraído, ¿no? >> Rió.

<< ¿Disculpa?

<< Te llamé como tres veces y parecía como si fueras en tu propio mundo. >> Explicó.

Oh, sí, perdóname. >> Gesticulé con la mano.

<< ¿Piensas en algo acerca de ellos? >> Adivinó, increíblemente rápido, haciendo un asentimiento de cabeza en dirección a su hermano y mi amigo.

<< ¿Eh? ¿Por qué dices eso? >> Pregunté, nervioso.

<<No sé, quizá porque te les quedaste mirando con profundidad. >> Se encogió de hombros.

Reí, aún más nervioso.

<< La verdad, sí. >> Admití. <<Pienso que de verdad están hechos el uno para el otro. >> Dije, la fierecilla no estuvo para nada de acuerdo conmigo y me rasguñó allí dentro. El ceño de Derek se frunció y su mirada se posó en el suelo, mirando sus pies al caminar.

<< Sí. >> Farfulló.

<< No te oyes muy convencido. >> Acusé, repentinamente curioso.

<<No, sí lo estoy. >> Balbuceó, pero se le escondía entre su voz algún cierto matiz de resignación. << Andreas es muy bueno. >> Lo miró y sonrió. <<Tiene una sonrisa muy bonita, como muy sincera; sus ojos grandes y cafés son como si de verdad fueran la ventana de su alma; sus lindos gestos cuando te habla te hacen reír… ¿Has notado que cuando se encuentra con alguien se emociona muchísimo? Y luego ese abrazo que te da, emocionado… >> Musitó, completamente perdido.

<< Espera, espera… ¿Tú…? >> No pude terminar la pregunta, me llevé las manos a la boca cuando Derek me miró con ojos sorprendidos, como si él hubiera soltado un secreto que no quería decir.

<< ¿Qué? >> Preguntó, con la voz temblorosa.

¡Tú estás enamorado de Andreas! >> Adiviné. Ahora comprendía lo que Tom me había dicho el otro día, lo de que su hermano estaba enamorado de un chico misterioso. Por supuesto, no le quería decir, porque el «chico misterioso» era su mismísimo novio.

<< ¡¿Qué?! >> Bramó, y pude jurar que vi el sudor perlar su frente.

<< Por favor, ¡A mí no me engañas! >> No sabía porqué pero una sonrisa empezó a expandirse por mi rostro.

<< ¡Cállate! >> Gesticuló, nervioso hasta más no poder.

<< ¡Entonces es cierto! >> La sonrisa se expandió hasta convertirse en agujero extenso en mi rostro.

<< No digas nada, por favor. >> Me suplicó. Me llevé ambas manos a la boca, tratando de aplacar mi emoción. << Bill, nadie lo sabe. >> Dijo, angustiado. << Tranquilo, descuida yo no… se lo contaré a nadie. >> Prometí, aún medio emocionado.

<<¡Soy un pésimo hermano! >> Exclamó, gesticulando desesperado. << ¿Quién se enamora de el novio de su propio hermano?

<< Oye, tranquilo…>> A juzgar por su expresión, parecía como si estuviera a punto de llorar. << No eres el único, he oído bastantes casos. >> Enrosqué mi brazo al suyo, como si tuviera la suficiente confianza para hacerlo; pero él no se quejó. << Sí, pero no es bueno que me pase precisamente a mí, ¿sabes lo que es tener que soportar cada beso o caricia entre ellos; cuando por dentro duele?

<< Sí. >> Dije, inmediatamente; sin saber porqué, era como si la otra parte fuera la que hubiera hablado.

¿Ah sí? ¿Te has enamorado del novio de tu hermano?

<<Pues no, soy hijo único. >> Reí, pero volví a la seriedad de nuevo. << Pero te entiendo, extrañamente. Sé cómo se siente. Es como si quisieras escapar de la escena cuando ellos se besan, salir corriendo y borrar el recuerdo en tu mente; pero mientras más lo intentas, se vuelve más nítido.

<< ¡Exacto! Vaya, nunca pensé que hubiera una persona que me entendiera en ese aspecto.

<< ¿En qué aspecto? >> De pronto la voz de Tom apareció en la conversación, materializándose con Andreas junto a nosotros. Ambos los miramos con los ojos abiertos de par en par.

<< Tom, ¿recuerdas lo que te dije acerca de la privacidad de las personas? >>Inquirí.

<< ¿Es el primer día que se conocen y ya tienen secretos entre ambos? >> Preguntó, queriendo sonar divertido, pero pude identificar en su voz algún tono amargo muy bien escondido.

<< ¡Uuyy! >> Bromeó Andreas, atado de la cintura de Tom. La fierecilla refunfuño palabras ininteligibles. Miré a Derek, quién mantenía su mirada fugaz, primero mirando el piso, luego a mí, después a Andreas y por último a Tom, para después volver al piso. Imaginé que estaba ideando alguna forma de salir del embrollo.

<< ¿Sabes, Andy? >> Dije, como si nada.<< Creo que invitaré a salir a Georg. >> Solté, no muy seguro de lo que estaba haciendo; pero si algo había que distrajera a Andreas de emparejarme con Derek, era emparejarme con alguien más.

Funcionó, la mirada de todos se posó sobre mí. La de Derek, agradecida por haber cambiado de tema; la de Andreas, resplandeciendo de emoción; y la Tom, seria, rara.

<< ¡¿En serio?! >> Gritó de emoción.

<< Sí, la verdad es que es un chico muy agradable, y muy lindo además. >> Dije, al fin y al cabo eso sí era verdad.

<< ¿Y cuándo? >> Se soltó de la cintura de Tom y ató su brazo al mío, haciéndome caminar y separándome de Derek. Ellos nos siguieron muy de cerca.

<< No lo sé, mañana quizá. >> Me encogí de hombros, indiferente.

<< ¿Entonces te gusta Georg? >> Preguntó y miré de reojo a Tom, que iba un paso atrás de nosotros junto con Derek; repentinamente atento, de nuevo. ¿Qué iba a decir? Si decía que sí, Andreas especularía bastante hasta llegar a los planes de boda, era capaz; si decía que no, entonces no concordaría en nada con lo que yo había dicho antes, y quedaría como… un tonto.

<< Pues… emm… >> Tartamudeé.

<< ¡Chicos, miren eso!>> Interrumpió Derek, señalando hacia una góndola. <<¡Quiero subir!

<< ¡Yo también! >> Dijo Andreas.

<< ¿Qué dicen, chicos? >> Preguntó Derek.

<< Uhm… bueno, yo… paso. >> Musité, no tenía muchos ánimos de subir y andar sobre las aguas.

<<Yo también. >> Dijo Tom, con las manos en los bolsillos. << Vayan ustedes, nosotros los esperamos.

Capté la situación entonces, Tom y yo, solos de nuevo. La fierecilla brincó de alegría, y su grito era completamente entendible; ¡Sí, sí, sí!

<< ¿Quieres ir, Andreas? >> Preguntó Derek.

<< Sí, hace mucho que no me subo a una, pero quiero que Tom y Bill vengan también.

<< Perdóname, rubio ; de verás, yo paso. Puedes ir tú, Tom. >> Dije. <<No se preocupen por mí, yo los espero.

<< No, vayan ustedes. >> Dijo él. << Esperaremos aquí. >> Sonrió y besó la frente de Andreas.

<<Aguafiestas.>> Se quejó . Pero igual se alejó junto con Derek hacia la góndola. Pero antes, Derek me miró y me guiño un ojo disimuladamente, entonces caí en cuenta de que había hecho lo mismo que yo había hecho antes con él; sacarme de una situación incómoda. Cuando se perdieron entre la multitud, me giré a mirar a Tom.

<<¿Por qué no fuiste? >> Pregunté.

Se encogió de hombros.

<< Ya me subí la vez pasada, me gusta más estar en tierra. >> Dijo.

<< Ya somos dos.

Nos sentamos en una banca, sintiendo como el viento movía el cabello de mi frente. << ¿De qué hablaban Derek y tú? >> Preguntó, como quien no quiere la cosa. Me solté a reír.

<< Ya recordé que eres curioso. >> Musité.

<< Qué bueno que lo sabes, así que dime ahora. >> Quiso sonreír.

<< No, no te voy a decir. Eso es entre tu hermano y yo. >> No sabía porqué, pero la fierecilla se sentía demasiado bien provocando celos en Tom, o al menos, creyendo que lo hacía.

<<Me voy a enterar, ya verás. >> Amenazó y luego sonrió.

<< Ya veremos. >> Reí.

<< ¿Quieres un helado? >> Preguntó.

<<¿Intentas sobornarme con helado? >> Él rió.

<< ¿Puedo?

<< Lo siento, no. >> Negué con la cabeza, divertido.

<< Bueno, entonces te lo invito, ¿quieres? >> Lo miré, entrecerrando mis ojos en él. <<Sin trampas. >> Alzó las manos.

<< Está bien.

Nos paramos y nos dirigimos a la pequeña heladería que estaba enfrente.

<< ¿De qué lo quieres? >> Me preguntó.

<< Vainilla. >> Me sonrió y luego se dirigió hacia el chico rizado detrás del mostrador. << Due gelato al vaniglia, per favore. >> Musitó, con ese acento italiano ferozmente irresistible.

<< Subito. >> Dijo el chico y se dio la vuelta, tomando dos copas y depositando en ellas dos bolas grandes de helado de vainilla en cada una. Le colocó chispas de colores arriba y luego nos lo entregó. Yo le agradecí con una sonrisa. Tom le pagó al chico y éste se dio la vuelta de nuevo para tomar el cambio.

<<Che bella coppia che fate. >> Dijo él, cuando le devolvió el cambio a Tom y luego me sonrió. Tom rió y guardó su cambio en el bolsillo trasero de su pantalón. <<Grazie. >> Musitó. Me sentí tonto, definitivamente tenía que aprender italiano. Cuando salimos del establecimiento me mordí el labio inferior, indeciso de preguntarle a Tom, qué era lo que había dicho el chico.

<<¿Está rico? >> Me preguntó él, con esa sonrisa burlona en su rostro.

<< ¿Eh? Sí. >> Dije.

<< Ni siquiera lo has probado. >> Observó y luego comenzó a reír. Qué torpe. << Ah, sí, cierto. >> Reí, sintiéndome realmente tonto. << Oye, ¿qué dijo el chico cuando te devolvió el cambio? >> Pregunté, tratando de no verme curioso. Él rió.

<< ¿Por qué quieres saber?

<< Es bueno recopilar palabras en italiano para aprenderlo. >> Qué excusa tan tonta.

Rió por lo bajo.

<< Bueno, te diré si me dices lo de Derek. >> Negoció.

<<Olvídalo. >> Me negué.

<< Eres duro. >> Rió.

<< Sí, y tú muy curioso. Así que olvídalo.

<<Está bien. Ya veremos quién sede primero. >> Especuló, divertido.

&

No llevaba la cuenta de los días en un calendario, pero ya eran más de dos semanas las que habían pasado desde que yo había llegado a Venecia, y con ello; la amistad crecía por varios caminos.

Georg, se había vuelto una persona muy comprensible y amable conmigo, incluso, cuando lo invité a salir yo, se mostró emocionado y dispuesto; ahora nos veíamos para tomar un café cada vez que queríamos, o sino, simplemente nos poníamos a platicar en el pasillo antes de entrar a nuestros respectivos departamentos. Había descubierto además, que tenía espíritu de poeta.

Con Derek era distinto, había muchísima confianza, debido a que yo era la única persona que había descubierto su secreto y ahora, contarnos cosas era parte de una plática casual entre ambos. Era bastante atento y siempre me preguntaba por Andreas. Cuando salíamos a pasear, nunca nos faltaba de qué hablar y al final del día, terminábamos contándonos secretos pequeños.

Gustav era otra de las personas con las que había logrado una bellísima amistad en menos de una semana; su simplicidad y simpatía habían sido fundamentales para ello. Era muy animado y siempre, me contara lo que me contara, me sacaba una sonrisa. Además de que tomé por costumbre ir al negocio de su familia a revelar mis fotografías.

Tom, ese era un caso muy distinto a todos. Él se había vuelto un gran amigo, el tiempo que compartíamos juntos era mucho más grande que el de cualquier otro, debido a que cada noche a las siete tocaba el timbre y pasábamos una hora riendo, hablando y a veces jugábamos con la baraja de cartas que Andreas conservaba de su padre. Sí, la amistad entre él y yo crecía cada vez más; pero junto a ello, crecía también una extraña emoción cuando lo veía, una extraña sensación cálida en mi estómago y un entusiasmo palpable al oír el timbre sonar cada noche. Pero sólo hasta que llegaba Andreas, porque luego, la fierecilla se apoderaba de mí y podía sentirla en mi fuero interno perfectamente distinguida, ella quería más tiempo con Tom. Todo aquello comenzó a darme cierto temor, estaba experimentando sensaciones bastante extrañas, al menos las denominaba así porque no tenían que pertenecerle al novio de mi mejor amigo.

Miré el reloj que pendía de la pared cercana a la cocina, eran las cuatro y media de la tarde. Tomé mi bolso y me dirigí al laboratorio de fotografía, para que Gustav me ayudara con las fotos, como siempre. Al salir me encontré con Georg quien al instante me regaló una bonita sonrisa.

<< ¿Vas a algún lado? >> Me preguntó.

<< Sí, al laboratorio de fotografía.

<< Oh, ¿quieres que te acompañe? >> Se ofreció.

<< Si quieres, a mí me encantaría.

Salimos hasta allá. Georg era muy inteligente y la verdad es que bastante lindo también. Andreas me había mencionado varias veces que era muy obvio que yo le atraía a Georg; sin embargo, era como si mis ojos hubieran quedado cegados por un meteoro, y ya no pudieran ver las estrellas. En este caso; Tom sería el meteoro y Georg las estrellas.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Space_witch_111

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!