
Fic Toll de Sebastian14
Capítulo 1: Solo soy un muñeco
Los muñecos no nacen para vivir, solamente se crearon para jugar y ser olvidados…
Los juguetes son felices cuando sus dueños los aman, los cuidan y juegan con ellos, pero se dice que cuando los olvidan o los tiran, de alguna forma mueren.
Esta es la historia de un hermoso muñeco que desde el principio se sintió muerto en vida.
Él era un hermoso muñeco de porcelana, sus ojos eran de color miel, su cabello era muy largo, negro y lacio, tenía unas hermosas facciones dignas de un modelo o algo mucho mejor y perfecto. El nombre de ese hermoso muñeco era Bill. Había sido el obsequio de un chico de nombre Tom Kaülitz.
—Eres tan hermoso y perfecto. —Le dijo Tom a su muñeco mientras le cepillaba el cabello…Aquél lindo muñequito era la posesión más valiosa que tenía Tom, no sólo por lo sentimental, sino porque Tom se encontraba enamorado de ese hermoso muñeco… parecía tan real.
Desde que su madre se lo obsequió, rápidamente se obsesionó con él, ese muñeco era más hermoso que cualquier cosa o persona en el mundo. Sí, era verdad, obsesionarse con un muñeco y cuidarlo demasiado era algo que a Tom le parecía de lo más raro, pero aun así ese lindo muñeco lo valía.
—¿Por qué este humano me cuida demasiado?—Pensó el hermoso muñeco mientras lo metían en una vitrina de vidrio hecha a la medida.
—Si tan sólo fueras de carne y hueso. —Dijo Tom muy triste.—Esto…te quiero.—Dijo mientras acariciaba su rostro al momento de cerrar la puerta de la vitrina con llave.
—Los muñecos estamos hechos para hacer felices a los niños, sólo somos juguetes con los que se entretienen y al final rompen, pero él tiene 20 años, no juega conmigo, sólo se dedica a cuidarme. —Pensó el hermoso muñeco mientras miraba como su amo se disponía a trabajar en su laptop.
Los juguetes están hechos para dar alegría y para que jueguen con ellos, pero cuando se convierten en un simple adorno, lo que más desean es morir.
—Han pasado 9 años desde que este humano es mi dueño, él jamás juega conmigo, sólo se dedica a cuidarme y a contemplarme, esto no es vida, me la paso encerrado en esta caja de cristal, no puedo moverme esta cosa es muy chica, quisiera romperme de una vez, así ya no sufriría más. Estar sin moverme las 24 horas del día es muy cruel, como lo es el estar olvidado aquí nada más de adorno. Pero por otra parte, creo que le tengo algo de cariño, ha pasado mucho tiempo desde que me tiene y aún así me ha conservado y cuidado de lo mejor. Si él jugara conmigo yo sería tan feliz.
—¡Lo encontré! —Escuchó que dijo su amo muy feliz mientras se aproximaba a él.—Bill…yo…esto…desde que estás en mi posesión, he visto muchas películas ¿ok? —Dijo muy nervioso mientras bajaba la mirada…—En algunas películas los muñecos siempre cobran vida y cosas así…yo…—Lo mira dulcemente. —Hay un libro que no es que sea creyente en la magia negra o en el diablo pero…—Pone su mano en la vitrina. —Yo…quiero queseas de carne y hueso….para…—Sonrrojamiento.—Lo acabo de ordenar, sólo hay que esperara hermoso. —Dijo mientras le sonreía.
—Amo, en este mundo hay muchas formas de vida, cosas inexplicables y maravillosas que aún ningún ser las a experimentado todas, sí, es verdad, los muñecos estamos vivos pero…es una existencia que ni yo mismo comprendo, puedo moverme, puedo pensar, es verdad…pero aún así hay muchas cosas que no puedo hacer, los muñecos no estamos hechos para vivir de la misma forma que usted. Yo estoy aquí para jugar con usted, divertirlo y apoyarlo en los momentos difíciles, pero no me veo como otra forma de existencia.–Pensó el hermoso muñeco algo asustado, si como muñeco sufría, ¿qué sería cuando fuera de carne y hueso?
3 Semanas después.
Tom se encontraba ojeando el libro de magia negra que había comprado en Internet…mientras tanto Bill se encontraba observándolo tristemente desde la vitrina.
—¿Dónde estará? —Dijo Tom en un suspiro mientras buscaba algo que le ayudara a darle vida a su muñeco.
—Los muñecos no nacimos para ser humanos, date cuenta que si de esta forma sufro… ¿qué será cuando sea de carne y hueso?…lo más probable es que enferme muera, envejezca, para mí eso es lo más cruel de todo, se supone que los muñecos siempre tenemos que estar hermosos, pero es verdad…También estoy aquí para hacerte feliz… ¿El que sea de carne y hueso te hará feliz?
—Ya lo en encontré. —Dijo Tom muy feliz mientras sacaba a su muñeco de la vitrina.—espera Bill, faltan unas cosas, pero…te pondré en mi cama mientras voy por el resto.—Dijo muy ilusionado mientras lo ponía en el centro de la cama.
—No sé si esto funcionará, pero si se da el caso de que yo sea de carne y hueso, prometo hacerte feliz, después de todo ese es mi trabajo, además…sería lo justo ya que la mayoría del tiempo te he visto triste por mi causa.
Momentos después.
Tom le había quitado toda la ropa a su muñeco para que al transformarse en humano, esta no lo lastimara, ya que el libro decía específicamente que las posesiones que tuviese puestas el muñeco no sufrirían ningún cambio, se quedarían tal como eran.
—Esto bastará para cubrirte para cuando seas de carne y hueso.—Dijo Tom muy sonrojado mientras ponía una de sus sabanas sobre su muñeco.
—Los muñecos siempre ocultamos nuestro dolor y aparentamos una falsa felicidad…estamos atrapados en una máscara que siempre nos obliga a sonreír, por favor cuídame bien, esto me asusta mucho…—Pensó el muñequito muy nervioso.
—Bien ahora…prosigamos. —Dijo Tom muy feliz por que finalmente su Bill sería de carne y hueso.
Tom tomó el libro en sus manos ya sólo faltaba decir el hechizo, el cual se encontraba escrito en latín, suerte para él que había estudiado esa lengua hace unos años.
—Yo solamente estoy en este mundo para hacer feliz a mi dueño, para que el sea feliz tengo que convertirme en humano, pero esto no es normal…soy un muñeco y aunque cambie de forma de vida, siempre seré un muñeco, su muñeco.
Tom repetía las palabras que estaban escritas en el libro, deseando con todo su corazón que funcionara, realmente deseaba que su muñeco tuviese vida aunque el precio era regalarle la mitad de su vida para que fuera de carne y hueso. Sí, Tom le estaba regalando la mitad de su vida a ese hermoso muñeco.
Mientras tanto el hermoso muñeco se encontraba muy asustado, podía sentir como su cuerpo crecía, pero eso no era lo que lo asustaba era el hecho de que algo extraño golpeaba por dentro de su pecho y de la misma forma pasaba con sus ojos un poco de agua salía por ellos.
Ahora Bill poseía un corazón que latía demasiado rápido a causa de su miedo, sus ojos se encontraban llenos de lágrimas a causa de sus emociones, su respiración era agitada y podía sentirse muy caliente y suave.
Se descubrió un poco con la sábanas y miró a su dueño el cual mantenía los ojos cerrados, no los abría por miedo a que todo fuera una farsa y que su muñeco siguiera siendo eso, un muñeco.
—Bill gateó hasta su amo. —Quería hablarle, pero las palabras no salían de su boca, su garganta se encontraba seca.—A…amo…—Dijo con una fina y a penas audible voz al momento de poner su mano en el hombro de su amo.
—¿B-Bill? —Dijo muy emocionado al momento de abrazarlo.
—Soy un muñeco, aún si soy de carne y hueso, eso no cambia las cosas…algún día te aburrirás de mi y seré sólo un recuerdo…—pensó muy triste mientras correspondía al abrazo.
—Dios…esto es tan irreal… ¿Estoy soñando? —Dijo mientras derramaba algunas lágrimas de felicidad al momento de pellizcarse para comprobar que no era un sueño. Bill solamente lo miraba muy raro.
—Bill…finalmente…después de tantos intentos.—dijo muy feliz.—Tranquilo, está bien…te enseñaré todo lo que yo sé, pasaremos mucho tiempo juntos y seremos muy felices.—Dijo mientras lo abrazaba con fuerza.—Solo importa tu felicidad…si eres feliz yo igual.—Pensó Bill muy sonrojado y, sin estar consiente, también enamorado.
Él era un hermoso muñeco de porcelana, frágil, hermoso y amado…y ahora…era un humano…hoy para siempre estaría al lado de Tom.
Continuará…
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