Mi niñero favorito 2

Notas: Muchas gracias a quienes se atrevieron a leer y sobre todo A COMENTAR!! Acá les traigo el siguiente capítulo ;D

Fic TOLL de Medianoche

Capítulo 2: D’ Luisss

—Anda Tom, levántate de una vez ¿quieres? Llevo media hora tocándote a la puerta

—Mmm… es muy temprano y es domingo, déjame descansar más, cinco minutos…

—Sé a la perfección que serán más de cinco minutos, anda, párate por favor o te quedarás aquí solo hasta las 4 de la tarde –el niño abrió un poco la puerta de su habitación y miró al chico que hacía de su niñero

—¿a dónde iremos?

—Debo trabajar, el dinero no me cae del cielo niño ¿o qué pensabas? Con algo he de pagar mis estudios y comprar lo que me mantiene vestido y con vida, anda vístete que te espero allá abajo

&

—¿Verdaderamente trabajas aquí? ¡Este es mi restaurant preferido! ¿Por qué es que nunca te había visto por acá?

—Trabajo casi únicamente los domingos, días que compartes con tu madre

—Oh… Totalmente cierto… y ¡oye! ¿Puedo ir a los juegos?

—Claro, cuando te dé hambre avísame enano, iré a ponerme mi odioso uniforme

—Otra cosa… creí que aquí sólo trabajaban mujeres, ¿o eres de la cocina?

—Por desgracia no —rió amargamente—, diviértete.

Se despidió con el dedo medio de su mano derecha –que por suerte suya aún no había ningún cliente que se pudiera ofender por tal acto al pequeño— y se fue a los vestidores a ponerse esa odiosa falda que debía usar. Así es, para poder pagarse sus estudios y demás Bill tenía que trabajar, y sólo encontró trabajo en ese restaurante para niños, donde sólo trabajan mujeres; al ser su padrastro el dueño del local le permitió el trabajar únicamente los domingos, como tanto le había rogado, sin embargo el uniforme sería el mismo, y no le quedaba de otra más que vestirse de mujer.

Sacó de su armario –por así llamar a un casillero viejo, más grande que el promedio, de alguna forma— ese esponjoso vestido rosa con blanco sus medias blancas que le llegaban por encima de la rodilla y adornaban con un moño rosado, los zapatos tipo escolares rosados y la cofia con los mismos colores, después sacó un pequeño neceser y comenzó a maquillarse, dejando de lado sus típicas sombras oscuras para dar lugar a tonos más luminosos que combinasen con ese horrible uniforme.

Cuando hubo terminado respiró profundamente y como hacía —o intentaba hacer todos los domingos— sacó fuerzas para enfrentarse a la clientela, donde seguramente habría varones que intentarían propasarse con él al pensar que era una chica… la más linda empleada de todas…

—Hola Bill —le saludó una pelirroja delgada que trabajaba junto con él—, cielos, verdaderamente que cada día te envidió más, eres más hermoso que cualquiera de nosotras como mujeres, y eres hombre…

—No digas eso Nuria, tú eres muy hermosa, más que yo

—Eso no es lo que cuchichean todos los clientes –le sonrió—. Vi que entraste con un niño ¿quién es?

—Thomas, es mi vecino, su madre salió por “negocios” a Francia y lo estoy cuidando, a cambio tendré una cita con ella –sonrió alzando una ceja a su amiga

—Hay Bill, ya sé de quién hablas, pero te lleva al menos diez años…

—Eso no importa, es muy guapa, y de algún modo u otro la haré mía

—¡Sí, claro! Hablas de eso vestido así, mejor te dejo solo con tus sueños lésbicos…

—¡No son ningunos sueños les…! —iba a gritar el resto de la palabra cuando recordó dónde se encontraba— ¡Les atenderé a los de la mesa seis! —¿Qué tontería había sido esa? Por último escuchó la risilla lejana de su amiga, suspiró y, como había dicho, se dedicó a atender a los de la mesa seis, que por suerte, o quizá no, sí estaba ocupada, para desdicha suya por varones que como antes había pasado, se propasaron o insinuaron con él.

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De momento no tenía clientes a los cuales atender sino hasta en algunos minutos para revisar que su estancia en el local fuera grata. Se encontraba solo en una mesa observando cómo Tom jugaba con otros niños en el área de juegos y veía cómo de vez en cuando sacaba una cámara fotográfica, se ponía a ver la pantallita y soltaba algunos suspiros, le hacía tanta gracia, se veía muy inocente, y era muy tranquilo, no sabía por qué Simone se quejaba tanto de él, a su parecer era muy bien portado.

—Yo insisto que Billa es gay, ¿qué hombre se atrevería a usar vestido “sólo porque necesita el empleo”? Ese cuento que se lo crea mi abuela –Murmuraba una de las empleadas que simplemente lo odiaban por ser más guapo que ellas como mujeres

—Me pregunto cómo hizo para conseguir el empleo ¿le habrá hecho algún “favorcito” al jefe?

—Yo creo que sí, el otro día los vi en los vestidores en una posición bastante comprometedora

Ningún favor, eso era mero acoso sexual, si Jörg –el jefe— lo aceptó fue por lo mismo no por afecto de Padrastro—Hijastro, era Bill también el motivo de que Jörg se casara con Natalie, y sobre todo era Jörg el motivo de que viviera independientemente, o su intento de serlo, porque viendo por donde se viera, aún seguiría atado a él y sus múltiples roces del pasado y presente si trabajaba en ese lugar, para él. Por lo menos tales actos habían bajado de nivel y frecuencia, una bendita ganancia.

Se puso de pie y caminó hacia Tom, pasando por la mesa donde se encontraban tres chicas criticándolo, quienes a su paso se quedaron mirándolo como si quisieran asesinarlo. Llegó hasta la puerta de cristal que dividía a las mesas de los juegos y se quedó ahí mirando cómo jugaba con una niña rubia de cabello rizado y un niño pelinegro que usaba anteojos, parecían disfrutar de una infancia que a él le hubiera gustado tener. Se quedó ahí estático mirándolos jugar y reírse por tonterías cuando en un momento dado Tom se llevó las manos al estómago y juntos se reían.

—Ya me dio hambre, iré a comer, ¿ustedes ya comieron? –dijo Tom

—No, mi hermana me trajo y no me ha dado de comer –se escuchó la voz chillona de la niña

—Yo vine con mi papá, él trabaja en la cocina ¿por qué no vamos con él a que nos dé algo?

—¡Sí vamos! –Gritaron felices. Se levantaron del suelo y se dirigían a la puerta cuando notaron a Bill parado ahí viéndolos divertidos. Soltó una risa floja y entró al área de juegos

—Ya les dio hambre ¿verdad? –Preguntó apenas entró— ¿les doy algo de comer? –Los tres niños sonrieron y gritaron un gran “sí” juntos, salieron del espacio cuando se atravesó Nancy en su camino, una chica rubia que momentos antes se encontraba criticando a Bill.

—Trümper, ¿a dónde vas con mi hermana?

—Iba a darle de comer, cosa que tú no has hecho por estarme criticando –Nancy se puso roja de coraje y tomó bruscamente a su hermana menor

—Vámonos Mary, no te andes juntando con ese asqueroso de Trümper, y Vic, tu padre te habla –La niña dijo adiós a sus dos nuevos amigos y siguió a su hermana mayor, Vic también se despidió de Tom y fue a donde su padre le llamaba, dejando solos a Bill y Tom.

—Bueno, ¿qué quieres comer? –Preguntó Bill poniéndose a la altura del niño, quien no dejaba de mirarlo boquiabierto— ¿Qué tanto me ves Thomas?

—Es que te ves muy bonito –se sonrojó

—Esto… —intentó decir, sorprendido por el comentario del niño— Creo que te patearé si lo vuelves a decir

—Pero me gustas más cuando te vistes de negro, el rosa es muy empalagoso –Dijo acercándose al rostro de Bill, que asustado por la actitud que empezaba tomar Tom se hacía un poco para atrás

—Vamos, ¿qué quieres tragar? –Preguntó casa vez más corto de paciencia y con los nervios rozándole la piel ¿por qué? ¡Sólo era un niño!

—A ti si es posible —¡Un niño precoz quizá!

—¡¿Qué DEMO…?! –Había alzado la mano como para golpearlo pero se contuvo y suspiró, intentado sacar su enojo en ese gesto— ¡BIEN! Te traeré cualquier cosa que YO quiera –Y se marchó hacia la cocina, dejando atrás a Tom con una sonrisa nada angelical en el rostro.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar.

por Medianoche

Escritora del Fandom

Un comentario en «Mi niñero favorito 2»

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