Mi niñero favorito 3

Fic TOLL de Medianoche

Capítulo 3: Corazones rotos

El día siguió ya sin más incidentes ni pretensiones como la que Tom había hecho en la mañana. Dieron las 7 de la noche y ellos regresaban a casa de Tom totalmente cansados.

—¡Dijiste que regresaríamos a las cuatro! ¡No a las siete! ¡Me mentiste!

—Si bueno ¿y qué? Ya regresamos ¿No estás contento? Ahora vete a la ducha y lávate los dientes para después irte a acostar

—¡Pero es muy temprano!

—¡NO TE PREGUNTÉ! Sólo obedéceme

—¡TENGO HAMBRE!

—Pero si ya comiste

—¡TENGO HAMBRE!

—Entonces ve prepárate algo que yo no tengo tiempo para atenderte

—Pero se supone que me cuidas y debes alimentarme

—Ya lo hice, ahora come algo por tu cuenta si tanto quieres… ¿A qué hora entras mañana? –Preguntó antes de soltar un bostezo, definitivamente estaba cansado, y pensar que aún le faltaba terminar un trabajo de la escuela en el cuál debería esforzarse si tanto se quería graduar y entrar a la universidad

—Uh… ¿a las ocho? ¡Dah! Voy a la primaria

—Uh… pues tendrás que levantarte ¡Muy! temprano, ya que yo entro a las seis con quince

—¿Seis? ¡Noo! ¿Qué pasará con el resto de mis horas de belleza?

—¿Horas de belleza? ¡Yo necesito de descanso y aun así soy hermoso! Ahora no me molestes niñito, date un buen baño que te hace falta, lávate los dientes y duérmete, ¡Y pobre de ti si me llegas a molestar!

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Ñiii… ¡Puac! Rish, rish… cucuu, cucuu, cri cri, cri cri…. Las tres de la mañana y un niño rubio formaba un bulto en la cama, escondiéndose bajo las mantas asustado por los ruidos nocturnos en conjunto con los sonidos de la tormenta cayendo.

Ñii… Fuuu… ¡PÚGJ! (Trueno)*

—¡¡AAAHHH!! –Se levantó y salió corriendo del cuarto abrazando a su osito de felpa “Mr. Teddy”, en principio iba a huir a la recámara de su madre (Como siempre cuando se asusta por las noches) pero terminó siguiendo la luz proveniente de la planta baja. Ve a su niñero en la sala con gafas, su laptop en piernas y escribiendo en un cuaderno. Corrió a él y lo abraza de la cintura, ocultando su rostro un poco más abajo del vientre y casi tirando las pertenencias del otro.

—¡Por Dios Tom! ¡Casi jodes mi laptop! ¡Ugh! ¿Qué coño te picó ahora? ¿No te dije que no me molestaras idiota?

—No puedo dormir –murmuró mojando la playera del mayor

—¿Estás llorando? –Dejó las cosas en la mesa frente a él y retiró la cabeza del niño para mirar su rostro. Sintió que algo en su interior se quebraba ante la imagen que le mostraba el pequeño, se veía tan frágil e indefenso en ese estado.

—¿Puedo dormir contigo?

—Tengo trabajo que hacer, pero mientras descansa ¿sí?

—Uh—hu… —Se recostó encogido sobre sí al lado de su niñero y se quedó plácidamente dormido.

.

————3:45 am————

El pelinegro se encontraba ya guardando sus cosas a punto de irse a dormir a la habitación de huéspedes cuando recordó un cuerpo dormido junto a él. Lo tomó con delicadeza en sus brazos y subió con él las escaleras hasta llevarlo a la habitación del pequeño. Acomodó las sábanas y recostó al pequeño pero este al sentirlo alejarse se aferró a su cuello.

—No te vayas, no quiero dormir solo, los monstruos gays y de cama salen en las noches de tormentas

—Jajaja… No pequeño, esos monstruos no existen, anda ya duerme…

—No… quiero dormir contigo –miró al mayor con sus ojitos adormilados y un tanto rojos e hinchados— por favor –suplicó nuevamente a punto de quebrarse y llorar otra vez.

—De acuerdo, sólo espérame que iré a ponerme mi pijama –el niño asintió y por fin el adulto se separó, listo para ir a su habitación temporal, pero lejos de cumplir lo que dijo pensaba acostarse en la gran cama matrimonial que le esperaba. Por supuesto que Tom era más listo.

Bill entró a la recamara y sacó un par de piezas de ropa limpia que con anterioridad había llevado en una maleta amarilla con negro y con ellas se dirigió al baño, pero a diferencia de los baños que regularmente toma, se daría una ducha rápida y con agua levemente templada.

&

Si hubiera premios a la persona más tonta y bruta, seguro él ganaría uno. Así pensaba Bill en esos momentos; aún no comprendía cómo es que sus prendas terminaron mojándose en la ducha. En fin, sólo tomaría unas toallas y se iría a la habitación a vestir, sí eso haría, de hecho podría irse a la habitación desnudo, pero por respeto no lo haría.

Y tal como lo pensó lo hizo. Tomó una toalla para su cabello y otra para su cuerpo se colocó una en la cintura y tomó sus prendas rumbo a la habitación que tomaría. Entró apenas encendiendo la luz y se coloco frente al mueble que hacía de armario en ese habitación, justo frente el espejo y delante de la mochila con sus prendas. Soltó las prendas en sus manos sin ningún cuidado y comenzó a secarse el cabello con la toalla extra.

Al terminar de secar su cabellera, negra como la noche, soltó la toalla de su cuerpo y prosiguió a secar su piel e hidratarla con una crema corporal con olor a frutas tropicales, siempre dando la espalda a la cama y al par de ojos que lo observaban detenidamente con su dueño conteniendo la respiración.

Al finalizar esa tarea se dispuso a buscar nueva ropa en su maleta en tal posición que daba a su desconocido acompañante una mejor vista que las que había dado momentos atrás, arrancándole un gemido de la garganta que lo sobresaltó. Con rapidez tomó cualquier cosa que cubriera su desnudes y volteó a ver a su visitante.

—¡T—T—T—THO—O—M—MA—S! ¡¿Q—QU—É HA—ACE—ES A—AQU—QUI?! –Intentó preguntar y regañar con su voz temblorosa y su rostro teñido en vergüenza

—Yo… te esperaba…

—¿C—c—có—omo… q—que m—me e—e—espe—ra—a—bas?

Asintió el pequeño— No soy tan tonto como para no saber que no volverías a mi cama, así que apenas saliste al baño nos acostamos en tu cama

—¿No—os?

—Mr. Teddy y yo –tomó del brazo a su osito de felpa y lo alzo mostrándolo

—¿Por qué no hablaste antes? –Sólo se encogió de hombros como respuesta. Bill con cuidado de descubrir su hombría tomó unos bóxers negros, ceñidos al cuerpo como él los usa, y se los colocó

—¿Ya te vas a acostar con nosotros? –El pelinegro asintió y se aproximó a la cama— ¿Dormirás así?

—Sí, mi pijama se mojó, además ya me viste tal como vine al mundo ¿qué podría pasar? Enano fisgón

—¡No soy fisgón! ¡Ni siquiera sé lo que eso significa!

—Ya duérmete enclenque –se acostó a su lado y le dio la espalda al niño que sólo se encogió en su mismo sitio. Afuera la tormenta seguía y asustaba al pequeño con sus ruidos, bastante había tenido estando solo esperando a su niñero ¿Por qué no lo abraza y lo hacía sentir protegido como hacía su madre en tiempos como esos? Con cuidado se acercó a él y se pegó a la espalda desnuda del mayor, sintiéndolo moverse al ritmo lento de su respiración.

—Bill –le llamó pero nadie le respondió— Bill –insistió y obtuvo el mismo resultado. Se quedó en silencio un momento hasta que un extraño sonido se oyó en la ventana, un pájaro había chocado contra esta a causa de la tormenta, poniendo muy nerviosos al pequeño— ¡Bill! –Casi gritó a punto de romper en llanto y sacudiéndolo con pavor— ¡Bill despierta! ¡Hay un monstruo en la ventana! ¡Bill!

—¡Agh! ¡Tom! Déjame dormir –reclamó aventando al pequeño al otro lado de la cama y cubriéndose hasta la cabeza con las mantas

—¡Pero Bill!

—¡Ya duerme!

—¡Hay un monstruo en la ventana!

—¡Preocúpate de mi si no me dejas dormir! –Entonces la ventana se abrió de golpe debido a la fuerza del viento, dejando entrar una fría corriente de aire y despertando de golpe al mayor por el susto de tal acontecimiento, sin contar al ave que se estrelló contra ellos, también desorientado—. ¡AAHH! ¡Estúpida ave! ¿No deberías andar en el sur? –la tomó de una pata y la arrojó por la ventana totalmente furioso. Cerró las puertillas de golpe, las aseguró y corrió las cortinas.

—¿Por qué le hiciste eso? Pobrecito…

—¡Tú cállate! Has estado jodiendo todo el día, por tu culpa tuve que lavar los putos baños ¡Sin contar que me descontaron tu alimentación de mi sueldo! ¡De por sí es una miseria! Ahora cierra tu pico y duérmete.

—¡Yo sólo te pedía un abrazo! ¿Es mucho pedir? ¿Por qué no me quieres? –Explotó ya en llanto, pero al mayor ya no le importaba, lo único que deseaba era descansar, mañana tendría un día muy pesado en la escuela y calculaba que no dormiría nada para aguantarlo, si acaso una hora

—¡Porque no tengo por qué hacerlo! ¡No eres más que mi fastidioso vecino, hijo de la mujer más guapa de esta calle! De no ser por eso ahora estarías con tu abuela, lejos de tu amor platónico que nunca se fijará en un perdedor como tú. ¡Por dios! Ya tienes diez años y todavía tienes miedo a las noches de tormentas. De ser yo la persona que te gustara ya me estaría riendo a carcajadas de ti. Eres patético.

Tom no resistió más, estaba muy lastimado ¿y si Bill supiera que él era su amor platónico? Se sentía el ser más estúpido de la tierra. Las lágrimas que no se habían ido de sus ojos se agolparon con más fuerza y salió corriendo, si ya era patético ¿qué más daba serlo un poco más?

En cambio el mayor no le dio importancia a tal acto y se volvió a acostar, viajando inmediatamente al mundo de los sueños.

Y en una esquina de la habitación lloraba Mr. Teddy por su amo que lo había abandonado de golpe, el que desde que tenía tres años lo amaba, sin importar las costuras que suturaban las cortadas de su ya viejo y desgastado cuerpo. Presentía que algo pasaría, y no sería bueno, al menos no para él.

Continúa…

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por Medianoche

Escritora del Fandom

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