Mi niñero favorito 4

Fic TOLL de Medianoche

Capítulo 4: Kiss me

El despertador sonó a las 6:30 y un pelinegro luchaba por despertar y deshacerse de las sábanas que tan cómodo lo tenían. Salió al fin de la cama y comenzó a vestirse, siendo interrumpido por el sonido de su celular. Se dirigió a él y lo tomó, entonces una voz lo alegró: No tendría clases debido a un paro escolar que se extendería hasta la próxima semana o tal vez más, ahora lo que haría sería acostarse hasta dentro de una hora para llevar al pequeño a sus clases.

Se dirigió a la cama y rápidamente se volvió a dormir.

&

—Entiendo, sí, gracias –y colgó, ¿Qué no pudieron llamar antes? ¡Ahora estaría durmiendo plácidamente! Lo que haría entonces sería alimentar al niño… y volver a dormir, sí, eso es un gran plan, dormir, dormir, dormir, como si no hubiera un mañana ¡hermoso plan!

Mientras a despertar al pequeño. Se encaminó escaleras arriba y se dirigió a la puerta del cuarto de Tom, tocó un par de veces pero nadie respondió.

—Hey enano, ya levántate, no tendrás clases pero ya hay que comer, báñate y baja ¿escuchaste?

—…

—¿Tom? Responde cabroncito ¿qué quieres desayunar?

—…—

—¿Estás molesto por lo de antes? ¡No seas pesado! No lo dije en serio, anda ¿qué quieres comer? –Nada aún— Pff, bien, te haré cualquier cosa, mientras tú te bañas ¿ok? –y se retiró hacia la cocina.

.

———45 minutos después———

—¡THOMAS! ¡Ya baja demonio!

—… —Nadie le contestaba aún ¿debería comenzar a alarmarse?

—¿Tom? Respóndeme –comenzó a subir las escaleras y llego al final de pasillo, llegando a la puerta de Tom, sentía que las manos comenzaban a sudarle ¿por qué? ¡El niño solamente no le quería dirigir la palabra!— Tom ya baja pequeño… —tocó— ¿Tom? –Abrió la puerta y sólo contemplaba la cama desarreglada y vacía. Sí, hora de alarmarse— ¡¡TOM!!

Entró corriendo a la habitación y rebuscó como loco en los cajones, era imposible que estuviera ahí pero debía descartar toda posibilidad ¡Simone lo castraría! O peor aún ¡No saldría con él! Debía encontrar al rubio ya mismo.

Salió del cuarto y huyó a la pieza de Simone, rebuscó nuevamente y tampoco estaba ¿debería dirigirse a la suya? ¡Pero ahí no estaba cuando despertó! “No importa Bill, ¡Debes encontrarlo!” Pensó para sí mismo. Corrió y tampoco. Fue al baño y lo encontró desocupado, la cocina seguía tal como la dejó y el cuarto de lavado totalmente intacto. En la sala tampoco había nadie.

Hora de hiperventilar ¿dónde demonios puede estar? ¡En el patio! Y salió sin importarle estar sólo en una bermuda y una camiseta casi inexistente, arriesgándose a un resfriado debido a la lluvia que caía y de la que no se había percatado… pero no importaba…

“¡Momento! ¿Y si Tom ahora mismo sufre una hipotermia? Dios, dios, dios, dios, ¡DIABLOS! Debo encontrarlo ¡ya!”

Patio delantero descartado, seguía el trasero. Corrió a él y tampoco lo vio, “Oh, mira, una piscina inflable” “No, no es momento de fijarse en eso” “¡Y si cayó en ella y se ahogó!” “NO” pero aún así corrió a ella, soltando el más grande suspiro de alivio al no encontrar ninguna cadáver dentro, pero eso no solucionaba la situación. Volteo a todos lados, no lo veía ¿dónde podía estar?

—¡¡¡TOM!!! –Las lágrimas golpearon sus ojos ¿y si lo secuestraron? ¿Y si lo venden o prostituyen? ¿O si lo destazan y venden por kilo en la carnicería de la plaza centro?

No… Tom debía estar ahí, vivo y sin ser tratado como una vaca. ¿Tan difícil era regalarle un abrazo en la noche? ¡NO…! Pero tenía que gritarle idiotez y media que hirió sus sentimientos.

—Tommy… ¿dónde estás? –Bajó la cabeza y se dejó caer de rodillas al piso, sufriendo bajo los pinchazos de las gotas frías de la lluvia, pero que en esos momentos no sentía— Ya te busqué en todos lados… —¿Debería huir del país por, seguramente, muerte de un infante?— ¡No! ¡Él está vivo! –Golpeó con sus manos hechas puños el suelo, salpicándose de más gotitas de agua aún –Tom… ¿dónde estás? –Sollozó y elevó la mirada, mirando ante sus ojos unas escaleras ancladas a la pared y unos bloques apoyados en esta para alcanzar el primero

“¡La azotea!” Corrió a ellas y comenzó a treparlas, misión casi imposible por lo resbalosas que estaban debido a la lluvia.

Finalmente llegó y notó un cuartito medio destruido por el tiempo, con la puerta tirada y una figurilla temblando en el interior, llegó a él y lo abrazó, sorprendiéndose de lo terriblemente baja que estaba su piel.

—Por Dios, Tom, me espantaste, vayamos adentro, necesitas calor urgentemente, el niño no respondió, estaba en una especie de shock. Lo tomó entre sus brazos y se dirigió a las escaleras nuevamente ¿Ahora cómo bajaría? Caería y se lastimarían ambos— ¿me escuchas Tom? –El niño con esfuerzo asintió, temblaba a más no poder— Bien, tenemos que bajar, sujétame lo más fuerte que puedas ¿sí? –el niño con sus pocas fuerzas hizo lo que le pidió. Bill le pasó una mano por la espalda y se lo juntó fuertemente. Se puso al pie de las escaleras y empezó a descender, con tanta precaución como le era posible, cosa que le duro hasta el sexto peldaño, resbalo y cayó. Instintivamente lo abrazó y protegió su cabeza con su brazo derecho y apretó los ojos, esperando y encontrando un fuerte golpe contra el suelo. Después de algunos minutos logro moverse, delirando entre la conciencia e inconsciencia

—Uh… ¿Tom? ¿Estás bien? –pregunto sentándose con un terrible dolor de espalda y cabeza. Esperaba no estar sangrando pero más se asustó al no sentir moverse al rastudo, se puso inmediatamente de pie y corrió casa dentro. Subió a la segunda planta y entro de golpe al baño. ¿Qué hacer? ¿Sólo meterlo a la ducha?

Se dirigió a ella y comenzó a templar el agua para que quedara calientita y en lo que se nivelaba empezó a desvestir al niño, empezó sacando la playera y después los pantalones y bóxer, dejando al final los calcetines.

Checó el agua por última vez y confirmando su buena temperatura lo metió en la cascada, mojándose a sí mismo también.

—¿Estás bien, Tom? –El rubio dio un solo cabezazo— llamaré a un médico no te muevas y ten cuidado –otra vez asintió. Sentó al pequeño con cuidado en la esquina del cubículo, apuntó la cascada a él, de forma que no le molestara, y salió del cuarto directo a buscar su celular y hacer lo que dijo.

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—El pequeño está bien, nada grave, pero es probable que coja algún resfriado, aquí le dejo una receta médica, procure mantenerlo en cama y darle líquidos tibios. Llámeme si ocurre algo más.

—Sí, gracias doctor, lo acompaño a la salida

Después de llevarlo a la puerta y despedirlo volvió al interior y se encamino escaleras arriba al cuarto de Tom. Entró y lo encontró aún durmiendo, sonrío y se dispuso a ordenar la habitación, que bien si ya estaba tirada él ayudó a voltearla totalmente. Igual que con la de Simone, ahora era un desastre y vaya si estaba impecable.

.

—¿Bill? –Habló la voz ronca de Tom, aún adormilado sentándose sobre la cama. El mayor se puso de pie y fue a él.

—Hola pequeño ¿cómo sigues? –Lo volvió a recostar y acarició su frente sudorosa. El rubio se encogió de hombros— Lamentó mucho lo de anoche, no debí tratarte así, perdóname…

—No te preocupes, sé que soy un niñito fastidioso, tú sólo querías dormir

—Eso no es excusa, no tengo derecho a gritarte y herirte de tal forma

—¡No! Está bien, porque yo te estaba… —El pelinegro colocó su dedo índice sobre los labios del menor y acercó su rostro al de él, mirándolo a los ojos.

—Shhh… Calla Tom –susurró y se acercó un poco más a los delicados labios del rubio “¡¿Pero qué estoy haciendo?!” se regañó mentalmente aún sin poder alejarse mirando con antojo los labios del pequeño “¡Por Dios Bill! ¡Tiene diez años! Su madre se entera y te mata ¡Estarás en problemas!” … “¿Pero por qué no me importa?”

—Uh… —Gimió Tom cerrando los ojos ¡Bill lo besaría! “¿Debo levantar la “trompita”?” pensó sin embargo ese acto fue tomado como un temor del rubio por el pelinegro. Se alejó de él y se puso de pie.

—*Coff, coff* ¿Q—que q—quieres c—comer? Uh—hu

—¿Comer? ¿No es desayunar?

—Tom –se acercó a él y puso su rostro a la altura del otro— haz dormido hasta las tres –acarició la cabeza con rastas rubias con cierto cariño pero el niño rompió el toque con un levantamiento repentino que, extrañamente, hirió al mayor—

—¡¿Tres?! ¡¡Perdí la escuela!! ¡Simone me matará!

—No lo hará, te ama demasiado –lo volvió a recostar, acto casi imposible— además tu escuela llamó para avisar que no habría clases, iras mañana, si es que la lluvia cesa. Dios parece un monzón… —Hubo un silencio que se prolongo algunos segundos, silencio que golpeaba la conciencia y corazón del pelinegro— Por favor no vuelvas a hacer lo que hiciste anoche ¿qué hago si te pasa algo? ¡Ya estaba planeando salir del país! –dramatizó con una mueca que hizo reír al de rastas, luego recobró la seriedad y atrapó al pequeño al pequeño entre sus brazos, cosa que sonrojó al otro— Por favor, por favor, no lo hagas, por ningún motivo, si por tu novia, tu madre o quien sea, es el peor momento por el que he pasado. –Se acercó al oído de Tom— Me preocupe mucho por ti –y para finalizar plantó un beso en esa zona de su ser. Se iba a separar pero Tom lo detuvo con sus bracitos—

—No te vayas Billy –pidió en un gemido bajo, entonces el mayor lo estrechó aún más fuerte y volvió a besar su oreja, originando de ahí una cadena de besos de mariposa por todo la mandíbula y cuello, Tom sólo acertaba a gemir por el toque y disfrutar de él.

El pelinegro siguió recorriendo esa zona con sus labios hasta que no lo resistió más. Lamió la oreja derecha del rubio e introdujo la punta del cartílago en su boca, arrancándole el grito más alto de todos. Thomas lo separó de su oreja y se apoderó de los labios del mayor en un beso inexperto y torpe pero el mejor de todos que el pelinegro haya recibido.

De pronto se sorprendió a sí mismo ¿en serio estaba haciendo eso? ¿Besar a un menor? Si alguien se entera… sí, sería hombre muerto…

Pero ahora tocaba disfrutar.

Continúa…

Gracias por la visita.

por Medianoche

Escritora del Fandom

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