“Mi querido Profesor” Fic Twc / Toll escrito por Medianoche
Capítulo 15: Unión
–Te ves lindo en este preciso momento –dijo Tom apoyándose boca abajo en sus codos viendo como Bill meditaba acostado mirando el techo y un brazo bajo su cabeza. Tras ese “atrevido” comentario se giro para poder encarar a su alumno.
Cualquiera que los viera podría pensar mal de la situación, pero ellos sabían perfectamente que asomarse al balcón a observar la tormenta era una malísima idea, y luego irse a una ducha rápida con agua caliente y meterse a la misma cama sólo con bóxer era extraña, pero poco les importaba estando con el otro después de tanto tiempo.
– ¿Así que me encuentras lindo, eh? ¿Qué hay de guapo e irresistible?
–Claro que sí, siempre lo he dicho –asintió y dejó la cálida mano del moreno cubriera su mejilla con cariño
– ¿Así como Pejic y tu amigo esquelético, no?
– ¡Andreas! –Exclamó poniendo mal repentinamente a su acompañante, pero no se percató–. No les avisé que no llegaría a casa…
–Pues llámales –bufó dando media vuelta “disponiéndose a dormir” pero Tom no lo captó
–No, ¿Sabes qué? Seguro ni les importa, o no se han dado cuenta –intentó restarle importancia y auto–
convencerse y se fue sobre su maestro–. Sólo sé que quiero estar con mi niñero preferido
– ¡Cuidador por conveniencia, Tom!
– ¿Y saliste con mamá? Jamás supe…
–Me fui, tonto –golpeó cariñosamente su cabeza–. Pero me llevé un buen recuerdo –susurró mirando intensamente las orbes contrarias–. ¡Un enorme gorila Gusorg!
– ¡Gusorg! ¡Lo recuerdas!…. Digo… ¡IDIOTA! –y le golpeó el pecho antes de alejarse ahora él. Sin embargo el otro volvió a abrazarlo entre su cálida esencia, relajando inmediatamente al rubio–. Bill… ¿Tu me…?–intentó hablar pero se interrumpió ante el otro–.
–Ya duerme Thomas –susurró cerrando los ojos y quedándose inmediatamente dormido, el otro pronto lo siguió, susurrando la pregunta que nadie escuchó
– ¿…Me quieres?
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—No contesta —repitió el rubio platinado a su acompañante, quien sólo atinó a suspirar y seguir leyendo su libro— ¡Gustav! ¡No contesta!
—Te escuché la primera vez—farfulló sin despegar la vista de ese libro de informática, mismo del cual debía sacar un ensayo y prácticas de lo que habían visto ¡y sólo le quedaban tres semanas!
— ¿es que no te importa? ¡Pudo haberle ocurrido algo!
— ¡pudo el clima dejarlo sin línea!
— ¡yo si tengo, Gustav!
— ¡me importa una mierda! Deja de molestar Andreas, tengo trabajo
— ¡siempre supe que eras un idiota, Gustav! ¿Por qué según tú eres nuestro amigo? ¡Es obvio que no te importamos!
— ¡te equivocas, Andreas! Eres tú el que no me importas, eres un creído narcisista y egocéntrico, durante el bajón de Tom tú ibas a decirme cuanta mierda pudieras sacar de tu boca venenosa sobre lo poco que le importas a Tom, pues bien, muy él si se preocupa por sí mismo que por ti, pero el que tú estés criticándolo cada que puedes por su falta de atención es algo que me colma ¡me colmas! No me caes bien y no tendré por qué ser tu pañuelo ni de nadie —tomó un respiro y miró a Andy, sus ojos abiertos y boca de indignación que nadie le creería—. No mates lo poco que tenemos, ya Tom llegará, y si no lo hace nos marchamos del país y nos cambiamos de nombre, no es tan difícil
Entonces se fue muy tranquilo a estudiar a su habitación, lo cierto era que tenía una ligera sospecha de lo que pasaba ahí. Al salir de clases—de con el Sr. L para ser precisos— observó la figura encorvada de Tom, y observando la tristeza de su rostro decidió ir con él para irse juntos al departamento, quizá por algún aperitivo en el camino, pero al llegar a él lo escuchó murmurar cosas sobre Bill, el sur de la ciudad y tontas probabilidades, entonces salió sin fijarse en su persona y dejando tirado su móvil. No le había contado de eso a Andreas porque simplemente lo odiaba, y confiaba que estaba bien porque sino ya tuvieran a Simone pegada al teléfono, las madres siempre saben cuando algo anda mal.
Se sentó en su cama y sonrió recordando lo que había acontecido ese día. Georg había ido a supervisarlo, ni Tom ni Andreas estaban así que tuvieron toda la libertad del mundo entre ellos dos para sentirse, las grandes manos del castaño aprisionando con lujuria su cintura y acercándoselo al pecho para sentirse aún más, sentados en el sofá de la sala poniendo alto una película de la tele. Los labios del mayor le recorrían la piel del cuello y le dejaba algunas lamidas que le ponían la piel “de gallinita” su espalda curvada hacia tras cuando unos callosos dedos le acariciaron por debajo de la playera y él como único soporte tenía la cabeza de su profesor de deportes.
Acarició sus labios lentamente al recordar cómo se despidieron ese día.
“—debo irme, quedé con Andrej para terminar los arreglos del baile… Pero te veré luego ¿no? —preguntó con voz sugerente
“—Cla-claro, me llamas sí —asintió entonces el castaño salió por la puerta dispuesto a irse y cuando el rubio estuvo por cerrar el mayor interpuso el pie y tomó al chico del rostro y así juntar sus labios, sin prisas ni tintes más fuertes, sólo una caricia que se movía suavemente al ritmo del otro.
“—espera mi llamada —y entonces sí se marchó—”
–Ahh, Profesor Listing, me tiene loco –suspiró arrojándose sobre la suave cama que tenía en su habitación-.
&
Una molesta musiquilla sonó desde algún lugar del recinto y el moreno perezosamente abrió los ojos, sintiendo un peso en su cuerpo que le molestó sobremanera. Sin cuidado alguno se deshizo del cuerpo que le molestaba aventándolo por los hombros hasta el otro lado de la cama.
–Lo siento –susurró un adormilado Tom queriendo salir de su ensoñación por el amanecer tan brusco
–Tommy, lo-lo siento… yo… mi respiración, perdona –se excusó pobremente con su labio inferior temblando
¿qué acababa de hacer? ¡No podía ir aventando chicos de su pecho así por la vida! Se sentó en el colchón y ofreció su mano como apoyo para levantarse, a lo que el otro aceptó gustoso y se sentó, pronto se fundieron en un cálido abrazo de piel contra piel
–Humm… –gimió Tom al contacto de un extraño objeto de metal contra su piel cálida del pecho, bajó la mirada y se percato de un aro de metal en el pezón izquierdo de su maestro, una corriente eléctrica nació en su espina dorsal para terminar en su entrepierna–. ¿Q-qué hora es? –titubeó su voz no queriendo ser descubierto por sus sucios pensamientos, él encima de su profesor cabalgando sobre su regazo y jugando esa perforación con su lengua.
–Ha de ser aún de madrugada –respondió dando fin a su abrazo y acomodándose a su lado de la cama. Thomas agarró su móvil para investigar la hora por sí mismo–. El cielo está oscuro aún
–Son las 2:30 de la tarde
– ¡¿Me estás bromeando?! –entonces corrió por su departamento en busca de su propio móvil, al dar con él se topó con quince llamadas perdidas y treinta mensajes en su bandeja de entrada
“¿Dónde estás? ¿Olvidaste que hoy comeríamos en familia?” Decían todos y cada uno de ellos, algunos con variantes como “Idiota” “Maldito narcisista, ya responde” “¿Te abdujeron los alienígenas?” Estaban dementes.
“No podré asistir, mal clima” –respondió cortamente y apagó su móvil ¿cómo pensar en una comida familiar teniendo tal cuerpo con él? Inconscientemente así era como pensaba, estaba con su Tom y no desaprovecharía la oportunidad de compartir tiempo con él. Menos ahora que se daba cuenta de cuánto lo seguía queriendo y lo tonto que siempre era cuando estaba con él. Había cosas que no podía controlar y ésta entraba en el grupo.
Dejó su móvil en el sofá y se dirigió a su habitación, en la cama un chico de rastas rubias lo esperaba completamente vestido y algo nervioso.
–Ya debería irme… Andy ni Gustav sobrevivirán sin mí a la hora de la cena –contó jugando nerviosamente con sus dedos–.
–Bien, márchate –respondió fríamente haciéndose a un lado de la puerta y esperando porque Tom hiciera algún movimiento. El chico captando la frialdad de sus palabras se puso en pie con un dolor punzante en su pecho ¿no podía Bill estar complacido varios días seguidos? Seguramente sufría de bipolaridad. Estando a punto de cruzar el marco un fuerte mano le tomo de su descubierto brazo y le susurró sensualmente al oído
“–O quédate un día más conmigo –Eso era todo, ambos sabían que habían firmado su unión nuevamente.
& Continuará &
