Mi querido Profesor 19

“Mi querido Profesor” Fic Twc / Toll escrito por Medianoche

Capítulo 19: “Feliz” Navidad

El tiempo transcurría realmente rápido, sin siquiera darse cuenta ya se encontraban en el mes de diciembre, las vacaciones y las deliciosas comidas caseras dentro del calor familiar estaba en todos lados, excepto en Tom, quien se rehusaba a participar en una celebración de la hipocresía, no por ser navidad iba siquiera plantearse la idea de abrazar al ricitos creído, como había apodado a Louis Wilde…

Aunque por otra parte, tenía unas ganas inmensas de volver a ver a su mamá, mujer con la que sólo hablaba algunas veces a la semana -cuando no estaba tan ocupado con su profesor en asesorías- y quizá, sólo quizá, ese receso escolar iría a visitarla para pasar con ella cierto tiempo de calidad, sólo deseaba no tener que soportar los pellizcos que toda la familia de su madre tenía como obsesión darle a sus pobres mejillas. Solamente iría a entregar un trabajo final y podría regresar a su departamento a alistar sus maletas.

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¡Seguía sin poder creerse que Bill, ¡BILL! lo hubiera reprobado! Pero lo que menos lograba comprender era cómo:

Simplemente un día había llegado por la mañana a su clase de artes muy puntual y ansioso por su clase de teoría -¡cómo odiaba la teoría!-. Inesperadamente su delgado profesor dejo frente a él cinco hojas llenas de preguntas por ambos lados y una letra increíblemente diminuta.

“Sólo tienen cuarenta minutos para responder el examen, corre tiempo” puso un poco de música ruidosa y se sentó en su escritorio a revisar algunos papeles. En la sala todos estaba apurados contestando su cuestionario casi a la velocidad de la luz aunque al menos la mayoría tenía rostro de no entender nada de lo que leían, sin embargo su experiencia les decía que era mejor escribir “algo” a “nada” con ese profesor en particular. 75% del valor era que estuviera contestado, el otro 25% que estén correctas las respuestas

El pequeño de rastas rubias miró desesperadamente a su profesor, pues lo ahí escrito no recordaba haberlo visto en su vida, además que esa horrible música sonando -no era para nada gustoso de ella sólo lograba aturdirlo.

El moreno al encontrar la mirada sólo le alzó una ceja y sonrió, diciéndole de una forma demasiado malvada: “¿tienes algún problema, bebé?”

Pudo contestar menos de quince preguntas. Cuando el examen le fue devuelto este decía: «Y decían que era imposible pasar navidad en la escuela. 3/100.»

A ese hecho le siguieron varios exámenes sorpresa más -aunque menos agresivos-, y trabajos infinitos.

Ya entendía por qué todos ahí temían a su hermoso profesor.

Al llegar al instituto revisó la hora sólo para cerciorarse de que iba a tiempo para entregarlo

— ¡SÓLO ME QUEDAN DOS MINUTOS! -y emprendió la gran carrera hacia ese lejano salón. Corrió como ni siquiera su otro “peor” profesor lo hacía correr y cuando finalmente llegó, entró sin siquiera anunciarse. Eran justamente las 12.

—Eso se llama puntualidad -extendió sus delgados brazos para recibir el proyecto de su agitado alumno—. Y falta de modales.

—Lo lamento —gimió queriendo hacer que el ansiado oxígeno entrara a sus pulmones. — venía justo.

—Ya te creo -acarició su espalda queriendo relajarlo–. Aunque fue innecesario, ya te había anotado tu calificación. Un 85 tus trabajos extraescolares te ayudaron —sonrió.

—Eres un desgraciado…

—Más respeto –selló sus labios con un beso y sonrió— ¿te gustan los caballos?

—Más bien no… Son lindos y todo, pero siempre que los veo me recuerdan a esa leyenda de ese hombre… Me da pavor.

–Entiendo –sonrió y cargó una caja con varias cosas dentro– vamos que te doy un aventón a tu nido.

El camino fue tranquilo y silencioso, de no ser por la música que pasaban por la radio, aunque había más villancicos por ser vísperas de navidad. Cuando el mayor le hubo preguntado sobre sus planes de esa noche el más pequeño le mencionó sobre su gran “Plan B” que era participar en ese gran ambiente de hipocresía familiar. ¡Cuántas veces no habría oído hablar mal a su tía y abuela sobre el tío Sam!

Ahora seguro que lo estaban halagando por su precioso auto último modelo.

–lo único que me emociona es ver a mamá, la extraño mucho.

— ¿sigue saliendo a Francia a negocios?

El rubio rió antes de decir— al menos no me volvió a encargar con ningún vecino de apenas 18.

–Me alegro, nunca sabes lo que esos malditos te podrían hacer tras llevarte a un parque de diversiones

-frenó frente al edificio y esperó que el otro bajara, apenas había sonreído con su broma. — ¿por qué los caballos? —se animó a preguntar finalmente cuando se bajo del vehículo.

–Pensaba mandar a la mierda a mi familia esta navidad y secuestrarte a ti unos cuantos días a un establo que tengo. Felices fiestas, saluda a Simone de mi parte-y arrancó sin esperar a nada, dejando a Tom con poco de remordimiento, aunque más remordimiento le hubiera dado después, al saber que arrebataría a Bill de su familia esas fechas tan importantes. – creo que me he mandado yo mismo a casa -gruño.

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La estación estaba rebosante por las últimas llegadas de familiares a la ciudad, había sido difícil pero Tom había conseguido volver a casa tan apurado. Sin haber avisado a nadie de su regreso tuvo que volver por cuenta propia a su hogar, descartando por completo la idea de pedir un taxi o esperar a un autobús, ni la fecha ni el gentío se prestaban para eso.

El aire tan helado le calaba desde el rostro hasta los huesos y sentía que no podría llegar a su hogar sin acabar congelado, pero para su suerte pudo llegar. O quizá lo fue para su desgracia.

¿Realmente había sido buena idea estar ahí? ¿Podría soportarlos? Bueno eran su familia y así debía aceptarlos. Sin pensarlo más tocó un par de veces y su pequeña prima Sendy de cinco años fue quien le abrió.

–¡¡¡TONI!!! Viniste -y lo abrazo por las piernas, como su baja estatura se lo permitía, del interior del inmueble se escucharon murmullos, tiradas de cosas, pisadas apresuradas y al final los rostros de todos sus familiares asomando a la puerta

– ¡Tom! -corrió su madre a abrazarlo y él estuvo tan feliz de sentir su calor y respirar su aroma nuevamente- ¡No me dijiste que vendrías!-reclamó, pero su hijo sólo soltó un: te extrañé—. Pues si eso fuera cierto no me tratarías como lo haces -le miró tan furiosa que Tom se asustó, pero luego una sonrisa todo lo suavizó.

—Realmente te extrañé -lo volvió a abrazar- vayamos dentro, hace un frío terrible aquí.

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— ¿Dónde estabas? -fue lo que saludó a Bill horas después cuando llegó a su casa. El comedor era un desastre, el suelo de algún modo termino muy lleno de la comida que habían preparado.

—Eso no te importa –respondió queriendo pasar de largo hacia su recámara a dormir. Estaba cansado.

Había pintado por horas. Se frustró cuando se vio rechazado por Tom, y como solía pasar, para desahogar ese sentimiento decidió plasmarlo en un lienzo.

— ¿Que no me importa? ¡HAS ARRUINADO LA CENA! ¿Tienes idea de qué hora es? ¡Son las tres de la madrugada! ¡Ya es navidad! Y nada es como se tenía planeado. ¿Por qué siempre tienes que arruinarlo todo?

— ¿¡ARRUINARLO YO!? ¡Pero si fuiste tú quien lo mando todo a la mierda! No vengas a mí a reprocharme nada cuando tú…

— ¿Bill? -le llamo una delicada y pequeña voz- ¿hermano eres tú? —Era Mely, su pequeña media hermana de ocho años quien salía de una de las habitaciones con su tierno pijama de ositos con gorritos navideños— creímos que no vendrías, también Megan se ha quedado dormida llorando por ti.

—lo lamento. Se me ha ido el tiempo pintando –respondió con voz dulce

— ¿Ves? Incluso las niñas te… —prosiguió su padre pero Bill lo interrumpió.

—Mely, ya es navidad, seguro que Santa te habrá dejado algo ya, ¿quieres ver?

— ¡Sí! Iré a despertar a Megan

—Jamás debí pedirte ayuda, ahora te crees que tienes derechos sobre mi vida -retomó su plática con su padre tras haberlo ignorado, esta vez estando más calmo.

—Sólo quiero que…

—Ya estoy lo suficientemente grande para saber reconocer mis errores. —De una gran bolsa que dejó junto la puerta y había pasado desapercibido sacó una caja rectangular y la entregó con rabia a su progenitor-. Feliz navidad.

»— y Creo que deberías agradecer que tu hijo pinta en lugar de tomar para sacar su frustración de tenerte como padre.

— ¿Y de qué sirve si llegas igual de drogado? -susurró entre dientes.

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— ¿Y Tom, que hay de Gustav y Andreas? -Preguntó su madre mientras lo veía comer con desesperación, en la sala el desastre de los obsequios se estaba llevando a cabo

“Nada, sólo que Andreas ya no me dirige la palabra y en cambio su nuevo mejor amigo es un maldito hijo de puta que quiere hacerme la vida de pedacitos por no sé qué motivo y Gustav pasa de ambos para irse a follar duro con el profesor de deportes, pero vamos que eso no es malo, ha perdido peso.”

—No estamos en nuestro mejor punto pero sobreviviremos -sonrió encogiéndose de hombros y continuando con su comida

—Es una pena.

Así fue como ambos pasaron sus veladas respectivamente, para nada contentos con lo que les tocaba.

En su bolsillo el rubio sintió vibrar el móvil con un mensaje nuevo:

25/Dic. – 04:45am

Billy mi amor:

Sigo pensando que secuestrarte hubiera sido una maravillosa idea Automáticamente dio a contestar.

25/Dic. – 04:46am

Tom Demonio Kaulitz:

¿La idea sigue en pie para el 31?

Estaba declarado, tenían planes juntos para fin de año.

& Continuará &

por Medianoche

Escritora del Fandom

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