“Mi querido Profesor” Fic Twc / Toll escrito por Medianoche

Capítulo 22: De ser capaces

El calor dentro de sus cuerpos ascendía con rapidez y se guiaron mutuamente a deshacerse de esas molestas ropas que los cubrían. Los trozos de tela volaban fuera de ellos, pieza por pieza hasta que Tom tenía nada más que un bóxer, el profesor en cambio aún conservaba también su pantalón. Se miraron sin decir palabras, jadeando en busca de oxígeno pero a la vez queriéndolo olvidar por hacerlos separar, lo único que deseaban era regresar al otro y saciar el deseo de sentir al contrario. Sus pechos agitados subiendo y bajando con desesperación.

Al fondo, en la sala, el enorme reloj de péndulo sonó, marcando las doce en punto. Un año había terminado para dar comienzo a uno más.

—Tómame ahora Bill.

Esas cortas palabras retumbaron dentro de la mente del mayor, que lo tomara, su niño quería ser poseído por él. Nada lo haría más feliz que eso.

Tomó sus manos con delicadeza y les besó el dorso con ternura. Se acercó a su rostro y lo llenó de besos de mariposa, frente, nariz, ojos, pómulos y por último los labios, esos dulces y cálidos labios que le hacían cosquillas en su vientre.

Mantuvo un beso casto y lleno de amor por varios minutos, al separarse miró al rubio directo a los ojos: amor, timidez, ansias, lujuria, eso y más estaba escrito en él. Sonrió, besó sus labios en un pico, una de sus manos también y se levantó de sobre él. Recogió sus ropas y salió de ahí.

El sentimiento de culpa podía en él.

—Yo soy impuro Tom, no puedo contaminarte a ti también.

—Impuro, ¿de qué habla? Si es el ángel más bello que he visto… además… —su semblante se entristeció— yo he estado con un montón de personas después de él…

La puerta de su habitación fue abierta con un terrible golpe que le asustó pensando lo peor.

— ¡ARROLLARON A ANDREAS! —Y lo era.

.

Se puso en pie y junto a Gustav corrieron a la calle, una muchedumbre de personas miraban con morbo y terror la escena, una ambulancia recogía un cuerpo del suelo, un cuerpo con una mata de cabello rubio manchado de sangre y suciedad del suelo, un automóvil detenido con un hombre siendo entrevistado y policías intentando dispersar la gente.

Cuando por fin llegaron a la ambulancia ésta empezó a mover con el ruido de las sirenas alertando de la prisa que llevaban.

— ¡ANDREAS!

—Corramos al hospital, tenemos que intentar seguirle el paso o no lo podremos ver —tomó la mano de su amigo y emprendió el viaje detrás de la ambulancia, estaba claro que no la alcanzarían pero gracias a una vuelta que dio supieron a qué edificio se dirigían.

Gustav agradecía infinitamente las clases y tratos especiales que recibía de parte de su amante señor torturador de pequeños niños como él, gracias a eso tenía una buena condición física.

—Este no es momento de recordar sus entrenamientos —se dijo sacudiendo la cabeza para lograr despejar su mente, claro que sus entrenamientos especiales contenían correr para no recibir un sexual y masoquista castigo. A veces terminaba sin poder sentarse debidamente por días, milagrosamente nadie se daba cuenta de su insoportable dolor… o más bien, milagrosamente nadie hablaba de eso cerca de él.

&

Sus ojos se abrieron débilmente, una poderosa luz atacaba sus cansados ojos, no lograba enfocar la vista debidamente, todo le resultaba tan borroso que no le permitía reconocer el lugar en que estaba. Repentinamente un agudo dolor le atacó todo el cuerpo, sin embargo el más insoportable era el de la cabeza. Le punzaba horrores y creía que moriría ahí mismo.

— ¿A caso estoy vivo? —se preguntó mentalmente con su vista ya adaptada.

—Hasta que despiertas, bello durmiente —una voz viril lo sobresaltó a su izquierda, en una de las sillas blancas estaba sentado Louis. Su rostro de sorpresa/susto cambió a decepción—. Lamento si no soy quien esperabas, tu ricitos de oro salió a la cafetería, junto con tu madre. Has dormido por tres días.

— ¿Tres días? Eso es imposible…

—Andreas… en lo que tú dormías yo estuve maquinando cierto plan… como el pasado falló, este estoy seguro que funcionará al 100%. Finge amnesia, Thomas se sentirá culpable, seguro que le da un bajón increíble, sería grandioso verlo ¿no crees? Incluso… incluso puede que salga contigo como pareja si lo haces, sentirá la responsabilidad de…

—No lo creo —le interrumpió el rubio—. No sólo está Tom, también mi familia, Gustav…

—Juu… ¿Amnesia selectiva? Olvidas lo que te hace daño con el fin de protegerte. Ya el hospital completo se sabe las palabras del ricitos de oro: “Está ahí por mi culpa, le dije cosas tan malas, debería estar en prisión”. Sólo hay que apoyar eso, incluso el plan saldría mejor de esa forma… —Silencio le contestó a cambio. Bufó y se puso de pie—. Mira, haz lo que quieras, si quieres conseguirte a Tom, ya sabes, tu anhelo desde hace años, hazme caso, te juro que funcionará como no tienes idea.

“—Pero si quieres empezar a hacerte el bueno… entonces olvídame, total, Tom no se enterará de las tantas que has ideado contra él y su querido profesor, ¿cierto? No eres santo, Andreas, en cuanto salgas del hospital, te apuesto que Tom volverá a enfadarse contigo y entonces sí: Bye, bye Andreas, me decepcionaste. Piensa lo que te propuse, pero tienes poco tiempo, no deben tardar en llegar —Pasó sus brazos detrás de la cabeza y salió de la habitación, gritando un “está despierto” a la enfermera más cercana.

.

Mientras tanto, en la planta baja del hospital se encontraban la madre de Andreas intentando probar bocado y Tom hablando por teléfono con su moreno. En todo el tiempo que Andreas había estado internado y Tom cuidándolo —como si se fuera a ir a algún sitio…— le informó a su amante sobre el progreso de Andreas, a Bill no le interesaba en lo mínimo, la verdad era que ese chico no le caía nada bien, desde nunca. Si le dejaba a Tom contarle todo aquello que no le importaba era para ayudarlo a desahogarse de cierto modo.

Desde el primer día sintió a su alumno con una carga muy pesada de culpabilidad, Bill sabía que era falsa, pero hacérselo saber al otro sería peor. Se limitó a escucharlo y muy de vez en cuando brindarle algunas palabras de apoyo.

—Los médicos dicen que pronto despertará, pero eso llevan diciendo desde hace días… Bill… —largo silencio le respondía del otro lado de la línea. Suspiró profundamente.— Lamento aburrirte con esto, sé que no te importa pero, gracias.

—No digas eso, Tom, me preocupas

—Andreas no… —susurró, claro que era verdad pero no podía ser cruel en ese sentido—. Verás que pronto despertará y serán como antes.

—Tampoco crees eso.

—No, ese chico no me agrada para ti, pero no soy nadie para decirte con quién o no andar.

—Por eso me gustas.

— ¡Tom! ¡Tom! Acaba de venir el doctor, Andreas ha despertado —informó risueña la madre del rubio internado. Tom no pudo disimular la sonrisa de felicidad que se pintó en su rostro. “Debo irme, Bill, Andreas despertó”. Fue lo que dijo antes de cortar la llamada, dejando a un colgante Bill del otro lado de la línea. Presentía algo malo en su relación, y no le gustaba ese sentimiento dentro de su pecho. Realmente esperaba estar muy equivocado.

&

Cuando llegaron a la habitación un médico revisaba todos sus signos vitales y le hacía algunas pruebas para lograr descartar cualquier trauma, además de haberle dado un medicamento que aliviara el dolor de cabeza que sufría.

El rubio se dejaba hacer todo, sumido en sus pensamientos, no sabía cómo actuar ¿hacer caso a Louis? ¿Le traería beneficio alguno? “Dejaría a su querida profesor para estar contigo”, eso sería posible, conociendo a su amigo. “¿Valdría la pena?” La relación que llevaban no era precisamente buena, ¿hacerle eso arreglaría todo? ¿O quizá lo empeoraría?

Tiempo después el médico se retiró del recinto, dando permiso a los visitantes para entrar. Su madre corrió hacia él con lágrimas en los ojos. Se sentía tan desdichada al verlo ahí postrado en una habitación tan, irónicamente, enfermiza.

Lo abrazó con delicadeza y besó su frente con temor a lastimarlo, como si su roce lo fuera a deshacer.

—Me tenías muy preocupada, ¿qué fue lo que sucedió?

—Crucé sin fijarme del camino, lo siento. —se sentía tan pequeñito ahí al lado de su progenitora, siempre la admiraría por su fortaleza hasta en el peor de los casos. La amaba. Y estaba seguro que ella a él.

—Lo bueno es que estás aquí con nosotros.

—Andy, nos diste un susto enorme a todos, cuando Gustav me lo dijo sentí que me moría, lamento todas las cosas feas que antes te dije, perdóname ¿sí? Te prometo que a partir de ahora las cosas volverán a ser lo que eran antes de venirnos a vivir acá. Gustav está también deseoso de molestarte mientras miras tus tontas revistas… si no está aquí es porque tenía entrenamiento especial, y ya sabes cómo es el Sr. L…

.

Siguió hablando cosas y cosas, esperando recibir respuesta alguna, súplica en su mirada, su madre veía consternada la escena, Andreas simplemente no levantaba la vista a algo que no fuera su blanca sábana, en su mente pasaban las palabras de Louis una y otra vez amnesia selectiva, será tuyo, Adiós a Bill.

Se preguntaba si realmente se creía capaz de hacerle otro gran daño a Tom sólo para retenerlo a su lado.

—¿Quién eres?

& Continuará &

por Medianoche

Escritora del Fandom

2 comentario en “Mi querido Profesor 22”
  1. Joder, así que la idea maligna fue del otro, pero Andreas, ¿cómo tan tonto de hacer lo que te dijo? Pero bueno, si todo fuera simple, no tendríamos más fic. Estoy ansiosa por seguir leyendo. Gracias vampirita Medianoche por continuar con la historia.
    Ahora queridos lectores, los invito a comentar para que animemos a Medianoche a terminar su historia. Besos y gracias por la visita.

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