“Mi querido Profesor” Fic Twc / Toll escrito por Medianoche
Capítulo 3: Presentimientos
“Favor de dejar el ensayo en el escritorio” leía en el cartel que había en la puerta que daba hacia el salón de artes. Que terrible era ser la única persona con una carpeta tamaño oficio y más gruesa que la mayoría. Si vieran el contenido…
Pasó de largo la fila de “los buenos muchachos” que hacían sus compañeros y dejó el trabajo con un estrepitoso golpe que llamó la atención de todos, el profesor solo sonrió al joven de rastas rubias, pero este lo pasó de largo, sorprendiendo a todo aquel que se diera cuenta de ese hecho:
¡El profesor Trümper le sonreía y él lo ignoraba! Nadie en sus cabales se atrevería a hacer eso. El profesor ya ignorando al resto se dispuso a revisar el trabajo de su ex cuidado, haciendo que los otros sólo le dejara el trabajo y tuvieran los ánimos por los suelos, ellos que deseaban que al menos por un momento el profesor les hablara y les dirigiera una mirada. Pronto el nombre de Tom figuraría en la “death note” del grupo.
«Historia del arte»* rezaba solitaria una letra chiller 9 en la segunda hoja del ensayo ya que la primera estaba totalmente en blanco, y así es como muchas de las hojas fueron llenadas, según lo que hojeó, algunas con mayor contenido que otras, haciéndole sonreír por las tonterías que seguía haciendo ese niño, pero sin duda lo que más le llamó fue el final:
«Firmas»
«Tú y tu trabajo apestan a culo, atte.: Andy=)» es lo que decía otra hoja al lado de la firma del platinado.
«Vete a la mierda y déjame dormir, son las 04:55!!» fue otra apenas legible al lado de una enorme G mal hecha pero que incluso perforó el papel por tanta presión
—Bien chicos, empezaremos nuestra clase, hoy tenemos práctica así que vayan a la parte de arriba y cada quien tome un caballete y un bastidor… Kaulitz, ven conmigo un momento —llamó finalmente al rubio que ya subía los escalones, provocando que toda la sala se llenara de muchos “uhh”, con desganó volteó y empezó a bajar a donde su ahora profesor lo esperaba con su trabajo en la mano.
— ¿4:55? No creo que sea la hora ideal para hacer tu trabajo
—me pasé todo el día haciendo este puto trabajo —respondió frío y con notable mal humor, cosa que sorprendió a Bill y a la vez ponerlo igual de malas. Al parecer Tom ya no era el mismo… Bueno, después de todo en siete años pueden pasar y cambiar muchas cosas— será poco pero es todo lo que saque de temas tan cortos para tantas hojas encargadas
—cuida tu vocabulario Thomas, aquí soy tu profesor y debes respetarme —regañó aunque más que por el hecho de hablarle de esa manera era por el hecho de notar que ya no tenía el mismo efecto sobre el menor— tienes cero.
— ¿qué? Ugh… ¿Cómo? ¡Mierda!
—Pero supongo que también es mi culpa, creo que fui muy duro —murmuraba nervioso, no podía creer que llegaría a eso: titubear por un estudiante (aunque no era un estudiante cualquiera, sino uno con el que compartió tantas cosas, entre eso algo que ni su mejor amigo sabía), tan perdido estaba en sus pensamientos que no escuchó el diminuto “¿crees?” Que con ironía el otro soltó—
“—si quieres una buena calificación tendrás que hacer un excelente trabajo el día de hoy, haremos una pintura, por lo regular estas oportunidades de recuperación las doy únicamente al más alto, sin embargo, si consigues un 87 de mi calificación también te lo pondré en el ensayo…
— ¿por qué me das esta oportunidad? —no pudo evitar peguntar, esperanzado con escuchar un: porque te aprecio, no pedía más…
—porque ayer fui muy injusto, y será aún más tedioso ponerte a hacer otro ensayo —decepción, no quería oír eso— así que… ¿Qué me dices? ¿Me muestras lo que tienes?
—tú mejor que nadie sabe lo que tengo —soltó seductor guiñándole el ojo y dándose la vuelta para caminar al que sería su lugar de trabajo, contoneando un poco las caderas para llamar la atención del adulto (agradeció que Andreas le hubiera ocultado sus comunes pantalones anchos y dejado uno en el que sí se le notaba el trasero) que sin haberse visto advertido se quedó babeando viendo aquel pequeño trasero que algún tiempo atrás tuvo la dicha de gozar…
Incluso hasta la fecha, después de tanto tiempo, podía recordar ese pequeño agujero abrirse a su paso, la estrechez con que lo recibió, el calor que lo rodeó, los gemidos, gritos y jadeos que no se preocupaba en callar durante la noche, esa dulce vocecita que le decía “Bill” en un tono tan erótico para un niño de su edad. Incluso podía sentir cómo su miembro dolía…
—mierda… —gruñó dirigiéndose lentamente detrás del escritorio cubriendo su hombría con la carpeta en su mano, su pantalón tan ajustado no lo ayudaba a disimular en nada— estúpido Thomas, ¿que no ves que tengo una clase muy larga por dar? —seguía murmurando mientras cruzando las piernas, buscando un modo cómodo para sentarse y cubrir su erección.
— ¿profesor Trümper? ¿No vendrá a decirnos qué hacer? —gritó casi con voz infantil el rastudo mientras sus amigos lo miraban con cara de “Algo le has hecho” y haciendo que el mayor maldijera nuevamente, ¿cuándo fue que su angelito se convirtió en una mortal arma seductora?
—Estúpido Thomas, esto no se queda así —gruñó abriendo de golpe un cajón y sacando un montón de papeles que tenían una lectura para que sus alumnos hicieran una pintura conforme Su imaginación. El más complicado para Thomas…
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—Necesitas dar pinceladas más suaves Erick —dijo el pelinegro detrás del susodicho tomando su mano para ayudarlo a soltar más su pulso— sigue así, vas muy bien —felicitó por último antes de irse a ver al siguiente, Tom. Caminó ligero hasta él y se colocó a un costado de modo que pudiera observar su cuadro —y de paso el perfil del niño—. Soltó un suspiro de excitación al momento de verlo, no que fuera una imagen erótica la que estaba haciendo, nada de eso, pero tenía mucho tiempo que no admiraba un talento como el de él (quizá la última vez fue cuando visitó el museo de pintura de la capital), aun no estaba terminado y ya se sentía transportado hasta ese lugar, con el viento fresco y con ese clásico olor salado del mar, con las olas queriendo romper contra ti… Incluso sentía el suave plumaje del ave que parecía querer huir de la tormenta que se veía tras él.
Estaba fascinado.
—te quiero aquí después de clases le susurró al oído antes de irse a ver los demás trabajos, sin darse cuenta que los demás los miraron y comenzaban a murmurar entre ellos, aunque el más interesado era un rubio de nombre Elliot, a su amigo le encantaría esa información.
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—Louis, Louis — exclamó al verlo cruzar el pasillo hacia lo que sería su siguiente clase— ¡Louis!
— ¿Qué sucede Elliot? ¿Por qué tantos gritos? —pregunto finalmente aburrido
—te tengo noticias, no es algo muy interesante…
—entonces adiós
—No, no, espera, es sobre el nuevo y el profesor Trümper—solo entonces el moreno detuvo su paso y prestó total atención a su amigo con una sonrisa maligna en el rostro— en realidad no sé qué pensar… Pero… El sexy le pidió al rubio ese que fuera al terminar clases
— ¿y? ¿Sólo eso? Elliot… Puede que sea para lo de pintura, según muchos rumores, esos tres salieron muy brillantes…
—lo que tú no sabes es que al inicio de la clase también lo citó… Y tras terminar su plática el profesor tenía tremendo bulto que no lo pudo esconder… Como decías, algo se traen esos dos…
—es una información muy importante, gracias Elliot… Te quiero ver en el pasillo 5 después de clases, tú y yo vendremos a averiguar que se traen el sexy y el nuevo trapeador
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El timbre que daba pie al receso sonó y pronto los tres rubios se dirigieron a la cafetería de la escuela, teniendo la suerte de que aún no se llenaba del todo, repartiéndose las tares de Andreas y Gustav ir por el almuerzo de los tres mientras Tom buscaba un lugar en el que sentarse.
Cuando los dos se hubieron ido el rastudo se dispuso a buscar una mesa vacía cuando por la puerta principal entraron sus profesores Georg, Andrej y por supuesto Bill, quienes pasaron por su lado para dirigirse a coger su comida.
—Hola tomatito —saludó el rubio sacudiendo su mano, Georg palmeó su hombro y el pelinegro sólo miró, más que al mismo Tom a Andrej con una mirada casi apuñaladora que el menor no supo cómo calificar.
Intento ignorar lo sucedido y las miradas cargadas que fueron testigos, el blondo se dispuso a buscar una mesa, por suerte encontró una que no estaba muy lejos, para suerte suya quedo en un ángulo que le daba buena vista a todo el lugar, y por ende podría mirar a su profesor…
¿Y para qué querría verlo? ¿Le regañará por cómo se comportó con él? ¡Le coqueteó en pleno instituto! Y estaba claro que ellos ya no eran nada… Bueno, nunca le quedó claro si alguna vez fueron “algo”. Tendría que ir para averiguarlo.
—Hola bonito —le habló el moreno de rizos oscuros que tan mal le cayó en la clase de deportes ¿cómo era que se llamaba?— ¿por qué tan solo? ¿Dónde está el rubio bonito…? Ya sabes, el sexy de la cuerda —prosiguió comiéndose la manzana que llevaba consigo. “Calma Tom, sólo ignóralo y se irá” se dijo a sí mismo.
“— ¿no me hablarás? Comenzaré a sentirme mal, ¿es porque soy moreno? Me siento discriminado, no creí que tú fueras uno de esos putos racistas, tú y tus rubios amigos —”suficiente” el rastudo se puso de pie con la intención de irse y así no tener que seguir soportando l absurdas palabras de ese tipo. Ya encontraría otra mesa, o quizá un lugar mejor como un bonito jardín, sin embargo una mano en su muñeca le truncó los planes.
“— ¿a dónde bonito? ¿A ver al sexy? ¿O le hablarás al profesor Listing para que te defienda? ¿Cómo era, Georg? —sonrió—. Escúchame bien Thomas, en esta escuela hay reglas, y esas reglas son mías, respétalas o puede irte muy mal, sé que te traes algo con el profesor Trümper y no descansaré hasta saber qué, y después, encontraré la forma de hacerte pagar por tu humillación —se levantó también y se colocó frente a él—hasta entonces niño bonito —se despidió tan cerca de sus labios que incluso juró lo besaría, para su buena suerte terminó empujándolo donde antes se encontraba y se marchó.
Tenía un mal presentimiento con ese chico.
& Continuará &