“Mi querido Profesor” Fic Twc / Toll escrito por Medianoche

Capítulo 7: Tutor

Todos los sonidos se oían muy lejanos, no sabiendo de dónde provenían, sólo que poco a poco se acercaban, frunció el ceño de frustración por no entender los murmullos, hasta que finalmente pudo abrir los ojos, siendo cegado severamente por una fuerte luz proveniente de quién sabe dónde.

—Me alegro de que reaccionarás, estaba a punto de zarandearte –se burló el profesor L. en cuanto notó que el otro chico abría los ojos

— ¿Hum? ¿Qué pasó? —preguntó sobando la parte trasera de su cabeza en un estado muy desorientado.

–Te has desmayado en mi clase y estoy llevándote a la enfermería a que te haga un chequeo, aunque planeaba pasarme mejor por la cafetería

–Humm, puedo caminar yo solo

–No me importa realmente –respondió ignorándolo y siguiendo con la vista en frente hacia la enfermería, muchos ojos mirándolos al pasar y cuchicheando entre ellos sobre lo que veían, haciendo que las mejillas del menor se encendieran cuanto pudieran.

Al llegar la mujer que atendía mira decepcionada y preocupada al chico que estaba sentado en la blanca camilla con la que contaban, diciéndose mentalmente “estos niños que no se alimentan bien”.

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Más tarde sus dos amigos entraban por la puerta de la enfermería a ver a su amigo de rastas, oliendo a fresco y limpio, haciendo al otro fruncir la nariz al encontrarse sucio y pegajoso por su sudor.

– ¡Idiota! –Gritó agudo su platinado amigo golpeando el duro pecho de su amigo– ¿Por qué me haces esto Tommy? No quiero que te pase nada malo –se lanzó sobre su cuerpo estrechándolo tan fuerte como pudo, soltando las lágrimas que desde hace rato querían salir

–Estoy bien Andy, no tienes de qué preocuparte, tendrás Tom para rato

–Eso es lo que a mí me preocupa –habló finalmente el de gafas haciendo, haciendo sonreír al rastudito, mientras que el otro sólo optó por golpearlo al ser “tan cruel”. Unos leves toques en la puerta les llamaron la atención y al conceder el pase vieron traspasar al hombre que hacía el papel de director en esa institución.

—me alegro de encontrarlos a los tres aquí —un silencio breve se hizo al ver al rastudo un poco pálido sobre esa enfermiza camilla blanca—, bueno, no realmente. El motivo por el que estoy aquí es porque encontramos un fallo en sus papeles, no nos nombraron quién sería su tutor por el tiempo que estén fuera de casa.

— ¿tutor? —susurró el platinado—, nadie nos habló de eso ¿A qué se refiere con “tutor” exactamente?

—bueno, en esta escuela siempre procuramos a nuestros alumnos, necesitan a alguien que los cuide, manteniendo su residencia como deben, no podemos permitir que cosas como las de hoy se repitan de nuevo

¿no? el que no se alimenten adecuadamente ustedes solos fue nuestro principal motivo de implementar esta nueva regla… Así que… ¿Cuál es el nombre de su tutor?

—No tenemos, —se avergonzó Gustav al mencionarlo—. Nos hemos venido sólo con el permiso de nuestros padres.

—entiendo, entonces… O ustedes mismos consiguen un tutor para la próxima semana a más tardar, o me temo que tendremos que regresarlos a su hogar, que se desmayen por falta de alimento son cosas que buscamos evitar…

—ugh —gruñó el rastudo ya harto de estar siendo aludido a cada que el director podía

— ¿y tienen que ser nuestros padres o familiares? Es que no creo que puedan…

—bueno, también existe una opción que implementamos el año pasado, un profesor de la institución podría hacerse cargo, sin embargo esto significa un pequeño “bono” que le darían por darles esa atención extra.

Piénsenlo, para el lunes que viene quiero la respuesta —dio media vuelta y se retiró de la habitación, dejando a tres jóvenes rubios sumidos en un pensativo silencio

— ¿y bien? ¿Qué haremos? Yo no quiero volver a casa —gruñó el rastudo haciendo uno de sus muy adorables pucheros

—quizá no tendríamos este problema si no te hubieras desmayado —le contestó Andreas con el mismo malhumor que el otro denotaba. Gustav se acercó a la cama de Tom y estrujó una de sus mejillas, haciéndolo refunfuñar pero también reírse.

—yo opto por solicitar un profesor, no quiero tener a nuestras madres encima de nosotros

—Me parece bien —asintió Tom junto a su otro amigo— , creo que Bill cuidaría muy bien de nosotros

— ¡me reúso! Andrej en cambio es genial, o incluso el profesor que me da física, Allwright, aunque es algo gruñón

—yo creo que Listing sí nos cuidaría —Comentó Gustav, más bien pensando en los profundos ojos verdes del profesor que antes lo vieron como su fuera algo asombroso, algo que admirar y cuidar… sólo volvió en sí cuando notó a los otros dos viéndolo como si hablaran con un mismísimo extraterrestre—¿qué?

—Listing es un demonio ¿todavía que nos pone clases de infierno lo quieres en la casa?

—Oh, Andy, no es tan malo, sólo estricto, aunque presiento que sólo durante la escuela—defendió Tom—.

Más tarde, al finalizar las clases, los tres chicos se dirigían a su departamento, ya habiendo avisado al director, que preferían tener a Andrej de tutor, a lo que les respondió que de momento libre sólo tenía a uno y después lo mandaría su departamento para que se cerciorara de que las condiciones eran buenas.

Pero antes de llegar al que era su edificio se desviaron a una cafetería cercana para obligar a su más pequeño amigo a comer algo para que recuperara del todo sus fuerzas. Durante ese par de horas estuvieron conversando como en algún tiempo no habían hecho, bromeando a costa del rastudo y de lo adorable que se veían en los brazos de su profesor, como un caballero salvando a su princesa de un malvado dragón, aunque internamente Gustav mataba por esos comentarios que intentaba seguir, su pecho se sentía arder de ¿celos?

Finalmente el tiempo nublando el cielo les dijo que era hora de volver a su nuevo hogar. Pagaron a la morena que les atendió y no dejó de mirarlos y sonrojarse al ser descubierta por esos tres pares de ojos.

El poco tramo que los separaba del departamento llegó a su fin y ellos terminaron entrando al edificio, saludando cortésmente al buen portero que estaba haciendo su turno. Tomaron el ascensor hasta su piso y entraron notando inmediatamente algo extraño, aunque sin saber decir el exactamente “qué”.

–Comida… –susurró Gustav. Extrañados los tres se dirigieron sigilosos los tres a la cocina que tenían ahí.

Un Gustav sorprendido y conforme, un Andreas más que molesto y un Thomas ilusionado.

& Continuará &

por Medianoche

Escritora del Fandom

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