My little pray 7

Fic TOLL de Chikparole

Capítulo 7

Mientras caminaban de regreso hacia el hotel, con el frío arañando sus mejillas, Bill dejó que las palabras de Tom resonaran en su mente:

«Siempre supe que Susan no era suficiente para ti.»

Al principio quiso reírse y apartarlo como siempre hacía con todo lo que dolía demasiado, pero esta vez no pudo. La imagen de Susan se formó en su mente con brutal claridad desde la primera vez que la vio, entrando al aula de Comunicación en la universidad, con su cabello brillante, su risa contagiosa, su seguridad aplastante. No estudiaban exactamente lo mismo, pero coincidieron en clases optativas, proyectos y pasillos atiborrados de sueños de juventud.

Recordó su primera salida: un desastre monumental, eran ambos demasiado jóvenes, demasiado tontos y acabaron bebiendo más de la cuenta, riendo hasta perder el aliento y Bill terminó la noche sin uno de sus zapatos, mientras Susan, entre carcajadas, no dejaba de decirle: —Tienes el rostro más hermoso que he visto. ¿Puedo besarlo?

No esperó una respuesta, se acercó entre trompicones y torpemente lo hizo.

Susan fue quien dio el primer paso, fue quien lo halagó, quien lo hizo sentir deseado, atractivo, importante, así que ella era todo lo que Bill pensaba que necesitaba: alguien que lo mirara como si fuera un milagro. Pero ahora, a la distancia, la nostalgia era amarga. Desde ese tiempo Susan siempre hablaba de su futuro brillante en los medios internacionales, que deseaba hacer viajes, sus ambiciones y lograr hacer conexiones. Bill siempre la veía, embelesado, pensando que en ese futuro perfecto que ella describía… Él no encajaba, por lo tanto era parte de su presente divertido, pero nunca de su mañana prometedor y, aunque quizá siempre lo supo, por eso es que tomó la actitud de un ejemplo que había dejado atrás hace algunos años, soltar sin mostrar remordimiento, ser el primero en huir y hacer como si nada pasara, quedando como el rompe corazones, dejando que Susan creyera que los papeles estaban a la inversa y quien tenía que sufrir esa ruptura, tendría que ser ella.

Por esa razón dolió tanto cuando Susan siguió adelante y él se quedó, anclado a un amor que nunca fue real y ahora, escuchando la voz de Tom en su memoria, Bill entendía algo que nunca había querido ver: todo aquello que buscaba —sentirse visto, amado sin condiciones, importante sin tener que pelear por serlo— lo había tenido siempre, la sombra ahí estaba, y lo pensó Tom.

Tom, que en la secundaria le llenaba la cabeza de palabras de aliento, que le decía que era increíble, valiente, atractivo, Tom, que siempre estaba ahí, burlón y dulce a la vez, empujándolo a ser más, a atreverse más, Tom, que mientras Bill se aferraba a Susan, vivía su propia tragedia silenciosa con Gustav.

Tom, el rey de la conquista, el amigo irresistible que coleccionaba amantes como otros coleccionaban discos, y que sin embargo, con él… Siempre fue diferente.

Bill cerró los ojos un segundo, caminando entre las luces parpadeantes de Berlín, el viento helado no lograba apagar el calor ya que sabía que el amor que había estado buscando… Había estado todo el tiempo caminando a su lado.

A casi metro y medio de distancia había otra presencia que también estaba lidiando con su propia batalla.

La risa de Bill flotaba en el aire, ligera, como una promesa y por un instante, Tom sintió la vieja punzada de miedo, el miedo de perderlo, el miedo de quedarse, otra vez, sólo con el recuerdo de lo que nunca se atrevió a decir y volvió a ese día cruel e ineludible.

«—Susan es tu pasado, Bill. Y tu vida… Tu vida real está justo frente a ti—»

Continúa…

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por admin

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