Administración: Quiero que demos la bienvenida a Chikparole con la primera obra que comparte con nosotros y que creo que será muy bien recibida, porque está inspirada en una de mis películas favoritas, que no voy a mencionar hasta el final, o hasta que ella lo diga 😉 Y ahora, a disfrutar.

Fic TOLL de Chikparole
Capítulo 1
«— Si amas a alguien, debes decirlo.
Debes decirlo en voz alta.
De lo contrario, el momento pasa de largo—»
<< Bill estaba manejando sin cuidado sobre una avenida principal de Chicago, encima de una camioneta que al parecer pertenecía a una empresa de Catering, persiguiendo al que hasta ese momento él creía que era el amor de su vida.
Tomó su teléfono y presionó el número 2 que ya estaba registrado en su agenda de emergencia, dieron 3, 4 tonos hasta que una voz varonil pero en susurro respondió. ㅡToooom, por Dios, ¿por qué no respondías? Voy manejando un auto que no es mío, por tu culpa las cosas no salieron nada bien, el decir la verdad no me trajo nada bueno…
ㅡ¿Bill? ㅡpreguntó Tom al recibir esa perorata de su amigo.ㅡOye, ¿estás bien? ¿Cómo que estás manejando una camioneta y cómo que nada salió bien y cómo qué es mi culpa? ㅡcuestionó el castaño con gritos ahogados ya que se encontraba en medio de una presentación de uno de sus autores favoritos en una pequeña sala.
ㅡSíii, Tom, estoy bien, espero no morir, gracias. Estoy persiguiendo a Susan, mira, le dije la verdad así como tú me aconsejaste, le dije que la amaba y le dije que se quedara conmigo y la besé.
ㅡ¿La besaste? ㅡinquirió el barbudo más para él que para su mejor amigo.ㅡPero, pero, ¿cómo estuvo? ¿Te besó ella también? ¿Te correspondió? ¿Cómo la sentiste?
ㅡ¿Cómo, que cómo la sentí? Obvio me besó, estábamos labio con labio y todo bien hasta que nos interrumpieron ㅡgritaba el rubio al otro lado del teléfono.
ㅡ¿Quién los interrumpió, Bill? ㅡinterrogó Tom tratando de dar sentido a todo lo que su loco amigo relataba.
ㅡPues Georg, él nos vio y salió corriendo y después Susan fue tras él y yo salí tras ella y ahora estamos en esta persecución sin sentido, nada de esto hubiera pasado si no hubiera dicho la verdad y hubiera seguido con mis planes, Tom ㅡse quejó Bill.
ㅡA ver, escúchame bien, Bill ㅡrespondió el hombre ya con la poca paciencia que le quedabaㅡ. Susan persigue a Georg, tú persigues a Susan, ¿quién te persigue a ti? Nadie. Esa es tu respuesta por Dios, ten un poco de cordura y por una vez haz lo correcto. ㅡCortó la llamada dando a saber a su amigo que las cosas ya estaban más que claras. >>
&
«Tal vez no termines con el amor de tu vida. Tal vez no te cases.
Pero por ahora, mientras bailas con tu mejor amigo, puedes sonreír.
Y sabes que tienes algo de lo que nadie más puede presumir.»
<< El salón de bodas empezaba a vaciarse, la música aún flotaba en el aire, pero ahora era sólo un murmullo elegante sobre el eco de risas lejanas y copas de champaña medio vacías.
Desde su rincón cerca de la pista, Bill veía cómo Susan y su esposo desaparecían entre las puertas del gran salón, rodeados de pétalos de rosa y despedidas emocionadas.
La luna de miel esperaba, una vida juntos, un futuro en el que él no tenía lugar.
Se quedó de pie, las manos en los bolsillos de su pantalón de vestir, la cabeza baja, sintiendo el peso invisible de algo que no podía nombrar, no era tristeza exactamente, tampoco celos del todo, resignación tal vez. Una soledad aguda, como si el suelo bajo sus pies se hubiera vuelto más grande, más frío.
Su teléfono sonó, vio el nombre que siempre sacaba su más sincera sonrisa, no importaba el momento, la hora o el lugar, siempre tenía que responder a su llamado. Cuando respondió sintió una mano en su hombro, se giró y lo miró:
Tom: Traje impecable, cabello en una coleta baja, sonrisa tranquila, ojos oscuros llenos de esa ternura que siempre había estado allí, silenciosa, esperándolo, Tom no dijo nada al principio sólo extendió una mano hacia él, como si esa fuera la respuesta a todas las preguntas que Bill no se atrevía a formular.
—¿Me concedes este baile? —preguntó Tom, su voz suave, casi un susurro.
Bill soltó una risa rota, una risa que era más alivio que alegría.
—Creí que las fiestas se acababan cuando los novios se iban —dijo, intentando sonar casual.
Tom arqueó una ceja, divertido. —¿Y dejarte solo? Ni pensarlo.
Bill dudó apenas un segundo, sólo un latido, luego tomó su mano.
La pista estaba casi vacía, un par de parejas mayores bailaban lentamente, ignorándolos. Tom lo atrajo suavemente, guiándolo con una facilidad que hizo que Bill sintiera que era el mundo el que giraba alrededor de ellos, no al revés, bailaron en silencio, sin risas exageradas, sin palabras incómodas sólo respiraciones compartidas, sólo el peso reconfortante de una mano en su cintura, el roce de una mejilla cálida cerca de la suya.
Y en algún momento, entre paso y paso, Bill levantó la vista y se encontró con los ojos de Tom.
Y algo, algo, se movió dentro de él.
Pequeño, sordo e inevitable.
No era amor todavía, no era deseo aún, era la duda.
La certeza de que el hogar que siempre había buscado no estaba en un sueño roto, sino aquí, en unos ojos que lo miraban como si fuera la única persona en la sala. >>
Continúa…
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