N/A: Hola, vengo con la actualización del lunes, espero les guste, y gracias por los comentarios.

«Niñero» Fic de Kasomicu

Capítulo 10

Tom dejó arropada a su hija, dándole un beso en su frente y viéndola que tenía la boca entreabierta, empezando a soltar unos ronquidos, sonrió frente a ello, y salió de la habitación del infante, cerrando la puerta.

Caminó en dirección al cuarto de Bill, y entró, lo vio sentado en la cama con la laptop en las piernas.

—¿Haciendo tareas? —preguntó Tom, acomodándose a un lado de la cama.

—Terminando una monografía, pero sí. ¿Ya está durmiendo la bebé? —cuestionó Bill.

—Sí, ya está durmiendo. Mira, voy a bañarme y luego regreso, he comprado unas cosas para ambos —dijo Tom, con un leve sonrojo en sus mejillas.

—Está bien, termino con esto y me doy una ducha rápida —masculló Bill, el castaño asintió y salió del cuarto de Bill.

Tenía que bañarse a consciencia, nunca había tenido sexo anal… No es algo que haya surgido en una charla con Meg, y bueno… Sólo había tenido sexo con ella. Pero ahora haría el amor con Bill, y tenía que lavarse a profundidad, así que se empeñó bastante en su ducha.

Cuando salió del baño, pensó en ir simplemente en toalla al cuarto de Bill, pero luego lo pensó mejor, y decidió ponerse su pijama.

Llevó el lubricante y los condones y entró al cuarto de Bill, viéndolo por completo desnudo porque había salido de su baño, estaba secándose el cabello, podía observar cómo las gotas caían por toda su piel, y su miembro estaba dormido, tragó saliva duro, imaginándose delineando todo su cuerpo, que no se dio cuenta que estaba paralizado en la puerta.

—Tom, entra —ordenó Bill, sacándolo de su ensoñación, y el mayor pasó, cerrando la puerta tras de sí.

Bill dejó su toalla colgada y se puso el pijama, hasta que se sentó en la cama al lado de Tom y se fijo lo que había traído.

—¿Condones y lubricante? ¿Ya quieres hacerlo? —cuestionó Bill, luciendo sorprendido.

—Sí…

—Realmente ha habido un gran cambio, porque antes era yo quien te estaba rogando para hacértelo y ahora… Tú ya estás listo para que te lo haga —masculló el moreno, con los ojos brillantes.

—Sí… Es que, bueno, en este mes hemos hecho varias cosas… Pero ya me siento listo para pasar al siguiente paso —sentenció Tom decidido.

—Bueno… Entonces, ¿qué esperamos? —farfulló Bill, y se lanzó a besarlo.

El castaño sintió los labios hambrientos del moreno y abrió los suyos para recibirlo, su lengua serpenteó en su boca, mientras las manos del menor se metían debajo de su camiseta, palpando con sus yemas la suavidad de su piel, haciendo que su dermis se escarapelase por la excitación.

La lengua del moreno buscaba la dominancia, pasando por su paladar, luego jugando con la suya, después empezó a sentir cómo la succionaba, haciendo que su interior se calentase, después empezó a morder sus labios, jalándolo levemente, con unos ojos brillantes y llenos de lascivia. Bill dejó de besarlo, para ir a su cuello, el cual pasó su lengua por toda la longitud de su piel, justo en ese lado donde hacía que se erizase su piel, sabía que tenía una zona erógena ahí, una que el moreno había descubierto, pasó su lengua y luego mordió la zona, haciéndolo gemir por aquello, con sus manos aún inquietas queriendo quitarle la camiseta.

—¿Quieres verme sin esto? —preguntó Bill, señalando su prenda, para luego quitársela—, pero también quiero que estés desnudo.

Así que ambos se quitaron la ropa que aún tenían puesta.

Pero Bill lo miraba con deseo, y Tom igual, no sólo porque apreciaba su belleza, sino porque sabía que lo que harían sería la culminación del amor que se tenían el uno con el otro, porque Tom quería tanto a Bill que sentía que su corazón iba a salírsele del pecho, y tocar su piel, abrazarlo, besarlo… No era suficiente, tenía que hacérselo saber de otra forma.

Vio cómo Bill se lo comía con los ojos para luego observar cómo lamía su pecho, empezando a chupar su pezón, sintiendo que la carne se endurecía conforme seguía succionando, y el castaño se arqueaba contra el moreno, sintiéndose tan excitado y deseado.

Luego empezó a recorrer su vientre con sus manos, para luego pasar sus labios suaves y húmedos por la zona, y Tom tragaba duro en antelación, sabía lo que vendría.

Bill lucía tan sexy mientras besaba su vientre, seguía bajando hasta que dio con su erección, el moreno empezó a lamer toda la longitud de su miembro, pasando cadenciosamente la bolita metálica por sus venas, haciéndolo estremecer y poner los ojos en blanco por el placer, luego empezó a chupar, ahuequeando la mejilla, haciendo que su virilidad se sintiera tan bien en su cavidad, Tom comenzó a mover las caderas, penetrándolo mientras los ojos felinos de Bill lo observaban, pero pudo sentir cómo lo chupaba un poco más, tomándolo más profundo y haciendo que tuviera que aferrarse a las sábanas para no correrse, luego lo sacó de su boca con una sonrisa ladina.

—Aún no te vendrás… Sólo te calenté un poco —comentó Bill, ahora chupando sus testículos por lo que Tom tuvo que morderse la mano para evitar gemir sonoramente, despertando así a Kelsie, así que era mejor prevenir—. Voltéate —pidió.

—Yo quiero verte cuando lo hagamos —masculló Tom, un poco nervioso, quería que la primera vez que perdiera la virginidad trasera no fuera en una posición de perrito.

—Lo haremos frente a frente, pero primero… Quiero probarte y es mejor si te volteas —acotó Bill, y Tom se sonrojó al entender lo que estaba insinuando.

Se puso poca abajo, Bill le levantó las caderas, quedando con el trasero levantado y apoyado sobre sus rodillas. Se sentía muy avergonzado por estar en esa posición, pero no tuvo mucho tiempo de concentrarse en ello porque de pronto sintió cómo Bill sujetaba sus nalgas y se metía entre ellas, paseando su lengua por fuera, por lo que tuvo que morder su almohada. Corrientes eléctricas pasaron por su columna mientras el menor sólo delineaba la entrada de Tom, presionando suavemente con su lengua, luego chupando un poco y moviéndola como en un beso, haciendo que el castaño se arquease más, añorando más contacto. Pudo sentir el aliento de Bill contra su hendidura, en lo que percibió como una risa, y luego su lengua volvió a lamer, esta vez más hambrienta porque la introdujo en su interior y Tom vio manchas negras de tanto apretar sus ojos. Era tan placentero, la forma en la cual lo estaba penetrando con la lengua, lo estaba apretando sin querer pero no podía evitarlo, su miembro chocaba botando preseminal por solamente estar siendo estimulado allí.

Volvía a chupar, lo estaba encendiendo tanto… Mientras que Bill estaba fascinado por su sabor, por su almizcle… No quería decirle que en realidad era nuevo haciendo esto, porque Georg nunca le había dejado que le haga un beso negro, pero es que mirar a Tom… Tan disponible para él, con el mayor podía hacer más cosas, hacerlo suyo en diversas formas. Así que siguió penetrándolo, hasta que sintió cómo sus piernas estaban flaqueando, y no quería que se viniera, al menos no todavía. Así que lo volteó, lucía hermoso con su rostro sonrojado, los labios entreabiertos y sudando, y se puso en medio de su cuerpo, abrió el lubricante y embadurnó su dedo, para luego palpar en su entrada con una mano, mientras que con la otra masajeaba su miembro que seguía hinchado y rojizo, bañado en preseminal, muriéndose por explotar, pero jugó con la punta, tapándole el orificio, mientras que su dedo ingresaba en su interior. Tom sintió extraño al tener un dedo dentro, y Bill lo miró fijamente.

—Relájate —ordenó el moreno, moviendo en círculos su dígito.

Tom gimió porque también lo estaba masturbando, tanto así que acompañó a su dedo con otro más, y el castaño apretó su interior, pero Bill lo besó, entonces en ese punto sentía la mano suave del menor masajeando su miembro, y su lengua recorriendo su boca mientras sus dedos hacían movimientos de tijeras en su interior, así que no tuvo más opción que relajarse.

Bill hacía movimientos circulares con sus dedos, luego curvó uno, lo suficiente como para que Tom chillase, había dado con algo en su interior, algo que lo hizo estremecer.

—Toqué tu próstata —señaló el menor con una sonrisa contra sus labios—. Y así la tocaré varias veces cuando esté dentro tuyo…

Tom se estremeció por sus palabras y luego volvió a darle en ese punto, por lo que tuvo que agarrarse de sus hombros, metiendo sus escasas uñas en ellos.

—Eres tan lindo… Tan bello, así de abierto para mí… Voy a complacerte mucho, Tomi. Vas a ver qué vas rogar por más —sentenció Bill con los ojos oscurecidos.

Tom se volvió a arquear, deseando más contacto al presionar con su pelvis contra la mano de Bill, indicativo que le dio al moreno para que ingresara otro dedo, entrando y saliendo con mayor facilidad, Tom se mordía los labios para no gemir, mientras que Bill lamía su cuello aún estimulándolo en el miembro y en su entrada.

—Creo que estás listo… —avisó Bill, sacando sus dedos, y poniéndose el condón, Tom lo miró con ojos brillantes, no sabía si estaba listo pero sí sabía que quería más de Bill.

Bill sujetó su hombría, pasándolo por su entrada, presionando un poco, no como para ingresar, pero sí como para que Tom se removiera inquieto, sentía que necesitaba tenerlo dentro… El castaño empujó un poco su pelvis, para que ambos terminaran por sisear cuando entró la cabeza de su miembro en su interior, era mucho más grueso que sus dedos, pero Bill lo tranquilizó dejándole besos cortos en todo el rostro y acariciando su erección.

—Sólo relájate, te prometo que luego será tan bueno que no habrá más dolor… —susurró contra sus labios, para luego besarlos, y con su lengua en su boca no podía pensar con claridad.

Tom sintió cómo Bill empujó un poco más, arqueándose por el dolor, pero el menor hizo un movimiento con su muñeca tal que olvidó el ardor mientras seguía masturbándolo, hasta que la pelvis del moreno chocó contra su trasero, ya estaba por completo en su interior, quiso boquear para quejarse pero Bill volvió a besarlo, saliéndose y volviendo a ingresar, el castaño era consciente que debía relajarse así que tomó aire y exhaló, dilatándose más conforme sentía un tirón en sus testículos, estaba muy cerca de correrse. Entonces Bill volvió a arremeter y Tom se arqueó, pero no por dolor, sino porque presionó en ese lugar que había dado con sus dedos, haciendo que su miembro diera un respingo.

—Encontré el punto, ¿verdad? —preguntó Bill con una sonrisa.

—Sí, me gustó eso… —corroboró Tom acezado, y el moreno volvió a darle en ese punto, haciendo que el mayor se mordiera el puño para no gemir.

Bill lamió su cuello y siguió dándole en ese ángulo, embistiéndolo con placer, aguantándose para no correrse porque su interior era tan apretado y cálido. Dejó de masturbarlo, para darse impulso, con el vaivén de sus caderas que terminaban chocando en su trasero.

Tom lo atrajo a su rostro para besarlo, sintiéndose tan conectado a Bill, recibiendo todo el amor que le estaba dando, porque en ese momento ya no había dolor… Sólo un placer que hacía que su interior sintiera que iba a explotar. Sus cuerpos estaban juntos, sudando y compartiendo aliento, en ese instante eran uno solo. El castaño movió sus caderas para seguir recibiéndolo, apretando sus pies detrás de Bill, queriendo que se fundieran aún más, no cansándose de sentirlo.

—No pares… —pidió Tom, contra el oído de Bill, el cual al oírlo gemir de esa forma tan maravillosamente sólo se excitó más y mordió su cuello mientras le seguía dando estocadas profundas.

Tom se aferró a la espalda de Bill, rasguñándole en el transcurso, pero no podía con todo el placer que estaba sintiendo, porque nunca antes había sentido tanta satisfacción…

Se volvieron a besar, ya en este punto Tom no necesitaba que lo masturbase, porque sólo con que su miembro estuviera entre sus vientres chocando mientras Bill se la metía… Bastaba para estar orillándolo al límite, seguía dándole en su próstata, haciendo que viera luces…

Y lo sentía tan unido a él… Tom tuvo que morderle el labio cuando la excitación era demasiado, su cabeza estaba nublada, y sólo lo apretó más en su interior al correrse entre ambos cuerpos, pero esa presión fue tanta que Bill se vino dentro de Tom, cayendo sobre él cuando terminaron, se rieron juntos y el moreno se salió con mucho cuidado del mayor, para luego amarrar el condón y botarlo al tacho. Después se echó junto a Tom, viéndolo con el cabello corto despeinado, el rostro sonrojado, los labios hinchados y ojos brillantes, con una hermosa sonrisa, lucía bello.

Bill acarició su mejilla, y luego se dieron un beso lento, con un poco de lengua pero sin la efusividad de antes.

—Me encantó —soltó Tom, relamiéndose los labios al verle.

—Estuviste por completo delicioso, Tomi… —farfulló Bill, besándole nuevamente.

—Bill, te quiero —confesó Tom, tomándolo por la cintura.

—Yo también te quiero, Tomi —dijo Bill, mirándole fijamente a los ojos y Tom sintió cómo su corazón se hinchaba de felicidad, así que se acercó a su rostro y volvió a besarle—. Si sigues besándome así… —habló entre besos—, voy a hacértelo nuevamente.

—¿Promesa o amenaza? —chanceó Tom.

Bill le dio una nalgada a Tom, el cual gimió por la acción, tapándose la boca al darse cuenta, no sabía qué eso le gustaba. El moreno lo vio con ojos llenos de lujuria y volvieron a besarse.

&

Al día siguiente Tom y Bill amanecieron abrazados, de cucharita, Bill se levantó primero, sacando su brazo con cuidado de no despertar a Tom. Realmente estaba fascinado con el mayor, admiró su rostro dormido junto con su cuerpo escasamente cubierto con la sábana. Decidió que tenía que bañarse para atender a Kelsie, o sino terminaría por hacer un mañanero con Tom, y mejor no, ya le había dado bastante anoche, y tenía que darle un respiro.

Se bañó quitándose todo rastro de semen en su cuerpo. Tendría que comprar más condones. Se lavó los dientes y peinó un poco, luego se puso ropa, dejaría dormir más tiempo a Tom, se lo merecía.

Bill también se sentía súper drenado por la noche anterior, pero… Al verlo echado simplemente su excitación volvía a elevarse, y no, debían ser productivos o sino se la pasarían encerrados en su habitación.

Se puso a hacer el desayuno y vio cómo Kelsie salió apenas le llegó el olor.

—Buenos días, Billy.

—Buenos días, hermosa. ¿Te vas a asear para luego comer? —preguntó Bill, y la pequeña asintió.

—¿Y mi papi?

—Está durmiendo aún —respondió Bill mientras revolvía los huevos.

—¿Lo voy a despertar? —cuestionó la pequeña.

—No, mi amor —dijo Bill asustado de que Kelsie lo viera desnudo—. Ve a asearte, luego lo levanto para comer juntos —acotó.

—Está bien —masculló Kelsie y se metió al baño.

Apagó la sartén y fue a su cuarto, viéndolo todavía dormido.

—Despierta, bello durmiente —pidió Bill, para dejarle un beso en los labios.

Tom parpadeó con una sonrisa, vio a Bill frente a él.

—Buenos días, mi amor —saludó Tom, sentándose en la cama, tenía un leve dolor en el trasero, pero nada le quitaba todo lo que disfrutó anoche.

—Buenos días, amor, tienes que asearte porque Kelsie quiere que comamos el desayuno todos juntos —comentó Bill, y Tom asintió, dirigiéndose al baño.

Luego tuvieron un desayuno en familia en domingo, todos felices de estar juntos. Así que empezarían la semana con toda la buena actitud.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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