N/A: Hola, otro día de actualización. ¿Les está gustando la historia? En el capítulo anterior por fin lo hicieron jeje si les va gustando dejen un comentario por favor, se los agradecería mucho.
«Niñero» Fic de Kasomicu
Capítulo 11
En la semana, el grupo de Whatsapp de padres estaba saturado, porque era el cumpleaños de Georgie, y todos estaban invitados, Tom suspiró, realmente él nunca encajaba en las fiestas infantiles, pero iba para que su hija pasara un buen rato. Así que mandó la confirmación de que iría, y siguió trabajando, ¿tal vez se sentiría menos cohibido al ir con Bill? Tendría que preguntarle primero si quisiera ir, porque bueno, ya todo el colegio sabía que él estaba saliendo con su niñero.
Así que Tom era consciente de que recibiría algunas miradas de desaprobación, no tanto por su homosexualidad, porque de hecho Georgie tenía dos mamás, sino por el hecho de salir con alguien que era menor que él. Suspiró, pero… Si se ponían a pensarlo, Tom era de los padres jóvenes del salón, así que en algún sentido no estaba tan mal… Aparte sólo se llevaban siete años… Hasta que cumpliera 29.
Sólo esperaba poder lidiar con las miradas inquisitivas. Porque no quería que su hija se lo perdiera por su culpa.
&
Cuando llegó del trabajo, el ambiente olía muy bien, Bill había limpiado el piso y el olor a lavanda le cosquilleaba la nariz.
—Bill, tengo que hablar contigo —pidió Tom, dejándole un beso corto en los labios, y luego cargando a Kelsie.
—¿Algo malo?
—No, no es nada malo —dijo Tom, besando a su hija en su mejilla y luego bajándola al suelo—. Me baño, me cambio y regreso.
Comieron tranquilos cuando el mayor regresó. Vieron un poco de televisión mientras Bill estaba con la interrogante rondándole la cabeza, sabía que hablarían luego de que Kelsie durmiera, y que no era nada malo, pero, ¿qué era entonces?
Cuando por fin Tom terminó de cantarle una canción de cuna, salió y lo abordó.
—Dime, ¿qué pasó?
—Ah, sí, casi lo olvido. Sino que el viernes es el cumpleaños de un compañero de clases de Kelsie, y bueno, quería preguntarte si querías ir conmigo como… Mi novio, ya sabes —preguntó Tom, un poco inseguro.
—Ah, claro, amor. Feliz de ir contigo —respondió Bill efusivo, para luego darle un beso sonoro—. Realmente me asustaste —rió.
—Bueno, voy a dormir. Hasta mañana, y gracias, Bill, es… Muy importante para mí esto, el que vayas conmigo —acotó Tom.
—Está bien, no te preocupes —masculló Bill, y luego se besaron dulcemente—. Más bien… Te extraño un poco en las noches.
—Oh, es que si tenemos relaciones día de semana creo que no rendiría para trabajar al día siguiente —explicó Tom.
—No sólo por sexo… Sino que me gusta dormir contigo, sentir tu aroma y tu cuerpo cerca al mío. ¿No quisieras venir a dormir? ¿O yo dormir contigo? Tal vez… Diablos, creo que me estoy precipitando pero no sabes cómo me tienes, Tom —masculló Bill, luciendo un poco conflictuado.
—Yo… Sí, es decir, también me haces mucha falta al dormir. Sólo que, ¿no estaríamos apresurando las cosas? —preguntó Tom sin sonar muy convencido.
—Tom, no es como que nos mudemos juntos si literalmente ya vivimos juntos —comentó Bill, frunciendo el ceño.
—Ehmn… Pues viéndolo así, sí… Tienes razón, no estaría mal. ¿Entonces el fin de semana pasamos tus cosas a mi cuarto?
—Sí, aunque de verdad odio que tu cuarto no tenga baño propio.
—Pero tiene una cama más grande.
—Sí, eso te lo concedo —cedió Bill.
—Si quieres ven a mi cama a dormir hoy, ya sabes… Para que no me extrañes —sugirió Tom.
—Está bien.
Ambos se metieron al cuarto de Tom, el cual básicamente al chocar su cabeza con la almohada se durmió, Bill sonrió frente a ello, el pobre estaba muy cansado de su trabajo. Bill se puso los audífonos y escuchó un podcast con relatos de terror para conciliar el sueño, sintiéndose más en paz al tener el aroma del mayor y sentir su cuerpo cerca al suyo.
&
Al día siguiente sonrió al ver a Tom enredado con su sábana, podía acostumbrarse a despertar viéndole y que sea lo último que observa antes de dormir. Le dejó un beso y se fue a lavarse para hacer el desayuno.
&
Tom se levantó solo en la cama, pero, al mismo tiempo, con la presencia de Bill en su habitación, porque en la mesita de noche que estaba para su lado estaban algunos ganchos de cabello, sus audífonos y un libro, aparte que la almohada tenía uno de sus cabellos largos y negros, sonrió frente a ello, hacía mucho que no tenía la presencia de alguien con él.
Se estiró y fue a asearse para desayunar.
&
La semana pasó tranquila, hasta que llegó el día de la verdad, ya era viernes, Bill había comprado un regalo, y había arreglado a Kelsie para ir a la fiesta, él mismo se había vestido con unos vaqueros, una camiseta negra y su casaca de cuero, con los ojos delineados y un poco de brillo labial, el cabello planchado luciendo sus mechones rubios. Tom llegó, se bañó rápido, y se puso unos vaqueros y una camiseta holgada, con una casaca deportiva.
—Wow, ambos lucen hermosos —halagó Tom, viendo que su pequeña tenía un vestido bonito con flores y su cabello estaba peinado de costado, luciendo unos hermosos tirabuzones.
Así que los tres se subieron al carro, y fueron en dirección a la casa de Georgie.
Cuando llegaron, tocaron el timbre, quien les abrió fue Milena, una de las madres del cumpleañero, observó a ambos y les ofreció una sonrisa forzada, para luego hacerse un espacio y dejarlos pasar. Kelsie corrió donde Georgie, dándole un abrazo y luego extendiéndole su regalo, el cual él sonrió y lo dejó en su mesa de presentes.
Ambos adultos sintieron que eran observados por los padres presentes, era evidente que eran los más jóvenes de allí, por lo que sentaron en las sillas disponibles, removiéndose un poco nerviosos. Los demás padres tenían más de 40 años.
Marie, una de las madres más chismosas del salón, se sentó al lado de Bill.
—Hola, ¿tú debes ser el niñero? —preguntó Marie, la pelirroja tenía un labial rojo intenso en los labios y una mueca que fingía ser una sonrisa.
—Hola, Marie, sí, él es Bill, mi pareja y niñero, Bill, ella es Marie, la mamá de Penny —presentó Tom, un tanto incómodo.
—¿Y qué edad tienes, dieciocho? —preguntó con evidente mala intención.
—Hola, no, tengo 21 años, señora —respondió Bill, sonriéndole con una fingida amabilidad.
—Y, aparte de enamorar a los padres, y cuidar niños, ¿haces otra cosa? —preguntó Marie, y Bill rió sin humor.
—Tienes que tener cuidado, hermosa o también me cogeré a tu marido. Pero sí, estudio Literatura y letras, ¿algo más que quieras saber? —respondió burlón Bill, a lo que Marie lo miró escandalizada y se fue furibunda.
—Vaya, ahora se lo dirá a todo el mundo —comentó Tom—. Pero no te juzgo, es difícil lidiar con ella.
—Bleh, para lo que me importa. No es como si realmente vaya a hacer algo, sólo me interesas tú y Kelsie —farfulló Bill.
—Sí, bueno, igualmente puedo negar todo lo que ella diga y decir que está loca —musitó Tom con una sonrisa.
Ambos compartieron una sonrisa cómplice y la fiesta transcurrió sin más problemas, aparte de las miradas donde evidentemente los juzgaban, sin embargo, Bill lo tomó de la mano y a Tom no pudo importarle más el resto.
&
Cuando terminó la fiesta, Kelsie se estaba muriendo de sueño, así que Tom la cargó, y la subió al carro, poniéndole el cinturón de seguridad.
—Vaya, sí que se divirtió —comentó Tom, acomodándose.
—Sí, le gusta bailar y se emocionó de más por golpear la piñata —respondió Bill, riéndose, mientras se ponía el cinturón.
—Sí… La verdad estoy algo cansado. Creo que iremos al supermercado el domingo —informó Tom.
—Está bien, ¿entonces crees que podamos tener algo de acción tú y yo?
—Amor, te digo que estoy cansado…
—Créeme puedo hacer que te despiertes en cuando lleguemos a la casa —comentó Bill con tono pícaro, Tom rió nervioso.
—Bueno, pero luego hablamos de eso, tengo miedo que Kelsie se despierte y le generemos traumas —farfulló Tom, Bill rió.
Cuando llegaron la pequeña rubia seguía durmiendo en su asiento, Tom la cargó y llevó a su cuarto, le quitó su vestido y puso su pijama para luego arroparla, mientras ella seguía roncando. Realmente se sentía feliz de verla así, a pesar del comportamiento de los adultos en la fiesta, en realidad pudo ver a su hija disfrutar, ajena a todo lo que sucedía alrededor, relacionándose con sus amigos.
Su infancia no había sido así, Tom cuando era niño no podía ir a fiestas porque sus abuelos estaban muy agotados para llevarlo, así que él no era un niño sociable, y eso lo fue cargando hasta su adolescencia, pero siempre tuvo a su vecina que lo iba a ver, Meg, y por eso es que terminaron quedando juntos, sin embargo, sabía que si ella no tomaba la iniciativa podría haberse quedado solo.
Por eso quería ofrecerle a Kelsie todo lo que él no tuvo oportunidad de tener, como salir a fiestas, ir a paseos y tener varios juguetes, todas las cosas que él siempre quiso tener, pero desde pequeño comprendió que no podía porque sus abuelos no tenían mucho dinero, y tampoco tenían la energía para acompañarlo.
Tom era consciente de que quizá cometía varios errores, como todo padre, pero al menos estaba poniendo su mejor esfuerzo para que a su pequeña no le faltase nada.
Cerró su puerta y se dirigió a su habitación, sintiéndose aún cansado por todo el día de trabajo, pero cuando entró vio que Bill estaba desnudo en su cama y tragó saliva con dificultad, sintiendo que el sueño se iba de porrazo por la excitación que estaba formándosele en su interior.
Bill le señaló con su dedo, e hizo un movimiento con este, pidiéndole que se acercase y Tom puso seguro a la puerta y empezó a desnudarse conforme iba acortando la distancia para estar en su cama.
Se sintió cómo hipnotizado por sus ojos, y su cuerpo, Bill se echó en la cama y palmeó sobre sus muslos.
—Quiero que me montes —ordenó Bill, con la voz aterciopelada y jodidamente excitante.
—Pero aún no estoy listo…
—Lo estarás… Hoy tú te vas preparar solo, frente a mí, quiero que te toques a ti mismo y te metas los dedos —pidió Bill con un tono que lo excitó aún más, pero sentía vergüenza de hacer lo que le estaba diciendo.
—¿Vas a mirarme hacerlo?
—Sí.
Tom tragó saliva nuevamente y sujetó el lubricante de la mesita de noche y se giró para no verlo mientras lo hacía, bajó sus dedos lubricados a la altura de su trasero y tanteó su entrada, sintiendo cómo latía en anticipación, se metió uno y se sintió extrañado, no era lo mismo que tener a Bill haciéndoselo, pero el escuchar cómo siseaba el menor detrás suyo, junto con los movimientos húmedos que sonaban, se estaba masturbando mientras lo veía prepararse, aquello hizo que sintiera más excitación, y algún tipo de morbo al saberse observado, entonces metió dos dedos, imitando los movimientos que había hecho Bill la otra noche, arqueándose un poco al notar que dolía, pero al doblar sus dedos, es que dio con su próstata, por lo que gimió sin poderse cubrir la boca, estremeciéndose frente a su propio toque.
Siguió estimulándose hasta que metió tres dedos, sacándolos y metiéndolos con mayor precisión, dándose cuenta que su erección ya estaba chocándole contra su vientre, y sintió la mano de Bill sobre la suya.
—Ven aquí… —dijo el menor, Tom se volteó y lo vio con su miembro cubierto por el condón, lo guió hasta sus muslos, ayudándolo a que se empalara a sí mismo.
Tom se sentó sobre la erección de Bill, notando que su cuerpo estaba más relajado que la primera vez, de igual forma siseó al sentarse por completo, sintiéndose por completo lleno.
—Ahora, tú vas a controlar las embestidas —masculló Bill, lamiéndole el cuello y tomándolo por las caderas.
Tom se impulsó para penetrarse a sí mismo, cerrando los ojos por las sensaciones que tenía, se estaban dando a sí mismo en su próstata al dejarse caer sobre el miembro de Bill, realmente era delicioso…
Siguió empalándose a sí mismo, siendo el que controlaba su propio placer y gimió cuando Bill empezó a masturbarlo, haciendo que sus piernas empezaran a flaquear, subía y bajaba, sintiendo cómo apretaba más y más su interior al recibir a Bill, no quedando rezago de aquel cansancio que tenía en el auto, totalmente conectado a él.
Bill lo masturbaba con más ahínco, esparciendo su presemen en su virilidad, mientras Tom seguía alzándose con brío sobre él, llegado un punto no pudo aguantar más y apretó tanto al moreno que incrustó sus uñas en sus caderas, moviendo las suyas un poco para dárselo profundamente y luego el castaño quedó trémulo al correrse entre sus cuerpos, cayendo sobre el pecho de Bill, que lo abrazó e hizo unas últimas estocadas, viniéndose dentro suyo.
El moreno acomodó al castaño en la cama, saliéndose con mucha delicadeza de su interior, amarrando el condón y botándolo a la basura, para luego cubrirlos a ambos con la sábana, dejándole un beso corto en los labios, viendo que Tom se había quedado dormido apenas su cabeza tocó la almohada, le sonrió considerándolo tierno y lo abrazó, inundándose por su aroma y dejándole besos en el hombro y cuello, sintiéndose totalmente enamorado del mayor.
Bill empezó a sucumbir a la modorra post-orgasmo al irse relajando mientras acariciaba la cadera del castaño, suspirando porque el sólo contacto con su piel le daba paz, y… Notaba que incluso haciendo una comparativa con lo que había tenido con Georg, no había sido igual, porque el de ojos verdes no era mucho de apreciar el contacto físico más que para besos o sexo, en cambio con Tom podía abrazarlo cuando quería, besarlo, tomarlo de la mano y él no se lo negaba, es más le sonreía y correspondía al gesto. En este punto se daba cuenta que… En un futuro no muy lejano, podría llegar a amarlo con todas sus fuerzas, porque lo que sentía por él era intenso, pero al mismo tiempo, era algo calmo… Porque Tom ya estaba más establecido, y no tenía arranques violentos o celos enfermizos… Sí, era un poco celoso, pero más por ser inseguro que por realmente pensar en él como su propiedad. Se mordió el labio, sintiéndose demasiado feliz.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.
Me encantó que Bill pusiera en su lugar a la vieja chismosa 😂
Sí, la puso en su sitio por fastidiosa jajaja gracias por comentar :3