N/A: Nos vamos acercando al final. Agradezco sus comentarios, muchas gracias por leer. Si les sigue gustando puedan dejarme un comentario.

«Niñero» Fic de Kasomicu

Capítulo 12

Bill estaba haciendo unos trabajos cuando de pronto Kelsie se acercó a él y lo miró fijamente.

—¿Qué pasó, dulzura? —preguntó Bill, dejando de mirar la pantalla para ver a la pequeña.

—Es que mi papi tiene el pelo corto, y es niño, pero tú lo tienes largo, y te pones maquillaje de niña, pero también eres niño, entonces, ¿yo de grande si me maquillo seré niño o niña? —preguntó Kelsie, mirándolo curiosa, y Bill sonrió frente a su análisis.

—Kelsie, tú eres niña, y existen chicos que también se maquillan y tienen el cabello largo, eso no define que sean chicos o chicas, sólo son gustos de cada uno —explicó Bill.

—¿Y tú quieres ser niña?

—No, peque, no quiero ser niña. Soy feliz como soy, simplemente son mis gustos —comentó Bill, la niña asintió y se fue a colorear como si nada, el moreno volvió a prestarle atención a su laptop.

&

Tom llegó a casa y saludó a Kelsie, dándole un beso en la frente, y luego abrazó a Bill por detrás, dejándole un beso en el cuello.

—Tengo una idea que me ha estado rondando la mente —comentó Tom, aflojándose la corbata.

—¿Uhmn? —mencionó Bill, mientras calentaba la comida.

—Tener una cita. Tú y yo, solos —mencionó Tom, sonriéndole, Bill volteó curioso.

—Pero eso hacemos los sábados, ¿no?

—Sí, sé que pasamos tiempo en la sala o en el cuarto, pero me refiero en la calle, en un restaurante o algo así —mencionó Tom.

—¿Pero y Kelsie?

—Contrataría una niñera —farfulló Tom.

—Pero yo soy su niñero —refutó Bill, frunciendo el ceño.

—Lo sé, pero tú eres a tiempo completo, pero una mamá del salón mencionó el contacto de una chica que es buena cuidando niños, y se me ocurrió que podría venir a cuidar a Kelsie, y nosotros dos salir, ya sabes, sólo por unas horas, para luego volver, porque bueno, no es que vayamos a quedarnos en la calle toda la noche, ¿o sí? —musitó Tom.

—Pues… Podría ser, no suena tan mal la idea, con tal de que ella no me quite mi trabajo todo bien —espetó Bill.

—No, definitivamente eres el mejor niñero que Kelsie haya tenido, así que no dejaré de contar contigo —masculló Tom.

—Entonces, ¿a dónde iríamos?

—No lo sé, o bueno, aún no lo he pensado, pero ya vamos a cumplir dos meses juntos, y sería como una forma de celebrarlo, ¿no te parece? —sugirió Tom, y Bill asintió.

—Sí, se me haría algo bonito.

—Entonces haré todas las averiguaciones para salir tú y yo —comentó Tom sonriente para luego ir a cambiarse.

&

El día había llegado, Irene, la niñera, había llegado temprano, era una mujer de cabello oscuro y ojos azules, que les sonrió al pasar.

—Hola, ¿tú debes ser Kelsie, verdad? —preguntó al ver a la pequeña, la cual se puso detrás de Bill.

—Bebé, ella te va a cuidar, pero sólo por unas horas, en lo que nosotros regresamos —explicó Bill, poniéndose a su altura, la niña miró con recelo a la mayor.

—¿Quieres que juguemos a las muñecas? —sugirió la niñera.

—Está bien —dijo Kelsie y se fue a traer sus barbies.

—Cualquier cosa nos avisas por favor —pidió Tom, la morena asintió.

—Sí, descuiden. Diviértanse —deseó la joven.

Kelsie volvió con sus barbies, y Tom le dejó un beso en la mejilla de despedida, Bill uno en su frente.

—Volveremos pronto —aseguró Tom, y salieron con Bill tomados de la mano.

Tom llevó a Bill a un restaurante algo elegante, por lo que el mayor había tenido que hacer una reservación, pero no tan elegante como para lo dejara sin comer el resto del mes, pero el moreno no podía quejarse, era un lugar bonito, privado, y sumamente romántico, con luces tenues, velas, y ambos viéndose felices por estar allí.

—Felices dos meses, amor —dijo Tom, para luego besar a Bill, un beso corto pero significativo, al terminar el ósculo, Bill se relamió los labios.

—Está muy bonito, mi amor —respondió Bill, viendo cómo luego traían unas copas de vino y la carta.

Ambos pidieron su comida y se fue el mesero, Tom sacó una rosa detrás suyo y se la extendió.

—Realmente no sé de dónde la sacaste pero gracias —masculló Bill, un tanto sonrojado por los detalles del mayor.

—Me haces muy feliz, así que es un placer —comentó Tom, sonriéndole.

—Y tú a mí, Tom. Ya dentro de poco vamos a cumplir un año de conocernos, y sólo me toca agradecer por tenerte en mi vida —exclamó Bill, con los ojos brillantes, a sabiendas de que con Tom sentía que tenía una familia.

Comieron postre sonriéndose, dejando la mitad de cada uno para que el otro lo probara y luego se fueron a casa.

Irene estaba viendo televisión en la sala, Kelsie ya se había dormido. Le pagaron y ella se fue.

—Pasamos una velada bonita. Gracias, Tom —dijo Bill, y lo tomó por el rostro para besarlo, el castaño puso sus manos en sus caderas y disfrutó el beso.

Se separaron y sonrieron.

Tom se fue a dejarle un beso a Kelsie que dormía y luego fueron a su habitación.

&

Al día siguiente Tom recibió una llamada desde temprano, frunció el ceño confundido al ver que era Felicity.

—Buenos días, Felicity, dime, ¿qué se te ofrece? —dijo Tom confundido.

—Buenos días, Tom. Sino que una de mis amigas que vive cerca tuyo me dice que te ha visto salir con un hombre, con el que vas a al parque con mi nieta, y los ha visto tomados de la mano. Entonces quería que me expliques qué significa eso —masculló seria la mujer mayor y Tom boqueó nervioso, viendo que Bill dormía a lado suyo.

—Es mi niñero —respondió Tom, no estaba mintiendo pero no quería darle más detalles a su exsuegra.

—¿Y a tu niñero lo agarras por la mano? —preguntó Felicity y Tom apretó los párpados, tensándose.

—¿Qué es lo quieres saber, Felicity? No has llamado a tu nieta, no has venido a visitarla y ahora simplemente empiezas a recriminarme —empezó a hablar, sintiéndose valiente porque tenía a Bill a su lado—. Meg ya no está, yo la amé, pero no sabíamos que era riesgoso que quedara embarazada, así que no puedes seguir culpándome por su muerte. Y a ti no te afecta en nada lo que haga o no con mi vida personal. Ni siquiera sabía que tenías una amiga chismosa que anda fijándose lo que hago o dejo de hacer. ¿Qué es lo que quieres conseguir con esto? ¿Quitarme a mi hija? —cuestionó enojado.

—No puedo cuidar a Kelsie, así que no. Pero no veo en bien que le estés dando el mal ejemplo con tu homosexualidad —se quejó Felicity y Tom arrugó más su entrecejo.

—Yo soy el padre de Kelsie. Y no voy a permitir que me digas que soy un mal ejemplo sólo por querer rehacer mi vida. Esto ya no te compete, si quieres puedes venir a visitar a tu nieta o llamarla, pero no tienes derecho a decirme qué hacer. Porque Megan murió hace cuatro años, y ya lo que haga con mi vida es sólo mi asunto. Así que por favor no te vuelvas a entrometer —pidió Tom y le colgó.

—Wow, te enfrentaste a ella. ¿Es normal que eso se me haga sexy? —preguntó Bill, y Tom lo miró confundido.

—¿Estabas despierto? ¿Escuchaste todo? —cuestionó Tom.

—No todo, pero cuando empecé a oírte alterado me levanté. Y te felicito porque al fin te enfrentaste a tu exsuegra. Me hablabas sobre todo lo difícil que era lidiar con ella y el temor que tenías, pero por fin pudiste hacerlo. Estás cambiando, Tom —masculló Bill, sonriéndole. El mayor se sonrojó un poco.

—En realidad creo que todo es por ti. Desde que estoy contigo todo se siente diferente, me siento más seguro y más fuerte —musitó Tom y Bill le dio un beso corto en los labios.

—No profundizo porque debo lavarme los dientes, pero estoy orgulloso de ti —sentenció Bill y Tom sonrió.

&

Estaban viendo una película los tres juntos cuando Kelsie se durmió.

—Necesita una siesta la pobre —comentó Bill, acariciando el cabello de la pequeña.

—¿La llevo a su cuarto? Para que esté más cómoda —ofreció Tom y Bill asintió, entonces el castaño cargó a su pequeña y la llevó a su cuarto, echándola en su cama.

Luego volvió con Bill a la sala.

—Creo que mejor hay que pausar la película porque ella quería verla —mencionó Bill.

—¿Vemos otra cosa entonces? —interrogó Tom.

—Voy a avanzar algo de mis trabajos. Si quieres ve televisión y yo te acompaño con mi laptop. No me molesta el ruido —farfulló Bill. Tom asintió y el menor fue por su laptop, mientras el castaño buscaba qué ver.

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Ya habían pasado unos meses, Tom notaba que Bill estaba más estresado por su tesis, porque así todavía le faltasen dos años para terminar la carrera, ya estaba llevando cursos de la tesis y lo ponía tenso.

—¿No quieres que te dé un masaje? —preguntó Tom, viéndolo absorto en su laptop.

—No, amor. Quiero terminar todo esto, gracias más bien por comprender y cocinar los fines de semana, porque es cuando más tengo que avanzar estos trabajos —masculló Bill, tecleando en su laptop.

—Papi, ¿vemos una película? —cuestionó Kelsie, y Tom asintió.

—No le pondremos mucho volumen para no molestarte, ¿está bien? —ofreció Tom, y Bill asintió ausente.

Kelsie eligió una película, mientras Tom hacía popcorn para comer mientras veían.

El castaño entendía el estrés de Bill, cuando él estaba estudiando en la universidad, aunque él sí lo hizo presencialmente, pues se la pasaba difícil, principalmente en los últimos años.

—Papi, ¿ya vienes? —interrogó Kelsie, queriendo reproducir la película.

—Sí, sólo le estoy echando sal —dijo Tom, acomodándola en un bowl, luego se sentó con ella y la abrazó.

Kelsie le lanzó una palomita de maíz a la cara y él la atacó haciéndole cosquillas, después de reír un rato, pusieron play a la película.

Tom estaba viendo junto con su hija, dándose cuenta que si bien no era lo suyo ver dibujos, la trama estaba interesante.

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En la noche, ya había arropado a Kelsie y fue a su cuarto, viendo que Bill cerraba su laptop.

—¿Ya terminaste? —preguntó Tom, acomodándose en su lado.

—No lo terminé, pero ya pasé el cuerpo por Turnitin, y bueno, tengo un porcentaje aceptable, así que mañana puedo seguir avanzando —masculló Bill, luciendo animado—. Así que… Ahora tengo tiempo para ti, bebé… —farfulló en tono seductor, gateando en su dirección.

Tom se relamió los labios y luego acortó la poca distancia que tenían entre ambos, y lo besó, jugando con su lengua mientras sentía cómo se iba poniendo duro conforme se besaban. Tom gimió en el ósculo, mientras se presionaban el uno contra el otro, Bill apretó su trasero enfundado en su pijama y el castaño se arqueó más, disfrutando el contacto.

—Me muero por estar dentro tuyo —susurró Bill contra sus labios cuando se separaron por aire. Palpó con su mano en la mesita de noche para dar con el lubricante, pero se cayó la caja de condones, y cuando la recogió se dio que estaba vacía—. Mierda —se quejó al notarlo.

—No te preocupes, amor, podemos hacer otras cosas sin penetración…

—Sí, lo sé, y me encanta hacer todo contigo, pero me da rabia que gastamos tanto en condones. ¿Y si nos hacemos una prueba de venéreas? Porque en sí sólo he tenido una pareja sexual, y bueno, siempre usaba condón, y digo… No lo usamos en los orales o durante los besos negros… Aparte tú también sólo tuviste una pareja sexual. Digo… Para hacerlo sin barreras entre nosotros —sugirió Bill.

Tom se quedó pensando en ello, porque sí, hacerlo sin condón no sonaba mal, se gastaría menos, y pues… Sentiría directamente a Bill.

—Bien, mañana iremos entonces —sentenció Tom.

En realidad, sabían ambos que no tenían enfermedades, y todo, pero era mejor tener una prueba de ello.

—¿Pero igual podemos frotarnos, verdad? —preguntó Tom, con la erección que tenía en los pantalones, Bill sonrió y le acarició el bulto, haciéndolo jadear.

—¿Qué es lo que crees? —musitó Bill, jugando ahora con la cinturilla del pantalón de su pijama, Tom tragó saliva.

El moreno metió su mano debajo de su pantalón, acariciando toda la extensión de su miembro, de arriba abajo, mientras volvía a besarlo, mientras que el castaño metía sus manos debajo de su camiseta, jugando con sus pezones, apretándolos y luego acariciando la piel suave y blanquecina de su vientre.

Ambos se desnudaron y arremetieron el uno contra el otro, frotándose, usando un poco de lubricante para que resbalaran más sus erecciones al chocarse, moviendo sus pelvis para más contacto, Tom se aferró a las nalgas de Bill, mientras le mordía la boca, y luego Bill le metía la lengua, haciéndolo que se arquease más, subiendo su excitación por cómo se chocaban el uno contra el otro, sintiendo su peso sobre él, haciendo que gruñese más por el deseo.

Siguieron besándose con fruición, hasta que se vinieron casi al unísono.

—Mierda… Te amo —dijo Bill casi sin aliento y Tom lo miró perplejo, ya habían cumplido seis meses juntos pero era la primera vez que Bill decía no que lo quería, sino que lo amaba.

—Yo también te amo —respondió Tom con ojos brillantes, Bill le sonrió y compartieron un beso perezoso antes de dormirse.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

2 comentario en “Niñero 12”

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