N/A: Hola, cada vez acercándonos más al final.
«Niñero» Fic de Kasomicu
Capítulo 13
Tom suspiró en su trabajo, no se sentía muy animado, porque sabía que el sábado iba a cumplir 29 años, y sentía que su edad era muy seria, y él aún se percibía como alguien joven, siendo padre, viudo, pero igualmente joven. Bill lo sabía, y había dicho que ese día compraría algo para comer y también un pastel, entonces eso le hacía sonreír un poco, porque normalmente sus cumpleaños eran algo que no le animaba demasiado.
Cada vez más cerca de los treinta años.
No tenía con quién pasarlo, aunque sabía que en la oficina harían algo, no porque tuviera amigos, sino porque Recursos Humanos hacía que fuera obligatorio.
Llegó la hora de comida y le pidieron que fuera a la sala de juntas, cuando entró vio que estaban todos con gorros festivos y un pastel.
—¡Feliz cumpleaños, Kaulitz! Sabemos que los cumples el sábado. Pero esto es algo que hacemos simbólicamente por tu onomástico —comentó Günhe, el rubio de Recursos Humanos, para luego palmearle la espalda.
—Hola, Kaulitz, felicidades —comentó Gertrudis, sonriéndole—. ¿Mi sobrino no te ha dado problemas?
—Ah, no, para nada —respondió Tom, sonriendo por nerviosismo, no sabía si Bill se comunicaba con su tía como para haberle dicho que eran pareja, lo más probable es que fuera que no por la forma en que le hablaba.
—¿Ha vuelto con ese muchachito? —preguntó la mayor, en voz baja.
—Ah, no… ¿Con Georg, verdad? No.
—Sino que su mamá me dice que está saliendo con alguien, y la verdad es que ese chico no es una buena persona. Digo, yo entiendo que mi sobrino sea gay, ya qué se le hace, es así, pero al menos que tenga mejor gusto, ¿me entiendes? Tal vez que salga con una persona más educada, y así, digo, si tú no fueras hetero serías un mejor partido para él —comentó la señora, y Tom casi se atora con su bebida—. ¿Dije algo mal?
—No, no, para nada —respondió nervioso.
—Ay, ojalá que con quien esté saliendo sea alguien bueno esta vez. Si se mete en problemas me avisas para jalarle las orejas a ese muchacho —pidió Gertrudis, y Tom asintió.
No creía que fuera buena idea que le dijera que con quien salía su sobrino era él.
Tom se sirvió más gaseosa, alejándose la mayor.
—Hey, Kaulitz —masculló Günhe sonriéndole.
—¿Sí?
—Te quería mencionar que admiro lo que hiciste en la escuela de tu hija —dijo el rubio y Tom lo miró confundido—. Sino que mi sobrina estudia en el salón de Kelsie, y bueno, sé que muchas mamás no se tomaron a bien que estés saliendo tu niñero que es menor, y que es hombre. Pero es muy importante que las personas demuestren quiénes son en realidad, de haber sabido que bateabas para ambos lados, te habría invitado a salir mucho antes —comentó Andreas.
Tom boqueó sorprendido.
—No tienes que decir nada. Entiendo que ya tienes pareja, pero te deseo todo lo mejor con él. Y cualquier cosa que necesites cuenta con mi apoyo —ofreció Andreas y Tom asintió.
—Gracias —masculló Tom, era bueno saber que podía contar con alguien. Pero sí le había tomado desprevenido el saber que Andreas Günhe, el de Recursos humanos, era gay y que antes gustaba de Tom.
Cantaron el feliz cumpleaños, y Tom comió a gusto su pastel, en primer lugar había pensando en llevárselo a Kelsie, pero recordó que ya comería ella el fin de semana, así que lo comió sin culpa.
&
El fin de semana llegó y Bill hizo los preparativos para su celebración, pidiendo delivery de su comida favorita, y trayendo el pastel que le gustaba. También compró gorrito de fiesta, probablemente idea de Kelsie, y los tres tenían uno puesto. A pesar de que en la oficina se habían armado su celebración, él se sintió mucho más cómodo en su casa, con su hija y su novio. Bill tomó varias fotos antes de comer, y luego cuando estuvieron con el pastel.
—¡Pastel! ¡Pastel! —pidió Kelsie cuando Tom terminó de soplar las velas, él se rió y Bill trajo platos, cuchillo y cucharas.
—Bueno, y no me alcanzó el presupuesto para comprarte un regalo —se sinceró Bill, un poco sonrojado—, pero mira lo que llegó —mencionó sacando un par de sobres que tenían el nombre de la clínica donde se hicieron los exámenes.
Tom se extendió a Kelsie su pedazo de pastel, y abrió ambos sobres, leyendo que decían resultado negativo, por lo que miró a Bill, el cual le elevó las cejas pícaramente. Sonrió y comió su pastel, su día seguía mejorando.
—Bill, tu tía me habló, me dice que tu mamá le contó que estás saliendo con alguien, y bueno, ¿has hablado con tu mamá de mí? —preguntó Tom, luego de comerse una cereza marrosquina.
—Ah, sí, la otra vez me llamó preocupada, que había tenido un mal sueño y tenía miedo que Georg me haya vuelto a buscar, y le dije que no pasaba nada, que ya estaba con alguien más —respondió Bill, para luego meterse una cuchara con pastel a la boca.
—Uhm, ¿no crees que tal vez sería bueno que la conozca? Digo, ya cumplimos seis meses… No es que yo tenga a quién presentarte, pero no sé, sólo lo digo —comentó Tom, un tanto nervioso, sin querer incomodar a Bill con aquello.
—Podría ser… Digo, ella no quiere que mi padre se entere de que me sigue hablando, pero sí me ha dicho algunas veces que me extraña y que quisiera verme. De hecho quiso invitarme a comer en mi cumpleaños, pero en realidad yo fui quien no quiso verla —farfulló Bill.
—¿Entonces tal vez podría venir aquí? Podría cocinar algo para ella, y que me conozca —musitó Tom, emocionado, su primera experiencia con una suegra no había sido buena, porque si bien Felicity ya lo conocía desde que eran niños y amigos, nunca lo vio en bien.
—Sólo… No te hagas ilusiones con Simone. No sé, siento que mi mamá pudo hacer las cosas diferente para apoyarme en vez de sólo… Darme la espalda por temor a mi padre —farfulló Bill con expresión de desánimo.
—No debes juzgarla tan duramente. Al menos se comunica contigo y te manda dinero de vez en cuando, así que eso demuestra que en realidad te quiere —barbotó Tom.
Bill suspiró, analizando las palabras del mayor. Simone no era una mala madre pero… Recordar cómo se sintió desesperado cuando lo botaron de casa, la ansiedad que tuvo al no tener a donde ir.
Recordó cómo es que tuvo que prácticamente rogarle a Georg que aceptara vivir con él, y fue bastante humillante, pero era eso o dormir en la calle como un vagabundo.
Aunque también… Habían pasado buenos momentos juntos, cuando ella le cocinaba su comida favorita, cuando le leía los cuentos que escribía y Simone le decía que era muy talentoso, que podría dedicarse a ello, y Bill había empezado a escribir porque encontró un cuaderno de poemas de su mamá, y con ello es que comenzó a escribir sus propios poemas, hasta luego escribir cuentos, que su padre tildaba como una pérdida de tiempo, pero…
Sí, quizá tal vez debería darle una oportunidad a Simone.
Le escribió un mensaje, diciéndole que quería hablar con ella.
&
En la noche, Bill y Tom veían una película cuando Kelsie ya se había ido a dormir, el moreno estaba apoyando su cabeza en los muslos de Tom, el cual le acariciaba el cabello de forma ausente, más pendiente de la trama de la película.
Era sábado por la noche, y bueno, podían permitirse dormir hasta tarde al día siguiente, así que podían ver películas hasta altas horas de la noche.
La película que estaban viendo se trataba sobre un crimen, y debían averiguar quién era el culpable, pero muchos de ellos podrían serlo, entonces Tom no quería perderse ningún detalle.
—Tomi… —llamó Bill, haciendo que él lo mire—. Si sigues cariñándome me voy a dormir —se quejó.
Tom dejó de cariñarle. —Lo siento.
—No está bien, no es como que lo hagas con mala intención, sólo que… Quiero seguir pasando tiempo contigo, despierto me refiero —dijo Bill, sonriéndole, Tom le sonrió de vuelta.
Tom volvió a fijar su atención en la pantalla, pero Bill no, se quedó mirándolo desde abajo, no podía creer que estaba con el castaño, en una relación estable, con tanta tranquilidad, y la comodidad de una familia, que incluso él quisiera conocer a su madre, sin sentirse obligado… ¿Cómo es que había tenido tanta suerte? Tom ni siquiera era consciente de lo bueno que era como pareja, por sus inseguridades, y bueno, no es que Bill hubiera tenido muchas parejas, sólo algunas chicas antes de Georg, nada serio, pero sí se daba cuenta que tenía que fingir ser alguien más cuando estaba con ellas, y con Georg no había convenios, en lo único que Bill no había cedido era en quién sería el pasivo, porque en todo lo demás se tenía que hacer como el de ojos verdes quería, y… Con Tom no era así, si algo no le gustaba, se lo comentaba y evitaba hacerlo, y realmente se sentía muy feliz con ello.
Pensaba que quizá todo lo malo que alguna vez pasó fue porque la vida le estaba preparando para tener algo mejor.
El peso de la mirada de Bill fue mucho por lo que Tom lo vio nuevamente. —¿Pasa algo?
—Nada, sólo pienso en lo mismo que te amo —masculló Bill, con brillo en ojos.
—Yo te amo más —respondió Tom, y Bill se enderezó para besarlo.
Cuando lo besó, lo hizo con ímpetu, tomándolo por el rostro, e introduciéndole la lengua, tratando de demostrarle con acciones todo el amor que sentía por él. Tom agarró a tiendas el control y apagó la televisión, para luego separarse un poco.
—Amor, recuerda que aquí no podemos hacer nada, no vaya a ser que Kelsie se despierta y nos vea así —señaló Tom.
Bill asintió y subieron a su habitación. Apenas pusieron seguro a la puerta, el moreno se lanzó contra el castaño, presionándolo contra la puerta, haciéndole sentir contra su muslo cómo estaba por aquel beso, y ambos sisearon cuando chocaron sus entrepiernas. El moreno comenzó a chupar su cuello, pasando la lengua por la zona erógena de Tom, haciéndolo gemir, para luego succionar la misma zona, sintiendo cómo se arqueaba contra su cuerpo, sus dedos empezaron a jugar con la cinturilla de su pijama, para luego meterse debajo, palpando su dureza contra su palma.
Tom quería quitarle la camiseta, y terminó por hacerlo, lamiéndose los labios al ver su piel desnuda tan disponible para él, sus pezones erectos y oscuros, y sus tatuajes que no hacían más que gritar por ser delineados por su lengua.
—Ooh —gimió Tom al sentir cómo Bill después de escupir en su mano, masajeaba su miembro, tuvo que aferrarse a la puerta incluso sintiendo cómo sus piernas comenzaban a flaquear por la excitación.
Sintió cómo la punta iba humedeciéndose por el preseminal… Y aún tenía los labios de Bill contra su cuello, y sus besos iban bajando, elevando su camiseta para besar su pecho y vientre plano… Fue viendo como bajó hasta quitarle los pantalones para comenzar a lamer su erección, pero sin dejar de verle, observándolo mientras se la metía en la boca y Tom tragaba con dificultad la saliva, a sabiendas de que era demasiado excitante de lo que estaba siendo testigo, porque no sólo sentía cómo le chupaban hasta el alma con esa mamada, sino también cómo Bill exudaba sensualidad en todo lo que hacía…
Cuando sintió que iba a correrse, Bill lo torturó, porque se lo sacó de la boca, poniéndose de pie y yendo por el lubricante.
—¿Lo haremos de pie? —preguntó Tom, confundido porque Bill no pareció querer llevar lo que hacían a la cama.
—¿Por qué no? —susurró Bill, y el castaño sintió cómo su vientre se remeció por la forma ronca en que le respondió.
Antes de que pudiera quejarse, Bill lo volteó contra la puerta y empezó a meterle un par de dedos, jugando con su entrada, abriéndolo con movimientos de tijeras, Tom no pudo hacer más que gemir contra la puerta, apoyando su frente mientras sentía cómo Bill buscaba el ángulo exacto para hacer su cabeza sentir que iba a explotar…
—Bill… No sé si aguante más aquí… —jadeó Tom, con los labios entreabiertos, arquéandose nuevamente cuando sintió cómo curveaba sus dedos dándole en su próstata, poniendo los ojos en blanco, sintió cómo Bill soltó su aliento contra su cuello y luego lamió la zona, para dejarle un mordisco.
—Vas a ver que te va a encantar… —aseguró el menor, y sintió cómo el interior del mayor estaba más dilatado, así que embadurnó su miembro en lubricante, a sabiendas de que ahora lo disfrutaría sin ningún tipo de barrera, sino su piel sensible en su interior caliente…
Empezó a meter la cabeza y Tom cerró los ojos con fuerza… Podía sentir cada centímetro de Bill… Era diferente ahora que lo hacían sin condón, y empujó su pelvis, para permitir que siguiera ingresando, disfrutando cómo lo atravesaba el trozo de carne de su amante.
Pero sentía que necesitaba sus labios sobre los suyos, giró su rostro levemente y, Bill como adivinando su pensamiento, buscó su boca, jugando con su lengua mientras se metía por completo en su interior. No era una posición que particularmente le gustase a Tom, porque él prefería tenerlo frente a frente, pero no podía quejarse demasiado, porque la sensación de tener todo el pecho del moreno apoyándose en su espalda también era muy agradable.
Sintió cómo Bill lo tomaba por las caderas y volvía a arremeter en su interior, dándolo justo en su punto de placer, por lo que Tom gimió sonoramente para luego morderse los labios porque no quería despertar a su hija y menos por sus gemidos.
Bill levantó su brazo para jugar con su pezón y Tom por inercia empezó a retroceder, empujando su trasero contra el menor, haciéndolo gruñir por el placer que le hacía sentir, al sentir cómo su erección estaba dentro del castaño, latiendo en su interior, iría a correrse pronto porque la sensibilidad estaba más alta ahora que no usaban nada.
El moreno mordió el hombro del castaño, entrando y saliendo de su interior, embistiéndolo con fuerza, pero dándole certeros golpes directos a su próstata, por lo que las piernas de Tom estaban trémulas en ese momento, ni siquiera se había tocado su propio miembro pero goteaba preseminal sumamente estimulado.
Con la otra mano el menor apretó su caderas y lo penetró profundamente, ambos gimieron por la embestida y de pronto Tom se sintió repleto en su interior, por todo lo que Bill se había corrido dentro suyo, Bill dio otra embestida más y el castaño se corrió contra la puerta.
Bill salió con cuidado de su interior y se agachó para presionar a Tom contra la puerta, mientras abría sus nalgas, viendo cómo el interior del castaño se contraía mientras botaba todo semen… Luciendo demasiado sexy a su parecer… Por lo que no lo resistió y se probó a sí mismo, lamiéndole la entrada sensible, probando el sabor amargo de su esencia y haciendo que Tom se estremeciera por cómo esa lengua iba lamiendo su hendidura, y luego lo penetraba…
—¿Qué-e ha-aces? —preguntó Tom, sonrojándose al sentir cómo Bill le comía el culo de ese modo tan delicioso luego de haberse corrido en su interior.
—Sólo degusto un poco… —respondió Bill, apretando sus nalgas y soltándolas luego.
Sabían que eso no había terminado, porque nuevamente sentía excitación por aquel momento que estaban compartiendo.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.
