«Niñero» Fic de Kasomicu

Capítulo 2

Tom se sentía algo nervioso al despertar, fue a levantar a Kelsie, pero ya la encontró lavándose los dientes. Parpadeó sorprendido. Cuando fue a la cocina, vio a Bill sonriéndole, estaba con cara lavada, una coleta y unos pantalones cortos con camiseta.

—Estoy haciendo unos huevos revueltos para el desayuno —dijo el moreno.

Olía muy bien y se veía muy bien, trató de alejar esos pensamientos inadecuados de su mente, él no podía pensar así…

Recuerdos empezaron a pasar por su mente.

—Tom… ¿Por qué no te gusta nadie más? —preguntó la rubia.

—Me gustas, Meg. Eso es suficiente —respondió Tom.

—No, Tom, he visto como ves a otros chicos. ¿Por qué no lo admites? Que eres gay… ¿Quién te va a decir algo? ¿La sociedad? No vives por ellos…

Tom miró al suelo. —Mis abuelos… Ellos me criaron y nunca vieron en bien a los homosexuales, sé que ellos no estarán para siempre. Pero no puedo ser así, sería fallarles —exclamó.

—Yo me quedaré contigo, pero si te enamoras de alguien más… Si es de un chico, no te juzgaré. Puedes usarme como tapadera —comentó Meg.

Cerró los ojos, sintiendo cómo ella siempre lo había sabido, sin necesidad de decírselo. Y nunca lo juzgó, es más, antes de morir…

—Tom, prométeme que serás feliz con quien ames cuando yo no esté. Que reharás tu vida y juntos cuidarán a nuestro bebé —pidió Megan.

—No puedo hacerlo…

—Tienes que ser feliz, Tom. Sabes que nunca hubiera podido hacerte por completo feliz. Sé que me amas, pero no como se supone debe ser… Tú no eres heterosexual, Tom —comentó Megan.

—Meg, por favor…

—Sé feliz, por favor —pidió la rubia, con los ojos llorosos.

Volvió a su presente.

Él… No pudo cumplirle esa promesa, cuando Meg murió se dedicó solamente a cuidar a Kelsie y trabajar. Aparte… Vivía con el miedo de que la familia de Megan lo juzgara, cuando de por sí lo odiaban por según ellos matar a su hija. Suspiró, sí… Tom era gay, y miró nuevamente a Bill, quizá se había puesto un reto difícil al elegir a ese muchacho como su niñero.

Se fue vestir, cuando estuvo listo, se sentó a la mesa con ellos. Bill ya estaba vestido, Kelsie comía feliz su tostada con huevo revuelto y tomaba su vaso de leche.

—Te hice un poco de tocino —comentó Bill, extendiéndole el plato a Tom, el cual asintió y se sirvió.

—Gracias. —Comió tranquilo con ambos—. Ya me voy, bebé —masculló Tom, dándole un beso en la cabeza a su hija—. Adiós, Bill.

—Te hice unos sándwiches —masculló Bill, extendiéndole la bolsa al castaño, el cual le sonrió—. Cuídate.

—Gracias —dijo Tom, dándole un beso en la mejilla, después de hacerlo se dio cuenta que lo hizo y se sonrojó—. Eh, adiós.

—Sí —farfulló Bill, también sonrojado.

El castaño decidió correr para su auto para evitar seguir más en ese bochornoso momento.

&

Ese día pidió permiso para salir antes del trabajo, quería llegar antes a casa para ver cómo cuidaba a Bill de su hija, porque de todas maneras uno nunca era demasiado cuidadoso, principalmente cuando tenía una hija pequeña al cuidado de un adulto. Así que en vez de salir a las 6 pm para llegar a las 7 pm, salió a las 3 pm, llegando a las 4 pm a su casa. Al entrar vio cómo Kelsie estaba en suelo junto con Bill, ambos lucían rastro de pintura en los rostros, mientras la pequeña estaba sonriente, pintando en una cartulina en el piso.

—¡Papi, papi! Bill me enseñó a hacer una cara desde un círculo —exclamó Kelsie, corriendo en dirección a Tom.

—Mi amor, espera me pongo otra ropa para bajar con ustedes, ¿está bien? Es que estoy con ropa de trabajo —pidió Tom. Kelsie asintió y Tom se fue corriendo para ponerse ropa que no importara que se ensuciase—. Ahora sí. Estoy listo. —Extendió sus brazos y la pequeña saltó para que la sujetara, manchándolo en el proceso.

—Mira, pinté la cara —comentó Kelsie, señalando su cartulina. Él se acercó y vio el dibujo.

—Está muy bonito, bebé. Bill, ¿tuviste problemas? —preguntó Tom, el moreno negó.

—No, Kelsie se porta muy bien —respondió Bill y luego miró a la pequeña—. ¿Vas a querer seguir pintando, peque?

—No, ya quiero pasar tiempo con papito —farfulló Kelsie, abrazando fuerte a Tom, el cual le besó la frente que también tenía pintura.

—Muy bien, entonces voy a lavar estos pinceles, ¿ok? Que vaya secando tu pintura, si quieres mañana la terminamos —ofreció Bill, sujetando los utensilios y llevándolos a la cocina.

—Papito, ¿vemos película? —pidió Kelsie.

—Primero vamos a bañarte, amor. Porque estás hecha un desastre —musitó Tom, riéndose.

—Está bien. —Estuvo de acuerdo Kelsie. Así que Tom la llevó al baño.

Cuando su hija estuvo lista se puso a correr por la casa de la energía que sentía. Bill también salió de la ducha de su habitación con ropa limpia y una toalla en la cabeza.

—Sólo falta que te bañes tú —comentó Bill, sonriéndole.

—Sí, no me demoro mucho. Ahora vengo.

Tom se enjabonó y enjuagó rápido, sintiéndose tranquilo de que realmente sentía que había hecho una buena elección al contar con Bill, se veía que era un chico responsable, y tenía paciencia con Kelsie, porque en realidad su propia abuela se había quejado muchas veces de que su hija tenía demasiada energía.

Se secó y salió en dirección a su cuarto.

—Vaya, sí que tienes buen cuerpo escondido en trajes —comentó Bill al verlo salir en toalla. Se sonrojó y se dio cuenta que en efecto, el moreno lo estaba viendo de pies a cabeza.

—Ah, ¿gracias? —dijo para luego subir rápido las escaleras.

Quizá… No era algo de coqueteo, ¿verdad? Sólo… Lo dijo por decirlo, por saber apreciar la belleza en general, ¿verdad? ¿O Bill realmente era gay? Tragó saliva duramente y se vistió con rapidez.

Al salir vio que ambos estaban en el sofá viendo la televisión.

Se unió a ellos. —¿Quieres que veamos alguna película, mi amor? —preguntó.

—Las de las sirenas y los krakens —pidió Kelsie.

—Ah, sí, creo que está en uno de los streamings. Deja lo busco —comentó Tom, buscando con el control—. ¿Cómo te fue en tus clases, amor?

—Bien, aprendimos palabras en inglés, fue divertido, lo hicimos con una canción —comentó Kelsie.

—Qué bueno, corazón, ¿y tú, Bill? ¿Todo bien con tus clases?

—Sí, aunque hubiera sido divertido aprenderlo con una canción —bromeó el moreno.

Ambos rieron.

Tom consiguió la película y la empezó a reproducir.

—Bill, si tienes cosas que hacer, no te preocupes y ve, yo me encargo —masculló Tom, mirándolo.

—En realidad me gustaría compartir un momento con ustedes. Es una película que quise ver pero no tuve la oportunidad de hacerlo cuando salió en cartelera —comentó Bill.

—Oh, claro —dijo Tom, con Kelsie entre ambos, viendo atenta la película.

Tom empezó a ver la película, pero conforme iban pasando las escenas, sumado a que recién había salido de la ducha, empezó a relajarse tanto que empezó a dormirse.

—Papi, ¡papi! —gritó Kelsie, levantando al castaño de golpe.

—¿Qué pasó? —preguntó asustado.

—Te dormiste y terminó la película —se quejó la rubia, frunciendo el ceño.

—Perdón, bebé, es que tenía un poco de sueño.

—Bill sí vio la película conmigo. Pero dice que ya debemos comer —comentó Kelsie.

—Sí, Tom, lamento que te haya despertado de esa forma, pero sí, ya es hora de cenar —masculló el menor, sirviendo la comida en platos.

—Ay, de verdad lo lamento. Pero estaba muy cansado, cariño —se disculpó Tom.

—¿Mañana entonces vemos película? —pidió Kelsie.

—No, cariño, mejor el fin de semana. ¿Mañana te leo un cuento antes de dormir, te parece? —cuestionó Tom.

—Bueno —dijo Kelsie, para luego correr hacia el comedor.

—Peque, ¿te lavaste las manos? —preguntó Bill.

—Nop.

—Entonces ve a hacerlo por favor —pidió Bill, y Kelsie se fue a los servicios.

Tom se lavó en la cocina y se sentó, luego Kelsie regresó y lo imitó.

Empezaron a comer, esta vez Tom notó que su hija fue más cuidadosa al comer, lo cual le sorprendió, porque normalmente armaba un desastre.

Decidió no comentarle algo para no ponerla incómoda o algo, luego se lo consultaría a Bill, a ver si él había tenido algo que ver.

Luego de terminar de comer, Bill se llevó los platos.

—¿Te ayudo a secarlos y acomodarlos? —preguntó Tom, situándose a su costado.

—Ah, claro, gracias —respondió Bill, y en silencio se pusieron a lavar los platos, mientras Kelsie se iba a cepillarse los dientes.

Cuando terminaron de acomodar todo, ambos suspiraron.

—¿Tienes tarea que hacer? —cuestionó Tom.

—Sí, un poco, pero no te preocupes, me pondré audífonos para no hacer bulla —respondió Bill.

—Ah, está bien. Bueno, hasta mañana, Bill —dijo Tom.

—Hasta mañana, Tom.

El castaño no quiso ir a ver televisión, así que arropó a su hija, dejándole un beso en la frente y luego se fue directo a su habitación, aprovechando que aún sentía algo de sueño de la siesta que se dio en la tarde.

Así que se echó y apenas su cabeza entró en contacto con la almohada, comenzó a soñar.

&

Al día siguiente la rutina fue la misma, no tuvo necesidad de despertar a su hija, porque Bill ya lo había hecho, y ya estaba aseándose. Bill estaba haciendo el desayuno y pudo alistarse con calma. Desayunaron tranquilos, hasta que llegó la hora de irse, por lo que se despidió de su hija con un beso en su cabeza y Bill le dio su almuerzo en bolsa de papel nuevamente, cosa que el mayor agradeció y se iba cuando de pronto Kelsie habló.

—Pero papá, olvidaste darle su besito a Bill —comentó Kelsie, y con ello ambos adultos se sonrojaron y Bill comenzó a reír.

—No, mi amor, eso no es costumbre —dijo Tom.

—¿Entonces ya no me vas a dar besitos en la cabeza tampoco? —se quejó Kelsie, poniendo un puchero.

—No, es diferente…

—¿Entonces por qué no le das besito a Bill? —cuestionó Kelsie. Tom suspiró y le dio un beso en la mejilla a Bill.

—Adiós, Bill.

—Adiós, Tom.

Ambos se sonrojaron, mientras Kelsie sonreía aplaudiendo.

El mayor terminó por irse, pensando en qué es lo que acababa de pasar. ¿Acaso acababa de establecer una costumbre de siempre besar a su niñero antes de irse a trabajar? Sólo pensarlo hacía que el sonrojo se acentuase.

Lo peor es que ya era un adulto de veintiocho años, es decir, en dos años ya tendría treinta años, y estaba ahí, sonrojándose por besar en la mejilla a su sexy niñero de veinte años, ¿por qué? Por pedido de su hija de cuatro años. Y él era el mayor en todo esto.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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