N/A: Hola, ahora subo dos capítulos por semana, les agradecería si me dejasen un comentario. Gracias
«Niñero» Fic de Kasomicu
Capítulo 4
Al día siguiente Tom sentía que su cabeza pesaba un montón, y cuando se sentó en la cama, sintió cómo si estuvieran taladrándole el cerebro. Se acarició la sien, su boca se sentía pastosa, y seca. No podía culpar a su edad, porque en realidad nunca había tenido muy buen aguante del alcohol. Ayer sólo había tomado seis latas de cervezas, pero sentía que había sido muchísimo más. ¿Y Bill había tomado lo mismo? Se imaginaba que sí, pero, ¿estaría así de afectado como él?
Eso le hacía pensar en que… ¿Qué había pasado anoche?
“Mierda”, fue lo que pensó al empezar a recordar. La noche anterior había estado muy parlanchín, quizá demasiado… Le había preguntado cosas personales a Bill, pero no sólo había preguntado, sino que también había hablado de más. Quiso golpearse la frente por su imprudencia, pero le dolía demasiado la cabeza como para hacerlo.
¿Y ahora qué haría? No podría pasársela todo el día encerrado, ¿o sí? Suspiró. Tal vez no debió tomar en primer lugar, pero… En realidad, se sentía más ligero al haber hablado con alguien.
Y también… Al salir del clóset, así sea con sólo una persona.
Se fijó en la hora. Ya eran las 11 am, ¿Kelsie ya se habría despertado? Se levantó con dificultad y abrió la puerta. Veía a Bill de espaldas cocinando, ¿tal vez ya el almuerzo? Por el olor podía discernir un aderezo, que en esos momentos no se le antojaba por su estómago resentido. Bajó las escaleras, y se fijó que su hija estaba coloreando en la mesa.
—Buenos días, mi amor —saludó Tom, dejándole un beso en la cabeza a su hija—. Hola, Bill —dijo, para luego meterse al baño, no dándole oportunidad a verlo o responder.
Bill se volteó viendo cómo la puerta del baño ya se cerraba, parpadeó confundido.
—Papá huele feo —comentó Kelsie, viendo a su niñero.
Bill rió, él también había amanecido con mal olor pero se levantó temprano a darse un baño y hacerle el desayuno a la pequeña y ahora estaba limpio mientras hacía el almuerzo.
Después de un rato, escuchó cómo abrían la puerta del baño, para lo que vio de reojo cómo salía Tom, con solamente la toalla, y su ropa en su brazo, agarró un par de manzanas y subió las escaleras.
—Voy a estar avanzando un poco de trabajo en la laptop, así que no comeré con ustedes —dijo el mayor, para luego encerrarse en su habitación.
El moreno alzó una ceja, creo que empezaba a sospechar lo que estaba pasando.
Cuando terminó de cocinar, se lavó las manos y vio a Kelsie.
—Peque, ¿te molesta si te dejo sola un rato? Es que quería hablar con tu papi un momento —comentó Bill, poniéndose a su altura.
—Nop, está bien, Billy. Yo termino de colorear a Bluey —respondió Kelsie, sonriéndole, Bill le acarició el cabello y subió las escaleras.
Tocó la puerta de la habitación de Tom.
—Pasa, Kelsie —dijo Tom. Bill entró.
—No soy Kelsie —masculló el moreno, viendo que el mayor estaba sentado en su cama con la laptop en su regazo, vio cómo se sonrojó levemente.
—Oh, sí, Bill, dime, ¿pasó algo? —preguntó Tom, cerrando la laptop.
—Lo que pasa es que siento que me estás evitando. Y digo, ¿en serio vas a perderte el almuerzo con tu hija por esto? Ayer no pasó nada malo. Simplemente te desahogaste —empezó a hablar Bill, sentándose en la cama, viendo a Tom de cerca—. Eres humano, y tienes derecho a hacerlo, lloraste, sí, ¿y qué? ¿Acaso eso te hace menos hombre? No, sólo lo necesitabas y fui un hombro dónde lloraste. Así que… No te mortifiques por ello, mira que vamos a vivir juntos por bastante tiempo, entonces, ¿qué sentido tiene que me evites? Puedo ser tu amigo y no solamente tu niñero, digo, ¿sí puedo serlo, verdad? Tú has sido muy amable conmigo, también has escuchado mis problemas, me apoyaste con mi ex obsesionado conmigo, ¿por qué estaría mal lo que pasó ayer? —cuestionó.
Tom tragó saliva, le costaba mantenerle la mirada, pero se obligó a verlo, porque Bill le estaba hablando con honestidad y, no podía simplemente no verle.
—Sino es que me dio vergüenza —respondió Tom—. Porque bueno… Son cosas que no le he dicho a nadie, y… Recién nos estamos conociendo.
—Sí, pero, ¿acaso te voy a juzgar? Eres un excelente padre, me hubiera gustado tener uno como tú. Y también soy gay, ¿acaso me has visto en menos por eso? ¿No, verdad? Entonces deja de estresarte y sigamos como si nada. Porque verdaderamente no pasó nada, sólo fuimos dos adultos bebiendo y ya. ¿Qué importa que no nos conozcamos mucho? Igual pasaremos bastante tiempo juntos, así que qué mejor forma para conocernos que esa. Tómalo como que fue una muy adecuada manera de romper el hielo —exclamó Bill, sonriéndole.
Tom sentía que tenía muy buena suerte por haber encontrado a Bill, ya que no sólo era hermoso por fuera, sino también una muy buena persona, y muy comprensivo. No pudo evitar corresponderle al gesto y terminó sonriendo también.
—Eres muy buena persona, Bill —dijo Tom, luego de un rato.
—Nah, es que no fue para tanto —masculló Bill.
Tom lo vio, lucía tan hermoso incluso sin maquillaje y con el cabello suelto. Mientras tanto Bill se daba cuenta que realmente su jefe era un hombre tan guapo, con su cabello corto y castaño, algo despeinado y aún húmedo por la ducha, con el rostro impoluto, teniéndolo tan cerca que no podía evitar verle los labios, tragó saliva un poco nervioso y se aclaró la garganta.
—Eh, bueno, ¿ya vamos a almorzar? —preguntó Bill—, es que ya está lista la comida. Aparte no sé si esas manzanas sean suficientes para que no te dé hambre —rió con nerviosismo.
—Ah, sí, ¿cómo supiste que en realidad no estaba trabajando? —interrogó Tom.
—En realidad lo supuse —comentó, alzándose de hombros—. Pero vamos ya, no quiero que Kelsie se quede sola más tiempo.
Tom asintió y juntos bajaron las escaleras.
Comieron tranquilos los tres.
Después de comer Tom vio una película con Kelsie, procurando no dormirse en esta ocasión, y Bill los acompañó, al parecer disfrutando junto con su hija de la trama de la película, sonrió ante ello, era como otro niño grande.
El domingo transcurrió con tranquilidad, y se sentía Tom se sentía lo suficientemente renovado como para empezar el lunes con fuerza.
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Al día siguiente fue lo mismo, Bill despertó a Kelsie, hizo el desayuno y su almuerzo, comieron tranquilos y tuvo que besar a ambos antes de irse. Realmente todavía lo ponía nervioso, pero, secretamente disfrutaba de compartir ese momento con Bill.
En su trabajo las cosas seguían iguales, y lo único distinto, es que ahora Gertrudis se acercaba a preguntarle cómo le iba a su sobrino.
—Está muy bien, estudia y luego pasa tiempo con nosotros, cuida muy bien a mi hija. Es un joven muy amable —comentó Tom, a lo que la señora pelirroja le sonrió.
—Ay, qué bueno realmente. Espero que no te dé problemas de ninguna clase, porque es buen chico, pero a veces con quienes se junta deja mucho que desear —dijo la señora, y Tom se removió incómodo, pensando que quizá se refería al hecho de que era homosexual.
—No me da ningún problema. De hecho agradezco su ayuda —explicó Tom.
—Me alegro, ninguna persona debería estar en tu situación siendo tan joven, pero bueno, igual si te da problemas me lo comentas —masculló la mayor.
Tom asintió ausente y siguió comiendo su sándwich.
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Al llegar a su casa se daba cuenta que era distinto, porque siempre sentía que dejaba todo su estrés en la calle al llegar a su hogar para no preocupar a su pequeña, pero el saber que no tenía que preocuparse por cocinar, y tampoco porque le apuraran para que llegara como su suegra, era reconfortante.
—Bill, hola —saludó al llegar, para luego darle un beso a su pequeña en su cabeza.
—Tom, ¿qué tal? ¿Cómo te fue en el trabajo? —preguntó el menor y eso hacía que Tom sonría más, porque le recibía una cara amable al llegar.
Kelsie abrazó con fuerza a Tom, y él la cargó un momento.
—Me fue bien, ¿y cómo te fue a ti, mi pequeña? ¿Qué hiciste en la escuela? —cuestionó Tom, sonriéndole a su hija.
—Hicimos muchas cosas hoy, ¡aprendí otra canción! ¿Quieres que te la cante, papito? —interrogó Kelsie emocionada.
—Sí, mi amor. Déjame me baño y pongo ropa de casa y me cantas todo lo que quieras —dijo Tom, bajándola.
—Ya, papito. Te espero —musitó emocionada la pequeña.
Y Tom se sentía en paz. Le recordaba bastante a cuando Megan estaba viva, ella no disfrutó a su hija, pero sí se sentía acogedor cuando vivían sólo los dos.
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Se dio cuenta que la semana iba pasando rápido, y llegaba nuevamente el fin de semana, donde los sábados Kelsie se terminaba durmiendo entonces Tom y Bill tenían tiempo a solas, donde aprovechaban para ver películas de terror que terminarían espantando a su hija.
—No sabía que también te gustaban las películas de terror —comentó Tom, metiéndose unas palomitas de maíz en la boca.
—Sí, me gustan de todo tipo de películas.
—Sino que me sorprende porque también te gustan las películas para niños —masculló el mayor.
—Siento que para las películas no debería haber edad, digo, ¿el cine es un arte, no? —comentó Bill.
—Bueno, sí, es más que nada una referencia para el público que va dirigido.
—Sí, pero como tú lo has dicho, es una referencia, no una regla —mencionó Bill, alzándose de hombros.
—Pues sí… Supongo que me falta conectar un poco más con mi niño interior —chanceó Tom y Bill metió la mano en el recipiente de palomitas, para comer algunas.
Ambos siguieron viendo la película. Y Tom amaba a su hija, pero agradecía pasar tiempo con otro adulto que no fuera en un contexto de trabajo, y… Para qué negarlo, se daba cuenta que en sí agradecía que fuera este adulto en específico, es decir, Bill.
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Tom se descubrió a sí mismo teniendo pensamientos con Bill fuera de casa, estaba en el trabajo y si pasaba algo gracioso, venía a su mente el: “Cuando llegue a casa le contaré a Bill”, porque bueno, había cosas que Kelsie no entendía porque bueno, era pequeña, y…
Por momentos Tom se sentía avergonzado, porque eso no le pasaba hace mucho… Desde Meg, entonces venía a su cabeza su esposa, el qué pensaría de lo que estaba pasándole. El cómo Tom iba abriéndose más al menor, contándole sobre sus problemas con la familia de Meg, el cómo lo odiaban y culpaban de su muerte, el cómo no tenía más familia… También iba sabiendo más de Bill, como que era hijo único, y que su sueño era ser escritor, el cómo tenía un libro que iba escribiendo, y quería publicarlo cuando termine la carrera.
Pensaba en cómo sonreía con el moreno, y las miradas que compartían. ¿Acaso eran coqueteos los que tenía con él? ¿La forma en que le guiñaba el ojo sería un mensaje para algo más? Negó con la cabeza.
Se escandalizaba de sólo pensarlo pero ya incluso había soñado con Bill en situaciones poco adecuadas. Sin mencionar que se había masturbado en la ducha por una fantasía que tuvo con él. Así que por momentos le costaba verlo a la cara, por la vergüenza de haber tenido pensamientos obscenos con él.
¿Qué diría Bill si le contara? Negó con la cabeza. Evidentemente no podría contárselo, no estaba bien. Bill era su niñero sí, pero también su amigo, y Tom estaba transgrediendo esa confianza convirtiéndola en algo más.
Tal vez era porque no tenía sexo hace tiempo… Pero ni siquiera le llamaba la atención el simplemente ir a un bar y tener un encuentro casual. Tom era consciente de que él no funcionaba así. Tom tenía que tener una conexión con la persona con la que tendría sexo, por eso es que Meg era especial, no era necesariamente lo que le llamaba la atención, por más que la rubia era hermosa y tenía una figura esbelta, sino que con ella sonreía, con ella tenía una confianza tal que podía contarle todo, y ser él mismo, sin tapujos ni nada, Meg era sumamente extrovertida, y eso era algo que a Tom le encantaba, porque era distinta a él, si bien ella estuvo con otras personas, Tom no pudo hacerlo, cuando intentó salir con otra mujer se daba cuenta que no podía, y siempre volvía a la rubia.
No le faltaron personas que se fijaron en él, porque si bien Tom era inseguro, el resto lo hallaba atractivo, pero… Las otras personas sólo hablaban de sexo y Tom… Él quería que su primera vez fuera especial.
Por eso cuando lo hizo con Meg, ella fue quien lo guió y enseñó todo, ya que tenía experiencia. Y cuando lo hicieron, él sintió que estaba conectado a ella, en más de un sentido. Y…
Esa clase de atracción estaba teniendo por Bill, lo cual lo ponía un tanto nervioso, porque no simplemente quería poseer al menor, sino conectar con él… Tener una relación. Pero… ¿Cómo siquiera pensaba eso? Si Bill… No estaba seguro si el menor gustaba de él, aunque por momentos lo sospechaba, porque le sonreía, le palmeaba la espalda, le guiñaba el ojo, o le daba a probar la comida no dándole la cuchara para que la agarrase, sino poniéndosela en la boca. Entonces… El corazón de Tom se encontraba confundido.
¿Acaso Bill sí quería estar con él?
¿Tal vez sería el momento adecuado para que dejase su soledad y se abriese de nuevo al amor?
¿O quizá esto entorpecería lo que tenían? No podía arriesgarse a perder a Bill, porque era un excelente niñero.
Pero… Realmente se estaba interesando en el menor, ya iban a ser tres meses viviendo juntos, y… Disfrutaba de su compañía.
De pronto se sintió tonto, él nunca coqueteó con Meg, ¿cómo tendría que hacer para coquetear con él o hacerle saber que le gustaba? ¿Simplemente debería decírselo? Estaba abrumado por su falta de experiencia, incluso sentía vergüenza porque ya iba camino a los treinta y seguía siendo tan inexperto como un colegial.
Y ni siquiera tenía amigos como para preguntarles qué hacer. ¿Tal vez debería buscar en internet? ¿O preguntarle a alguien del trabajo? No, eso implicaría contarle el contexto, por lo que terminarían sabiendo que es gay, y no sólo eso, sino que Gertrudis de algún modo se enteraría y lo acusaría de abusar de un menor… Aunque no era menor de edad pero igual.
Se estaba haciendo un mundo en la cabeza. ¿Quizá debería darle un regalo? Digo… Eso podría gustarle, y si le da algo que le gusta, se daría cuenta que le prestó atención cuando le habla y…
Sintió su corazón latir acelerado. Eran demasiadas cosas por procesar.
Continúa…
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