N/A: Espero les vaya gustando esta historia. Ojalá comenten :3

«Niñero» Fic de Kasomicu

Capítulo 8

Kelsie se levantó y se dio cuenta que tenía hambre, normalmente Billy era quien la levantaba, pero parecía que su niñero se había olvidado. Bostezó y se estiró, para luego ponerse sus pantuflas de unicornios, iba a ir a lavarse y luego buscaría a su papá para que le hiciera el desayuno si es que su niñero había salido.

Bajó y vio que la sala estaba con botellas vacías. Se metió al baño, hizo pipi y se lavó la cara y dientes.

Iba a tocar la puerta de su papá pero se dio cuenta que su cuarto estaba abierto. Entró y no había nadie, se preocupó, si su papi no trabajaba domingo. Fue a tocar el cuarto de su niñero para luego intentar abrirlo pero estaba con seguro.

—¡Ahí salgo, amor! —escuchó la voz de su papá dentro del cuarto de Billy, frunció el ceño confundida.

—¿Papi? ¿Por qué no estás en tu cuarto? ¿Acaso te dio una pesadilla y fuiste a que Billy te consolara? —preguntó Kelsie, porque ella hacía eso con su papá cuando tenía un mal sueño.

Escuchó ruido en la habitación de su niñero, y luego vio cómo ambos adultos salían con el rostro mojado y la ropa mal acomodada.

—Bebé, debo darme una ducha, Bill irá haciendo el desayuno, luego tenemos que hablar —sentenció Tom, a sabiendas de que había llegado el momento. Kelsie los vio confundida y bajó las escaleras para sentarse en la mesa de la cocina, jugando con los cubiertos.

—Eh… También Bill se dará una ducha —avisó Tom recordando cómo estaba el menor por debajo de la ropa.

—¿Puedo ver televisión? —preguntó Kelsie, y Tom asintió, viendo como su hija se iba a la sala, dejando los cubiertos.

Cada uno fue al baño y luego se vistieron.

Bill limpió la sala y empezó a hacer el desayuno, algo nervioso por lo que Tom iba a hablar con la pequeña.

Tom se sentó al lado de Kelsie. —¿Puedo apagar un rato la televisión? Es que quiero hablar contigo —comentó, la pequeña apagó el aparato y miró a su papá—. Bueno, me imagino que debes tener preguntas por verme en el cuarto de Bill.

—Creo es porque tuviste pesadilla —respondió con simpleza la menor.

—Pues no, mi amor… Es que… Bueno, Bill y yo estamos saliendo —explicó Tom.

—¿A dónde van? ¿Me van a llevar? —cuestionó Kelsie.

—No, cariño… Es decir, no estamos saliendo a la calle. Sino que… ¿Te acuerdas cuando te dije que las personas se quieren y se hacen novios?

—Sí, así como mami y tú —dio por toda respuesta Kelsie, sonriéndole.

—Pues… Bill y yo somos novios —dijo Tom, luciendo en extremo nervioso, pero determinado a decirle las cosas a su hija, vio cómo la menor frunció el ceño.

—Pero tú eres esposo de mami —masculló Kelsie.

—Sí, mi amor, pero como mami murió hace mucho pues… Yo ya tengo derecho a tener otra pareja, y en este caso, elegí a Bill —comentó Tom.

—Billy no es mi mami.

—Lo sé, mi amor, Bill no es tu mamá, simplemente que es mi compañero ahora, y por eso, habrá ocasiones donde durmamos juntos —explicó el mayor.

—¿Y ya no me querrás a mí? —preguntó Kelsie, con los ojos aguándoseles.

—No, mi amor, ¿cómo vas a pensar eso? Yo siempre te amaré —sentenció Tom, abrazándola—. Que quiera a Bill no quiere decir que te quiera menos a ti, mi vida —farfulló, apretándola contra su pecho, dejando que la pequeña llorara.

Le rompía el corazón que su hija estuviera llorando, pero ya era tiempo que él pudiera rehacer su vida, tal cual Megan le había pedido.

—Los quiero a los dos —tranquilizó a Kelsie—. Y aparte el amor que siento por ti no tiene comparación con nadie, porque te amo más que nadie ni a nada, mi amor —dijo, besándole la cabeza.

Bill sonrió frente a la escena. Sólo esperaba que las cosas no cambiaran para ellos… Aunque no tenía experiencia estando con alguien con hijos. Aparte de Georg, sólo había salido con algunas chicas, con las que se dio cuenta que no eran lo suyo, y era adolescente en ese tiempo, así que no tenían hijos… No podía decir que era algo imposible, ya que de hecho una de sus compañeras de secundaria terminó embarazada y con un bebé, pero él no se fijó en ella.

No es que él no se haya fijado en ella porque era mamá… Simplemente que ya para ese punto estaba terminando con su novia, luego de darse cuenta que no era lo suyo dedearle a cavidades que se lubricaban solas y las tetas…

Negó con la cabeza, centrándose en su presente. Actualmente estaba con Tom, y estar con él era muchísimo mejor que estar con chicas o con Georg… Que sí, tenía buenos recuerdos de su primera relación con él, sólo que aún era muy inexperto cuando empezaron, y el castaño de ojos verdes era demasiado posesivo, y cuando lo botaron de casa, él se había refugiado en él, pero Bill no podía ir a trabajar en las noches como niñero en otras casas porque simplemente el de ojos verdes le hacía escándalos en casa de sus jefes, dándole muchos problemas, y haciéndolo dependiente económicamente del castaño. Hasta que Georg empezó a querer golpearlo, y ahí fue su límite, no podía ir donde sus padres, pero sí buscó otro sitio donde estar.

Después de batallar casi un año es que había conocido a Tom, y estaba muy feliz con él, porque era un magnífico jefe, buen padre, y… También era un increíble novio, si bien era celoso… No era en un punto enfermizo como Georg, y lo había defendido de él. Así que sentía que estaba donde debía estar.

Aparte… Quería mucho a Kelsie, era una niña adorable, y disfrutaba mucho cuidándola.

Realmente no había pensado que en algún momento se convertiría en un… ¿Padrastro? Bueno, sí, sería eso. Pero Tom estaba como para comer aquí y para llevar, así que, ¿cómo podía negarse?

Y no sólo era atractivo… Sino que era muy dulce, entonces, realmente Bill sentía que su gusto por él se acrecentaba… Tal vez convirtiéndose en algo muy parecido al amor, ¿se estaría enamorando de él? Porque pensaba en Tom todo el tiempo, y cuando ya era la hora de su retorno del trabajo, casi sin notarlo estaba fijándose en la puerta a ver si entraba, y ni hablar lo que sentía con sus besos… No pensó que podría enamorarse de nuevo con tanta intensidad, pero ahí estaba de nuevo, suspirando por un chico, no… Por un hombre esta vez.

La única diferencia era que mientras Tom ya tenía su carrera, un trabajo y una hija, era nulo en el sexo… Aunque aprendía rápido y no podía negar que le ponía muchas ganas. Aunque no tantas como las que tenía Bill de hacerlo suyo. Tragó saliva nervioso y decidió mojarse la cara.

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Tom estaba planchando su traje para irse a trabajar al día siguiente, mientras que Kelsie ya se había aburrido de sus legos, y los dejó en el piso.

Bill se acercó y empezó a guardarlos en el baúl de legos hasta que ella lo miró alarmada, su niñero se estaba robando sus juguetes, primero pasó con Peluso, y ahora con sus legos, ¿a dónde se llevaba su baúl?

Y no sólo eso le estaba robando, fue lo que pensó Kelsie al ver cómo Tom le sonreía a Bill.

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Al día siguiente, Bill se dio cuenta que Kelsie estaba más callada de lo usual, y apretó los labios, sabía que era por lo que había hablado ayer Tom, de todas maneras no dejó que eso lo amedrentara, y le sonrió todo el tiempo.

—¿Quieres que cocine algo especial hoy? —preguntó Bill, cuando se fue Tom, a lo que la pequeña sólo puso un puchero—, ¿tal vez puré de espinacas con apanado? Es tu favorito —ofreció, viendo que la pequeña seguía sin responderle, suspiró, de todas maneras cocinaría eso para ver si la animaba.

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Tom estaba en su refrigerio cuando le llegó una llamada de parte de la maestra de Kelsie, y él contestó preocupado.

—Buenas tardes, profesora Miller, ¿pasó algo? —cuestionó Tom.

—Buenas tardes, señor Kaulitz. Pasó una situación aquí, sí, y tenía que comentársela, sino que Kelsie se puso a llorar, alegando que tenía un ladrón en su casa, que le había robado su peluche, sus legos y a su papá —comentó la señorita Miller, con deje de preocupación—. Entonces aquí en la escuela tenemos que comunicárselo a usted.

—Ah, sí, profesora. Lo entiendo —dijo Tom, avergonzado—. Yo hablaré con mi hija en casa —masculló.

—¿Usted entiende a qué se refiere Kelsie?

—No hay un ladrón en casa, profesora, sólo que… Ha habido un cambio recientemente, y por eso es que ella se lo ha tomado así, pero todo está bien, no se preocupe —espetó Tom, no quería decirle a la profesora que estaba saliendo con su niñero, porque no sabía si eran homofóbicos, y prefería mantenerlo oculto, pero… Suspiró, tendría que hablar nuevamente con Kelsie.

—Está bien, señor Kaulitz. Igualmente tal vez podría llevar a la pequeña a un psicólogo, si es que lo está inventando, aunque es muy usual que los niños mientan a veces por cambios en sus vidas —musitó la maestra.

—Sí, lo entiendo, disculpe más bien.

La llamada terminó y Tom se acarició el puente de su nariz, sintiendo un poco de tensión. ¿Tal vez hubiera sido mejor decir que simplemente fue a dormir donde Bill por una pesadilla? Pero tenía que enfrentar su realidad y acciones como un adulto, no podía ir mintiéndole a su hija.

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Cuando llegó, miró a ambos.

—Tenemos que hablar… Los tres —dictaminó Tom, aflojándose la correa.

Se sentaron en la mesa.

—Kelsie, la señorita Miller me llamó hoy, diciéndome que te pusiste a llorar porque tenemos un ladrón en casa —masculló Tom.

—Y lo tenemos —dijo Kelsie, mirando a Bill, el cual parpadeó confundido.

—Kelsie, Bill no te está robando tus cosas. Bill, por favor, trae a Peluso —pidió Tom.

—Es que aún no está listo…

—No importa, esto se tiene que aclarar ahora mismo —sentenció Tom, Bill asintió y se fue a su cuarto.

Cuando regresó mostró el peluche, el cual tenía medio ojo cosido que no lucía igual al otro ojo.

—¡Torturó a Peluso! —acusó Kelsie.

—No, Kelsie. Bill está intentando arreglar lo que yo arruiné. Yo arruiné sin querer a Peluso al no lavarlo a mano y meterlo en la lavadora. Bill no quería que lo vieras así y por eso lo mantuvo oculto mientras veía tutoriales en internet para poder arreglarlo —explicó Tom, un poco enojado—. Y sobre tus legos… Bill no los ha robado, él solamente los guarda, porque tú los dejas tirados y él no quiere que se pierdan tus piezas —continuó.

—Sí, Kelsie, tus legos están debajo de tu cama —respondió Bill.

—Y sobre que me esté robando a mí… No, Kelsie, yo te amo más que nadie, porque eres mi hija, sangre de mi sangre, carne de mi carne, una extensión mía, pero… Papi también merece ser feliz, y Bill me hace feliz, mi amor, a él lo quiero de una forma distinta a ti, ¿no has visto cómo el resto de tus compañeros tienen a su mamá y papá? Lastimosamente cuando naciste murió tu mamá, y Bill nunca podrá tomar su lugar, pero… Así como los padres de tus compañeros se quieren entre ellos, ese tipo de amor yo siento por Bill… Y no dejaré de amarte por ello, bebé —dijo Tom con determinación.

—Yo no planeo ser tu mami, Kelsie, ni mucho menos quitarte a tu papi, de hecho, yo tengo mis propios padres… Y te quiero mucho, así que por favor, no pienses que haría algo para lastimarte, peque —masculló Bill, acercando su mano a la mano de Kelsie—. ¿Me dejas tocar tu manito?

Kelsie pareció dudar, pero al final asintió y Bill le cariñó su mano.

—¿Me dejas abrazarte? —preguntó el moreno y Kelsie asintió, por lo que el niñero se acercó a la pequeña y la apretó contra sí, acariciando sus cabellos—, la única que robó algo aquí fuiste tú, porque me robaste el corazón —dijo, sonriéndole y dejándole un beso en su frente, a lo que Kelsie le correspondió al gesto.

La niña se dio cuenta que tener a Bill como novio de su papi en realidad no representaba nada malo, porque Bill seguía queriéndola como antes y sólo hacía feliz a su papá. Así que sintió mejor con ello, y esperaba que pudiera arreglar a Peluso, así quedara un poco raro.

Si bien no había conocido a su mami más que en fotos, le alegraba saber que al fin tendría una pareja para su papá… Y que no sería una desconocida como la novia de su amiga Leni, que simplemente la señora se presentó a su casa como novia de su papá, y ni tiempo le dio de conocerla antes de que se fuera a vivir con ella.

Al menos Bill era bueno con ella, y no intentó robarle en ningún momento. Así que ahora sí podrían comer galletas juntos, y bueno, sí, le gustó que le cocinara su comida preferida. Ya no tenía que ocultarlo más.

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Al día siguiente la profesora Miller se había enfermado, así que fue una profesora para ocupar su lugar esos días.

—Hola, pequeños. Mi nombre es Angela Meyer, y no reemplazaré a su profesora Miller, pero sí seré profesora sustituta los días que ella no pueda venir —explicó la mujer pelirroja.

Y Kelsie lo entendió, entonces si Bill no iba a reemplazar a su mami, pero estaba con su papi, entonces Bill era su mami sustituta, porque la quería y cuidaba, ¿verdad? Entonces Michael ya no podría burlarse ella diciéndole que no tenía mamá y era una huérfana, y también podría participar en la presentación del día de la madre, sonrió para sí misma. ¡Qué bonito era tener una mami sustituta! ¿Verdad? O al menos eso fue lo que pensó la mente de la pequeña de cuatro años…

—¡Ya no te puedes burlar de mí, Michael! —exclamó Kelsie cuando llegó el recreo, el niño pecoso y rubio la miró arrugando su nariz.

—¿Por qué no, huérfana? —refutó Michael, con una sonrisa maliciosa.

—Pues ya no soy huérfana, tengo una sustituta para mi mamá —soltó muy convencida Kelsie.

—¿Ah? ¿De qué estás hablando?

—Seguro tiene una madrastra —farfulló otro compañero, alzándose los hombros.

—Ah, por fin tendrás una mamá… ¿O tal vez te la imaginaste como tu gato?

—¡Tengo un gato, pero es de peluche! ¡Y no, mi mami sustituta me recoge todos los días del colegio! —gritó Kelsie.

Los niños se miraron entre ellos.

—¿Qué no te recoge tu niñera? —interrogó Michael.

—Sí, pero es mi mami sustituta —comentó Kelsie.

—Vaya, pero sí, es muy bonita —dijo otro niño.

—Es bonito —corrigió Kelsie.

—¿Tu madrastra es hombre? —se burló Michael, para luego reírse.

Todos los otros niños se rieron.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

4 comentario en “Niñero 8”

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