Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 5: Negación

—¿Me dejas vestirme? —preguntó Tom para romper el mutismo.

—Claro, ni que te estuviera agarrando —chanceó Bill. Tom se sonrojó al recordar que sí le había agarrado y se encaminó hacia el baño.

Tom al estar cambiándose notó que se había excitado. No le tomó mucha importancia porque era un adolescente y eso era normal, ¿no? Así se estuviese besando la mano. Aunque claro, había una vocecilla interna que le decía lo contrario, pero Tom la chistó y se palmeó el miembro para calmarlo. No se iba a tocar, no tenía por qué pajearse por el estímulo de un beso que se había dado con un amigo, especialmente con uno que era hombre.

Cuando Tom estaba más aireado, salió ya vestido, encontrándose con la escena de Bill echado en su cama sonriente.

No pudo evitar corresponderle al gesto de una forma tan natural que le espantó. ¿Cómo era que eso le pasaba con un amigo?

Tom se acomodó la bandana y se sentó junto a Bill.

—¿Y ahora qué hacemos? —cuestionó el rubio jugando con el piercing de su labio.

—Podríamos seguir besándonos hasta que se nos cuarteen los labios, o… Podrías explicarme Aritmética para no llegar muy tarde a mi casa —dijo Bill las opciones. Tom se sonrojó porque aunque no fuese lo ideal, le era más tentador la primera opción. Pero él no era gay, no, señor.

—Pues déjame saco mis libros del año pasado y me señalas en dónde tienes problemas —ofreció Tom levantándose y Bill asintió.

Secretamente, Bill también hubiese preferido la primera opción.

&

De camino a casa Bill se propuso repasar mentalmente todo acerca  “inecuaciones o desigualdades”,  cómo tenía que pintar el intervalo, si hacerlo sólo de un lado, o de ambos, eso sin mencionar lo previo a eso, como lo era  resolver las ecuaciones y todo lo que conllevaba, sin embargo, por más que se lo impuso, no pudo.

Había entendido las peculiares clases, ambos acostados en la cama y con los codos como único soporte, aunque viéndole los labios tan cerca y de ese característico color más rojo que los del resto, lo distrajo repetidas veces, y eso se reflejaba cuando Tom le hacía alguna pregunta y el de cabello negro no sabía qué responder.

«¿Por qué tenía que ponerse ese piercing justo ahora?», pensó dentro del autobús, no obstante, esa argolla no tenía culpa de los impulsos de Bill, pues a veces se quedaba meditándolo sobre ello por bastantes minutos.

Sólo rogaba que Tom no se haya asustado de ciertas actitudes que Bill había dejado escapar, aunque tampoco se había negado al beso o le había propiciado un golpe.

Bill caviló arrugando los labios.

Tom no iba a admitirlo, pero el moreno tampoco lo obligaría a dar una respuesta ahora, aunque quizá sí. Sólo buscaría la forma correcta.

&

—Le dije a mamá eso del Karate.

—Es Taekwondo —le corrigió Bill rodando los ojos y señalando una de las bancas.

—¡Es lo mismo! —Tom minimizó su propio error.—Y me dijo que averiguara acerca del costo. Por si acaso me dio un poco de dinero si es que nos vamos ahora a ver eso. ¿Podemos?

—Estás entusiasmado, veo que quieres patearme el trasero —chanceó Bill.

Tom carcajeó y bajó la mirada con disimulo. —Si te dejas.

Enseguida recordó las patadas que le dieron hace dos semanas, cuando por desgracia suya se los encontró en el mismo baño de varones. Tom podía recordar el miedo y esas incontenibles ganas de orinar que, junto con los nervios, le hicieron pasar una de las peores vergüenzas; Tom se había puesto serio recordando. —Aprenderé a golpear como se debe —se dijo más para sí mismo.

Bill asintió.

—Y… ¿Hoy, nada? —Elevó ambas cejas, estaba curioso ya que sus ropas lucían normales, sin muestras de agua, polvo, ni arrugas.

—No —respondió Tom con rapidez—. No vinieron. Todos ellos faltaron a clases, y supongo que fue porque hoy había que presentar un trabajo hecho a mano, no lo sé.

—Nenitas —se burló Bill.

El silencio era incómodo, pues ambos querían seguir conversando así fueran de las cosas más triviales, fue por ello que al ver a un joven cayéndose de su patineta de la manera más absurda, ambos rieron buscándose con la mirada.

Habían estado desesperados escudriñando con la mirada algunas cosas que les generase conversaciones amenas.

—Mamá te escuchó al bajar las escaleras. —Bill cubrió su boca, se sentía culpable porque recordó que, en efecto, al hacerlo a oscuras este trastabilló y Tom tuvo que cogerlo de donde pudo pues se encontraba detrás de él: Jalándole la camiseta—. Al regresar a casa me habló serio, incluso me dijo que estuvo a punto de salir de su cuarto y retarme en frente de mi “visita”.

Bill se disculpó entre risas, aunque no lo sintiera al menos un poquito.

Al llegar al establecimiento donde varios niños y jóvenes de diferentes edades vestían todos de blanco, Tom se dio con la sorpresa que Bill saludó al profesor con un caluroso “¿tío, cómo has estado?”.

No lo creía.

Bill le presentó al caballero, y en minutos ya estaban firmando una lista de estudiantes. Tom ya estaba dentro.

—Bienvenido, jovencito.

Aquellas palabras le llenaron de esperanza, tanto así que tuvo que contener las ganas de gritar de esa forma tan peculiar que tenía, incluso ya quería ir y salir a golpear algunos gordos traseros, pero eran ilusiones nada más. Tuvo que contenerse con una sonrisa aprisionada en sus labios.

Después gritaría en casa.

Cuando ambos estuvieron solos nuevamente, Tom le inquirió con sorpresa. —Si es tu tío, ¿porque no sabes Karate?

Bill lo oyó y por enésima vez le corrigió entre sonrisas y empujones. —No es Karate, es Taekwondo.

—¿Pero es tu tío y no te enseña a menos que le pagues?

—Hey, hey. ¿Pagaste?

Tom se sorprendió. —¡No!

—¡Es gratis, woohoo!

Tom llamó a su madre por la vía telefónica indicándole que ya estaba inscrito, además remarcándole muy bien que desde ese día iría a casa un par de horas más tarde. Informó, de la misma manera, que al costado de las clases había un centro de comida oriental. Ella al comienzo dudó bastante, pero al oír a su hijo hablar con entusiasmo no quiso cortarle esa sensación.

Aceptó con una sonrisa que no pudo verse en la línea.

—Sigo sin comprender muy bien. Tú sabes de… —Tom había olvidado nuevamente el nombre y, suponiendo por la mirada acusadora de Bill, decidió omitirla—, esto, sin embargo, no los golpeaste cuando ellos sí lo hicieron contigo en la calle… ¿Por qué?

—Soy masoquista —respondió Bill con premura. Bill no lo había notado, pero quería oír su risa, o algo que demostrara que el rubio no estaba pensando en los golpes que solía recibir.

—¿Qué? —Sin embargo, el mayor mostró cierto grado de preocupación al preguntar. Lo había tomado en serio.

—Estoy bromeando —se carcajeó Bill cambiándose de ropa, ambos estaban dándose las espaldas, pero Tom había girado al oírlo decir esa palabra, ahora no había quién lo hiciese regresar a la posición inicial—. Quiero decir. Sé hacerlo, pero no me gusta golpear. Estoy esperando la tercera vez que lo hagan, ahí conocerán la furia de Bill Kaulitz.

En vez de oír las palabras y el por qué Bill no se defendía, Tom estaba más perdido en todos los lunares que Bill dejaba ver al estar buscando un traje de su talla, que la vez cuando lo persiguieron los tipos del día que lo conoció; claro que el moreno no lo hacía a propósito para distraerlo, pero Tom parecía que los contaba con una paciencia inusitada, que con citar un “Tom está hipnotizado, poseído, loco”, cualquiera denunciaría a Bill por magia negra.

Cuando Bill por fin se cubrió y dio una vuelta, Tom parpadeó y seguía sin ponerse la parte de arriba. Entrecerró los ojos y le miró acusador.

—¡No me estabas prestando atención! ¿Qué hacías? ¿Ver mi cuerpo de fideo? —chanceó Bill. Tom se sonrojó y tartamudeó sin llegar a responder nada. El más alto cayó en la cuenta de que, en efecto, eso estaba haciendo Tom, sintió algo cálido en su estómago, no lo iba a molestar, no cuando quería que Tom aceptase lo que sentía.

Frunció el ceño, no, Tom no sentía nada, no es que estuviesen enamorados o esas mariconadas, sólo que a Tom le gustaban los hombres, como a Bill, y eso implicaba que le gustase un cuerpo sin pecho y sin curvas. Sí, eso era.

Continúa…

Gracias por la visita. No se vayan sin comentar 🙂

por Kasomicu

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!