Nobody could love you more 12

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 12

Bill había tomado la decisión de que se quedaría apoyando a Tom en todo su proceso de terapia y rehabilitación hasta que pudiera caminar por sí solo, que después de ello le daría su diario y… Después viajaría sin avisarle a nadie, dejando a Dunja a cargo de todo, y que Tom también retomara parte de su trabajo como otro dueño de su disquera.

Su viaje no sería para siempre, sólo un tiempo para hallarse a sí mismo, y poder hacerle un duelo a aquella relación, que no era una como tal, que tuvo por tantos años, y a la cual se aferró demasiado.

Entonces conforme pasaban las semanas, viendo las mejoras de Tom, cómo este se enojaba por la frustración, pero también luego le sonreía y quedaba mirando fijo, haciendo que Bill se sintiera tan nervioso en aquellos momentos, manteniéndolo como la amistad que tenían, Tom no podía tomar por su medicinas y tratamiento, así que no tenía la excusa del alcohol para besarse en la oscuridad o intentar algo, aunque igualmente por no poder ponerse de pie sin ayuda no era algo que pudiera pasar. Sin embargo, Bill sí notaba que Tom estaba algo distinto con él, tanto que a veces le costaba a Bill mantener la distancia.

Pero era necesario, Tom iba a casarse y tenía la cuenta regresiva en contra.

No obstante, cada vez que tenía que ayudar a Tom con algunos masajes, frotaciones y demás en sus piernas… Bill lo hacía pensando sólo en ayudarlo, aunque claro, él mismo sentía cómo al contacto con su piel, Tom mismo se mordía el labio inferior y giraba el rostro.

Aquel nivel de intimidad era malo, pésimo. Al menos para el corazón de Bill.

Pero apenas Tom pudo caminar por sí sólo, ya no necesitando ni muletas, sólo un bastón, y sería momentáneo, es que Tom regresó a su casa, no por no querer pasar tiempo con su madre o su padre, sino que él quería su cama, su privacidad, su espacio.

Tom mismo no vivía con Emma, pero ella sí tenía una llave por la que podía entrar cuando quisiera. Estaba relajándose en su sillón, en lo que fumaba un cigarrillo, cuando sonó el timbre. El castaño se levantó, empleando su bastón, que por suerte sería temporal, es que abrió la puerta viendo a su mejor amigo allí, con una sonrisa formándosele de inmediato.

—Bill, ¿por qué no usaste tu llave? —cuestionó Tom, ya que en sí su mejor amigo también tenía una llave para entrar cuando quisiera.

—Hola, Tom. Es que… Bueno, te quería dar un regalo —mencionó el rubio, mientras Tom se hacía a un lado para que pasara.

—Claro, ven, vamos a sentarnos porque ya sabes que me jode todavía estar con el bastón —musitó Tom, en lo que Bill le seguía para sentarse los dos en el mueble, aspirando nuevamente una bocanada de su cigarrillo—. ¿Cuál es el regalo? —preguntó directo, fijándose cómo Bill sacaba un cuaderno de su morral, extendiéndoselo, dejándolo curioso al tomarlo en su mano.—¿Qué es esto? ¿Un slam como en la escuela? —inquirió con una sonrisa de medio lado, en referencia a esos cuadernos con preguntas que se pasaban en el colegio y Bill negó.

—Son… Cosas que empecé a escribir cuando te accidentaste —contó Bill sujetándose sus manos entre sí, viéndole de reojo a su mejor amigo.

—¿Pensaste que ya no despertaría, verdad? —interrogó Tom con la misma sonrisa, sintiéndolo algo gracioso en ese punto, por lo mismo haciendo burla de ello, pero en realidad sí pensó en esa posibilidad, que iba a morir en su accidente, y que cuando despertó la vida le estaba volviendo a dar una oportunidad, porque de hecho no era la primera vez que casi se muere. Por lo mismo es que Tom se había planteado muchas cosas al despertar del coma.

—No… Bueno sí, trataba de aferrarme a qué sí o sí despertarías. Sin embargo, el cuaderno, léelo cuando estés solo, ten cuidado con mi hermana, que no lea ella ni nadie. Porque habla de nosotros —comentó Bill, mirando ahora con fijeza a su mejor amigo, y había algo en sus ojos… En su expresión que inquietaba a Tom.

Tom asintió, entendiendo qué es lo que podría incluir aquel cuaderno, que si bien Bill sólo hablaba de esa forma críptica, sabía que se refería a lo suyo, en un contexto que no era de amigos, cosa que nunca hablaba sobrio con Bill, aunque muchas veces fingiera estar borracho o muy drogado con hierba para tener un momento con él, pero sintió algo apretada su garganta cuando se percató cómo Bill se levantaba.

—¿Ya te vas tan pronto? —inquirió Tom.

—Sí, es que voy al aeropuerto —comentó Bill.

Tom frunció el ceño. —¿Vas a recoger a alguien?

—No, voy a viajar —respondió Bill.

Tom parpadeó confundido.

—¿A dónde? —preguntó Tom, sin comprender por qué su mejor amigo iba a viajar, sintió cómo se apretó su pecho ante ello.

—Por la disquera pues ya le dejé todo encargado a Dunja, y bueno, también como estuve haciéndome cargo sin ti este tiempo, pues ya te toca. Pero sólo es un viaje que no puedo postergar, Tom. Y en realidad no quiero decirle a nadie dónde estaré, necesito tiempo para mí —soltó Bill, y su mejor amigo se quedó mirándolo sin entender.

—¿Es por lo de Linda? Es que sí, entiendo que fue una perra, pero, no pensé que fuera tan importante para ti —masculló Tom, porque cuando Bill se lo contó, no lo notó tan afectado, y si bien tenían años juntos, pues Tom sabía perfectamente que Bill no la amaba, no podía hacerlo, ¿verdad? Sintió cómo su estómago se apretaba nuevamente con fuerza.

Bill negó. —No por Linda, Tom —respondió el rubio—. Ya tengo que irme, ¿está bien? Cuídate mucho —pidió, observándolo un instante con algo que Tom podía describir como melancolía, y Tom quiso hablarle, responderle, pero se quedó en silencio cuando su mejor amigo se fue de su casa.

Tom se quedó mirando la puerta cerrada, como si esperase que Bill la volviera a abrir, apretando los puños, sintiéndose tan frustrado, porque sí, había querido hablar con Bill, pero no habían tenido el momento adecuado de hacerlo, notando que sólo eran como instantes donde compartían juntos, y que cuando Tom quería decirle algo que no fuera en broma o queja por su situación, queriendo… Que hablaran sobre ellos, Bill cambiaba de tema, y el que hiciera hincapié que eran como hermanos o sólo mejores amigos, que sabía que eso eran, pero… No del todo, por algo que él mismo alentó desde el inicio, bueno, no desde el inicio, cuando Tom mismo sabía que él tomó la iniciativa de besarlo la primera vez, y cómo es que cuando hicieron el amor fue porque Tom se lo pidió a Bill.

Se fijó en el cuaderno que tenía sobre sus muslos, tragando saliva, si no era por Linda… ¿Sería por él? ¿O sería muy ególatra el que pensara que esto era por él? Tal vez la respuesta estaba en aquel cuaderno que de pronto lo sintió completamente pesado, pero sabía que no era un peso real, sino psicológico, la carga que implicaba aquel objeto, lo que podría significar… Puso su mano encima del cuaderno, acariciándole la cubierta, era color naranja, el favorito de Bill, aún sintiendo el temor dentro suyo.

Tom tragó saliva, aplastando la colilla de su cigarro contra el cenicero, incluso si todavía tenía el cigarro a medio fumar, ya no quería hacerlo, tenía que leer el cuaderno, y entender qué era lo que quería decirle Bill en aquellas letras.

Abrió el cuaderno, fijándose que era… Un diario, notando la letra de Bill, que era levemente curvada hacia la derecha, y… Acarició las hojas, en lo que una sonrisa se anidaba en sus labios al leer cómo es que se conocieron, las acotaciones de Bill, y que todo estaba escrito hablándole, dirigiéndose a él. Sí tenía recuerdos difusos de Bill tocándolo, confundiéndolo con sueño o realmente algo real de lo que pasó en el coma, porque pensó mucho en él, más que en el resto. Bill tenía miedo en ese diario, podía notarlo.

Y también el amor con el que contaba cada parte de su historia. Pero el terror iba creciendo dentro suyo, porque si esta era su historia… Si este era el diario de Bill, ¿por qué se lo había dado? Evidentemente porque todo empezó a escribirlo pensando en él, sin embargo, ¿había algo más, cierto?

Tom siguió leyendo… Notando cómo es que Bill recordaba con nitidez cada parte de su vida, cómo es que él lo percibió, porque una cosa era lo que Tom rememoraba, cómo fue parte suya, y ahora leerla desde la perspectiva de Bill era tan diferente. Porque Bill le escribía con tanto amor, y su pecho latía desbocado al percatarse de ello.

A Tom le dolía pensar las cosas que calló Bill, y cómo es que Tom mismo era alguien que le daba mucha felicidad, y él era consciente, de que a veces se aprovechaba del hecho de saber que Bill lo amaba, porque él… También lo hacía, amaba a Bill, no sólo como amigo, sino como hombre, y lo daba por sentado muchas veces, porque jamás pudo olvidarlo, por más que estuvo con otros hombres a escondidas, fingiendo ser el hetero perfecto, pero no.

Tom ni siquiera era hetero o bisexual. Sólo era muy cobarde para asumirlo, y sabía que todas las mujeres con quienes estuvo no le daban la misma satisfacción que sentía cuando estuvo con hombres, y que, aún así, Bill siempre resaltaba, y Tom sabía que era porque si bien era gay, era… Porque lo amaba, amaba a su mejor amigo, por lo mismo es que no sentía lo mismo con nadie más.

Siguió leyendo las páginas… Con la garganta apretada al notar cuántos años Bill lo pensó, estando tan enamorado de él, cómo es que él mismo alimentaba aquello… Tomándose momentos para frotarse la frente, sintiéndose como una basura.

Tom le quitó sus primeras veces, su primer beso, su primera vez… Y sintió un sabor amargo en la boca del estómago, porque sí, su primera vez fue algo que él buscó, que quiso, que no quería que fuera con alguien que no fuera Bill. Que esa noche donde lo distrajo de su pelea con Emma, y le pidió que le hiciera el amor… Camuflándolo con bromas y sólo sexo, Tom se entregó por completo, sintiendo dolor, sí, Bill era torpe, ambos lo eran, pero también lo disfrutó, incluso con el dolor por una preparación no tan buena, pese a que Bill no sabía moverse… Se vino, no por determinación como le dijo a Bill, no. Aquella primera vez fue motivo de muchas pajas para Tom, una vez que pasó todo el tormento que vivió después de ello.

Bill no sabía, le dolió leer cómo es que Bill lo vio… Sintiéndose humillado, y burlado. Todo lo que sufrió por su ausencia, pero Tom nunca le contó a nadie lo que pasó aquella noche. Un evento que marcó su vida para siempre, y que sus padres sólo conocían una parte de ello, lo demás no, no tuvo fuerza para decirlo, simplemente lo guardó dentro suyo, enterrándolo en lo más profundo de su interior, creyendo que no tendría sentido hacer un reclamo o algo, no cuando había perdido a su hermano esa noche. ¿De qué servía su dolor? ¿Qué importaba en comparación a lo que pasó Roger? Roger perdió la vida, y Tom sólo debía respetar su memoria, no quejarse, no manchar la imagen de su hermano mayor, porque Tom lo amaba, y siempre había sido su héroe, hasta esa noche…

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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