
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 14
Emma usó la llave del departamento de Tom, para ir a verlo al salir del trabajo, ya que realmente no quería visitarlo con Vivian, y sabía que si bien las cosas no estaban del todo bien, ella lo quería y Tom… Era su prometido.
Sin embargo, cuando ingresó en el lugar, lo llamó y lo encontró vacío. Fijándose que había un cuaderno naranja sobre el sillón, dejándose caer para revisarlo, distinguiendo la letra de su mellizo de él, comenzando a leerlo…
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Simone no sabía que su hijo había viajado, escandalizándose por ello, Gordon tampoco tenía idea, Dunja dijo que sí sabía que iba a viajar, pero que no sabía a dónde. Sus amigos no estaban enterados.
Bill seguía sin contestar, y Tom entró en desesperación, por lo que fue a un bar a beber, regresando borracho en un taxi a su casa. Ya que por sus traumas con los autos, nunca pudo aprender a conducir.
Cuando llegó tambaleándose a su casa, siendo el bastón un soporte inestable en ese momento, es que se fijó que Emma estaba sentada en el comedor, mirándolo enojada.
—Hola, Em —saludó Tom, con una sonrisa—. Qué bueno verte, pensé que te habías olvidado que tenías prometido —acotó sarcástico.
—Eres un cobarde, Tom —barbotó Emma, sin importarle las burlas de su prometido.
Tom parpadeó confundido. —¿Qué?
—Ya me oíste. Eres un cobarde —repitió Emma, y levantó el cuaderno naranja, haciendo que Tom boquease, ella había leído el diario de Bill—. Yo…No sé cómo sentirme con respecto a ustedes, ambos se merecen porque son un par de imbéciles cobardes que no se atrevieron a luchar por su relación. ¿Soy un reemplazo de Bill, en serio? Y yo siempre lo supe, cuando habían meses donde no me tocabas, alegando que estabas muy cansado, y yo sabiéndote comprender. Pero no es normal que una pareja tenga tan poco sexo en meses, Tom. Y digo, lo entiendo, yo misma te engañé, ¿sabes? Porque si bien me gustaba la comodidad de estar contigo, la costumbre, el que fuera como… Amigos, sin presiones ni nada, sólo estando el uno para el otro, supuestamente respetando el crecer como personas y nuestros espacios al no convivir cuando en realidad era que nunca me viste en serio, sólo con un Bill con tetas y vagina, ¿verdad? —acusó la rubia, sintiéndose dolida pero no sorprendida.
—No tengo excusas que ofrecerte, Emma —masculló Tom, ¿qué sentido tendría negarlo a estas alturas?
—Bill también fue un maldito imbécil, un traidor, porque él es mi hermano, mi mellizo. Y no respetó lo nuestro. Y… —rió con amargura Emma—. Ni siquiera hablamos de casarnos, sólo me lo pediste en una reunión familiar, ejerciendo presión social, camuflándolo como un detalle romántico.
—Es lo que se esperaba de nosotros —acotó Tom—. Y… Tengo que cancelar el compromiso, Emma, lo siento —farfulló el castaño.
Emma rió cínica. —Pues ya era hora, ¿no? ¿Sabes en la situación de mierda que me metiste cuando me lo pediste en una reunión familiar frente a mi madre? ¿Sabes cómo es que es ella de insufrible? Que ya de por sí me decía que cuándo me lo ibas a proponer, que yo debía casarme, que yo debía tener hijos, vivir contigo. ¿Lo sabes? ¿No, cierto? Porque sólo pensaste en “lo que debías hacer como hombre”, eres un imbécil, Tom. Yo nunca quise casarme, por ello es que ni siquiera quería tener el anillo en mi dedo, era más fácil esconderlo debajo de mi blusa en un collar —masculló la rubia.
—Lo siento, Emma. Yo jamás debí arrastrarte a esto. Debí hablarlo contigo, sólo que como teníamos tanto tiempo juntos, pensé que te haría feliz —farfulló Tom sintiéndose culpable.
—No, haría feliz a mi madre, no a mí. Yo ni siquiera quiero tener hijos, mi meta jamás fue casarme —declaró Emma, con el rostro enojado, con un «contigo» que no vocalizó.
—¿Tú crees que yo me siento bien con la idea de casarme contigo? Lo sé, fui egoísta, sí. Pero yo amo a tu hermano, y con él sí quisiera casarme pero no puedo, Emma. No puedo… Bill ni siquiera está aquí, si leíste el diario por completo, te darás cuenta que él viajó para olvidarme y ni siquiera sé a dónde —masculló Tom, apretando el bastón, y también la otra mano.
—Amas a Bill, o dices hacerlo, pero si en verdad lo hicieras, dejarías de ser un maldito cobarde para enfrentar tus sentimientos por Bill. Y sí, podrías casarte con él, ¿o qué? ¿Acaso no existe el matrimonio homosexual? Toda la vida me he fijado cómo te mira Bill, es mi hermano, que no se te olvide. Siempre ha estado obsesionado contigo, siendo tan unidos que parecían ustedes los mellizos. Nosotros teníamos una relación bonita, sí, pero más de amigos que otra cosa, Tom. Teníamos metas diferentes, y me atrevería a decir que ni siquiera eres heterosexual, si por todo lo que leo, tu relación más constante ha sido con Bill, y a mí me empezaste a asfixiar… Con la idea de casarnos, el mencionarme que debíamos convivir en algún punto. Es decir, ¿por qué? Sí, es bonito que nos visitemos de vez en cuando, pero, ¿lo demás qué? Y no teníamos una relación real, Tom. No cuando siempre estuviste enamorado de Bill. Hasta hablaste de tener hijos como si nada, ni siquiera como preguntarme si quería, sólo diciéndolo como: “Tal vez deberíamos tener hijos”, y, ¿es en serio? Sólo me reí, por no mandarte al diablo. Me hacías sentir ahogada, presa contigo, reclamándome en ocasiones que trabajaba mucho, y sí, en ocasiones prefería decir que iba a trabajar para no verte. Y sí, casi no te vi cuando estabas en coma, y sé que estuvo mal pero… No podía, Tom. No podía fingir que era la novia abnegada entregada a ti cuando en realidad ya estaba atada a una relación, que en su peor momento te accidentaste —contó Emma, sintiéndose frustrada.
—Yo me siento asfixiado desde la muerte de Roger, Emma. No es por… No fue porque quise ser así. Y… Sí, muchas veces quería tu atención, sintiéndome solo, principalmente para cuando Bill también estaba demasiado ocupado con Linda, sueno como un imbécil egoísta, soy plenamente consciente de ello. Por eso ni siquiera tengo derecho ni la cara para reclamarte nada. Pensé que debía… Conformarme con tenerte, que no podía aspirar a más, y cuando desperté del coma lo supe, porque no era a ti a quien quería ver al despertar, era a tu hermano. Pasaron muchas cosas, Emma. Cosas que no le dije a nadie y que no justifican mi actuar, sin embargo, vivir una mentira también es difícil sólo que… Te lastimé de forma detestable. Tú no eres una mala mujer, mereces ser amada, valorada, que alguien esté contigo porque te ama por completo, y que te priorice ni que te vea como una opción con la cual conformarte. Eres hermosa, y no sólo lo digo por tu parecido con Bill, que sé lo que dije antes, y que Bill lo escribió, pero son hermanos, sin embargo, dos personas distintas. Y… Eres valiosa, en serio. Yo… Estoy borracho ahora mismo, soltando lo que debí decir hace mucho tiempo, sin saber cuándo podré ver a tu hermano, o si es que se ha ido para siempre —dijo Tom, sintiendo aquella opresión en su pecho al confesarlo.
—Bill no se iría para siempre, él no es así. Y eres un estúpido, Tom. Lo eres, mereces que te dé una cachetada por haberme quitado tantos años de mi vida… Usándome como una tapadera básicamente, pero no puedo odiarte. Te amo sí, pero como a un amigo, y aunque me des toda la rabia del mundo, yo también estoy saliendo con alguien más, algo que significa más que sexo casual, y con quien me gustaría formalizar cuando rompas nuestro compromiso, y tú lo hagas porque no quiero lidiar con mi madre, ni ser un fracaso frente a ella. Porque lo dirá, y será insufrible pero que al menos sepa que fui porque tú lo rompiste y no yo. Me lo debes —ordenó Emma.
Se sentaron en el mueble, en lo que Tom le contó lo sucedido con Roger, Tom llorando al soltarlo en voz alta por primera vez en su vida, con las lágrimas surcándole los ojos con la intensidad del adolescente de dieciséis años que vivió aquello, y no como el adulto de veintisiete años que estaba al lado de su exprometida. Emma lo abrazó y reconfortó, suavizando su expresión al hacerlo, quedándose a dormir con él, no en una connotación sexual, abrazados simplemente para ser el confort el uno del otro.
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Tom al día siguiente es que rompió el compromiso de forma oficial, hablando personalmente con Simone, quien se quedó totalmente afectada al respecto, diciéndole qué había hecho su hija, y Tom le dijo que no, que Emma no hizo nada, sino que él era quien no podía casarse con Emma porque amaba a alguien más, para luego retirarse.
Sus padres más bien se lo tomaron con un poco más de tranquilidad.
—Es tu vida y tus decisiones, amor —le dijo Vivian, acariciándole la mejilla con barba a su hijo, en realidad más tranquila con el hecho de saber que Tom no se iba a casar con Emma porque no los notaba felices.
—Tienes que vivir tu vida, hijo. Equivocarte es parte de ello, y sólo debes no buscar lastimar a nadie —aconsejó Jörg a su hijo.
Tom asintió ante ello, pensando que se alegraba de no tener rechazo por parte de sus padres, sin embargo, aún preguntándose cómo les diría que era gay, y que estaba enamorado de su mejor amigo. Decidiendo que primero tenía que hablar con Bill, y sólo esperaba que él regresara de donde sea que estuviera.
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Cuando Bill regresó, con el cabello rubio despeinado, dejando sus maletas en su departamento, y luego yendo a ver a su madre, es que Simone lo miró enojada.
—¡¿Dónde estabas metido, Bill Kaulitz?! ¡Tres semanas fuera sin comunicarte con nadie! ¿Es eso dable? ¿Te parece? ¡Entre tu hermana y tú quieren matarme de un ataque al corazón! —reclamó Simone.
—Hola, mamá. También me da gusto verte —soltó con ironía Bill—. Necesitaba tiempo para mí mismo, y no quería hablar con nadie, voy camino a los veintiocho años, casi casi los treinta, no veo la necesidad de estar comunicándote cada mínima cosa que haga, madre. ¿Y ahora por qué estás enojada con Emma? —inquirió.
Simone bufó. —No me importa que tengas cincuenta años, sigues siendo mi hijo y debes pensar que tienes una familia que se preocupa por ti. Y sobre tu hermana ni me hables, estoy cansada de su comportamiento. ¡Rompió su compromiso con Tom! ¿Y con qué excusa? Básicamente Tom vino a decirme que era porque estaba enamorado de alguien más, ¿y qué hizo Emma? Dejarle el camino libre, ¿cómo se le ocurre? ¡Debe luchar por el amor de Tom! No va a encontrar un hombre tan bueno como Tom, y debe hacer que esa encimosa se salga de su camino.
Bill se tensó al oír aquello. —¿Emma se separó de Tom?
—Sí, hijo, ¿no me estás escuchando? —preguntó Simone.
—Tú no puedes pedirle a Emma que se quede en una relación que no la hace feliz, o si Tom la engaña, no… No puedes normalizarlo —musitó Bill, ¿sería que esto llevaría relación con él? ¿O a quién se refería Tom con otra persona? Si Tom mismo no podía ni hablar de lo que tenían cuando estaban sobrio.
Bill mismo había ido de viaje en algo parecido a un retiro espiritual, donde tuvo tiempo para él mismo, tratando de vivir el duelo de perder a Tom como interés amoroso para siempre, y ahora… Simplemente Tom se había encontrado con alguien más y dejaba a su hermana. Porque no podía estar seguro de que fuera por él. Tom nunca se habría atrevido a salir del closet.
Continúa…
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