
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 7
Diario de Bill: Día…
Estabas emocionado, Roger vendría a visitarte por una semana, decías que él era el mejor piloto del mundo, lo idolatrabas, internamente sentía celos de él.
Era tu hermano, lo sé, pero me causaba la peor sensación de celos del mundo.
Día con día yo soñaba contigo, primero los sueños eran lindos, dulces, inocentes, donde un roce de tu mano con la mía conseguía que me sintiera caminar sobre algodón de azúcar. Pero de pronto los sueños se iban tornando febriles, donde nos besábamos y tu lengua exploraba mi boca, y borrabas con saña todos los besos anteriores, porque eras solo tú quien importaba más allá de todas las chicas con las que me besé antes, no había punto de comparación.
Y había otros sueños, donde nos masturbábamos mutuamente, donde me pedías ayuda para hacerlo y yo ni tonto ni perezoso iba a tu encuentro. Me imaginaba todo y odiaba mi imaginación porque seguramente no le haría justicia a lo que tú eres en realidad.
Y el pensar que tu hermano captaba toda tu atención sólo hacía que esos sueños fueran más frecuentes. Odiaba a tu hermano, sentía que con él mantenías una unión más grande al ser hermanos, mientras que yo sólo era tu mejor amigo, Roger tenía tu atención incluso sin vivir contigo, era tu héroe, tu todo.
—Tom, ¿estás seguro que no quieres ir al partido conmigo? Compré las entradas especialmente para ti, dijiste que no querías perdértelo —te reclamé enojado, tú te mordiste el labio inferior y miraste para otro lado.
Adoraba ese gesto tuyo, te veías tan jodidamente sexy, no sé, mi mente cochambrosa pensaba otras cosas cuando mordías tu labio de aquella forma, el piercing que te habías hecho sobre en él sólo lo hacía peor, yo mismo me había hecho uno en la lengua y ceja, obteniendo ambos reprimendas de nuestros padres, pero no nos importó.
—No puedo, saldré con Roger, pero, ¿por qué no invitas a una de las chicas con las que sales? —cuestionaste con cizaña.
Tú también salías con chicas sin importancia así que me daba cólera que te comparases con ellas, tú eras muchísimo más interesante y más valioso que ninguna de esas chicas que eran irrelevantes para mí.
—No seas idiota —me quejé.
—Será imposible que te acompañe en esta ocasión —soltaste como si nada, maldito Roger.
Te fuiste, y yo fui solo al partido, cuando ni siquiera me gustaba ver a esos tarados sin los insultos que lanzabas, las cosas no eran lo mismo sin ti. Le ponías la pizca de sal a mi mundo, todo se siente desabrido sin ti.
No te hablé un día y luego no pude aguantar las ganas de conversar sobre tonterías o temas existenciales. Contesté tu llamada.
—Bill, lo siento tanto. Disculpa por no poder haberte acompañado, te extrañé hoy. ¿Qué tal si mañana vamos al cine? Hay una película de terror genial que se estrena y quiero verla contigo —farfullaste contra el teléfono, y esas simples palabras hicieron que mi corazón se hinchara, y joder, no podía decirte que no, eras mi puta debilidad.
Al siguiente día fui puntual a verte en el cine, y cuando viniste mi expresión decayó. Venías con el jodido Roger.
—Hola, Tom. Hola, Roger. —¿Qué si lo conocía? Claro que sí, pero hace años que no lo había visto y era irrelevante para mí, pero igual, fuera del apretón de manos, no quería darle más a Roger.
Sonó un móvil y quedamos los dos mientras hacíamos la cola para comprar las golosinas. Era el celular de tu hermano, él se alejó diciendo un “¿Aló, mi amor?” que hizo sentirme más tranquilo, él tenía una novia, así que tú seguías siendo mío, claro, no tenía sentido que tuviera esos celos enfermizos si era tu hermano, no es como si pudieras ser novio de él al tener la misma sangre, sin embargo, igualmente el que te tuviera tan al pendiente suyo cuando venía me daba agruras, y por ello al saber que tenía novia… Me reconfortaba saberte mío, aunque tú no lo supieras, claro.
(…)
Bill llegó al hospital algo apurado, quería recuperar el tiempo perdido con Tom. Se encontró con Vivian afuera del cuarto.
—Bill, hola, ¿cómo has estado? ¿Es cierto lo que me dijo el médico? ¿Qué Tom apretó tu mano cuando le hablabas? —inquirió Vivian con expresión esperanzada.
—Vivian, sí, es cierto, el mismo doctor vio cuando sujetó mi meñique —explicó Bill, recordando ese momento con emoción, sentirlo darle un apretón, seguido de la forma en que se aferró a su dedo fue más que lo pudo sentir en meses… Porque sabía que Tom estaba vivo, no obstante, de todas formas al sólo verlo postrado en la cama no había tenido una interacción con él más que observarle y ahora sí lo había sentido reaccionando ante él.
—Ya han pasado casi seis meses, ¿crees que él podrá despertar pronto? —preguntó Vivian con los ojos henchidos de esperanza.
—No me cabe duda que sí, Vivian. Él estará pronto con nosotros —le aseguró Bill, con total determinación, porque él sabía, que Tom regresaría a él… Bueno, a ellos.
Entraron a la habitación y Vivian tomó la mano de su hijo y empezó a hablarle.
—Tomi, sé que me estás escuchando, y también sé que eres fuerte y saldrás de esta. Debes saber que todos te amamos y sólo te deseamos bien, Emma te ama y te espera para que se casen como lo prometieron. Bill que es como tu hermano también te ama, y así no venga a veces a verte, está al pendiente de ti. Es tu ángel. Mi amor, por favor, despierta pronto para que no rompas el corazón de tu padre ni el mío —farfulló Vivian entre sollozos, de pronto el dedo índice de Tom se movió y ella lloró con más fuerzas al sentir que realmente su hijo la estaba escuchando.
Pasaron la tarde allí hasta que Bill se estiró y decidió que tenía que comer algo siquiera en el día.
—¿Gustas acompañarme a la cafetería, Vivi? —ofreció Bill con cariño.
—¿Recién comerás? Bill, no debes descuidarte tanto o te enfermarás —masculló Vivian con expresión preocupada.
—Bueno, mayor razón para que usted me acompañe y verifique que sí estoy comiendo, ¿no cree? —musitó Bill, ella sonrió y decidió acompañarlo.
—Bill, ¿por qué no veo seguido a Emma por aquí? ¿Está enferma? —preguntó Vivian, dado que notaba que Bill, incluso si a veces no iba, estaba más tiempo en el hospital que su propia nuera.
—No, lo que pasa es que ella está atareada con su trabajo, y aparte, le duele ver a Tom así. Ella lo ama y es algo que no puede soportar, observarlo ahí, como dormido pero al mismo tiempo sabiendo que no lo está —trató de justificarla Bill, aunque él mismo no se tragaba esa idea, ya que sí se lo había mencionado más de una vez, que Emma debería estar allí con Tom como su prometida.
—Pero hijo, eso no es excusa, es su prometido, tiene que venir a verlo aunque no le guste mirarlo así, Tom tiene que sentir el apoyo de todos nosotros —reprochó Vivian, sintiéndose dolida por ello.
Bill masticó su sándwich y asintió, Vivian tenía razón.
Continúa…
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