Nobody could love you more 9

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 9

Emma llamó a Bill.

—Bill, necesito que vengas al hospital ahora mismo —soltó Emma con seriedad.

—¿Pasó algo? —preguntó Bill preocupado.

—Sólo ven, ¡te necesito acá lo más antes posible! —gritó Emma a su mellizo.

Bill colgó y subió a su carro, ¿qué había pasado? ¿Qué era tan terrible para que Emma no pudiera decirle por teléfono? Se sentía tenso como guitarra al momento de conducir, pensando lo peor, pero no podía ser posible, ¿verdad? Tom estaba mostrando mejorías, lo había dicho el médico, no podría haberle pasado algo malo. Bill se pasó muchas luces rojas, realmente sintiéndose tan nervioso que podría romper vidrio con su mandíbula.

Al llegar encontró a Emma en la puerta del hospital, ella corrió en su dirección y lo abrazó.

—¿Qué pasa? ¿Está todo bien? —inquirió Bill con desesperación retratada en el semblante.

—Él te necesita más que a mí —sentenció Emma con un aire resignado. Bill sintió su corazón latir desbocado, Tom no estaba mal…

—¿Despertó? —cuestionó Bill, sintiendo su cuerpo temblar de la emoción.

—Ve a verlo con tus propios ojos, tengo que irme a trabajar —masculló Emma con una sonrisa carente de felicidad.

Bill corrió en dirección al ascensor.

Cuando llegó al piso donde estaba Tom, se encontró con Vivian, la cual lo abrazó apenas lo vio.

—Él no deja de preguntar por ti —soltó Vivian con una sonrisa.

Lo que sintió Bill fue alivio, Tom estaba bien y se había despertado, aparte tenía el corazón apretado ante la declaración de Vivian, Tom preguntaba por él, Bill, que había dedicado todo este tiempo a pensar en Tom, viéndolo cada que podía, hablándole, tocándole, deseando ver sus ojos hermosos mirándole… Tom, su mejor amigo, había pedido verlo, y sólo podía sentirse más anhelo por estar con él.

Entró a la habitación al encuentro de Tom.

—¡Tarado, te demoraste! —barbotó Tom apenas lo vio, con una sonrisa y sus ojos achinados por el mismo gesto.

—¿Después de seis meses sin verme sólo dirás eso? —La sonrisa de Bill no podía ser más grande.

—Ni lo sentí, pero tú sí te ves más viejo —bromeó Tom, y sólo él podía hacer bromas luego de haber estado en coma por seis meses.

Bill acortó la distancia y abrazó a Tom, disfrutando el olerlo, y sentir cómo es que el castaño le correspondía al gesto, comenzando a llorar contra él, pero de felicidad, abrumado por todo el tiempo que Tom estuvo en coma, pensando que podría morir, temiendo que no despertara jamás, y cómo es que si bien eran mejores amigos, y él era su cuñado, prometido de su melliza, en realidad, Bill estaba enamorado de Tom, lo amaba más que a nadie en el mundo, y perderlo significaría perderlo todo… Aunque nunca fue suyo, pero igual, Bill no podía dejar de sentir tanto por su mejor amigo.

Tom sintió cómo Bill temblaba entre sus brazos, reconociendo aquello como la señal inequívoca de que su mejor amigo estaba llorando, iba a burlarse pero no pudo, comenzando a imitarlo. Él mismo sólo sabía que cuando se despertó, viendo a su mamá y Emma con él, necesitaba ver a Bill, teniendo unos recuerdos vagos sobre el mismo ambiente donde se encontraba, cómo es que perdió la noción del tiempo desde el accidente… Y cómo es que no fue capaz de soltar lágrimas ni recibiendo el abrazo de su madre o su prometida.

—Ay, tan lindos ustedes como cuando eran niños —masculló Vivian, viendo feliz cómo se abrazaban Bill y Tom, en lo que se separaron levemente.

—Me dejaste mojada mi bata de hospital —acusó Tom, sin realmente estar enojado, con una sonrisa de medio lado, los ojos rojizos e hinchados por el llanto.

—Y tú mi traje de diseñador, ¿quién sale perdiendo? —rebatió Bill.

—Bill, hijo, ¿y a dónde fue tu hermana? —cuestionó Vivian, sin comprender por qué Bill apareció solo.

—Se fue a trabajar, Vivi —respondió Bill, en lo que le extendía un pañuelo a Tom para que se secara.

—Vaya, Em a veces es un poco fría, no se despidió. Supongo que es porque la ghosteé sin querer por seis meses —bromeó Tom sobre su prometida, en lo que se secaba las lágrimas. “Quizá tampoco ayudó que pregunte por Bill apenas desperté en vez de centrarme en ella”, pensó.

Vivian apretó los labios en una fina línea, no viendo en bien aquello, sin embargo, no quería atormentar a su hijo apenas había despertado.

—Em te ama, Tom, sólo que ya sabes cómo es —masculló Bill, en lo que Tom se terminaba de secar para devolverle el pañuelo, haciendo que el rubio teñido se secase sus propias lágrimas.

—Sí, lo sé —dijo Tom con una sonrisa, conocía a Emma desde niños, que si bien Bill era su mejor amigo, ella también siempre estuvo allí.

Diario de Bill: Día…

Por un momento pensé en quemar este cuaderno. Porque ya despertaste, y aquello me hace sentir muy feliz. Inicialmente quería contar nuestra historia, para aferrarme a ella como una tabla de salvación en caso te pasara algo, pero ahora que sí sé que estás bien, aunque aún no puedes caminar, y eso te jode muchísimo, pues… Igualmente quiero terminar de escribir nuestra historia, aunque tú no la leas, la viviste, y seguiré pensándote al recordar cada cosa que vivimos, escribiendo cada letra a mano, con mi pulso de pajero del cual siempre te burlaste. ¿Por qué? Porque necesito sacarlo de mi sistema, es decir, no puedo sacarte, por más que nos conocimos a los seis años, y ya tenemos veintisiete años… Son veintiún años siendo amigos, por lo mismo es que nunca podré sacarte, ni olvidarte. No obstante, sé que el tiempo pasa, que aún Emma tiene el anillo de compromiso, no en su dedo, sino en un collar, no sé por qué es que dejó de usarlo en la mano, sin embargo, ese matrimonio se dará, por ello es que quiero escribir todo lo que vivimos, con la esperanza de que tal vez sea más fácil dejarte ir del todo, atesorando los momentos en el baúl de recuerdos, en este cuaderno que nunca leerás aunque todo esté escrito pensando en ti.

¿En dónde me quedé? Ah sí… Nuestra primera vez, y cómo me fui cuando Roger me lo ordenó, pensando que estarías bien… Pero no lo estuviste, ¿cierto? Porque no respondiste mis mensajes, cuando yo sólo quería saber qué te dijo Roger, y… En qué situación estábamos ambos, porque te amaba, aunque nunca te lo dije, al menos no en ese momento, pero creí que como tuvimos nuestra primera vez ya éramos novios. Así que te dije que me hablaras al día siguiente, que iba a recordar para siempre aquella noche.

Pero no me respondiste, Tom. Y cuando al día siguiente fui a buscarte, no estaban en tu casa. No me respondías ni las llamadas. Estaba en un punto desesperado, temiéndome lo peor: que quizá te habrías mudado o algo así, ¿tal vez Roger se lo dijo a tus padres? ¿Quizá querían alejarme de ti? No podía vivir sin ti, Tom.

Sin embargo, cuando me fijé que regresaban a su casa, tu hermoso rostro con marcas de golpes… No supe qué sentir. ¿Quién te había golpeado? ¿Y dónde diablos estaba Roger?

Luego lo supe por mis padres: Roger había muerto en un accidente de auto. Pero, ¿cómo? Yo lo vi llegar borracho anoche, no podía preguntártelo, seguías sin responderme los mensajes, incluso me bloqueaste.

Cuando fuimos al velorio te mantuviste llorando sin mirarme. No sabía nada, algo sobre que la novia de Roger terminó con él, y él se accidentó… Lo único que pensé es que Roger volvió a salir luego de hablar contigo. Les di el pésame a tus padres, y a ti también aunque no me pudieras retener la mirada y te mantuviste duro al momento de abrazarte.

Ni Vivian ni Jörg me trataron distinto, ni hicieron mención alguna de lo que pasó esa noche, eso quería decir que Roger no se los llegó a contar, y que finalmente él fue quien te golpeó.

Así que si bien por una parte sentía odio hacia él por haberte golpeado cuando te dejé, no podía mantenerme pensando en ello, no cuando tú sufrías por su muerte, porque una cosa era sentir una animadversión hacia Roger, odiarlo, y detestarlo, y otra muy diferente desearle la muerte, yo mismo no podía pensar en lo que pasaría si a la odiosa de Emma le pasara algo. Entonces… Sabía que estabas sufriendo, que te dolía, y pensé que sería temporal el que me bloquearas.

Mi mamá me dijo que no te busque, que respetase tu duelo, entonces no lo hice, aunque estaba frustrado, acostumbrado a siempre hablar contigo, y dormía cada noche abrazado a tu fotografía, besándola, incluso llorando… No era mi hermano, Tom, era el tuyo, pero si tú sufrías, yo también lo hacía. Y… También lidiaba con mi propio dolor, el tener que callarme al haber tenido una probada del cielo entre tus piernas, y ahora sólo verte desde mi ventana, esperando que abrieras tus cortinas, que dieras una señal…

Pero no lo hiciste, Tom.

Ese verano no la pasamos juntos leyendo cómics en la casita del árbol, ni viendo películas hasta tarde en nuestras pijamadas, ni yendo por helados, ni jugando ni nada. Fue el peor verano, y lo entendía en parte, pensando que te sentías miserable por la muerte de Roger, aunque me carcomía por dentro el qué mierda te habría dicho antes de matarse como estúpido por conducir borracho.

Cuando por fin no pudiste evitarme fue al retomar las clases, fue que me volviste a hablar, desbloqueándome.

—¿Cómo estás? Perdón, es estúpido preguntarlo, evidentemente estás mal, pero… Mierda, Tom. Te extrañé demasiado, aún recuerdo esa noche… —te hablé con las mejillas rojizas, por más que ya no éramos niños, sino íbamos camino a los diecisiete años, de todas formas me ponías tan nervioso.

—Olvídala, Bill. Eso fue un error. Yo no soy gay —me interrumpiste con expresión seria, y parpadeé confundido.

—¿Qué? Es decir, yo tampoco lo soy, me gustan las chicas también, sería como bisexual más bien —farfullé en voz baja, pensando que te referías a eso.

—No, tampoco soy bisexual. Soy heterosexual. No me gustó, sólo quería experimentar para saber cómo era —dijiste con frialdad y me helé por completo.

—Tom, ¿qué carajos? Te corriste, yo… ¿Me usaste? —pregunté totalmente en pánico, porque aquella había sido nuestra primera vez y tú sólo lo reducías a que había sido una fase experimental.

—Sí, lo lamento, Bill. Yo te quiero mucho, pero como amigos, ¿entiendes? No quiero perder nuestra amistad. Disculpa si fui un imbécil —musitaste y me rompiste, Tom.

—Tom, a los ocho años nos dimos nuestro primer beso, y fue más de uno. Yo he estado enamorado de ti por años, tú dijiste que era tuyo, y yo pensé que también eras mío, y me dices ahora como si nada que sólo me estuviste usando, ¿qué mierda te sucede? ¿Qué carajos te dijo Roger antes de morir? Porque no me vengas a decir que nada, yo te vi golpeado en el velorio, y la única persona que sabe lo que pasó esa noche fue Roger —te reclamé, y tú frunciste el ceño, apretando la mandíbula.

—Roger no tiene nada que ver en esto. No vuelvas a hablar de mi hermano jamás. ¿Cuándo te dije que éramos novios o algo así? Te besaba porque éramos niños, y pues eras lo que tenía más cerca, y decía estupideces de que eras mío y así por joderte, no porque estuviera enamorado de ti. Simplemente te llevé a mi habitación para que me follaras, perdiendo así la virginidad porque quería y ya, pero no me gustó, si me vine sólo fue por determinación y reacción normal de mi cuerpo cuando me la estabas jalando —dijiste sin verme.

Tú dijiste que me querías, que no querías perder la amistad, pero en ese momento te odié y mandé a la mierda. Ahora yo siendo el que no quería hablarte.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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